Revisionando Las Chicas de Oro, probablemente la mejor serie de comedia de la historia

4 septiembre 2011

Aviso de spoilers, pero la serie acabó hace casi veinte años

“¿Qué puedes decir de siete años de peleas, risas, secretos y tarta de queso?” decía Rose Nylund (Betty White) en los momentos finales de “Las Chicas de Oro” (The Golden Girls) la que para mí es probablemente la serie de comedia de la historia de la televisión por una sencilla razón, habiéndola visto en tres etapas diferentes de mi vida, y ahora mismo tengo 28 otoños, con este revisionado me he reído más que nunca.

La serie fue creada por Susan Harris y estuvo en la cadena estadounidense NBC desde el 14 de septiembre de 1985 hasta el 9 de mayo de 1992, siete temporadas de éxito en las que únicamente bajó de entre los diez programas más vistos en la última entrega. No obstante, el final fue seguido por cerca de treinta millones de personas, pero no adelantemos acontecimientos. Cada actriz, además, se llevó diversos premios, todas ganaron Emmys por su actuación.

El argumento nos llevaba a Miami, donde tres mujeres de mediana edad y la anciana madre de una de ellas compartían un chalet. La propietaria de la vivienda era Blanche Devereaux (Rue McClanahan) una coqueta mujer de Atlanta que se creía más guapa que nadie y que estaba loca por los hombres. Sí, Blanche era toda una ninfómana, o algo que queda máws poético, padecía de furor uterino, pero con mucha clase y estilo. Podía ser egocéntrica y egoista pero tenía buen corazón. También era la más picantona, tanto que sus pensamientos sexuales se apoderaban de su ser con una rapidez impresionante. Y, siempre mentía sobre su verdadera edad lo que daba lugar a muchas bromas.

Los dos verdaderos hombres de la vida de Blanche fueron su marido George y su padre, Big Daddy (como el de “La Gata Sobre el Tejado de Zinc – Cat Over Hot Tin Roof”) o Papaíto como lo tradujeron en España. Ah, y Blanche trabajaba en el Museo de Arte.

La primera compañera de casa que encontró Blanche tras decidir compartirla y poner un anuncio en el tablón del supermerado, fue Rose Nylund, una mujer de un pueblo llamado Saint Olaf perteneciente al estado de Minnesota pero con un pasado escandinavo. De hecho, todos los platos que Rose solía cocinar tenían nombres escandinavos. Rose perdió a su marido Charlie de un ataque al corazón mientras hacían el amor, y se mudó a Miami.

Los ciudadanos de Saint Olaf no eran nada brillantes aunque fueran a la universidad, y ese era el caso de Rose que más que tonta para mí era muy inocente. A ver, tonta también, o a lo mejor, parafraseando a la gran Sophia Petrillo (Estelle Getty) era pánfila: “los tontos ven los culebrones, los pánfilos se los creen”. Pero Rose no solía ponerse de mal humor, ni solía ser borde aunque a veces soltaba dardos envenenados pero bien, pero tan dulcemente que ¿quién iba a discutir con ella? Era cariñosa y con un gran corazón. Su pareja más duradera en la serie fue Miles (Harold Gould), un profesor de universidad con el que ella no tenía nada en común pero se querían mucho.

Rose trabajó en el Teléfono de la Esperanza y al final acabó en la televisión local. Y, su seña de identidad, aparte de su ingenuidad por no pillar nada a la primera, eran sus historias de Saint Olaf que nada solían tener que ver con los problemas planteados, sobre todo por Blanche o Dorothy.

Con ella voy, mi preferida de las cuatro desde siempre, Dorothy Zbornak (Bea Arthur), al azote de Rose porque siempre le pedía un periódico o una revista para pegarle con ella en la cabeza y que se callara.

Dorothy provenía de Brooklyn y era profesora suplente en el instituto. Era una mujer muy inteligente, irónica y sensata aunque a veces podía llegar a ser bastante insensata si se dejaba guiar por su corazón en vez de por su cabeza. Su peor pesadilla no eran realmente las historias de Rose, porque al final siempre acababa escuchando a su amiga pacientemente, sino las inesperadas visitas de su exmarido Stan (Herbert Edelman) con quien estuvo 38 años casada antes de que la dejara por una jovencita. No era la primera vez que la engañaba y Dorothy no solía recordar nunca buenos momentos de su matrimonio pero el amor que sentían el uno por el otro era realmente indescriptible.

Dorothy no tenía mucha vida social, así se lo recordaban Blanche y sobre todo su madre (aunque tenían la misma edad siendo Bea Arthur unos meses mayor que Estelle Getty), Sophia Petrillo (Estelle Getty), una mujer octogenaria nacida en Sicilia que siendo una jovencita marchó a Nueva York después de anular su matrimonio de conveniencia y en Estados Unidos se casó con su querido Salvadore (Sid Melton) o Salva, como le llamaba a veces. Dorothy metió a Sophia en la residencia “Prados Soleados” pero la residencia se quemó y marchó a vivir con las tres chicas convirtiéndose en la cuarta chica de oro.

Sophia era inteligente, sarcástica y a raíz de sufrir un ataque, parte de su cerebro quedó dañado haciendo que siempre dijera lo que pensaba. De ahí que se metiera con Rose y Blanche sin inmutarse o con su propia hija que siempre amenazaba con mandarla de nuevo a la residencia. El humor de Sophia era bastante crudo y a veces escatológico. Se metería con Dorothy, sí, pero lo hubiese dado todo por su “gatita” que al final era su hija preferida.

En 180 episodios se trataron problemas personales, problemas de salud, se habló de sexo y de hombres y hubo mucho espacio para las críticas sociales fueran sobre educación o salud, por citar un plan de ejemplos. Si discutían al final todo se arreglaba con un abrazo en grupo y las noches en velas solían pasarlas comiendo tarta de queso, que durante las cinco primeras temporadas no faltó nunca en la nevera.

Algo quedaba siempre claro, Dorothy, Rose, Sophia y Blanche eran mucho más que amigas, eran familia, se querían, se apoyaban y discutían, claro, como en las mejores. Y, hay algo que no se piede olvidar, durante los siete años cantaron y bailaron bastante, demostrando que no solamente eran muy buenas actrices, que no solamente podían hacer reir a carcajadas, sino que eran unas artistazas.

En la séptima temporada Bea Arthur, grande donde las hubiera, dijo que hasta ahí había llegado así que se decidió poner punto y final a la serie. Un doble episodio llamado “Alguien Voló Fuera del Nido del Cuco ” (One Flew Out of the Cuckoo’s Nest) fue el broche de oro para esta grandísima serie clásica, un capítulo en el que el tío de Blanche, Lucas (Leslie Nielsen), llegaba a Miami y tras una cita con Dorothy deciden hacerle creer a Blanche que van a casarse y lo que empieza como una broma acaba en boda por todo lo alto, hasta con la aparición siempre estelar del gran Stan que no pretende impedir el enlace de su amada Dorothy, sino llevarla a la iglesia. Admito que el episodio me hizo llorar, por la emotividad en varios momentos de la segunda parte y porque supone el final de la misma.

Tras finalizar “Las Chicas de Oro”, al año siguiente se estrenó “El Palacio Dorado” (The Golden Palace) en la CBS con Betty White, Estelle Getty y Rue McClanahan pero solamente duró una temporada porque no revalidaron el éxito de su predecesora. Tanto Herbert Edelman como, por supuesto, Bea Arthur aparecieron en un episodio de la serie en la que las chicas se hacían cargo de un hotel después de que decidieran vender la casa que al final había acabado siendo de las cuatro.

Sí, es una serie que me encanta, que me hizo pasar muy buenos ratos, me los ha hecho volver pasar y me los hará pasar de nuevo cuando vuelva a ver sus episodios. Y es que, cuando era pequeña era imposible que entendiera todas las puyas que se echaban pero con ojos de adulta no se escapa nada. Quien no la haya visto debería recuperarla, y quien disfrutara de ella también.

Y, quiero acabar diciendo eso de “Sicilia 1920….” y es que Sophia siempre empezaba sus historias así, cambiando el año. Y es que, no solo Rose tenía historias de Saint Olaf, Sophia las contaba de su etapa siciliana o de Brooklyn, incluso hubo flashbacks en los que se veía a Salva y a Dorothy de joven y hasta a la madre de Sophia se vio, que no era otra que Bea Arthur caracterizada de más mayor. Por su parte, las historias de Blanche siempre solían ser de sus aventuras sexuales y las de Dorothy de su matrimonio con Stan.

Como a este paso casi escribo un libro, en vez de dejar frases para el recuerdo, las originales se pueden encontrar aquí, incluyo unos cuantos videos de los números musicales de la serie. El de “I Got You Babe” es hilarante.

Mr. Sandman:

Miami Jingle:

I Got You Babe:

Henny Penny:


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