Breaking Bad arrasa, merecidamente, en los Emmy 2014

26 agosto 2014
Bryan Cranston en los Emmy de 2014

Bryan Cranston. Foto de Christopher Polk/NBC – © 2014 Christopher Polk/NBC – Getty Images a través de IMDB.

Creo que nunca antes había acabado tan contenta, y sin gritar “tongo”, al terminar de ver una gala de los premios Emmy. Anoche se celebraron en Los Ángeles , ya van sesenta y seis ediciones, y su presentador, Seth Meyers, recordó que la última ceremonia realizada en lunes fue en el año 1976 y que nadie se acuerda de ella. De esta sí nos acordaremos porque, sin duda alguna, fue la noche de “Breaking Bad” que arrasó en la categoría de drama.

Los ganadores en las categorías principales fueron:

Mejor Serie Dramática: Breaking Bad.

Mejor Actriz Dramática: Julianna Margulies por “The Good Wife”.

Mejor Actor Dramático: Bryan Cranston por “Breaking Bad”.

Mejor Actriz de Reparto Dramática: Anna Gunn por “Breaking Bad”.

Mejor Actor de Reparto Dramático: Aaron Paul por “Breaking Bad”.

Mejor Serie de Comedia: Modern Family.

Mejor Actriz de Comedia: Julia Louis-Dreyfus por “Veep”.

Mejor Actor de Comedia: Jim Parsons por “The Big Bang Theory”.

Mejor Actriz de Reparto en Serie de Comedia: Allison Janney por “Mom”.

Mejor Actor de Reparto en Serie de Comedia: Ty Burrell por “Modern Family”.

Mejor Miniserie: Fargo.

Mejor Película para Televisión: The Normal Heart.

Mejor Actriz de Miniserie o Película para Televisión: Jessica Lange por “American Horror Story: Coven”.

Mejor Actor de Miniserie o Película para Televisión: Benedict Cumberbatch por “Sherlock: His Last Vow”.

Mejor Actriz de Reparto de Miniserie o Película para Televisión: Kathy Bates por  “American Horror Story: Coven”.

Mejor Actor de Reparto de Miniserie o Película para Televisión: Martin Freeman por “Sherlock: His Last Vow”.

En los Emmy creativos ganaron la semana pasada los que yo quería, excepto Tina Fey:

Mejor Actriz Invitada en Serie de Drama: Allison Janney por “Masters of Sex”.

Mejor Actor Invitado en Serie de Drama: Joe Morton por “Scandal”.

Mejor Actriz Invitada en Serie de Comedia: Uzo Aduba por “Orange is the New Black”.

Mejor Actor Invitado en Serie de Comedia: Jimmy Fallon por “Saturday Night Live”.

Allison Janney con su Emmy 2014

Allison Janney. Imagen de Jason Merritt – © 2014 Getty Images a través de IMDB

Muy bien Seth Meyers como maestro de ceremonias teniendo un monólogo inicial con muy buenos chistes, alguno no tanto pero ya hizo mención a ello, en una gala que sin anuncios duró cerca de dos horas y diez minutos y que para nada se hizo pesada a pesar de que alguna se tiró más de la cuenta encima del escenario para dar las gracias.

También hubo muy buenos puntos humorísticos a lo largo de la noche como esa ronda de preguntas en las que Julianna Margulies dijo que en caso de que Maggie Smith ganara el Emmy si se lo podía llevar ella ya que la actriz británica no estaba, una vez más, en los premios. Daba igual porque Margulies, algo que entraba en las quinielas, se volvió a llevar el premio a casa.

¿Sorpresas? Diría que pocas porque “Breaking Bad” era casi implacable y creo que los de “True Detective” cometieron un error subestimándola inckuyéndose en la categoría de Drama y no en la de Miniserie donde, probableente, hubiese arrasado. Se escuchó el “All right, all right, all right” de Matthew McConaughey en boca de su amigo Woody Harrelson cuando ambos nominados por su trabajo en la serie salieron a presentar pero ese premio, el de Mejor Actor de Drama, tenía el nombre de Bryan Cranston grabado antes de tiempo, en mi opinión, más teniendo en cuenta que el año pasado sí hubo sorpresa cuando se lo llevó Jeff Daniels, por lo que me alegré.

“Breaking Bad” se ha llevado sus últimos Emmy, Allison Janney ha ganado este año dos más para llegar a un total de seis, y contando como dijo al recogerlo porque, ella lo vale. “Modern Family”, Ty Burrell, “Jim Parsons” y Julia Louis-Dreyfus suman y siguen y creo que debería ponerme a ver “Veep”.

Aunque, recupero lo de las sorpresas porque la reacción de Kathy Bates cuando dijeron su nombre fue impagable cuando casi todo el mundo, ella incluida seguramente, pensaba que dirían el de Julia Roberts, que hasta le dedicaron un vídeo antes de ir a una pausa ante la estupefacción de sus compañeras.

Ah, y muy bonito el In Memorian con Sara Bareilles cantando “Smile” y ese homenaje de Billy Crystal a su amigo Robin Williams.

La lista completa de ganadores está en la web de los Emmy.


Game Change, la carrera repúblicana por la Casa Blanca de 2008

15 agosto 2014

Poster de Game Change

Como pasa en todas las elecciones presidenciales, siempre hay una campaña previa para que los candidatos den mítines, hagan promesas que cumplirán o no, se metan los unos con los otros, se sometan a las preguntas de los periodistas o se midan en debates.

En enero de 2010 llegó a las librerías estadounidenses el libro “Game Change: Obama and the Clintons, McCain and Palin, and the Race of a Lifetime” escrito por los periodistas políticos John Heilemann y Mark Halperin sobre la carrera por la Casa Blanca en las elecciones de 2008 cuando Barack Obama fue proclamado Presidente haciendo historia por el hecho de ser el primero afroamericano.

En marzo de 2012 HBO estrenó en Estados Unidos la tv movie “Game Change”, adaptada del mencionado libro por Danny Strong y dirigida por Jay Roach. A diferencia del libro, la película únicamente se centra en la campaña republicana en cuanto los consejeros del senador John McCain (Ed Harris) dan con la gobernadora de Alaska, Sarah Palin (Julianne Moore), para que sea su pareja electoral en la recta final de la campaña que en ese momento iban perdiendo.

Ed Harris y Julianne Moore en Game Change

¿Quién no ha oído hablar de Sarah Palin? Hasta se hizo mundialmente famosa por la fantástica imitación de la gran Tina Fey en el Saturday Night Live porque la gobernadora daba mucho juego y eso es innegable aún más tras visionar “Game Change”.

Sarah Palin podría hacerlo bien en su estado, no lo sé y tampoco lo pongo en duda, se la retrata como una mujer preocupada por Alaska y también por su numerosa familia. Fiel a sus creencias, no dudó en apoyar a John McCain al que consideraba un gran hombre. Pero a Sarah Palin esta nominación a la vicepresidencia de Estados Unidos le quedaba muy grande y todo ello se va mostrando en el filme poco a poco porque a pesar de que pudiera ser considerada como una estrella del rock cuando lograba dar la vuelta a las respuestas y atacar a quienes la entrevistaban en ocasiones, lo cierto es que cuando no lo hacía quedaba como una ignorante y, lo que es peor, hacía que se restaran puntos a la campaña de McCain.

No es que nos muestren a una mujer totalmente ignorante, supuestamente sabía de energía y ese era su punto fuerte, pero sí que en el filme se ven algunas de sus lagunas, por decirlo así suavemente. Por ejemplo, le tuvieron que dar lecciones de dónde estaban situados los países en el mundo, por ejemplo Alemania; no sabía que había dos Coreas ni por qué estaban separadas y, lo que es aún más grave, pensaba que su país estaba en Iraq porque Sadam Hussein era el culpable del 11-S.

Julianne Moore en Game Change

La señora Palin también pasó por una crisis y después cuando consiguieron prepararla para un debate con Biden, O’Biden le llamaba ella porque pensaba que se llamaba así, el candidato para la vicepresidencia de Barack Obama, se le subieron los ánimos y en algún momento acabó por decidir que iba a hacer lo que le diera la gana. En realidad hay momentos en los que el personaje da pena y no puedes sentir más que simpatía.

Hay que decir que “Game Change” no nos pinta a una estúpida tampoco, sino a una persona que no estaba preparada y que cuando se sentía abrumada no daba pie con bola. Sarah Palin no era la adecuada y ni siquiera los asesores de McCain acabaron creyendo en ella. Ahora, qué partes de ficción y realidad hay en todo esto, fallos aparte que para verlos solo hay que buscar pruebas en YouTube, lo sabrán quienes vivieron esa campaña.

A pesar de que Sarah Palin sea el tema central básicamente y ese cambio de juego al que se refiere el título de la película, porque es lo que esperaban los asesores de John McCain que sucediera, están muy bien los momentos del senador que se muestran que hacen que veamos un hombre íntegro que no pretendía hacer una campaña sucia aunque al final tuvo que jugar alguna baza con la que no estaba demasiado de acuerdo.

Me ha gustado mucho la tv movie, creo que narra un tema interesante y con un ritmo muy bueno de principio a fin.El guión está muy bien pero las interpretaciones son fantásticas, no menos las caracterizaciones. Julianne Moore está, simplemente, de diez. Ves a Sarah Palin todo el rato y te olvidas de la actriz por completo lo que dice mucho de la capacidad de Moore. Ed Harris, genial también y no menos Woody Harrelson. No me olvido de Sarah Paulson que tiene muy buenos momentos en el papel de Nicolle Wallace, la directora de comunicaciones de Palin.

Sarah Paulson y Woody Harrelson en Game Change

“Game Change” arrasó en los Emmy de 2012 con cuatro premios de siete nominaciones, incluyendo el de Mejor Miniserie o TV Movie, Mejor Actriz de Miniserie o TV Movie y Mejor Guión de Miniserie o TV Movie; logrando además tres Globos de Oro en 2013 a la Mejor Miniserie o TV Movie, Mejor Actriz de Miniserie o TV Movie y Mejor Actor de Reparto en Miniserie o TV Movie para Ed Harris.

Muy recomendable si encontráis el tema político medianamente interesante.


A Dos Metros Bajo Tierra, un atípico drama familiar sobre la muerte y la vida

13 agosto 2014

Reparto de la primera temporada de A Dos Metros Bajo Tierra

Ayer mismo terminé de ver una serie que tenía pendiente desde hacía tiempo, “A Dos Metros Bajo Tierra” (Six Feet Under) que finalizó hace casi diez años pero nunca es tarde ¿verdad? Creada por Alan Ball, estuvo en antena en HBO, no podría haber sido en otra cadena de todas formas, entre 2001 y 2005 estrenándose un 3 de junio y finalizando un 21 de agosto. Casualidad, empecé a verla en junio y la he finalizado en agosto.

“A Dos Metros Bajo Tierra” es un drama familiar donde el centro de casi todo es la familia Fisher, propietaria de la funeraria “Fisher & Sons” (Fisher e Hijos). Todo arranca cuando el patriarca Nathaniel (Richard Jenkins) tiene que ir a recoger a su hijo mayor Nate (Peter Krause) al aeropuerto para celebrar todos juntos la Navidad, pero Nathaniel muere y lo que tienen que celebrar los Fisher es un funeral.

Aunque David (Michael C. Hall), el hijo mediano, lleva la funeraria junto a su padre porque Nate decidió huir de esa vida, la viuda Ruth (Frances Conroy) le pide a su primogénito que se quede para ayudar con el negocio familiar. Nate accede y más después de haber conocido a Brenda Chenowith (Rachel Griffiths) en el aeropuerto. En la funeraria también trabaja Federico Díaz (Freddy Rodríguez) alias Rico, y la familia Fisher también cuenta a Claire (Lauren Ambrose) como miembro, ya que es la benjamina de los hijos de Ruth y Nathaniel, que aún sigue en el instituto.

Freddy Rodríguez, Peter Krause y Michael C. Hall en A Dos Metros Bajo Tierra

Así arranca la historia de este grupo de personas en las que sobresale Nate ya que aunque sea una serie coral, él es el más protagonista. Pero “A Dos Metros Bajo Tierra” no es un típico drama familiar, es lo contrario, atípico, y no solo porque la familia sea la dueña de una funeraria y haya muchas muertes, sino porque ninguno de sus miembros es perfecto, tienen muchos problemas a lo largo de la serie y pueden llegar a ser lo mejor en un momento y lo peor al siguiente.

Eso sí, creo que jamás había visto en una serie una evolución tan clara de los personajes, tanto principales que serían los Fisher, Brenda y Rico, como secundarios e invitados porque hay que ver el juego que dieron los personajes de Sarah (Patricia Clarkson) y Bettina (Kathy Bates), hermana y amiga de Ruth, respectivamente. Así, en cinco entregas todos sufren por amor, por desamor, por problemas de salud, por preocupaciones varias… Y llegan a aprender de sus errores y a darse cuenta de que tal vez quieran otra cosa para avanzar en su vida.

A partir de aquí spoilers, así que si aún no has disfrutado de la serie, no sigas leyendo hasta nuevo aviso.

Nate, por ejemplo, es un tipo que a las primeras de cambio cae bien, aunque en mi caso puede ser porque me gusta Peter Krause. Pero a lo largo de la serie tiene sus momentos de oscuridad, hasta llegar a tres episodios del final en el que se comporta como un auténtico imbécil con Brenda. Si bien es cierto, su relación nunca fue nada fácil excepto en sus primeros momentos y por mucho que lo intentaran, tal vez nunca hubieran sido felices juntos… Aunque irónicamente, al final lo estuvieron hasta el final cumpliendo sus votos matrimoniales. Creo que nunca he visto en televisión una relación tan complicada como la de Nate y Brenda, en parte por el carácter de Nate pero también por todos los fantasmas del pasado de Brenda.

Tal vez los Fisher no fueran una familia disfuncional a pesar de que Ruth se casara muy pronto con Nathaniel y tuviera a sus hijos muy joven y acabara poniéndole los cuernos; Nate huyera tan pronto como pudo; David guardó el secreto de su homosexualidad tanto como pudo; y Claire no conociera prácticamente nada a los dos Nathaniel de su familia.

Rachel Griffiths y Peter Krause en A Dos Metros Bajo Tierra

Para disfuncionales los Chenowith porque Margaret (Joanna Cassidy) y Bernard (Robert Foxworth) fastidiaron la infancia a sus hijos Brenda y Billy (Jeremy Sisto) y así salieron ambos, aunque dudo que la bipolaridad del segundo fuera porque sus padres dieran fiestas subidas de tono en casa día sí y día también. De hecho Brenda es el personaje especialista en relaciones complicadas porque la suya con su madre tiene tela también, aunque al final se acercan bastante, pero la que tiene con Billy es de armas tomar y no queda nada claro si en realidad lo mismo que Billy sentía por ella, y no hablo de amor de hermano, lo sentía ella por él.

David también tiene lo suyo con su novio Keith (Mathew St. Patrick), con quien primero no quiere admitir que está saliendo ante nadie, y con el que acabará rompiendo y volviendo. En realidad los dos hijos de los Fisher tienen una relación de idas y venidas bastante importantes aunque al menos David y Keith sí que llegaron a ser felices juntos.

Claire no tenía suerte en el amor hasta que le llegó de sopetón con Ted (Chris Messina) cuando su oportunidad de tratar de lograr algo como fotógrafa se le presentó. Sus relaciones previas no salieron nada bien. Pero tras quedarse viuda Ruth también tuvo las suyas, alguna muy extraña como la que tuvo con Arthur Martin (Rainn Wilson) o insana como la que tuvo con su jefe Nikolai (Ed O’Ross). Hacia el final de la serie se ve a Ruth disparando a los hombres de su vida amorosa y no era para menos porque realmente ¿alguno la hizo feliz de verdad? Tal vez George (James Cromwell) en sus buenos momentos.

Patricia Clarkson, Frances Conroy y Kathy Bates en la quinta temporada de A Dos Metros Bajo Tierra

La felicidad no es marca en “A Dos Metros Bajo Tierra” ya que la desgracia por una u otra razón azotaba una y otra vez a sus protagonistas y secundarios. Las muertes del principio de cada episodio solían ser bastante irónicas y casi ninguna por enfermedades o violencia, pero hubo algún momento truculento como la muerte de la primera esposa de Nate, Lisa (Lily Taylor), cuyo personaje también evolucionó de ser simpática a resultar muy cansina aunque, en parte mucha culpa también fue de Nate.

Así, todo acabó prácticamente como empezó, con la muerte de Nathaniel, el padre en el piloto, Nate a tres episodios del final. El primero se apareció como fantasma durante las cinco entregas, el segundo en los tres últimos episodios y ambos acabaron, excepto en las dos últimas escenas fantasmagóricas de la serie, siendo unos horripilantes fantasmas que estaban para hacer sufrir a quienes se les aparecían, fueran Brenda o David.

El final… Realmente bueno. Con un episodio de 72 minutos (lo normal era que fueran entre 46 y 60 minutos) en el que los últimos 10 fueron de despedida con una Claire yéndose en coche hacia Nueva York mientras éramos testigos de cómo seguía la vida de los Fisher, Brenda y Rico y de sus muertes hasta la última, la de la propia Claire, y de un último fundido a blanco, porque esta serie es muco de fundidos a blanco, lo negro ya estaba en la historia. De llorar, como los dos anteriores, con esas escenas de todos frente a la tumba de Nate, cavando, rotos por el dolor…

Finale de A Dos Metros Bajo Tierra

Fin de los spoilers.

La muerte está muy presenta a lo largo de la serie, obviamente, pero en el fondo “A Dos Metros Bajo Tierra” trata mucho sobre la vida, la vida de esos fantásticos personajes genialmente interpretados por sus actores, aunque lo de llorar a Peter Krause le sale forzado, que durante cinco temporadas aportaron mucho.

Me ha gustado la serie, la he disfrutado bastante y creo que por derecho propio se merece estar entre los mejores dramas televisivos de la historia dela televisión, tal vez incluso sea el mejor drama familiar aunque, como decía antes, atípico. Muy recomendable.


Perfecto broche de oro para la cuarta y última temporada de The Killing

8 agosto 2014

Mireille Enos en el último plano de The Killing

Hace una semana llegó la fecha señalada por Netflix para el estreno de los seis últimos episodios de una serie que salvó de la muerte por segunda vez, para que quienes han contribuido a hacerla grande y para quienes queríamos más, porque merecía ser cerrada y no dejada con un fundido a negro y un cliffhanger, tuviéramos lo que nos merecíamos, lo que “The Killing” merecía.

Una semana después, y curiosamente justo un año después de que viera ese final que todos pensamos que era el definitivo, ya puedo decir que he visto la última temporada de una de mis series preferidas, una de las mejores series policíacas de todos los tiempos y una gran serie sin duda porque, para gustos obviamente pero la calidad de “The Killing” es indudable.

El argumento de la cuarta entrega de la serie desarrollada por Veena Sud tomando como base la danesa “Forbrydelsen” se resume en que tras lo acontecido en la temporada anterior los detectives Sarah Linden (Mireille Enos) y Stephen Holder (Joel Kinnaman) tienen que lidiar con lo que hicieron tratando de salirse con la suya mientras investigan un nuevo caso, el de la familia Stansbury cuyo único superviviente, Kyle (Tyler Ross) estudiante en la academia militar Saint George, salvó la vida a pesar de un tiro en la cabeza pero no recuerda nada.

Pero decir que la última temporada de la serie trata solo de eso no es solo quedarse corto sino faltar a la verdad, porque eso es el argumento superficial de todo lo que en seis fantásticas horas de televisión se nos muestra. La cuarta temporada de “The Killing” ve de personas rotas. Por un lado tenemos a Linden y a Holder tratando de seguir adelante mientras su relación se resquebraja poco a poco, con ella completamente desesperada y aterrorizada diría yo sin ver una salida clara a lo que hizo y él le ayudó a encubrir; y con él madurando a marchas forzadas tratando de que ella no se venga abajo y todo su plan se vaya al garete.

Joan Allen en la cuarta temporada de The Killing

Por otro lado está Kyle Stansbury, un chico que se ha quedado solo a pesar de que ya lo estaba, aunque su hermana pequeña era la única que le apreciaba y a la que él apreciaba, condenado a tratar de acordarse de qué sucedió la noche que su cerebro ha borrado en una academia militar donde sus compañeros no le tienen simpatía y la coronel Margaret Rayne (Joan Allen) ha de ser su tutora. Ella también tiene lo suyo, con la pérdida de alguien a quien quería y de su puesto en el ejército resignada a dirigir una escuela rodeada de chicos con problemas a pesar de que todos son de familias bien con el baile como única salida para escapar de su realidad.

Y lo increíble es lo relacionadas que están las historias de Kyle y Margaret con la de Sarah, con ese tipo de frases que uno y otra le sueltan y con las que ella se siente identificada porque su cara lo dice todo. Seremos fans de Linden y Holder, la cuarta temporada habrá sido sobre ellos especialmente pero “The Killing” es más la historia de Sarah que otra cosa, de hecho con ella se abre y se cierra el círculo: Linden corriendo por el bosque hasta llegar al lago en el piloto, Linden corriendo por el bosque hasta llegar al lago en la apertura de la finale.

A diferencia de que quisiéramos saber quién mató a Rosie Larsen (Katie Findlay) en las dos primeras entregas y sufriéramos con el dolor de su familia, o de que tuviéramos tremendas ganas de que el asesino de la tercera temporada fuera apresado y pagara por todo lo que hizo por Bullet (Bex Taylor-Klaus) o por Kallie (Cate Sproule), por Ray Seward (Peter Sarsgaard) o incluso por la propia Linden; en esta temporada final el caso de asesinato investigado no ha dado vínculos emocionales en lo que a las víctimas se refiere, sino solamente con Kyle y tal vez con Margaret porque los demás personajes de la historia, los otros dos cadetes básicamente, solamente han aportado ese toque de intriga que la investigación necesitaba.

Tyler Ross en la cuarta temporada de The Killing

Ni siquiera, a diferencia de las otras temporadas, la historia ha dado para teorizar. Ha sido un viaje emocional en toda regla en el que hemos podido ser testigos de algo más personal sobre los protagonistas y de un caso muy bien montado por la relación con Sarah de la que hablaba.

A partir de aquí y hasta nuevo aviso spoilers así que si aún no has finalizado “The Killing”, no sigas leyendo hasta el próximo aviso.

Miedo ha dado Linden. Miedo porque nunca la habíamos visto tan hundida, ni siquiera cuando estuvo en el psiquiátrico, ni siquiera cuando tuvo que mandar a su hijo Jack (Liam James) lejos de ella. Desesperada, sacando fuerzas de donde no las tenía para hacer frente no solo a la coronel Rayne sino al detective Carl Reddick (Greg Henry) cuando este ata cabos y descubre lo que ella y Holder hicieron y empieza a apretarles las tuercas. Y enajenada dispuesta a atropellar y no mirar atrás a la hija de su exnovio y exjefe James Skinner (Elias Koteas) para que dejara de atormentarla.

Rompió un espejo y su imagen quedó desfigurada, no hacían falta palabras para indicarnoslo porque en “The Killing” es tan importante lo que se dice como lo que no. Y en su línea, trata de alejarse y alejar a todo el mundo a quien le importa y que le importan de ella porque, su madre Gena (Frances Fisher) la abandonó y como le dice cara a cara cuando Sarah va a verla para que se encargue de Jack si le pasa algo o tiene que marcharse “No soy buena en quedarme, creo que te pareces mucho a mí”. Al menos Linden consiguió lo que seguramente habría querido saber durante toda su vida, por qué en el día más feliz de su vida su madre la abandonó, y tal vez ello hizo que el resto fuera tan infeliz.

Mireille Enos, Joan Allen y Joel Kinnaman en la cuarta temporada de The Killing

Claro que Stephen ha tenido lo suyo también. Primero haciendo de Linden, siendo el maduro, el fuerte, el que trataba de que su compañera no se desmoronara para que ambos no acabasen entre rejas. Después volviendo a las andadas, con las malas formas y el coqueteo con la droga y refugiándose en la religión preguntando dónde estaba Dios porque él desde luego no le encontraba por ninguna parte para que le ayudara.

Al menos decidió que podría ser alguien siendo un buen padre y marido con Caroline (Jewel Staite), pero los reproches de su hermana y de la propia Sarah no le ayudaron a creérselo del todo. Eso sí, se negó a decirle nada a Reddick y no precisamente para protegerse a sí mismo, y su mirada lo dijo todo cuando a Linden se le fue la olla y le acusó de haber escondido el casquillo y de haber hablado. Una de las escenas más duras de la serie, porque en ese punto no hay retorno, todo se podía ir a la mierda.

Pero como Reddick le dice a Sarah, los que tienen conciencia son los que acaban confesando y ella no duda en hacerlo porque es algo que debe hacer, se lo debe a ella, se lo debe a Stephen, de lo debe a todas las chicas a las que Skinner mató y a la hija de este. Y ahí, de la nada regresa Darren Richmond (Billy Campbell) para decirle que si se supiera lo que Skinner hizo sería una desgracia, que se suicidó y que quien mató a las chicas fue Joe Mills. Pero Sarah quiere llegar a la prensa si hace falta y Richmond le dice que a nadie a más que a él le gustaría encerrarla porque por ella está en silla de ruedas, pero que con su historial psiquiátrico no la creerían. Y ya sola en la sala de interrogatorios se toma su tiempo para ponerse bien la coleta y mirar al espejo sabiendo que al otro lado del cristal está su compañero, su amigo Holder mirando en lo que cobra un tono de despedida repentino cuando vemos su placa en la mesa.

Mireille Enos y Joel Kinnaman en la finale de The Killing

Pero antes de esos geniales catorce minutos finales con unos prodigiosos ocho hasta los créditos, vuelvo al caso de asesinato. Un caso en el que Kyle no engaña solamente a Linden que lo toma bajo su protección como si de su propio hijo se tratara, sino a todos los espectadores porque todo estaba muy bien orquestado para que nos diéramos cuenta de que Margaret Rayne ocultaba algo, me lo olí un pelín antes de que llegara la confesión de que Kyle era su hijo y le estaba protegiendo, y de que el chico era quien había acabado con su familia. Un cierre duro también con Rayne confesando cuatro asesinatos que no había cometido tras sí acabar con la vida de dos de sus chicos, los que también habían hecho que pensáramos en ellos como los ejecutores de los Stansbury.

Holder va al cementerio a entregarle a Danette (Amy Seimetz) la madre de Kallie un pendiente de su hija y a disculparse por lo que le dijo cuando ella trató de ir a ver el cadáver de su hija. Incluso le pregunta por Sarah, pero él se marcha sin dar explicaciones derecho a la tumba de Bullet donde deja su colgante. Y suena esa música con la que acababan los episodios… No es el caso esta vez ya que se ve cómo Linden deja vacía su casa, encuentra el casquillo que le acusó a Stephen de haber cogido y se marcha echando un último vistazo al lago, al bosque.

Joel Kinnaman en la final de The Killing

Sabemos que pasan unos años, cinco en concreto según he leído, porque vemos a Stephen con una niña de nombre Kalia a la que deja en el autobús escolar prometiendo que la recogerá en casa de su madre lo que indica que su matrimonio con Caroline no funcionó. Y después le vemos en su trabajo, lo que parece un grupo de apoyo religioso a adolescentes y al salir del edificio sus ojos se posan en quien le está esperando, Sarah, a quien recibe con un chiste y ella con una sonrisa.

Y llega esa disculpa que él se merecía y la explicación de que tras buscar un hogar toda su vida lo encontró en ellos. “Éramos tú y yo juntos en ese estúpido coche dando vueltas y fumando cigarrillos”, le dice, añadiendo que debería haber sabido que él era la única persona que siempre estaba y su mejor amigo. Y Holder le dice que se quede pero ella se marcha después de darse un gran abrazo… Cinco minutos en los que los ojos de cordero de él hicieron que la tensión sexual no resuelta fuera más que palpable, cinco minutos en los que pasé diciendo “bésala, bésala”. (Que conste que cuando empiezan a separarse parece que hay un momento beso, pero no, aunque Veena Sud ha dicho que en una de las tomas cuando la grúa no les estaba grabando a ellos siguieron con la escena y sí hubo beso porque no sabía qué hacer. Nadie lo grabó y unos pocos lo vieron solamente).

Pero Sarah se marcha, huye en coche por un “Seattle” lluvioso con algún resquicio de sol. Y va al lago, donde empezó todo, donde parece que iba a acabar todo con ese típico, clásico plano de “The Killing” con ella de espaldas frente al agua… Pero aún había algo más, por si ya no estábamos llorando, que yo aún no había empezado porque solo podía decirle a la pantalla “vuelve, vuelve”. Porque lo hace, Holder la ve, ella sale del coche y sonríe (la imagen es la del inicio de esta entrada).

Ahí empezaron los lloros pero no la sensación de vacío que me suele quedar cuando una serie que me encanta se acaba porque todo había sido perfecto de principio a fin, sin un pero, solo grandeza (que soy muy fan, que sí, que sí, lo sé).

Mireille Enos en la finale de The Killing

Fin de los spoilers, ya puedes retomar la lectura si los has saltado.

Prácticamente han sido seis horas de nervios, tensión y muchas emociones. Y “Eden” el último episodio escrito por Veena Sud como no podía ser de otra manera y dirigido magistralmente por Jonathan Demme ha sido muy intenso. Qué gran uso de la música una vez más, qué gran fotografía de principio a fin.

Han hecho justicia a toda la serie y nos han brindado este regalo porque la serie lo merecía, porque nosotros lo merecíamos. Y una vez más no me queda más que dar las gracias a Veena Sud, a Netflix por rescatarla, a todos los que han trabajado por estas seis horas y a esa pareja protagonista que se ha vuelto a lucir. Y se quedarán sin reconocimiento pero ¿qué más da? Ya se lo damos nosotros.

Oficialmente “The Killing” es historia de la televisión, no tendremos más pero siempre nos quedarán los revisionados y creo que mi primero no tardará mucho en llegar. Grande, ¡viva “The Killing”.


The Killing ya está en Netflix

1 agosto 2014

Cuarta temporada de The Killing

Hoy es el día del regreso de “The Killing” para su cuarta y última temporada. El portal Netflix, el encargado de traerla a la vida por segunda vez no ha perdido el tiempo y ya ha puesto los seis episodios que forman la temporada en streaming para quienes puedan verlo, en Estados Unidos al menos, los disfruten. Toco madera porque los compartidores se den prisa para que el resto la podamos ver.

Esta entrega cierra la historia de los detectives Sarah Linden (Mireille Enos) y Stephen Holder (Joel Kinnaman) y arranca en el mismo punto en el que finalizó la tercera entrega. Un nuevo caso hará que los detectives investiguen, el asesinato de un cadete en una escuela militar de chicos dirigida por la coronel Margaret O’Neal (Joan Allen). Con ellos regresan el detective Carl Reddick (Gregg Henry) y al parecer también el hijo de Linden, Jack (Liam James). Además, conoceremos a la madre de la detective a la que da vida Frances Fisher.

Serán casi seis horas de televisión porque, como indicó hace unas semanas Veena Sud, productora y desarrolladora de “The Killing”, Netflix no tiene cortes de publicidad por lo que los episodios no tienen que tener el metraje habitual.

Ganas hay muchas de ver cómo acaba no de que acabe porque sí, ya hay que volver a hacerse a la idea pero definitivamente esta vez, porque tres resurrecciones serían demasiado (¿o no?), de que aquí se cierra la historia, aquí acaba esta gran, gran, gran serie que a quienes nos cautivó desde el primer momento no ha hecho más que darnos fantásticos momentos.

Así que ahora solo falta esperar a que esté disponible para disfrutar del final de una serie que espero el tiempo ponga en el pedestal en el que debe estar.

Imagen: The Killing


María Escario dejará de presentar los deportes en el Telediario y no por voluntad propia

29 julio 2014

María Escario

Cómo se las gastan en Televisión Española (y en muchas empresas, todo hay que decirlo). Hace unas semanas saltó la noticia de que la cadena tenía intención de prescindir de la veterana María Escario al frente de las noticias deportivas del Telediario y ya es oficial, a partir del 1 de septiembre ya no la veremos dar los deportes como llevaba haciendo desde 1986 y su puesto lo ocuparán dos personas: Marta Solano y Arseni Cañada.

No sé que es más sorprendente, si que nos quiten a María Escario del Telediario o que pongan a dos personas para dar la información deportiva porque no creo yo que sea necesario. Aunque, TVE ha cambiado en los últimos tiempos con esos Telediarios larguísimos en los que la información deportiva ha llegado a ocupar el doble de lo que ocupaba antaño.

He de admitir que ya no veo los informativos tanto como antes y que los de TVE siempre me han gustado, a pesar de los problemas que haya habido a causa del partido político en el poder. Se me hará raro no ver a María Escario dando los deportes porque llevo toda la vida viéndola, o al menos desde que empecé a tener uso de razón. No creo que sea solamente porque quieran poner a un rostro más joven o esas chorradas que decían para justificarse desde la cadena porque, de momento, no mueven a nadie más.

María Escario ganó el Premio Ondas a la Mejor Presentadora en la última edición de los galardones. Ha estado en mundiales de fútbol, juegos olímpicos varios y finales de Champions League. Ahora no sabemos cuál será su destino dentro de TVE porque no lo han comunicado, a ella a lo mejor sí, claro. Señores de TVE ¿por qué? ¿Es necesario quitar a una profesional que lleva casi 30 años en su sección y que lo hace estupendamente?

Por si fuera poco, otro año más hay cambios en los Telediarios, al menos Ana Blanco seguirá al frente del TD2, sin compañero porque no lo necesitaba, y Pilar García Muñíz al frente del TD1.

Imagen: FormulaTV.


Titanic, correcta miniserie escrita por Julian Fellowes

23 julio 2014

Poster de la miniserie Titanic de 2012

Casi dos años llevaba esperando en mi decodificador a que me dignase a verla la miniserie “Titanic” que en 2012 escribió Julian Fellowes, creador y guionista de mi querida “Downton Abbey”, para ITV y que en España estrenó Antena 3. Eran cuatro episodios que tanto en Reino Unido como en España se emitieron del tirón llegando a las tres horas de duración, vamos como la película de James Cameron de 1997. No voy a compararlas, por supuesto, no sería justo para la miniserie así que voy a centrarme en ella.

“Titanic” arranca cuando en Belfast, Irlanda del Norte, se está construyendo el trasatlántico. Se nos presentan a algunos personajes que después serán relevantes en la historia como el constructor Thomas Andrews (Stephen Campbell Moore) quien se quejó ante el director de la White Star Line, dueña del barco, J. Bruce Ismay (James Wilby) de que no había botes salvavidas suficientes; el ingeniero convertido en electricista Jim Maloney (Peter McDonald) al que Andrews contrata y que le permite viajar en el barco, colándose él con su mujer Mary (Ruth Bradley) y sus niños; o Peter “El Pintor” Lubov (Dragos Bucur), el asesino de policías al que nunca atraparon y del que se desconoce si viajó en el barco pero lo incluyeron en la ficción. También, al construirse el barco en Belfast, se hace mención a los problemas entre los irlandeses.

Maria Doyle Kennedy y Toby Jones en la miniserie Titanic de 2012

Así llega el día de partida del barco desde Southampton, Inglaterra, rumbo a Nueva York, 10 de abril de 1912. Y se nos van mostrando más personajes, tanto de primera clase como Hugh Grex (Linus Roache) y Louisa (Geraldine Sommerville), conde y condesa de Manton con su hija Georgiana (Perdita Weeks); Molly Brown (Linda Kash), Benjamin Guggenheim (David Eisner), la condesa de Rothes (Pandora Colin) o el matrimonio formado por Joseph (Peter Wight) y Grace (Celia Imrie) Rushton; de segunda como el matrimonio Bartley formado por John (Toby Jones) y Muriel (Maria Doyle Kennedy); y de tercera, pasajeros como la familia Maloney o servicio como Annie Desmond (Jenna-Louise Coleman) y Paolo Sandrini (Glen Blackhall). No hay que olvidar a los oficiales del barco ni a su capitán, Edward John Smith (David Calder).

Mientras los pasajeros interaccionan, normalmente con su clase a excepción de los Bartley que tienen relación con los de primera y de los sirvientes, claro, y hay relaciones amorosas que surgen, como la de Annie y Paolo, llega la noche del 14 de abril cuando el capitán Smith ordena antes de ir a dormir que aumenten la velocidad a pesar de que ni Ismay ni uno de los oficiales está de acuerdo y el “insumergible” barco choca contra un iceberg.

Ahí empieza el drama, lo de “las mujeres y los niños primero” pero sobre todo los de la primera clase, el encierro de los de tercera para que no ocupasen los botes, la falta de estos, la heroicidad de algunos y la cobardía de otros… Y el hundimiento. Básicamente los dos primeros episodios son de presentación y tramas de personajes, y los dos segundos de todo el hundimiento aunque no sé por qué después de ver el iceberg por primera vez hay una especie de flashback sobre una cena.

Fotograma de la miniserie Titanic de 2012

“Titanic” es una miniserie correcta, los personajes que más llaman la atención no son los de primera precisamente y está bien ese tono crítico que tiene en ocasiones. No está mal hecha pero, claro, no es una superproducción y no hay nada espectacular en el hundimiento, únicamente una historia humana y el recuerdo de algo que seguro pudo evitarse, una tragedia que al menos sirvió para que las leyes marítimas internacionales.

Toca la fibra sensible por la magnitud de la tragedia, obviamente, y está genial el retrato de la lucha de clases y de la decisión de las mujeres que tuvieron plaza en los botes, pero le falta que como espectadores nos sintamos atraídos por las historias personales que nos cuentan. Tal vez la mejor sea la de los Bartley. Aún así, se de ja ver y tiene algunas actuaciones destacables.

 


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