Cuando el Telediario dura más que una serie española

1 febrero 2013

Careta del Telediario

Un día cualquiera de la semana pasada mi padre puso el Telediario 2 y junto con mi madre me senté a verlo. Hacía mucho que no veía uno porque, a lo largo del día ya me informo varias veces de cómo va el mundo a través de diferentes periódicos digitales. Además, los cambios hechos tras el nuevo Gobierno no me gustaron nada. Porque, hay más cadenas donde ver las noticias, sí, pero en mi casa siempre hemos sido de La 1.

Si el Telediario se alargó hasta llegar a la hora de duración cuando el gobierno de Zapatero decidió eliminar la publicidad de RTVE, ahora resulta que todavía dura más. Nos quejamos de la duración de las series españolas, salvo excepciones, por su larga duración ya que por rellenar minutos les obligan a ir hasta los 70 minutos, pero lo que comprobé es que las noticias pasaron de la hora y cuarto de duración, El Tiempo aparte que también es extralargo llegando a los quince minutos y pasando de ellos. Total que el prime time de La 1 se pone a las 22:30 horas.

El director de informativos seguramente estará contento con el tiempo ganado pero señores, 75 minutos (o más) de noticias son muchos minutos. Y más si son para rellenar. Pero es que encima, rellenan mal. En el Telediario en cuestión que ví dedicaron como una media hora (no exagero) a hablar de la economía y de la crisis con algunas pinceladas más de política. El 90% del tiempo lo ocupó el Partido Popular (que me río yo de las quejas que suscitaban por parte de ese partido cuando Fran Llorente estaba de director). Algún ministro hasta salió en dos informaciones diferentes que iban seguidas.

Después hubo unos pequeños avances sobre noticias internacionales en plan sumario. Claro que después, alguna de esas noticias ocupaba incluso menos que su avance en el sumario (verídico).

Alguna tontinoticia (léase un desfile de moda) llenó minutos de pantalla antes de pasar a los deportes que siguen ocupando sus veinte minutos largos. Y después alguna información cultural para cerrar.

¿De verdad pasan tantas cosas importantes en España en un día? No. ¿Y en el mundo? Que interesen, tampoco. ¿Qué le han hecho a los informativos? Estropearlos con censuras o maneras diferentes de ver la realidad en base a los colores políticos (¡menudo asco!) y alargarlos hasta hacerlos insoportables. ¿Pero cómo no van a perder audiencia? Lo raro es que la gente se quede 75 minutos pegada a la tele viendo tanta noticia.

Que digo yo que 75 minutos interesantes podría haber si hablaran de trapos sucios (léase corrupción) pero sin maquear las informaciones para que queden mejores, con entrevistas o dedicando más espacio a la cultura, por ejemplo.

En fin, a este paso ganarán más premios, sí, pero Guinness a la máxima duración.


De cómo la entrevista de Mariló a Anne se ha sobredimensionado, Rajoy se pasa una hora en antena sin decir nada, la sombra de Urdaci vuelve a planear sobre TVE y el programa de la Familia Real

13 septiembre 2012

Mariló Montero versus Anne Igartiburu: la sobredimensión de una entrevista

Cuando hace once años inicié mis estudios de periodismo en la universidad, un profesor nos dijo en clase que un evento no existía si la prensa no le daba cobertura poniéndonos como ejemplo el rally París-Dakar. Con esto quería decirnos que si a un hecho noticiable de mayor o menor importancia no se le da cobertura para que llegue al gran público aunque exista, no lo hace para la masa social porque, simplemente porque no lo conoce. Blanco y en botella, sí.

Hoy en día, en la era de la web 2.0 los hechos relevantes o no, corren como la espuma sobre todo por Twitter convirtiéndolos, por estúpidos o interesantes que sean, en Trending Topic casi al momento si muchas personas se lanzan a escribir un comentario con un hashtag determinado. Lo mejor o peor, depende de cómo se mire, es que los medios de comunicación le han puesto seriamente el ojo encima a Twitter dando cabida, primero en sus sitios web, a hechos que pueden quedarse en una simple curiosidad pero como la gente habla de ellos parece que hay que hacer una montaña de ellos.

Ojo, no quiero que se malinterprete, Twitter es una red genial, mi crítica va para los medios.

Pongámonos en situación. Lunes por la mañana en el programa “La Mañana” de La 1, Mariló Montero entrevista a Anne Igartiburu que esa misma tarde estrenaba nueva etapa al frente de “+Gente” en la misma cadena. Me enteré por la prensa que no dudó en sacar frases de la “jugosa” entrevista y también escuché fragmentos al día siguiente antes de visionarla. A Mariló Montero le han dado caña por, precisamente, darle caña a Anne Igartiburu.

Sí, a priori queda mal que alguien que trabaja en la misma cadena te pregunte si estás oxidada después de “quince años dando paso a videos” o te suelte un “si no lo sabes tú que dices que has creado casi todo el programa”. Pero, no me pareció para hacer una montaña de un granito de arena como se ha hecho, tanto que se dice que Mariló llamó a Anne para pedirle perdón y hasta por eso se han metido con ella, por hacerlo en privado y no en público.

Porque, a ojos de la mayoría Mariló es la mala de la historia, la que ha hecho que su compañera quede en ridículo, la que ha creado la tensión en una entrevista de ocho minutos escasos. Porque, Mariló Montero es brusca cuando habla, me lo ha parecido las pocas veces que la he visto en su programa y por eso no me cae bien (solo puedo juzgarla por ello y por lo poco que la he visto, lo repito), y Anne es todo lo contrario. Pero, sinceramente, para mí quien quedó mal fue Anne porque “¿qué es oxidada?”… ¿De verdad? Y el tono con el que se lo dijo no era nada malo pero Igartiburu no la cazó al vuelo, de hecho la retahila de nos que soltó fue de campeonato. Como entrevistada la verdad es que no estuvo a la altura, pero eso no se menciona en ningún medio (al menos en los que he leído o escuchado), se pincha contra Mariló.

Y sí, tal vez Anne se quedó descolocada y no supiera salir del paso, o tal vez le afectaron los nervios del estreno de unas horas después, pero lo que pasó también fue su culpa porque cuando le preguntaron quiénes iban a colaborar en la mesa de sociedad que se ve que tiene “+Gente” ella tal vez quiso mantener el misterio… Y enseguida no solo Mariló, que tampoco sacaba muchas respuestas a sus preguntas, sino otras colaboradoras empezaron a escupir nombres que ya habían sido publicados en la prensa. Vaya, que una diría tierra trágame y la otra que la falta de información que le estaba dando su entrevistada no le permitía hacer una entrevista… fluída.

La verdad es que el momento “parece que estás enfadada, que soy yo” fue realmente divertido. En fin, que a mi entender se ha hecho de esta entrevista una montaña cuando no debería haber pasado de anécdota. Ahora ya dicen que si “La Mañana” lo ha pagado perdiendo audiencia y bla bla bla.

Mariló, no creo que hayas hecho nada malo, aunque decirle a una persona que lleva quince años dando paso a videos cuando ha presentado galas grabadas y en directo y las campanadas tiene tela.

Rajoy: ni sí, ni no, sino todo lo contrario

Seguimos con el lunes pero pasamos de la franja diurna a la nocturna. María Casado, junto con un grupo de periodistas de diferentes periódicos (distintos nombres pero varios de la misma o similar ideología), entrevista a Mariano Rajoy. He de decir que no ví la entrevista pero sí intenté escucharla al día siguiente y aguanté hasta la mitad. Así que no juzgo lo que no ví sino lo que oí.

Primera pregunta: María Casado le pregunta a Rajoy si España necesita ser rescatada. La respuesta debería ser sí o no. Pues bien, el presidente del Gobierno no dice ni sí ni no, sino todo lo contrario, da un rodeo para no decir nada, bueno, para decir que tiene que estudiar las condiciones en caso de que sea que sí necesita ser rescatada.

En los veinticinco minutos posteriores Rajoy dio vueltas sobre más cosas para apenas decir nada y no contestar lo que se le preguntaba. Había que leer entre líneas como en la pregunta que si mal no recuerdo le hizo Victoria Prego sobre las pensiones no sobre si iba a tocar la cantidad que se percibe sino si iba a modificar la edad de jubilación y demás. Él volvió a dar la vuelta centrándose en lo que no le había preguntado la periodista sino en lo que ella ya le había dicho que no era lo que le preguntaba.

No pude con más de veinticinco minutos porque lo peor no es que Mariano Rajoy no dijera nada sino que los periodistas no incidieran más en lo que preguntaban volviendo a ello a no obtener respuesta. Que, prego lo intentó pero vaya que Rajoy en sus trece, no iba a decir mucho y no se salió de su guión. ¿Para eso se da una entrevista? Vaya minutos de televisión tan mal gastados.

La Diada hace que la sombra de Urdaci planee sobre TVE

Martes 11 de septiembre. Se cumplían 11 años del 11-S, y como cada año se celebraba la Diada catalana. Según las informaciones radiofónicas y en prensa escrita que he visto la sombra de Alfredo Urdaci volvió a planear sobre TVE, en concreto en la segunda edición del Telediario porque en Cataluña hubo manifestaciones masivas, la de Barcelona debió tener muchísima afluencia, a favor de la independencia y se ve que en el TD2 la información al respecto fue relegada a un quinto o sexto lugar por detrás de cosas que no resultaban de tanto interés.

Y, cuando informaron sobre la noticia ni hicieron conexiones en directo como muchas otras veces ni le dieron la cobertura correcta mostrando la magnitud de la manifestación de Barcelona, en especial. Por lo que he oído, Ana Blanco sí abrió el Telediario 1 al día siguiente con la información aunque claro, RTVE ya había pedido disculpas. ¿Volvemos a los últimos tiempos del Urdaci manipulador que decía CC.OO., a los tiempos en los que acallaban las crónicas de Ángela Rodicio desde Irak o cuando no mostraban el chapapote real que había en las playas de Galicia? Señor Somoano, mal empezamos así en el cargo ¿eh? La información es de todos, y la gente no quiere manipulaciones ni verdades a medias ni mentiras y menos en la televisión pública que para eso la pagamos con nuestros impuestos. Para manipulaciones ya hay otras cadenas.

¿Lavado de cara monárquico?

No hay dinero para comprar últimos estrenos hollywoodienses que son muy caros, tampoco para emitir series que están en el cajón esperando a cambiar de año ni para seguir con producciones que se salen del presupuesto pero La 2 emitirá un programa sobre la Casa Real. Esto es ya la repera y suena a lavado de cara total porque claro, un Gran Hermano Real no nos van a poner y menos en La 2. ¿Qué nos van a mostrar? ¿Cómo trabaja el Rey en su despacho? ¿Cómo es el chalé de los príncipes por dentro? ¿Cómo van Leonor y Sofía a la escuela día tras día?

¡Venga ya! Ya nos tangan lo suficiente como para que encima produzcan esto y nos muestren exactamente lo que quieran que veamos.

Al final, todo se trata de eso, que veamos lo que quieren porque todo está muy politicado. Y, es muy triste, ese no es el periodismo que deberíamos tener.


¿Información, entretenimiento o morbo?

31 agosto 2012

En los episodios ocho y nueve de “The Newsroom” , que forman un episodio doble, los protagonistas debían informar, por obligación, de la historia de una madre que supuestamente había acabado con la vida de su hija pequeña. Digo por obligación porque al perder la mitad de su audiencia por no hablar de esa historia, les hacen cubrirla lo que da pié a que se diga que esa historia es entretenimiento y no información.

Casualidades de la vida, la mañana antes de visionar los episodios, hace un par de días, tuve una interesante charla vía Twitter con dos personas de mi timeline acerca del caso de Ruth y José, los niños de Córdoba desaparecidos desde octubre sobre quienes se han descubierto nuevas pistas que indican lo que prácticamente todo el mundo sabía y nadie quería creer, y el interés del mismo que iba mucho en la línea de lo que se dice en la citada serie sobre el caso que ellos tratan.

En la televisión española se le están dedicando muchas horas al caso de los dos niños en programas especiales y magazines y el fiscal que lleva el caso ya ha criticado abiertamente al comisario del mismo por contar detalles en esos programas, detalles que se debería haber guardado y que no hacen más que alimentar el morbo.

Casos como el de Ruth y José suelen interesar por el factor humano. El 95% de las personas podemos ponernos en el lugar de esa madre, de esos tíos, de esos abuelos que no saben qué ha sido de dos indefensas criaturas a las que parece que un buen día su padre decidió acabar con ellas y en cuya piel también podemos meternos pensando qué les (supuestamente) hizo , si sufrieron, etcétera.

El interés de estos casos se ejemplifica también en otros que aún recordamos por su crueldad como los de las niñas de Alcasser y Rocío Wanninkhof en la década de los 90 o el de Sonia Carabantes en 2003. Hay más, tristemente, algunos sin solución todavía y otros de los que los medios no se hicieron tanto eco.

La cuestión es ¿interesan estas informaciones porque tocan la fibra sensible de los lectores, escuchantes y telespectadores? ¿Podemos considerar este tipo de casos entretenimiento? ¿O los medios aprovechan estas historias para alimentar el morbo de la masa social?

Para mí este tipo de casos no son entretenimiento a no ser que una cadena de televisión se dedique a llenar horas y horas de programación sobre los mismos aunque entonces es cuando se les puede llamar morbosos sobre todo en función del tipo de datos y de testimonios que ofrezcan a sus espectadores. La información no es eso, la gente quiere saber, sí, pero ¿cuánto? Y ¿cuánto debe saber? Porque luego pasa lo que pasa, ya sea como sucediera en el caso Wanninkhof donde todo un país crucificó a una persona que no conocía de nada por culpa de los medios y de los datos y, lo que es más grave, afirmaciones, que vertieron; o como en el de los dos niños porque ahora los medios policiales, una forense y sus mandos superiores que, palabras textuales de un policía que vi en televisión, se dedican a refrendar lo que los forenses indican en sus informes sin más, han quedado como idiotas si se certifica al 100% o cerca de esa cifra que lo que encontraron en la hoguera de Las Quemadillas eran huesos humanos.

¿Dónde deberian terminar las informaciones? ¿Necesitamos saber tantos datos para saciar nuestras mentes curiosas? ¿Todo vale para ganar o mantener a la audiencia? Supongo que el límite lo ponen los mandamases de cadenas de televisión, periódicos y emisoras de radio.


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