Life, una buenísima serie policíaca que acabó muy pronto

1 julio 2013

Promo de Life

¡Madre mía, qué buena serie! Sí, así tengo que empezar este post de amor, porque eso va a ser, a una, para mí, gran serie policíaca.

Me ha costado tiempo ver “Life” pero cuando me he puesto con ella la he devorado sin empacharme ni un ápice y no es para menos teniendo en cuenta que desde el primer momento me ha gustado. El piloto ya dice mucho de ella pero su desarrollo es realmente bueno, sobre todo durante la segunda temporada, más larga y con más tiempo para desarrollar personajes y tramas.

Reparto de la primera termporada de Life

“Life” presenta a Charlie Crews (Damian Lewis), un oficial de la policía de Los Ángeles que se pasa doce años en prisión por un crimen que no cometió. Le acusaron de matar a un amigo y socio suyo, Tom Seaboldt, y a parte de su familia. Gracias a su abogada consigue salir al no coincidir su ADN con el del lugar del crimen por lo que se libra de estar entre rejas de por vida. Así le indemnizan y se convierte en millonario además de ser readmitido en el cuerpo de policía como detective. Qué menos después de haberse quedado sin amigos, ni mujer ni trabajo por algo que no hizo.

Charlie desarrolla en la cárcel afición tanto por lo zen como por la fruta. Allí se hace amigo, además, de Ted Earley (Adam Arkin) con el que comparte su mansión y quien le lleva sus finanzas. Pocos muebles tiene Charlie en casa pero sí va creando un esquema para descubrir quién pudo tenderle semejante trampa.

Damian Lewis en Life

En su primer día de vuelta a la policía le emparejan con la detective Dani Reese (Sarah Shahi), a la que su pasado trabajando en narcóticos como infiltrada le ha pasado factura en forma de adicciones. A Reese no le gusta la idea de trabajar con Crews ni a su jefa, la teniente Karen Davis (Robin Weigert), tampoco por lo que esta le pide a Dani que vigile bien a su compañero porque al más mínimo fallo le echará a la calle.

Pero Dani y Charlie, a pesar de lo diferentes que son, son muy buenos policías y poco a poco van forjando una confianza mutua. Confianza que, aunque Reese sea una chica dura, acaba en amistad. Su relación y cómo evoluciona está muy bien plasmada, todo sea dicho.

Damian Lewis y Sarah Shahi en Life

A lo largo de la primera entrega aparecen otros personajes como el antiguo compañero de Charlie, Bobby (Brent Sexton), su exmujer Jen (Jennifer Siebel Newsom) que tiene nuevo marido aunque Crews intenta que vuelva con él, su abogada Constance Griffiths (Brooke Langton) y Jack Reese (Victor Rivers), el padre de Dani, que parece estar conectado con su caso.

Ya en la segunda, hay un cambio y la teniente Davis cede su lugar al capitán Kevin Tidwell (Donal Logue), un gran cambio porque Tidwell es un cachondo y tiene muy buenas escenas con Crews y Reese. En esta segunda entrega también aparecen otros personajes a tener muy en consideración como Mickey Rayborn (Willian Atherton), Paul Bodner (Shashawnee Hall), Jane Seever (Gabrielle Union), Amanda Puryer (Helen McCrory) y repitiendo Garret Dillahunt como Roman Nevikov.

Sarah Shahi, Brent Sexton y Damian Lewis en la primera temporada de Life

La primera temporada de la serie me gustó mucho. Los casos episódicos están muy bien y también la historia de Crews y de cómo quiere cazar a quienes hicieron que acabara en prisión. Así, se llega a un final satisfactorio aunque la investigación de Charlie es aún mejor durante la segunda temporada y los personajes que intervienen en ella aportan mucho más que otros que salieron en la primera entrega.

Creada por Rand Ravich, “Life”, tristemente, estuvo durante dos temporadas en antena. NBC la estrenó en Estados Unidos en el año 2007, emitiendo 11 episodios y 21 más entre 2008 y 2009 para después cancelarla. El propio Ravich escribió buena parte de los treinta y dos episodios de la serie, demostrando plasmar muy bien la idea que tenía para ella.

Reparto de la segnda temporada de Life

Los guiones me han parecido muy buenos, sobre todo en las interacciones entre Crews y Reese y entre estos y otros personajes secundarios. Los personajes geniales y el trabajo del reparto, también muy bueno, con una pareja protagonista de excepción que tiene  mucha química (grande Damian Lewis, no menos grande Sarah Shahi), y con unos secundarios muy interesantes, sobre todo Donal Logue, Brent Sexton y el siempre genial Adam Arkin.

Y, ese final… Grandísimo, de esos que te tienen al borde del sofá y de los de comerse las uñas por su tensión. En realidad todo se resuelve en 42 minutos sin florituras, ni relleno ni nada dejando una sensación de satisfacción absoluta. Quedan algunas cosas en el aire pero lo importante se cierra.

Y ahora voy con los spoilers.

Aunque no me convencía al principio que a Reese la mandaran con el FBI y no trabajara con Charlie, Sarah Shahi estaba embarazada y le dejaron trabajar menos horas, la verdad es que verle tanto con Bobby como con Seever estuvo bien. El personaje de esta segunda era realmente bueno, más que una sustituta, de hecho, un personaje que encaja realmente bien con Crews. Pero se montaron una trama muy interesante con Reese en el FBI y todas las preguntas que le hacían para descubrirse al final que todo era una trampa y que Roman Nevikov estaba detrás de ello.

Garret Dillahunt y Sarah Shahi en la finale de Life

Admito que lo del “one plus one is one and one means love” me dejó muerta porque ¿Crews se da cuenta de que quiere a Dani al no tenerla como compañera durante un tiempo? De hecho parece que Dani habla más con él por teléfono que con Tidwell, y eso que sale con su capitán. ¿Y ese toque de meñiques cuando Charlie no duda en cambiarse por ella para salvarla? ¿Estaba el amor en el aire y no me dí cuenta? Bueno, hasta un par de detalles por parte del detective Crews en el último episodio. Aunque, todo sea dicho, Reese se puso a escuchar cintas zen y a decir que todo estaba conectado.

Fin de los spoilers.

Resumiendo: Me ha encantado “Life”, me ha dado pena (mucha) terminarla y creo que es una de las mejores series policíacas que se han hecho. Podía haber durado más, sí, pero al menos son treinta y dos episodios y una historia muy buena.

Para mí, una serie muy recomendable.


Tras su cancelación, oda de amor a The Killing

29 julio 2012

Ayer me levanté con la noticia de la cancelación de una de mis series preferidas de la que pienso que es una de las mejores que se han hecho en los últimos tiempos. Sí, hablo de “The Killing”. FOX es la encargada de producirla y quiere vendérsela a alguna cadena después de que AMC no esté interesada en emitirla más pero se haga alguien con ella o no, creo que este es muy buen momento para dedicarle, posiblemente, un último post en su conjunto.

“The Killing” es de esas series que enganchan desde su premisa. En este caso, igual que con “Twin Peaks” hace años, se lanzó la frase “¿Quién mató a Rosie Larsen?”, y es que ese era el gran misterio de la serie, la raíz para desarrollar a partir de ella tres historias parelelas: la de los detectives Sarah Linden (Mireille Enos) y Stephen Holder (Joel Kinnaman), encargados de descubrir al asesino de Rosie (Katie Findlay); la de la familia Larsen con Stan (Brent Sexton) y Mitch (Michelle Forbes) como cabezas de la misma pero con la importante participación de la hermana de Mitch, Terry (Jamie Anne Allman), quien ayuda al matrimonio tras su pérdida; y la política con el concejal Darren Richmond (Billy Campbell) camino a la alcaldía de la ciudad de Seattle con sus ayudantes Gwen Eaton (Kristin Lehamn) y Jamie Wright (Eric Ladin) como personajes mportantes.

Si en “24” cada episodio era una hora del día más largo en la vida de Jack Bauer, en este remake de la danesa “Forbrydelsen” desarrollado por Veena Sud (gracias de nuevo Veena), cada episodio es un día por lo que la historia se desarrolla en un total de veintiséis, ya que cada una de las dos temporadas de “The Killing” cuenta con trece entregas.

Brillantemente escrita, la serie cuenta con un gran reparto en el que destacan para mí Mireille Enos que da vida a una mujer que vive para su trabajo y que eso de dejar cabos sueltos no va con ella a pesar de poder perderlo todo por ello, una mujer que se ha convertido, en mi opinión, en una de las mejores detectives de la pequeña pantalla siendo un personaje muy complejo del que se saben cosas a centagotas; Joel Kinnaman que fue superándose episodio tras episodio, que logró mucha química con su compañera y que ha interpretado a un policía de los más pintoresco al que al principio subestimé, lo admito, pero que me acabó encantando; Michelle Forbes, grande siempre, que durante la primera temporada mostró el dolor como, de verdad, nunca había visto, y que sin decirnada decía muchísimo sobre todo en la primera temporada ya que perdió protagonismo en la segunda por la decisión que su personaje toma, difícil de entender por una parte pero muy entendible por la otra; y Brent Sexton, otro que crece episodio a episodio y que muestra a la perfección dos etapas muy bien delimitadas, la primera cando trata de salvar a su familia tirando de ella y la segunda, cuando saca su dolor, ese que parecía no querer salir.

Mención especial merece también Jamie Anne Allman que si al principio no me terminaba de convencer, en varios episodios de la segunda temporada se muestra, simplemente, inmensa, sobre todo en el final, todo sea dicho. Los demás están muy bien también pero, quizá, no destaquen tanto aunque Billy Campbell tiene escenas muy interesantes. Los directores de casting se lucieron, la verdad.

Nunca entendí por qué tanta gente se sintió engañada al no descubrirse al asesino al final de la primera temporada ya que yo estaba contentísima de que hubiera una segunda entrega donde, presumiblemente, todo se resolvería como así fue. Una segunda temporada que no fue peor que la primera, ni mucho menos fue excelente también e incluso tal vez mejor.

Hay que decir que si los guiones eran muy buenos y el reparto magnífico, en “The Killing” hay otros dos elementos de los que es imposible dejar de hablar. Uno es la fotografía, muy buena, con geniales planos sea bajo la lluvia o sin ella; y el otro la música que todavía hacía que se acelerase más el corazón al seguir la historia.

Los giros de guión se sucedieron, las nuevas pistas también y todo aun ritmo pausado muy adecuado para mí contando la historia en el tiempo justo y es que lo tenían todo planeado desde el principio y se nota. Particularmente, no le puedo poner un pero a la serie, una serie que me ha hecho reir, llorar, teorizar y ponerme muy tensa así como querer ver más y más.

El final, de los que marcan y dejan huella así como la sensación de haber visto algo muy grande por muchos motivos. La cancelación me deja un sentimiento agridulce. Por una parte, si nadie la compra, nos quedamos con una muy buena serie, magnífica diría yo, de veintiséis episodios; pero por la otra creo que podríamos tener más casos llevados por Holder y Linden. “The Killing” ha muerto, ¡viva “The Killing”.


The Killing 2.12 y 2.13 – And the killer is…

20 junio 2012

Aviso de spoilers.

A veces, cuando una serie que te encanta acaba queda un vacio impresionante. No sabemos, cuando escribo estas líneas, si tendremos más “The Killing” o no pero si AMC decide que este ha sido el cierre no solo de temporada sino de la serie, tendré sentimientos encontrados. Tras descubrir lo que desde que empecé a ver la serie había querido saber me subió la adrenalina pero no pude evitar pensar que eso era todo, no habrá más Rosie Larsen y tal vez nos quedemos sin la dinámica Linden-Holder. Ojalá que monten otro caso pero si no lo hay, habrá sido un gran cierre para una muy buena serie, de lo mejor de los últimos años.

Con una season finale dividida en dos episodios opté por disfrutarla seguida y, más después de la gran idea de otro gran fan de la misma de verla a la vez (gracias Jose) y comentarla. Y a ello nos pusimos. Día elegido, el siguiente tras la finale en Estados Unidos, 18 de junio a eso de las 20:30 horas de la tarde. Así que, palomitas incluídas, me dispuse a ver y comentar lo que prometía ser un acontecimiento televisivo digno de guardar en nuestra memoria.

En el episodio once nos quedamos con un cliffhanger en el que se nos mostró que las sospechas iban a centrarse en Gwen (Kristin Lehman), Jamie (Eric Ladin) o en ambos. Ninguno de los dos entraba en mi ecuación, la verdad, pero según se iba desarrollando el episodio y descubríamos nuevas pistas, nos dejaron bastante claro quién de los dos estaba en el ajo.

Así, mientras Mitch (Michelle Forbes) vuelve a casa para alegría de su marido Stan (Brent Sexton) y su hijo pequeño Denny (Seth Isaac Johnson), porque su hijo mayor Tommy (Evan Brid) y su hermana Terry (Jamie Anne Allman) se muestran algo indiferentes, aunque las discusiones y los reproches con marido y hermana se suceden siendo muy injustos entre todos; Linden (Mireille Enos) y Holder (Joel Kinnaman) se entrevistan con el alcalde Lesley Adams (Tom Butler) con el que, como Sarah dice, tienen un enemigo en común porque sí, el fraude de los huesos en el muelle iba contra él por lo que no estaba metido en el ajo. Gracias al alcalde la pareja de detectives consigue vía libre quitando a su teniente de en medio.

Así, el día de las elecciones a la alcaldía de Seattle en el que Darren Richmond (Billy Campbell) va recuperando votos poco a poco, sus máximos colaboradores están bajo el ojo del microscopio pensando Holder que hasta podrían estar compinchados. A Gwen le quitaron la tarjeta del bolso, según dice, y condujo la misma noche en la que Rosie murió el coche en el que fue encontrada. Para colmo sale en fotos que hay en el casino lo que aún es más sospechoso y eso, unido a su actitud de grandeza y amenazas no la ayuda demasiado aunque, ¿pudo matar Gwen a Rosie (Katie Findlay)? No me lo tragaba.

¿Y su compañero Jamie? Se ve que la noche del asesinato había ido al gimnasio de la alcaldía a altas horas de la madrugada. Stephen le pregunta por su tarjeta pero él la tiene consigo, claro que los detectives descubren que favoreció que dieran de alta una sociedad de Michael Ames (Barclay Hope) en la que aparecía el nombre de la tía Terry, y es que el señor Ames iba a dejar a su mujer y a fugarse con Terry.

Nos falta una pieza, la jefa india Nicole Jackson (Claudia Ferri), reincidente en romper manos de sus ayudantes. Sarah y Stephen intentan que Roberta (Patti Kim) les ayude contándoles lo que le pasó a la anterior jefa de seguridad de Jackson, quien cargó con un homicidio que seguramente no había cometido, y apelan a su conciencia diciéndole que a ella le pasará lo mismo y que Jackson se la quitará de encima en cuanto pueda. Así que, Roberta les entrega el disco que había guardado de las cámaras de seguridad del casino.

Ese video tenía imágenes de la cámara de seguridad del ascensor donde primero se ve a Rosie, después a Nicole Jackson, unos minutos después a Michael Ames y tras un “adelante un poco el video, Holder” (Linden poniendo voz a los espectadores), nos encontramos a Jamie Wright mirando fijamente a la cámara. No era el alcalde, al que en ese punto ya tenía más que descartado, era Jamie. Me acerqué bastante, la verdad, pero me falló la pieza clave.

Y, en ese punto, Holder ya había informado a Linden y a los espectadores que Jamie se supone que vivía con su abuelo… Un momento ¿pero su abuelo no estaba muerto? Pues no, llama a Richmond y después a su nieto que le echa la bronca por llamarle en noche electoral y mientras Jamie se lleva a Darren, su abuelo le dice que no mienta, que él sabe perfectamente dónde estuvo la noche en la que mataron a Rosie. Todo vendido ¿verdad?

Así nos plantamos en el decimotercer episodio, el cierre definitivo del caso de Rosie Larsen, que empezó de la mejor manera posible e inesperada, con Rosie la última mañana que estuvo viva en la que jugó con sus hermanos mientras su tía pululaba por ahí y su madre preparaba todo para irse de camping. La mañana en la que no dejaba de sonreir consciente de que sabía que esa misma noche se iba a ir, la mañana en la que no dejaba de observar a sus hermanos, a su madre y a su padre antes de salir de casa y marcharse de allí, esto sin saberlo, por última vez.

En este punto, Mitch ya sabe que Stan había comprado una casa y que él quiere mudarse para seguir adelante, algo que ella no concibe… todavía. Y él ya se ha quitado un grandísimo peso de encima al enterarse por la radio que alguien ha matado a Janek (Don Thompson) y que la policía no tiene ningún sospechoso.

Pero, volvamos con Jamie. Richmond ya gana las elecciones, así se lo hace saber Jamie que le lleva a su oficina y le enseña por la ventana el muelle y le dice lo de los huesos y a la pregunta de Richmond de qué le hizo a Rosie…

En un flashback vemos cómo Jackson, Ames y Jamie hablan en el piso diez y deciden, como siempre que se reúnen, marcharse uno por uno. Jamie es el último en ir a salir pero antes de coger el ascensor escucha el ruido de un móvil y retrocede encontrándose a Rosie que se disponía a salir y dice la frase prohibido “no he oido nada” pero se le cae la videocámara y Jamie se asusta golpeándola. Ahí justo es cuando pierde su tarjeta. Después cuenta que la metió en el coche, la persiguió por el bosque y cuando la cogió la volvió a golpear metiéndola en el maletero creyéndola muerta.

Y, mientras Sarah y Stephen van a buscarle encontrándose con Gwen y yendo todos al despacho, Jamie saca una pistola y le dice a Darren que todo lo que hizo lo hizo por él (confirmado para mí que estaba enamorado de Richmond en secreto) y que se puso nervioso, empuña el arma y cuando los detective llegan y le dicen que la tire, se gira y Holder acaba disparándole y matándole, mientras Sarah va a consolar a una ojiplática Gwen que es la única que acierta a soltar sonido alguno, un grito y sollozos.

En quince minutos todo parecía estar resuelto mientras mi compañero de visionado me decía en la lejanía vía Facebook que no, que tenía que haber algo más. La sorpresa que desde hace tiempo esperaba ver en la finale.

Sarah no queda convencida, de todas formas, de que solo Jamie sea el responsable de la muerte de Rosie y se lo hace saber a Stephen cuando van al lago en el que la chica encontró la muerte..

Los Larsen, por su parte, se mudan porque Mitch se da cuenta de que lo mejor que pueden hacer es seguir hacia delante porque nunca tendrá a su hija de vuelta y al fin Terry le dice que se alegra de que haya vuelto a casa. Las marcas de Rosie son muchas en esa casa pero se van a la nueva que a los críos les encanta desde el principio y más al saber de que podrán tener una habitación para cada uno y que hay columpios en el jardín.

Y, aunque Ames y Jackson estén en la comisaría no tienen pruebas contra ellos y Sarah y Holder se ganan un “buen trabajo” de parte de su jefe. Y así se van a casa de los Larsen dispuestos a decirles que han pillado a quien mató a su hija.

Pero ¿a quién encuentran allí? A Terry que les dice que los Larsen han ido a su nueva casa y que tardarán en volver, les suelta una bordeía y se va al piso de arriba donde, se supone, que tiene algo que hacer. Y así, Sarah se fija en un faro roto del coche rojo que está en el garaje y ya es cuando me eché la mano a la boca y dije “Terry, no…”. Y sí, Linden y Holder van arriba, Terry está con la mirada ida encima de la que fue la cama de su sobrina y aparecen Mitch y Stan justo cuando Terry ya se desmorona y dice que lo siente que no sabía que había alguien en el coche. Holder intenta que los Larsen se vayan pero…

Conteniendo las ganas impresionantes que me entraron de llorar seguí con los subtítulos en el momento en el que la tía Terry va a cantar, ¡por fin! Y así nos enteramos de que con el coche de campaña aparcado en el lago, con Terry al volante del coche rojo aparcado en el garaje de los Larsen, Jamie llamó a Ames, que iba a huir con su amante, para ver qué hacían pero Ames no quería hacer lo que Jamie le dijo, deshacerse del cadáver diciendo que todo había llegado muy lejos y que le daba igual no dejar a su mujer. En ese momento Terry sale del coche, se mete en el otro y lo tira al lago mientras se escuchan los gritos de Rosie.

Jamie cogió a Rosie y la dio por muerta pero fue Terry, una de mis sospechosas habituales, quien mató a su propia sobrina sin saberlo. Manos a la cabeza, cara de asombro y Stan yendo a por ella teniendo que ser sujetado por Stephen mientras Sarah cubre a Terry que con Stan fuera de la habitación consigue librarse de Linden e ir a abrazar a Mitch, con la mirada algo perdida y cara de circunstancias, a la que le dice que lo siente que no lo sabía y Mitch… la abraza.

Terry va a la cárcel, Sarah recupera su placa, y Jackson y Ames quedan libres sin ningún cargo y van a negociar con Darren sobre el muelle mientras Gwen se queda fuera de la reunión con cara de no muy contenta.

Alguien, Sarah, deja en el buzón de los Larsen, el video que grabó Rosie y que Jamie escondió en su casa. En él se veía a la chica dejando mensajes para su familia, les dice que les quería y que tenía intención de poder ver cosas que su madre no tuvo opción y que les avisaría cuando se instalará en algún sitio para que supìeran dónde estaba. Aquí las lágrimas cayeron y mucho no solo en casa de los Larsen sino en la mía también. Una ves te las aguantas pero dos ya es muy difícil.

Y todo acaba con una llamada para los detectives, que esperan frente a la casa d elos Larsen, sobre un cadáver que aparece cerca del aeropuerto y con Sarah saliendo del coche con Stephen diciéndole que estarían en contacto tras decirle a su compañera que ya tenían al asesino y con ella respondiendo que quién era, para después irse andando.

Admito que cuando lo de Jamie estaba resuelto me quedé un poco fría pero ahí estaba el factor sorpresa el que ya me llevó a la montaña rusa de las emociones y si ya le tenía cariño a esta serie, con ese final aún todavía más.

Los dos episodios me parecieron muy buenos con escenas memorables una vez más y aunque fallé en mi teoría y sea muy fácil decirlo una vez visto el desenlace, nunca dejé de descartar a Terry como sospechosa a pesar de que no creí que al final Veena Sud y el equipo de guionistas pudieran llegar al extremo más cruel como al que de hecho han llegado. No lo sabía, pero al igual que Jackson, Ames y Jamie calló por sus propios intereses. Se notaba que Terry se desvivía por los Larsen ocupando de alguna manera el puesto de Mitch mientras esta estaba fuera pero la culpabilidad la reconcomían y una gran pista fue en lo que no pude evitar fijarme en el episodio once, en su mirada al ver la foto de su sobrina muerta maniatada en el coche y hundida en agua.

Lo más triste de todo es que encima, una vez lo supo, no dudó en echarle en cara a Mitch que se había ido, una en la primera temporada y otra en el penúltimo episodio de esta segunda entrega.

“The Killing” es una gran serie en mi opinión, por cómo está escrita, por las interpretaciones de buena parte del reparto, por cómo se toma el tiempo necesario en contar los acontecimientos y por las emociones que hace sacar al espectador. El final de la primera temporada fue muy polémico porque muchos se sintieron engañados y muchos decidieron no seguirla pero si la priemra entrega fue muy buena esta segunda es probable que, sobre todo en investigación, la haya superado.

Particularmente, me ha parecido un cierre duro pero muy bueno y muy bien pensado (creo que lo tenían más que decidido desde el primer momento) y estoy muy contenta con el resultado final. Admito que echaré de menos la historia, espero tener más serie al menos para disfrutar con más temporadas, pero el final ha cumplido con creces mis expectativas y me alegro de que al final no fuera Jasper porque entonces no me hubiera sorprendido como lo he hecho.

Gracias Veena Sud, por darnos “The Killing”.


The Killing 2.11 – Amenazas, humor y un enorme WTF

10 junio 2012

Aviso de Spoilers.

No es la primera vez que esta temporada de “The Killing” me hace exclamar un WTF (what the fuck) al final de un episodio. El número once lo ha vuelto a hacer y es que, contaba con un elemento sorpresa a pesar de lo bien encaminada que iba en mi teoría, y no me esperaba lo que pasó al final. Sorpresón, al menos es lo que parece.

Sarah (Mireille Enos) despierta en el coche de Holder (Joel Kinnaman) que va a buscar el desayuno y que después tiene que ir a buscarla porque la detective ha salido del vehículo. Ella le dice a su compañero que tienen que volver al casino y recuperar la tarjeta magnética del Ayuntamiento y como necesitan a los federales van a ver a Richmond (Billy Campbell) pero Gwen (Kristin Lehman) y Jamie (Eric Ladin) no les dejan ver a Darren.

Una vez la han conseguido entran en el casino, Linden como observadora, y levantan el suelo pero no hay nada… Bueno, en realidad sí que lo hay ya que Sarah encuentra la tarjeta y la jefa Jackson (Claudia Ferri) la ve con ella e la videocámara del ascensor a la que la detective mira fijamente y dedica una amplia sonrisa, vaya que se mofa directamente. Eso provoca que la jefa le pille la mano con la puerta a su matona, Roberta (Patti Kim), despues de abroncarla, y llame a alguien diciendo que los polis tienen la tarjeta.

Pero a Holder y Linden les ponen vigilancia y aunque den esquinazo a sus perseguidores, el teléfono de ella está pinchado y el teniente Carlson (Mark Moses) los localiza a las puertas del Ayuntamiento donde han ido a probar la tarjeta. Y sí, la prueban en la puerta de Adams (Tom Butler) pero la tarjeta no la abre. Sarah va entonces a otra puerta y la luz se pone verde, vía libre para entrar en un despacho de Richmond paa acabar con un plano en picado de Darren rodeado de quienes han ido a su mítin, y después un plano de Gwen y Jamie. El concejal tiene coartada pero ¿y Jamie y Gwen?

Hablando de la parte política, el alcalde Adams, enojado por la “amenaza” que le hace Gwen va a ver a Darren y le dice que o se retira antes de las 9 del día siguiente o dirá que se intentó suicidar y su carrera política habá acabado para siempre. Richmond se sorprende porque su declaración era secreta pero el Alcalde tiene al cuerpo de policía de su lado, se nota.

Así Darren se lo cuenta a Jamie y a Gwen y dice que en el mítin de esa noche anunciará que se retira. Jamie no se lo toma bien pero Gwen no se lo toma mal. Ahora, su gran escena del episodio es la que tiene con su padre en la que le amenaza también con difundir lo de su beso, al que él quita importancia acusándola de dejarles a él y a su madre en ridículo y de haber estado, borracha, colgándose del brazo de todos sus amigos. Darren cuenta en el mítin lo de su intento de suicidio pero no decide retirarse.

Y, por otra parte, Janek (Don Thompson) va a ver a Stan y le amenaza con que sus niños podrían sufrir daño si no mata al chivato que le contó a Holder lo de los huesos. Stan va a por él pero le dice que se marche porque Janek le quiere muerto y que si vuelve acabará con él. Pero, quien acaba con la vida de Janek es Alexi (Tyler Johnston) porque escucha cómo Stan le dice que solamente mató a su padre porque se lo ordenó.

Stan le había dicho previamente a Terry (Jamie Anne Allman) que en caso de pasarle algo cuidara de sus hijos porque les trata bien y la quieren. ¿Y Mitch (Michelle Forbes)? Este matrimonio no va a acabar nada bien, lo presiento, porque Stan no va a perdonar a su mujer que, por cierto, al final del episodio le espera en casa (lo que le ha durado la gasolina del coche a esta mujer a pesar de que le robaron la pasta), le haya dejado solo.

¿Pueden estar Gwen y Jamie en el ajo? En la preview del episodio doce les interrogan y parece que es un poco cortina de humo pero me han desmontado mi teoría algo con esa rebelación… ¿o no?

Con Janek fuera del cuadrado, aunque clara está su implicación con el tema de los huesos, ¿quiénes nos quedan de sospechosos? Nicole Jackson, Michael Ames (Barclay Hope) y Lesley Adams. ¿Estaban los ters en el psio diez la noche de la muerte de Rosie? La jefa Jackson sabe mucho y deberían hacerla ya hablar (si es al estilo Jack Bauer, mejor que mejor). Adams quiere ganar a toda costa aunque podría aspirara más y ¿Ames? Yo creo que es quien más podría perder aunque si está compinchado con Adams y su pretensión es engañar a Jackson se llevaría un buen pellizco.

¿Quién pudo cambiar el acceso de la tarjeta del casino? Alguien que trabaje en el Ayuntamiento así que, sabemos de sobra, que el alcalde está implicado. Pero si Sarah estaba en lo cierto cuando a la psiquiatra le dijo que el asesino, o asesina, de Rosie la metió en el maletero para no verla morir, signo de que la conocía, ¿podría haber sido Jasper (Richard Harmon) el autor material de la muerte de Rosie y quien la persiguió por el bosque inducido por su padre quien después le hace callar? Me da a mí que sí.

Esta misma noche es la primera parte de la season finale (y esperemos que no del final de la serie puesto que AMC aún no ha dicho nada de su renovación) pero mañana no la veré como cada lunes sino que es mejor una sesión doble para la semana siguiente. Esto llega a su fin.


The Killing 2.10 – El desenlace se acerca

29 mayo 2012

Aviso de spoilers.

Me repetiría una vez más si digo que menudo capitulazo el último de “The Killing” en esta segunda brillante no, lo siguiente, temporada. Un episodio que deja el desenlace a punto de caramelo pero que nos dice mucho sobre la intrigante Sarah Linden (Mireille Enos, grande en su papel).

ALguien golpea a la detective en la cabeza al final del 2.09 y se despierta no en la cárcel como pensaba, y parecía hacer indicar el título del episodio, “72 Hours” (72 Horas), sino en el ala de psiquiatría del hospital. Increíble plano de Linden recobrando el conocimient, saliendo de su habitáculo y andando descalza por ese aséptico y blanco pasillo hasta llegar a la puerta cerrada.

No la dejan comunicarse con Stephen (Joel Kinnaman) y tiene que aguantar la charla d la psiquiatra que le recuerda que ya estuvo tiempo atrás en el mismo lugar. Un par de charlas tienen gracias a las que conocemos más sobre el pasado de la chica: su madre la abandonó cuando tenía cinco años dejándola en un piso a oscuras hasta que los Servicios Sociales se la llevaron un día después; y su anterior caso, el del dibujo hecho por un niño que estuvo con el cadáver de su madre, prostituta, varios días en casa hasta que la policía le encntró dentro de un armario alertados por los vecinos y Saah se quedó co él hasta que los de protección de menores llegaron. A ella la dejaron a oscuras y se involucra en dos casos de menores muertos también dejados a oscuras (blanco y en botella).

A saber qué le hacen a Sarah para recibir la visita, finalmente, de Holder en estado casi catatónico en una escena al más puro estilo “Alguien Voló Sobre el Nido del Cuco” (One Flew Over the Cuckoo’s Nest), un peliculón más que recomendable, donde él le pregunta que qué le an hecho y le promete que en breve la sacará de allí, y ella le dice que vio una tarjeta del Ayuntamiento en la habitación del casino.

Para sacar a Sarah debe dar el visto bueno su psicólogo por lo que Holder se afana en hacer que su teniente le crea y deje de pensar que Linden se lo inventa todo. El teniente, interpretado por Mark Moses, al que Stephe dice una y otra evz que se ha equivocado de bando, le da al final el contacto del psicólogo de su compañera que no es otro que su exprometido (sorpresa), quien firma los papeles para que ella salga de allí pero que con las mismas se marcha después de que ella le dedique una tímida y avergonzada sonrisa y le deje a cargo de Holder.

Pero ¿qué descubre el bueno de Stephen? Mucho en realidad. Tras ver un cartel del famoso proyecto del muelle ve que el promotor de la obra es Michael Ames (Richard Harmon). Tirando del hilo se entera de que uno de los hombres de Janek (Don Thompson) fue detenido lanoche en la que Rosie (Katie Findlay) fue asesinada pero que Ames retiró los cargos. Va a ver al detenido donde trabaja y le cuenta que le ordenaron poner unos huesos en los terrenos (síiiii, los sabía, lo sabía).

La parte de Richmond (Billy Campbell) no es que tenga nada reseñable pero en la de los Larsen, Stan (Brent Sexton) va a ver a Terry (Jamie Anne Allman) que le dice que tiene que perdonarse a sí mismo y hacer algo, y la tía vuelve a casa. Lo que hace Stan es ir a ver al profesor de su hija al que dio una paliza y se disculpa aunque el hombre no quiere saber nada. Stan les arregla una luz de la entrada sin que se enteren hasta que la mujer del profesor ve que no parpadea. También llama a Rosie y se disculpa y se despide de ella. Y para que algo de alegría vuelva a su casa, compra un perro tuerto a sus hijos (necesitado de amor como ellos).

¿Cón quién habla la jefa Nicole Jackson (Claudia Ferri) y le dice que ya han arreglado lo de la habitación, donde aún está la tarjeta que Sarah no alcanzó?

En lo de que los huesos de indios tenían lo que yo y que alguien los había puesto allí he acertado. Que Michael Ames, el alcalde Adams (Tom Butler) y la jefa india están involucrados parece claro pero si quien puso los huesos fue uno de los matones de Janek ¿quién le contrató a él? Sigo pensando que el alcalde es el más culpable de todos.

Por lo que dice Holder, queda claro que al aparecer los huesos “indios” en el muelle quien iba a hacer una oferta mayor que el Ayntamiento por los terrenos iba a ser la jefa india así que conchavados Adams y Ames podrían sacar más pasta engañando a Jackson que se ve que lo de comprobar los huesos no entraba en sus planes ¿o sí?

Sarah le dice a la psicóloga una frase que me hizo pensar, que tras correr durante horas por el bosque y haber sido golpeada después, el asesino de Rosie no quiso mirarla a los ojos para matarla y que por eso la metería en el maletero. Eso me lleva a pensar que, claramente, el asesino de la chica fue alguien que la conocía y, en el cuadrado del que hablo (Ames, Adams, Jackson y Janek) todos parecían conocerla ¿pero quién se tomaría tantas molestias en no mirarle a los ojos? ¿Ames porque estaba con su tía Terry y porque Rosie era amiga de su hijo, o Janek por su relación con Stan?

Me decanto por este último pero ¿qué vio u oyó Rosie para que la mataran? Parafraseando a la voz en off de las previews dela serie “there are only three episodes left”. Sí, en tres episodios sabremos todo, tal vez en dos y el tercero sea puro cierre de otras tramas aunque estoy bastante convencida de que el alcalde ganará laselecciones y le detendrán al ir a dar su discurso siendo Richmond el nuevo alcalde de Seattle. Veremos… en breve.

No puedo acabar de otra manera que alabando las interpretaciones de Mireille Enos y de Joel Kinnaman, que tienen más que cogida la medida a sus personajes y son una de las mejores parejasde policías de la historia de la pequeña pantalla, en mi opinión. ¡A por los Emmy!


The Killing 2.09 – Los planes de Rosie

22 mayo 2012

Aviso de spoilers.

Será que estoy realmente enamorada de “The Killing” o que la serie es simplemente buenísima, pero es que el episodio noveno de la segunda temporada me ha encantado y me ha parecido otro capitulazo en toda regla y tengo la sensación de que esta temporada está siendo aún mejor que la primera entrega. Puede gustar o no, para gustos ya sabemos pero cómo está escrita, dirigida, e interpretada es de una calidad, para mí, indiscutible. Y ese uso de la música, y esa fotografía… Realmente buenos.

En fin, si el octavo episodio dejaba el desenlace muy encaminado hacia mi teoría, parece que este la refrenda un poco más pero seguro que nos sorprenden. Al menos tengo esa esperanza, de llevarme un sorpresón al final aunque a lo mejor el sorpresón me lo he llevado ya con algo que pensé mientras veía el episodio ayer mismo a cuenta de una conversación telefónica de la que en breve hablaré.

Como la investigación es lo más jugoso de “The Killing” sin desmerecer al resto, aunque la parte política sea lo que cojea (pero está por una razón), empiezo justo por esta. Richmond (Billy Campbell) se reúne con Nicole Jackson (Claudia Ferri), la jefa india, que le ofrece apoyarle en las elecciones (que son en cuatro días) si acepta su proyecto de construir un museo de la cultura india en el muelle y hace de todo el territorio indio una zona libre de impuestos, es decir, no aplicarlos a cualquier cosa que se construya (reclacando eso de cualquier cosa). Darren, a quien la jefa no le cae nada bien, nada de extrañar, tira su última oportunidad de ganar las elecciones por la borda rechazando la propuesta de Jackson.

El desastre electoral lo huelen todos y en un acto ya desesperado Gwen (Kristin Lehman) se reúne con el alcalde Adams (Tom Butler) para decirle que su padre puede ayudarle a llegar al puesto de senador (o congresista, no recuerdo exactamente) que quiere si se olvida de la alcaldía. Él hace oídos sordos y Gwen contraataca diciéndole que cuando él pasaba muchas horas en su casa cuando trabajaba junto a su padre recuerda una vez que tenía catorce años… Vaya que Gwen le acusa directamente de ¿abusos? Y él le contesta que si piensa que su padre no lo sabía. ¿Y esto qué tiene que ver? O contarnos algo sobre Gwen o bien darnos una pista de que al alcalde le gustaban y probablemente le sigan gustando, las menores de edad.

Una de las cosas que más me ha gustado del episodio es la parte de los Larsen (¿he dicho ya que soy muy fan?). Mientras Stan (Brent Sexton) intenta seguir trabajando, un mensaje en su contestador le indica que su hijo mayor Tommy (Evan Bird) se ha metido en problemas en el colegio. Stan va a hablar con sus profesoras y le cuentan que ha matado a un pájaro y a sus crías. Para Stan eso no es crueldad sino lo que le pasó a su hija. Cuando se lleva a Tom y a Denny (Seth Isaac Johnson) a casa, recrimina y discute con el primero que dice que odia a Rosie porque no era lo que parecía sino lo que dicen en su colegio y que odia a Stan, que le acaba dando un bofetón y decirle que a él tampoco le gusta y que se amolde a las circunstancias. Una dura escena que después se arregla cuando Tom llora porque echa de menos a su hermana y Denny casi también porque ambos niños piensan que todos les abandonan y que su padre será el siguiente. Stan vuelve a sacar la cara a Mitch (Michelle Forbes) cuando sus hijos preguntan que por qué se fue y les promete que no irá a ninguna parte.

Por su parte, Mitch, a quien han robado el dinero y las tarjetas pero a quien el depósito de gasolina del coche no ha dejado tirada todavía, va a ver al verdader padre de Rosie (Katie Findlay), David Rainer (Jonathan Cake), aunque cuando él le pregunta al final de su conversación si la chica es suya, Mitch responde que no mintiéndole (porque ¿para qué decirle en su carta no enviada que Rosie era suya entonces?), que es de Stan. Gracias a la conversación que ambos mantienen Mitch y nosotros como espectadores nos enteramos de los planes de Rosie de huir sin ni siquiera graduarse a California y desaparecer así sin más. David le habla a Mitch como si Rosie estuviera viva, no sabe que ha muerto y Mitch no le corrige en ningún momento.

Y, diez días después de abandonar su hogar, la señora Larsen llama a Stan. Y le habla de secretos, y le pregunta que por qué Rosie no había hablado casi nada con ellos en los últimos meses y finalmente pregunta por sus hijos. Stan, parco en palabras, le dice que los chicos están bien y le pregunta cómo está ella, pero Mitch no responde y Stan decide poner fin a la conversación. Antes he dicho que ante Tommy y Denny, como ya hizo frente a Terry (Jamie Anne Allman) y frente a sus suegros, Stan saca la cara a Mitch pero creo que esta conversación telefónica puede deparar más un desencuentro final que un encuentro. Y, podría ser muy comprensible por una parte… y aunque lo haya pensado ya, esta sería mi gran sorpresa final, que Stan no aceptase a Mitch de nuevo por dejarle solo con el “marrón”, por huir sin pensar en él.

Y, llego ya a la investigación. Sarah (Mireille Enos) y Stephen (Joel Kinnaman) siguen dispuestos a romper las reglas. El teniente Gil Sloane (Brian Markinson), quien tendió la trampa a Holder con la foto falsa de Richmond, les lleva a encontrar las pruebas del caso Larsen que se han llevado de comisaría y que no han aparecido en la oficina del condado donde se supone que iban a ir. Holder se acuerda de un almacén donde ayudó a Sloane a llevar sus cosas cuando su mujer le echó de casa y bingo, allí está la llave que ambos detectives buscaban, la del piso número diez del casino.

Allí van pero la chica que le contó a Sarah lo de esa planta no aparece por lo que ella decide entrar. Holder la ayuda entrando y haciendo que la seguridad del lugar se fije en él para dar entrada libre a su compañera que llega al décimo piso, el piso en obras. Encuentra un balcón y ya imagina a qué subió Rose Larsen allí la noche en la que la mataron, para despedirse de la ciudad (por las vistas de ella que hay desde el balcón). Sarah se imagina lo que pudo pasar mientras Stephen vigila desde el coche y le manda que salga pero ella da con una tarjeta nada más y nada menos que de la alcaldía e intenta cogerla pero alguien la golpea.

¡Qué tensión! ¡Qué escena final! ¿Una tarjeta de la alcaldía? ¿Qué vio Rosie en la habitación de al lado del balcón? o ¿a quién vio?

Me mantengo en mi teoría aunque puedo pensar cosas truculentas como que la pobre Rosie vio un lío amoroso que no debería y la mataron por ello aunque, me inclino más por los negocios turbios entre la jefa y el alcalde. En cuatro episodios lo sabremos porque, aunque me pese, el caso de Rosie LArsen está llegando a su fin y un giro como el de la primera temporada viendo a dónd eha llegado la historia sería impensable.


The Killing 2×08 – El episodio de Linden y la lección interpretativa de Mireille Enos

17 mayo 2012

Aviso de spoilers.

Una amiga tan enganchada a la serie como yo me preguntó hace unos días si creía que en esta segunda temporada de “The Killing” tendríamos un episodio centrado en los detectives Holder (Joel Kinnaman) y Linden (Mireille Enos). Le dije que no lo sabía pero lo tengamos o no, lo que si nos han dado es un episodio para Sarah Linden en el que quien le da vida ha dado una gran lección interpretativa.

Como la detective Linden lleva todo el peso del episodio, prefiero comentar antes dos cosas. La primera es que faltan cinco días (y cinco episodios) para las elecciones a la alcaldía de Seattle y Richmond (Billy Campbell) no se da por vencido aunque algunos le vea como el asesino de Rosie Larsen (Katie Findlay) y el alcalde insista en que diga dónde estaba la noche en la que Rosie fue asesinada. Pero Darren no suelta prenda y, me parece genial aunque como espectadores sabemos su dramática historia.

La segunda me lleva a hablar del gran Stan (Brent Sexton) que decide iniciar una cruzada pidiendo pistas y que, como bien le dice Linden, acaba descubriendo lo aprovechada que es la gente porque la escena de la vidente comprensiva primero pero pedigüeña después es muy fuerte pero retrata muy bien la realidad en la que vivimos. Stan lo dijo por televisión y está convencido de que su hija no interesa pero en eso se equivoca porque ahí están Holder y Linden para seguir investigando.

La odiosa jefa india y sus matones dan una paliza de muerte al pobre Stephen y lo dejan en pleno bosque a su suerte. Una salvajada que podría haber acabado mal si su compañera, sintiéndose muy culpable (las tornas cambian pasando la culpabilidad de un detective a otro: él por la foto de Richmons, ella por la paliza) no hubiese ido a buscarle e insistido gritándole incluso a su jefe, quien no pensaba hacer nada, para que se organizara una partida de búsqueda. Menos mal que Holder es duro de pelar porque si no…

Sarah se entrevista con la trabajadora del casino quien fue la que encontró la mochila de Rosie y la dejó en la puerta de los Larsen. Le cuenta que Rosie era una buena chica, que no era prostituta sino que era limpiadora y que a veces la ponían a trabajar de camarera. Ellas dos se llevaban bien y subían a fumar a la décima planta, la que está en obras que se ve que cerraron y les quitaron la llave que tenían a los trabajadores después del asesinato de la chica.

Pero la detective se encuentra con un grave problema teniendo esa llave frente a sus narices en comisaría y es que su teniente desmantela el despacho en el que trabaja con Holder y requisa todo lo del caso además de quitarle su placa y pistola. ¿Qué hace Sarah? mandar a su hijo, por mucho que le pese, con su padre, porque claro está que no puede encargarse del chico como debe mientras esté totalmente inmersa en la búsqueda del asesino de Rosie Larsen.

¿Teorías? Cómo me gustaría que la jefa del casino fuera la culpable y que le patearan el culo (o le metieran un tiro entre ceja y ceja, suena duro pero sí) porque tiene mucho que ver en el caso, seguro. Y con ella el alcalde a cuenta de los muelles, sigo muy convencida de ello. Así que ¿qué podría haber pasado?

-Alguien se intenta propasar con Rosie, probablemente quién se escondió la noche en la que la mataron (¿el alcalde? ¿el padre de Jasper?).

-Rosie ve algo que no debe y la eliminan por ello. Tal vez en el fondo los terrenos que la jefa dice que son suyos, los del muelle, no lo sean y alguien pusiera las calaveras allí y por eso quiera sacar tajada cediendo los terrenos pero ganando mucho a cambio (esta idea me gusta mucho desde la primera temporada).

-Lo del Beau Soleil se queda en macguffin aunque Janek (Don Thompson), Terry (Jamie Anne Allman) y Richmond tengan relación con la web. Así que lo que dijo Jasper de broma hace que la pista falsa pueda ser olvidada.

-La clave está en el casino pero a cinco episodios del final ya nos hacen pensar que la jefa tiene algo que ver y como espero que me sorprendan o al menos poder decir que he acertado en mis teorías, quiero pensar, a pesar de mis deseos de que le den su merecido, que no ha sido ella.

En cinco episodios lo sabremos y mi esperado reencuentro Larsen me da que va a tardar lo mismo en llegar.


The Killing 2.07 – Cómo se las gastan los indios

14 mayo 2012

Aviso de spoilers.

El episodio séptimo, de nombre “Keylala”, de la segunda temporada de “The Killing” me ha parecido un episodio de transición, una transición hacia lo que puede ser el desenlace aunque claro, aún faltan seis episodios para que finalice la temporada y, presumiblemente, el caso de Rosie Larsen.

Claro que, también podría no tener nada que ver con el asesinato de la chica porque en esta serie hay mucha pista y no todas conducen a la resolución del caso como hemos visto.

Lo más importante del episodio ha llegado directamente desde el casino donde Rosie (Katie Findlay) estuvo la noche de su asesinato. Allí la jefa del complejo amenaza a Sarah (Mireille Enos) tras contarle una historia sobre la india Keylala que, desoyendo a sus mayores decidió coger una canoa para llegar hasta el otro lado del río y desapareció habiéndose ganado la ira de los dioses, o algo así. Claro que, acto seguido, la desmiente diciendo que se trató de una cría de nueve años que desapareció para aprecer días después maniatada a un árbol.

Mientras Linden explora el bosque, su compañero Holder (Joel Kinnaman) se encarga de sonsacar información en el casino descubriendo así que hay una planta en obras, la décima, y subiendo hasta ella sin poder abrir la puerta de la planta, cerrada a cal y canto porque, muy convenientemente, el ascensor no llega hasta allí.

Pero sin jurisdicción alguna, a Stephen le coge la seguridad del hotel justod espués de que una de sus limpiadoras le cite gracias a una caja de cerillas para la mañana siguiente y le diga que espera que Rosie recibiera su mochila. Al bueno de Holder le pegan una paliza mientras su compañera escucha al otro lado del teléfono. Sí, menuda mafia tiene montada la dueña del casino.

Ahí nos deja el cliffhanger, con el pobre detective siendo apaleado y está claro que la jefa del lugar esconde algo y que tiene que está en relación con el alcalde directamente.

Mientras Gwen (Kristin Lehman) idea cómo hacer que Stan (Brent Sexton) se alíe con Darren (Billy Campbell) aunque no lo consigue, lógico Stan no es tonto y Gwen le mintió a la cara; pero al final el hombre va a la rueda de prensa del todavía candidato a la alcaldía para criticar a los medios por olvidarse de su pequeña. Siguiendo, por otra parte, el consejo que Darren le había dado cuando fue a visitarle.

Stan explota ahí pero ya lo había hecho previamente en casa ante alguien que no se lo merece, Terry (Jamie Anne Allman) que le cuenta que es una chica Beau Soleil y que sabía que Rosie había mirado la página una vez pero que no tenía nada que ver con ello y que no se lo había contado por miedo. Stan, la echa de casa.

No solamente hay problemas en el domicilio Larsen, sino que la errante Linden los tiene y gordos porque unos investigadores relacionados con los servicios sociales se presentan en su habitación de motel para llevarselos a ella y su hijo a declarar antes de una vista cercana para decidir qué se hace con el crío.

¿Vio Rose algo que no debía y la mataron por ello? ¿Es Beau Soleil una cortina de humo? ¿Qué habrá tras la puerta de la planta número diez del casino? ¿Qué sabe la trabajadora del casino?


The Killing 2×06 – ¿Quién perturba la serenidad de Linden?

3 mayo 2012

Aviso de spoilers.

El sexto episodio de la segunda temporada de “The Killing” ha sido el más flojo, en mi opinión, en lo que a argumento se refiere. No nos han dicho nada de nada, bueno sí, quién es el padre verdadero de Rosie Larsen (Katie Findlay), cuyo nombre no se escucha sino que puede leerse en la carta que sujeta Mitch (Michelle Forbes) al final y sobre la que volveré después.

Llegamos al ecuador de la temporada con más preguntas que respuestas y no es algo que me parezca mal, lo contrario, me gusta el ritmo de la serie porque descubrimos a la vez que los detectives Holder (Joel Kinnaman) y Linden (Mireille Enos) la información a su tiempo, y dese luego que en lo que a tiempo se refiere es la serie más acorde a la realidad que hayamos podido ver.

En este episodio vemos que quien llamó a Terry (Jamie Anne Allman) no era otro que el padre de Jasper (Richard Harmon), Michael (Barclay Hope), quien sus engaños contínuos parecen no ser ningún problema para su mujer pues como bien le cuenta a nuestros detectives, en caso de divorcio, todo el dinero pasará a ella a causa del acuerdo prematrimonial que firmó.

Según Jasper, Rosie nunca se había enrollado con nadie y en un momento dado dice que “fue una broma”. Una broma ¿qué? ¿Que Rosie fuera una chica Beau Soleil? Podría ser, yo no la veo de chica de compañía, por decirlo finamente, como a su tía Terry, la verdad. Porque, Linden y Holder encuentran que desde el teléfono de Rosie se envió un mensaje al del padre de Jasper pidiendo dinero para no congtar lo que sabía, mensaje que después en comisaría, y con su padre y el abogado delante, el chico admitió haber enviado él porque no le gusta como su progenitor trata a su madre.

Por otra parte, Stan (Brent Sexton) tuvo una tensa e interesante conversación con Alexi (Tyler Johnston) delante de la tumba de su hija en la que el chico le vino a decir que el muerto debería haber sido el y no su padre y, si mal no recuerdo, que Stan sigue vivo porque Janek (Don Thompson) no quiso lo contrario.

Y, mientras alguien acecha a la detective Sarah Linden, hasta tal punto que le deja un dibujo de su anterior caso pegado en el frigorífico de la habitación de su motel, no dudando en coger a su hijo y marcharse a casa de Holder y pareciendo que vaya a tener un ataque de ansiedad; Mitch ayuda a la chica del motel, de nombre Tina (Chelsea Ricketts), y que le recuerda a su hija. La verdad es que la escena entre ambas no tiene desperdicio más que nada porque a Mitch le recuerda a Rosie como ya dije con anterioridad y Tina en el fondo parece que echa de menos su casa, al menos cuando Mitch le dice que ella sabe lo que es echar de menos a una hija y que seguro que su madre la echa de menos, la chica no replica. Pero Mitch sabe que Tina no es un sustitutivo de Rosie aunque, gracias a que al final, como en “Thelma & Louise” (salvando las distancia), Tina le roba el dinero me temo que la señora Larsen deberá volver a donde debe estar, a su casa. Y, así podemos leer la carta que Mitch envió (o no) al padre biológico de Rosie en la que le decía que estaba embarazada, que sabía que la niña era suya pero que había conocido a un hombre muy bueno totalmente diferente a él.

Así que muchas ideas rondan mi cabeza sobre quién pudo matar a la chica y por qué aunque la verdad es que nos falta información, mucha, o tal vez la solución esté ahí delante y no podamos verla.

Así que mi sospechoso número 1, el alcalde (a quien alguien pudo hacer el trabajo sucio, por otra parte, pongamos su ayudante o lo que sea, el que se lio a puñetazos con Jamie en el gimnasio), lo sigue siendo pudiendo tener como motivo que Rosie viera algo que no debiera.

Aunque, no me trago lo de la familia Ames. La madre de Jasper dice que sus vecinos no saben nada de los escarceos de su marido y ese mantener las apariencias me lleva a pensar que sabe más de lo que dice y que probablemente coaccionaran a Jasper para que mintiera sobre el mensaje de móvil. Oh, sorpresa, tanto el alcalde como las del casino estaban en casa de la familia en una fiesta que organizaron. Ahí hay gato encerrado y me inclino porque la resolución vaya por esa parte.

¿Qué pinta el verdadero padre de Rosie en todo esto? O es una cortina de humo, o nos muestran que los Larsen tampoco eran tan perfectos como podríamos pensar o, ¿y si Mitch nunca envió la carta y Rosie conmtactó con su padre y este acabó por acabar con ella por venganza hacia su madre? Es solo una teoría pero la veo descabellada, más que nada porque a la pobre Mitch la acabarían de destrozar del todo y dudo que sean tan crueles. Así que cortina de humo.

¿Quién de las personas que podemos pensar como sospechosas correrían de noche por un bosque buscando a una chica asustada y desorientada?

Por cierto, creo que el exmarido de Sarah puede estar detrás de lo del dibujo y demás.


The Killing 2.05 – What the Fuck??

24 abril 2012

Aviso de spoilers.

Dos What the Fuck dije mientras veía el quinto episodio de la segunda temporada de “The Killing” y su abreviatura, WTF, escribí en Twitter al terminar el capítulo.

Empiezo con el concejal Richmond (Billy Campbell), un tipo que no me llegó a caer bien del todo durante la primera temporada pero del que siento pena porque, sin comerlo ni beberlo, ha acabado paralizado y atado a una bolsa de por vida por culpa de la trampa que le tendió, aquí no hubo sorpresa, el alcalde Lesley Adams (Tom Butler) según le cuentan a Jamie (Eric Ladin).

Mitch (Michelle Forbes) hace acto de presencia ayudando a la chica que vio en la carretera y después junto a la piscina del motel en el que se hospeda. Y, cuando ambas hablan sentadas a la mesa de una cafetería, ocurre algo insospechado, Mitch vuelve a reir diecisiete días después de enterarse de la muerte de su hija. Necesitaba irse, cambiar de ambiente pero también hablar con alguien al fin y al cabo, que podría haber sido una persona cercana pero no, una persona desconocida, una chica de la edad de su hija consiguió que Mitch riera y de una forma u otra, aunque no le contara tampoco demasiado, se desahogara durante un rato.

De mujer a marido, porque Stan (Brent Sexton), se siente culpable y acude a la policía para darles información pero no puede hablar con los detectives y va donde su abogado, que no le pinta un futuro muy prometedor.

Los padres de Mitch no están muy de acuerdo con la situación que hay en casa de los Larsen e incluso reprochan a Terry (Jamie Anne Allman) que esté alli. Y ahora, el primer WTF!!! Stan y Terry… ¡se besan! Stan ¿pero qué haces? Vale que tu mujer se ha ido y te ha puesto los cuernacos pero ¿con Terry?

Pero, en el fondo se entiende el comportamiento de ambos (psicológicamente hablando esta serie tiene mucho para analizar de sus personajes). Ella está triste. No tiene piso, no tiene amante y es prostituta (como se ve en el episodio) y, para colmo no puede contarle sus problemas a nadie porque ¿qué es eso comparado con que maten a tu hija? De todas formas ¿siente la enigmática tía Terry culpabilidad? Yo diría que sí.

En cambio, él se tiene que sentir solo sí o sí, llama a Mitch pero realmente no le salen muchas palabras y se siente culpable porque su pasado está ahí y puede dañar a su familia. ¿A quién va a contarle sus problemas? Stan es reservado y como cabeza de familia quiere sacar a la suya adelante. De todas formas no tenía pinta de beso romántico ni nada y menos, después del abrazo que se pegan después.

Así llegamos a nuestra pareja protagonista de detectives, Linden (Mireille Enos) y Holder (Joel Kinnaman), que siguen investigando para capturar al chico del tatuaje, de nombre Alexi Giffords (Tyler Johnston), que da información muy jugosa a los detectives. Así nos enteramos de bastantes cosas como de que su objetivo era matar a Stan pero que conoció a Rosie (Katie Findlay) y se hicieron amigos.

No escuchando a Holder y cruzando el límite, cualquier cosa parece valerle para resolver el caso, Sarah consigue las llamadas del teléfono de Alexi y así escuchamos cómo Rosie llamó asustada a su amigo la misma noche que murió. Y es que la chica había vuelto a verle, aunque lo único que Alexi puede decirles a los detectives es que lo que vio estaba relacionado con una limusina negra de cristales tintados, que él también vio cuando llevó a su amiga al ferry para el casino la noche en la que Rosie murió.

Algo que llama la atención, también a la detective Linden, es la afirmación del chico: “Rosie odiaba a sus padres”. Y atención que aquí llega el segundo WTF, les dice que Rosie se enteró pero no del pasado de Stan sino de que el hombre no es su padre. ¿Cómo? ¿Qué me están contando? Si Stan no es el padre de Rosie ¿lo sabrá él? ¿Se lo diría alguien, Janek (Don Thompson) probablemente, a Rosie para que odiara a su padre? ¿El objetivo de todo era hacer daño a otro miembro de los Larsen?

Cinco episodios y no, seguro que no sabremos con certeza quién mató a Rosie Larsen y por qué hasta el penúltimo episodio o el último si es doble. Los fantasmas de la familia Larsen salen poco a poco a la luz y llevan a pensar que el crímen se cometió por algo relacionado con la familia.

<p align=justifyPero si fuera eso ¿el tema politico sería un macguffin? Me niego a creerlo y sigo inclinándome por alguien de las altas esferas si no el alcalde ¿qué tal el millonario con el que Darren jugó al baloncesto y que tenía una piscina con chicas jóvenes en su casa?

Hay algo muy llamativo al final del episodio y es que la chica con la que Mitch habla acaba montándose en una limusina de cristales tintados. ¿Una chica Beau Soleil como Rosie y Terry?
 

El capítulo me tuvo en tensión continua y cuando acabó me dejó con ganas de mucho más. Para eso hay que esperar una semana.


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 103 seguidores

%d personas les gusta esto: