Cerrado por vacaciones

14 junio 2014

Homer Simpson Cerrado por Vacaciones

El verano casi está aquí y este año adelanto mis vacaciones. Durante las próximas tres o cuatro semanas Diario de una Teléfila no tendrá ningún post nuevo pero volverá con alguna serie a comentar, seguramente, que me iré de vacaciones pero las series se vienen conmigo y este año, al menos, me llevo “A Dos Metros Bajo Tierra” (Six Feet Under) que ya toca ponerse a verla.

¡Pasarlo bien!


Primera temporada de Masters of Sex, una serie que engancha

13 junio 2014

Promo de la primera temporada de Masters of Sex

Algo tiene “Masters of Sex” que engancha. En realidad son muchas cosas pero principalmente lo bien hecha que está esta serie que en Estados Unidos emite Showtime, cuya segunda temporada estrenará en un mes justo, y que en España se puede ver en Canal+. Creada por Michelle Ashford basándose en la biografía escrita por Thomas Maier en 2009 titulada “Masters of Sex: The Life and Times of William Masters and Virginia Johnson, the Couple Who Taught America How to Love ” (Maestros del Sexo: La Vida y la Época de William Marsters y Virginia Johnson, la Pareja que Enseñó a Estados Unidos Cómo Amar), la serie arranca en 1956 cuando en un hospital universitario de Missouri, el doctor Bill Masters (Michael Sheen) contrata a Virginia Johnson (Lizzy Caplan) como su secretaria/ayudante y ambos empiezan a lanzar en serio el estudio sobre el sexo que Masters lleva queriendo realizar desde muchos años antes.

Masters fue pionero en querer enseñar cómo funcionaba el sexo para lo que logró reunir voluntarios femeninos y masculinos para que practicaran el sexo por la ciencia, así como que se dieran placer ellos solos para ver cómo, entre otras cosas, funcionaban todas las etapas del acto sexual o de la masturbación.

Michael Sheen y Caitlin Fitzgerald en la primera temporada de Masters of Sex

“Masters of Sex” nos hace partícipes de ello, porque no solo Masters y Johnson son voyeurs ya que tienen que tomar notas de todo lo que sucede y medir tiempos, sino que como espectadores también nos convertimos en voyeurs y, sinceramente, se hace raro pero vamos que tampoco estamos ante una película porno ni nada por el estilo, todo está hecho con bastante gusto aunque, no creo que sea necesario enseñar tantos pechos en pantalla. Pero vaya, es Showtime así que tampoco vamos a asustarnos por nada.

Pero “Masters of Sex” es más que el tiempo que se dedica a ese estudio en pantalla, la serie presenta a unos cuantos personajes que resultan muy interesantes y sus relaciones todos ellos interpretados muy bien por los actores que les dan vida. Michael Sheen y Lizzy Caplan brillan y eso que él es un tipo que no es de los que caigan simpáticos. Se complementan bien y ella actúa con mucha naturalidad. No menos naturales resulta Caitlin Fitzgerald como Libby, la mujer de Bill, o Hélene Yorke como Jane, la secretaria y sujeto de estudio. No me olvido de dos grandes: Beau Bridges como Barton Scully, el jefe directo de Bill, y Allison Janney como su mujer Margaret.

Pero no me puedo olvidar de Teddy Sears, Nicholas D’Agosto y Julianne Nicholson, ni de Annaleigh Ashford cuyo personaje de la prostituta Betty ya merecería una serie para ella sola.

Allison Janney y Teddy Sear en la primera temporada de Masters of Sex

Así que de momento tenemos que “Masters of Sex” está bien hecha, que tiene buenos personajes y un buen reparto. ¿Por qué más engancha esta serie? Por su ambientación y por llevarnos a una época y a los problemas que había en ella: la homosexualidad, el divorcio, la segregación racial, o que ser hombre hacía la vida más fácil porque las mujeres incluso con carrera no lo tenían nada fácil, así como el tabú que ya era el sexo de por sí o que las mujeres ginecólogas no gozaran de confianza a la hora de tener pacientes porque las mujeres no querían que una mujer mirara sus partes.

La historia que cuentan puede llamar la atención más o menos pero al final resulta interesante. Es una buena serie, además de valiente y, particularmente, espero su segunda temporada con ganas. Por cierto, la cabecera de la serie no tiene desperdicio.

 


El Pueblo más Divertido de España: ¿Grand Prix del humor?

11 junio 2014

Careta de El Pueblo más Divertido de España

No soy muy aficionada a eso de hacer zapping, pero en la temporada estival, y casi estamos ya en verano, sí que me gusta a veces ver qué es lo que dan por las cadenas. El lunes me topé con el estreno de “El Pueblo más Divertido de España” un programa en el que 22 pueblos españoles quieren demostrar que son el más divertido de los participantes. El programa lo presentan Mariló Montero que parece que sigue los pasos de Anne Igartiburu en eso de ser chica para casi todo, y Millán Salcedo y cada pueblo está apadrinado por un cómico o dos como es el caso de Las Virtudes, Llum Barrera, El Sevilla, Manolo Royo, Yolanda Flores, David Fernández, Leo Harlem, Edu Soto, Silvia Abril o Josema Yuste que se reencuentra, como que no quiere la cosa, con su excompañero de Martes y Trece Millán y ciertamente entre ambos parece que hay más frialdad que otra cosa. Eso es lo que me pareció al verles juntos.

¿De qué va el programa? Hay diversas pruebas en las que una  persona del pueblo, puede que varias, se medirá a la de otro pueblo y el jurado, compuesto por los actores Melani Olivares y Eduardo Gómez, así como por el polifacético Mario Vaquerizo, deberán elegir el ganador. En el estreno, las pruebas las hacían voluntarios entre los padrinos cómicos.

Así que por definir “El Pueblo más Divertido de España” podríamos decir que es un “Grand Prix” del humor, que con el programa de Ramón García te podías reír más o menos en función de las leches que se dieran los participantes o de sus salidas y aunque en este programa se pudiera pensar que tal vez hubiese chistes o algo así, lo cierto es que son pruebas del mismo tipo solo que sin piscinas.

Total, volvemos al pasado pero con algo peor porque lo que vi, por curiosidad como digo, que llegaría a la hora, me pareció muy malo. Las pruebas son una chorrada, hay demasiada gente gritando, y los presentadores tienen química cero. Mariló Montero lo intentaba pero las frases extrañas que le salen de vez en cuando no ayudan y además, no es una mujer graciosa.

Leo que el programa se dio un batacazo tremendo en su estreno pero seguramente, como La 1 no tiene nada mejor que dar, emitirán las trece entregas de las que se compone para no volver nunca jamás. Mejor sería que recuperarán el mítico “Juegos sin Fronteras”, el programa veraniego por excelencia de los años ochenta y principios de los noventa.


Tras nueve años en antena, Aída llegó a su fin

10 junio 2014

Miren Ibarguren y Pepe Viyuela en el final de Aída

Hace muchos años que dejé de ver la serie “Aída”, ese spin off de la fantástica “7 Vidas” que tomó prestado al personaje de la otrora chacha Aída García interpretado por la genial Carmen Machi, quien abandonó la serie tras la sexta temporada, apareciendo en seis episodios más después. La dejé de ver porque “Aída” empezó siendo divertida, con un buen elenco y unos personajes que no estaban mal y que en su mayoría resultaban graciosos que al fin y al cabo de eso se trataba, de reírse, pero llegó un punto en el que creo que empezaron a abusar del humor burdo y ahí es cuando en mi casa hicimos eso del “apaga y vámonos”.

Pero cuando has visto un puñado de temporadas de una serie que en el fondo recuerdas con cariño por los buenos momentos proporcionados antes de los malos y por traer al mapa a un grande como el Luisma (Paco León), había cierta curiosidad por ver el episodio final. ¿Cómo iban a cerrar “Aída”? Dignamente lo han hecho, no como sucedió con “7 Vidas” que en vez de terminar con el brillante episodio 200, aquel que grabaron en directo, la cadena la alargó cuatro episodios más para darnos un final sin más.

Melani Olivares y Paco León en el final de Aída

Pero vuelvo con “Aída” que es la protagonista del post. Como digo hace mucho que no la veía, ni siquiera sabía que Ana Polvorosa, quien hacía de Lorena, la hija mediana de Aída, había dejado la serie, y nunca había visto a Miren Ibarguren hacer de Soraya, su hija mayor. Ciertamente el episodio me recordó en parte por qué había dejado de ver la serie, aunque admito que en su conjunto lo disfruté mucho por cómo de buena fue la despedida, con boda (o bodas) incluidas y reencuentros como los de Aída, Lore o Toni (Secun de la Rosa), que se pasaron por el último episodio en plan cameo.

El Luisma y Paz (Melani Olivares) tienen sus más y sus menos en el episodio pero acaban juntos, no podía haberlo imaginado de otra manera. Soraya me pareció un mal calco de su madre pero con histérica mala leche, Chema (Pepe Viyuela) no cambió en todo el tiempo que no vi la serie, fue genial ver que Machu Pichu tenía un nombre, Oswaldo (Óscar Reyes) y cambiadísimos estaban los antes niños de la serie: el Jonathan (David Castillo) y quien se volviera inaguantable para mí en su día, Fidel (Eduardo Casanova). Eso sí, Mauricio Colmenero (Mariano Peña) me pareció aún más extremo en sus bromas pesadas y sus comentarios gruesos.

Carmen Machi en el final de Aída

Estrenada el 16 de enero de 2005 en Telecinco y creada por Nacho García Velilla, “Aída” se ha convertido en una de las ficciones más longevas de la televisión española con diez temporadas en antena y 237 episodios emitidos. Se llevó varios premios y siempre tuvo buena audiencia. Para mí perdió en calidad, pero es admirable cómo se ha mantenido tanto tiempo en pantalla y los millones de espectadores que la han seguido. No todas las series pueden acabar por todo lo alto y “Aída” lo ha logrado.

Los personajes del ficticio barrio madrileño Esperanza Sur han dicho adiós y de muy buena forma, como decía, porque la trama de la boda estuvo divertida y la última escena como cierre fue muy buena. Indudablemente, “Aída” es parte por derecho propio de la historia de las series de televisión en España.


Intrigas políticas, espionaje, terrorismo y amoríos en la tercera temporada de Scandal

27 mayo 2014

Tony Goldwyn, Scott Foley y Kerry Washington en la tercera temporada de Scandal

Olivia: ¿Cómo hemos llegado a ser así? ¿Cuándo dejamos de ser personas?

Cyrus: ¿Alguna vez fuimos personas? ¿O servir al placer del presidente nos ayudó a quitarnos nuestras pieles y desenmascararnos como los monstruos que realmente somos?

Este diálogo que Olivia Pope (Kerry Washington) y Cyrus Beene (Jeff Perry) muestra a la perfección parte de lo que ha sido la tercera temporada de “Scandal”, que harta de esperar a que FOX España se dignara a emitir he acabado viéndola en cuatro jornadas. Porque sí, la serie creada por Shonda Rhimes será rocambolesca y dará más giros argumentales que una peonza pero entretenida y disfrutable lo es y con la tercera temporada lo han demostrado y han hecho una historia tan inverosímil como enganchadora.

Todas las temporadas de “Scandal” han empezado igual, con la serie siendo una especie de procedimental en el que Olivia Pope y Asociados tenía que resolver los trapos sucios de alguna persona importante en Washington. La tercera no ha sido menos y la protagonista, porque todo gira en torno a ella y hasta lo admite, empezó con algunos clientes y hasta yendo contra la Casa Blanca para acabar donde parece pertenecer por lo que cualquier día veremos un cartel en el que ponga “Olivia Pope for President” porque es lo que le falta.

A partir de aquí spoilers a tutiplén de la tercera temporada de la serie.

Promo de la tercera temporada de Scandal

Si en la última escena de la segunda temporada de la serie de ABC la prensa acechaba a Olivia porque se filtró que era la amante del Presidente, también conocimos a su padre, Elijah o Rowan Pope (Joe Morton) un tipo que dirige esa agencia secreta de la que casi todo el mundo acabará hablando, el B613, para la que Huck (Guillermo Díaz) trabajó en su día al igual que Jake Ballard (Scott Foley). Un tipo que se toma todo el crédito de lo que ha llegado a ser Olivia y que acabó encerrando a su madre, Maya (Khandi Alexander), veintidós años fingiendo que había muerto en un accidente de avión.

Y como Olivia está en el centro de todo, su madre resulta que era una espía que vendía información al mejor postor que nunca había estado enamorada de su padre al que engañó durante años; y el avión en el que supuestamente estaba había derribado Fitz (Tony Goldwyn). Oh, culebronesco total… Pero efectivo para todo lo que nos han contado en dieciocho episodios.

Bellamy Young en la tercera temporada de Scandal

Los dimes y diretes de Liv y Fitz siguen llenado muchos minutos de pantalla en “Scandal”, un amor apasionado que tiene algo de prohibido pero sobre todo mucho de atormentado porque no pueden estar juntos aunque se quieran. Hasta Mellie (Bellamy Young) ha acabado por comprender que Fitz es mejor cuando Olivia está con él. Claro que mucho querrá la señorita Pope al Presidente Grant pero no acaba dejando clara su postura sobre lo que siente por Jake a quien no le importa nada que juegue con él porque también la quiere.

Por si fuera poco, Mellie se lía con quien lleva enamorado de ella doce años, quien postula para vicepresidente, Andrew Nichols (John Tenney) y al que contó su secreto de que había sido violada por el padre de Fitz, momento en el que su relación se enfrió hasta tal punto que su marido admite haberse fijado en otras personas porque ella no quería ni tocarle.

Esto de culebronesco tiene mucho, tanto que hasta Huck y la psicópata-matarife Quinn (Katie Lowes) acaban montándoselo en el despacho al lado de la sangre de padre de Olivia. Uf, eso ha sido demasiado pero el papel de la espía Quinn ha estado bastante bien.

Jeff Perry y Dan Bucatinsky en la tercera temporada de Scandal

Porque espías han habido muchos en la tercera temporada de “Scandal” y terroristas que querían acabar con la vida del presidente y que casi acaban con la de la vicepresidenta Sally Langston (Kate Burton) quien llamó a Cyrus para confesar que había cometido un pecado, matar a su marido Daniel Douglas (Jack Coleman), al que siempre se refería por ese nombre. Un Cyrus que es el centro de todas las tormentas, el que esconde trapos sucios, el que quiere sacar los de los demás, el que queda viudo porque a su pobre marido, James Novak (Dan Bucatinsky), lo mata Jake Ballard, quien en un bonito gesto esperó a su lado a que muriera. Y todo por el bien de la República, una República en la que cuya capital está salpicada de escándalos por doquier, de asesinos, de espías y de terroristas porque la madre de Olivia resulta que acaba siéndolo y el hijo de Fitz y Mellie acaba muerto por su culpa.

Pero ¿para qué iba el padre de Olivia a deshacerse de su mujer siendo un activo tan valioso? Pues no, mientras su hija se marcha con Jake porque ambos quieren dejar todo atrás, Rowan mete a Maya en el agujero, el famoso agujero en el que su super grupo secreto reprograma el cerebro de quienes en él entran.

Y todo a la vez que en la Casa Blanca un destrozado Fitz tiene que dar su discurso por haber ganado unas elecciones que hasta el asesinato de su hijo daba por perdidas frente a Sally Langston, ganadas a diferencia de las primeras limpiamente… O eso cree él porque una vez más no ha sido así.

Kate Burton en la tercera temporada de Scandal

La agencia de Rowan volverá a dar caña, la historia de la madre de Liv tiene que seguir y esta y Jake acabarán volviendo quién sabe por qué. Tal vez porque Harrison (Columbus Short), ese personaje totalmente prescindible, haya desaparecido; tal vez porque Abby (Darby Stanchfield) sea buena resolviendo problemas pero no la mejor; o quizás para ayudar a David (Joshua Malina) acabar con el B613 de una vez por todas.

Fin de los spoilers.

Inverosímil, rocambolesca, previsible en ciertos aspectos y con más malos malísimos por metro cuadrado que cualquier episodio de un procedimental policíaco “Scandal” nos ha dado en su tercera temporada intrigas políticas, espías, terroristas y amoríos varios.

Joe Morton y Khandi Alexander en la tercera temporada de Scandal

Podemos esperar más de lo mismo en la cuarta pero por rocambolesca y por giros y giros que de, hay algo muy claro, que es una buena serie y que está muy bien interpretada, donde tengo que resaltar por encima de los demás a Jeff Perry a quien parece que en todos los episodios le va a dar un ataque al corazón; a Bellamy Young porque menuda interpretación que hace siendo contenida cuando tiene que serlo y sacando todo de dentro cuando tiene que hacerlo; a Kate Burton que vaya papelón que le ha tocado hacer esta temporada; a Tony Goldwyn que como presidente nunca sabremos de lo que es capaz porque “Scandal” no es una serie donde importe lo que haga el Presidente a nivel político pero que borda su personaje; y a Kerry Washington que aunque a veces den ganas de estrangular a Olivia Pope, es capaz de ser dulce y una bruja (por no decir algo más fuerte) en un mismo episodio. Ahora, destaco mucho la presencia de Joe Morton quien me impresionó desde el primer episodio de la temporada y la siempre genial Khandi Alexander.

Larga vida a “Scandal”.


Revolution: Dos temporadas de altibajos que merecían un buen cierre

26 mayo 2014

Careta de Revolution

 

Este post contiene spoilers sobre toda la serie así que si no la has visto no sigas leyendo y si no la has acabado, cuidado con lo que lees.

Nunca fue perfecta pero al menos entre tanta serie policíaca y demás “Revolution” trató de engancharnos con otra historia de supervivencia en la que un grupo de personas con sus defectos trataba de, digámoslo así, salvar el mundo. Un mundo que no era lo que solía ser porque no tenía energía y donde Estados Unidos estaba dividido en varias partes habiendo un general malo malísimo con el que había que acabar.

Los primeros episodios de la serie creada por Erik Kripke sirvieron para presentar la situación y darnos una visión algo general de los personajes. Por un lado el que iba a ser el héroe de la historia, con ayuda obviamente, Miles Matheson (Billy Burke) quien había sido en la milicia de Sebastian Monroe (David Lyons) su mano derecha pero que abandonó a su buen amigo porque no estaba de acuerdo con sus ansias de poder y su forma de retenerlo; por otro a su sobrina Charlie (Tracy Spiridakos), una joven muy cansina que de pequeña se quedó sin madre y por la milicia, con Tom Neville (Giancarlo Esposito) al frente, sin padre y con su hermano Danny (Graham Rogers) secuestrado.

Billy Burke y David Lyons en el 1x10 de Revolution

Y aunque Miles es reticente al final decide ayudar a su sobrina, quien de ayuda llevaba a Aaron Pittman (Zak Orth), amigo de la familia desde hacía mucho, y a Maggie (Anna Lise Philips) quien era la novia de su padre y con la que no se llevaba demasiado bien, y que no duró mucho tampoco. Mientras que Miles recluta a su buena amiga Nora (Daniella Alonso). Su misión: ir donde Monroe a por Danny aunque allí se encuentren con Rachel Matheson (Elizabeth Mitchell), quien años atrás se había entregado a Miles por orden de Monroe para que dejaran en paz a su familia.

Una vez rescatado Danny, “Revolution” tuvo un parón de cuatro meses y la historia cambió totalmente siendo mucho más interesante y mejor hasta el final de esa primera entrega porque, con Danny muerto, la misión del grupo al que se unió Rachel, era acabar con Bass Monroe y su milicia. Pero Rachel y Aaron se embarcaron en un viaje para intentar devolver la energía al planeta porque, ella era la creadora de los nanorobots que la absorbieron y él trabajó en su equipo.Zak Orth y Elizabeth Mitchell en la primera temporada de Revolution

Lo que consiguieron fue que Nora muriera, que Charlie se enfadara muchísimo con su madre, que Monroe no fuera su único enemigo y que por los viejos tiempos (era amigo de Miles y de Rachel) incluso les ayudara a que quien en su día contrató a Rachel, Randall Flynn (Colm Feore), no les matara.

Pero Flynn lanzó bombas nucleares, mucha más gente murió y así los patriotas quisieron recuperar todo el poder después de años sin hacer nada para que el presidente del país cuando el apagón, y quien estaba detrás de Flynn, se quedase como cabeza del país. Como ya me explayé en el post que escribí tras la finale, no me voy a repetir.

Daniella Alonso y Tracy Spiridakos en la primera temporada de Revolution

“Revolution” ha durado dos temporadas, cierto es que la primera mejoró mucho, que el arranque de la segunda fue muy prometedor pero que la trama de los patriotas se alargó demasiado, tanto que la serie se merecía una tercera temporada para lograr un buen cierre, porque ese cliffhanger final que suponía una revolución total de los nanos era más que interesante. Pero nunca sabremos qué pasaría… Los buenos triunfarían al final porque Rachel y Aaron lograrían acabar con lo que ellos empezaron pudieron encontrar la paz interior que sobre todo ella necesitaba por ser culpable de casi todo.

Echaré de menos la serie la temporada que viene porque a pesar de sus altibajos la he disfrutado. No es que los guiones fueran la leche pero al historia era interesante y entretenida. Ahora, culpo a los guionistas más que a la NBC por cargársela, por irse por las ramas cuando podían haber dedicado una temporada entera a cargarse a los patriotas y a ir a por los nanos.

Giancarlo Esposito en el piloto de Revolution

También han habido otros fallos como no sacarle el partido suficiente a Tom Neville cuando Giancarlo Esposito era uno de los mejores miembros del reparto, y en la segunda temporada su historia fue bastante sobrante en mi opinión porque poco aportó, o poner en boca de Monroe que quería recuperar la República aunque tal vez fuera para conservara su hijo a su lado, así como que Charlie y Rachel no acabaran de llevarse bien por culpa de ambas, en realidad porque la cansina del arco nunca llegó a saber lo que su madre hizo por su familia ni comprendió su actitud tras lo sucedido en la Torre, y la segunda por no haber sido sincera con su hija y por llevar esa carga tan pesada dentro que nunca pudo quitarse aunque sí tratar de que su país no se fuera al carajo para su hija.

Pero bueno de nada vale quejarse, “Revolution” se ha quedado así en una entretenida serie con altos y bajos de dos temporadas en la que las carencias y el irse por las ramas hasta se han podido perdonar en ocasiones por tener a David Lyons alegrando la vista y llevando tan bien su personaje y a Elizabeth Mitchell que es muy grande. Ambos interactuando con casi todos han demostrado su calidad. Giancarlo Esposito dio todo lo que pudo y he de decir que Billy Burke creció con su personaje. Y ese fantástico episodio llamado “Dreamcatcher”, el mejor de la serie, siempre estará en mi retina.

Hasta siempre “Revolution”…  Aunque la revisionaré.

 


Segunda temporada de Revolution, o cómo abrir un gran frente que se quedará en cliffhanger para siempre

24 mayo 2014

Finale de Revolution, 2x22 Declaration of Independence

Se acabó lo que se daba, a dos episodios del final ya sabíamos que NBC había cancelado la serie (aunque, tristemente, me lo olía desde hacía tiempo) así que solo quedaba cruzar los dedos para que la finale de la segunda temporada de “Revolution”, y a la postre último episodio de la serie, resultara satisfactoria.

Me guardé el penúltimo episodio para hacer una doble finale y acerté de pleno porque creo que tanto el 2×21, “Memorial Day” (Día de Recuerdo), como el 2×22, “Declaration of Independence” (Declaración de Independencia), han sido de los mejores episodios de una temporada con altibajos, porque la serie lo ha sido, en la que no solo culpo a la NBC de haberla maltratado con tanto parón, sino a los guionistas por entretenerse contando una historia y sacarnos el bombazo de otra con la que me han dejado con la miel en los labios. Rabia da, pero como era previsto, no tanto.

A partir de aquí spoilers, así que si no has visto la temporada completa, mejor que no sigas leyendo.

Steven Culp en la segunda temporada de Revolution

Ya comenté los cinco primeros episodios de la segunda entrega, esos en los que veíamos a los protagonistas meses después de que Randall Flynn (Colm Feore) soltase las bombas y cómo les había afectado lo sucedido, sobre todo a Rachel (Elizabeth Mitchell), y cómo querían vengarse como Charlie (Tracy Spiridakos) y Tom Neville (Giancarlo Esposito), a quien podían haber sacado más partido. Pero la trama principal la dejaron bastante clara, los Patriotas que habían aparecido como salvadores eran los malos de la película porque a pesar de ir de verdaderos estadounidenses, las intenciones del Presidente Jack Davis (Cotter Smith), un tipo similar a George W. Bush, eran acabar con todos los enemigos y quedarse con el país.

Así que al final Bass Monroe (David Lyons) acaba combatiendo mano a mano con su gran amigo y hermano aunque no de sangre Miles (Billy Burke), a pesar de que Rachel se la siga teniendo guardada por lo que le hizo a ella y por matar a su hijo. Charlie nunca fue un apoyo para su madre, así que el personaje de Gene Porter (Stephen Collins), padre de Rachel, creo que le vino muy bien. Y no solo Bass que Neville quería doble venganza, primero por perder a su mujer Julia (Kim Raver) y segundo por perder a su hijo Jason (JD Pardo), aunque a este lo matara Charlie (y con razón).

David Lyons en la segunda temporada de Revolution

No me olvido de Connor (Mat Vairo), el hijo de Bass quien fue a buscarle a Mexico con Miles y Rachel para que estuviera con él y al que le promete la República para acabar decepcionándole porque su vínculo con Miles es mucho mayor.

Sí los Matheson, con Gene, los Neville y los Monroe acaban combatiendo juntos, más o menos, y al final una trampa hace que los Matheson y Bass logren evitar una guerra más ofreciéndole a Frank Blanchard (M. C. Gainey), tipo importante en Texas, al Presidente en bandeja.

Hasta llegar ahí, los guionistas dieron vueltas entre campos de reclutamiento donde lavaban el cerebro a los reclutas y les programaban para que fueran máquinas de matar, a Willoughby en peligro constante y con los Patriotas mandando en él, a un Presidente de tejemanejes muy chungos, gas mostaza, una epidemia provocada, y unas cuantas muertes por disparos, espadas o navajas como la de la pobre Marion (Reiko Aylesworth, otro spoiler andante porque he visto morir a sus personajes en tres series), que cayó por Ed Truman (Steven Culp), mandamás de los Patriotas en Willoughby que podría haber cambiado de bando perfectamente.

Stephen Collins y Reiko Aylesworth en la segunda temporada de Revolution

El bombazo del que hablaba al principio es el de los nanos, o como dijo Rachel su proyecto de ciencias”. Los nanos absorbieron la energía del planeta y por eso no había electricidad, ir a la torre en la primera temporada no sirvió para restaurarla pero Aaron (Zak Orth) no tardó en comprender al principio de la segunda entrega que algo pasaba con los nanos por las luciérnagas. Así sucedió lo de ese gran episodio, el decimoquinto llamado “Dreamcatcher” (Cazador de Sueños) en el que los nanos podían retener a las personas, como intentaron con Aaron y consiguieron con Priscilla (Maureen Sebastian), en otro mundo.

Los nanos hicieron que Aaron quemara a gente como si fuera Carrie, que un montón de ratas murieran o que las luciérnagas revolotearan como lo hacían. Rachel y Aaron lograron recuperar a Priscilla pero los nanos clamaron venganza, aunque ellos no lo supieran… Así acabó la segunda temporada y la serie, dejando la puerta abierta a una tercera temporada en la que los nanos y la lucha contra ellos iban a ser el tema principal de “Revolution”.

Fin de los spoilers.

Maureen Sebastian, Zak Orth y Elizabeth Mitchell en la segunda temporada de Revolution

He disfrutado la segunda temporada que empezó muy bien, se torció a la mitad con episodios poco relevantes por alargar totalmente la trama de los Patriotas, y que a pesar de ese cliffhanger y de la ingenuidad de los responsables de la serie ha acabado bien. Sí, para mí ha sido una finale satisfactoria de temporada. Menos de serie pero qué se le va a hacer.

Fotos: NBC


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