Tras su cancelación, oda de amor a The Killing

29 julio 2012

Ayer me levanté con la noticia de la cancelación de una de mis series preferidas de la que pienso que es una de las mejores que se han hecho en los últimos tiempos. Sí, hablo de “The Killing”. FOX es la encargada de producirla y quiere vendérsela a alguna cadena después de que AMC no esté interesada en emitirla más pero se haga alguien con ella o no, creo que este es muy buen momento para dedicarle, posiblemente, un último post en su conjunto.

“The Killing” es de esas series que enganchan desde su premisa. En este caso, igual que con “Twin Peaks” hace años, se lanzó la frase “¿Quién mató a Rosie Larsen?”, y es que ese era el gran misterio de la serie, la raíz para desarrollar a partir de ella tres historias parelelas: la de los detectives Sarah Linden (Mireille Enos) y Stephen Holder (Joel Kinnaman), encargados de descubrir al asesino de Rosie (Katie Findlay); la de la familia Larsen con Stan (Brent Sexton) y Mitch (Michelle Forbes) como cabezas de la misma pero con la importante participación de la hermana de Mitch, Terry (Jamie Anne Allman), quien ayuda al matrimonio tras su pérdida; y la política con el concejal Darren Richmond (Billy Campbell) camino a la alcaldía de la ciudad de Seattle con sus ayudantes Gwen Eaton (Kristin Lehamn) y Jamie Wright (Eric Ladin) como personajes mportantes.

Si en “24” cada episodio era una hora del día más largo en la vida de Jack Bauer, en este remake de la danesa “Forbrydelsen” desarrollado por Veena Sud (gracias de nuevo Veena), cada episodio es un día por lo que la historia se desarrolla en un total de veintiséis, ya que cada una de las dos temporadas de “The Killing” cuenta con trece entregas.

Brillantemente escrita, la serie cuenta con un gran reparto en el que destacan para mí Mireille Enos que da vida a una mujer que vive para su trabajo y que eso de dejar cabos sueltos no va con ella a pesar de poder perderlo todo por ello, una mujer que se ha convertido, en mi opinión, en una de las mejores detectives de la pequeña pantalla siendo un personaje muy complejo del que se saben cosas a centagotas; Joel Kinnaman que fue superándose episodio tras episodio, que logró mucha química con su compañera y que ha interpretado a un policía de los más pintoresco al que al principio subestimé, lo admito, pero que me acabó encantando; Michelle Forbes, grande siempre, que durante la primera temporada mostró el dolor como, de verdad, nunca había visto, y que sin decirnada decía muchísimo sobre todo en la primera temporada ya que perdió protagonismo en la segunda por la decisión que su personaje toma, difícil de entender por una parte pero muy entendible por la otra; y Brent Sexton, otro que crece episodio a episodio y que muestra a la perfección dos etapas muy bien delimitadas, la primera cando trata de salvar a su familia tirando de ella y la segunda, cuando saca su dolor, ese que parecía no querer salir.

Mención especial merece también Jamie Anne Allman que si al principio no me terminaba de convencer, en varios episodios de la segunda temporada se muestra, simplemente, inmensa, sobre todo en el final, todo sea dicho. Los demás están muy bien también pero, quizá, no destaquen tanto aunque Billy Campbell tiene escenas muy interesantes. Los directores de casting se lucieron, la verdad.

Nunca entendí por qué tanta gente se sintió engañada al no descubrirse al asesino al final de la primera temporada ya que yo estaba contentísima de que hubiera una segunda entrega donde, presumiblemente, todo se resolvería como así fue. Una segunda temporada que no fue peor que la primera, ni mucho menos fue excelente también e incluso tal vez mejor.

Hay que decir que si los guiones eran muy buenos y el reparto magnífico, en “The Killing” hay otros dos elementos de los que es imposible dejar de hablar. Uno es la fotografía, muy buena, con geniales planos sea bajo la lluvia o sin ella; y el otro la música que todavía hacía que se acelerase más el corazón al seguir la historia.

Los giros de guión se sucedieron, las nuevas pistas también y todo aun ritmo pausado muy adecuado para mí contando la historia en el tiempo justo y es que lo tenían todo planeado desde el principio y se nota. Particularmente, no le puedo poner un pero a la serie, una serie que me ha hecho reir, llorar, teorizar y ponerme muy tensa así como querer ver más y más.

El final, de los que marcan y dejan huella así como la sensación de haber visto algo muy grande por muchos motivos. La cancelación me deja un sentimiento agridulce. Por una parte, si nadie la compra, nos quedamos con una muy buena serie, magnífica diría yo, de veintiséis episodios; pero por la otra creo que podríamos tener más casos llevados por Holder y Linden. “The Killing” ha muerto, ¡viva “The Killing”.


Cuarta temporada de Battlestar Galactica y Razor

1 julio 2012

Aviso de spoilers.

En los DVD’s de la serie “Battlestar Galactica” la última temporada viene dividida en dos pero como nunca hubo quinta temporada, sino un parón a causa de la huelga de guionistas de 2007, he preferido comentarla como es, un todo.

No sé quién tuvo la poco brillante idea en mi opinión de poner la película o capítulo largo de nombre “Razor” antes de la última entrega de la serie porque hubiese sido mejor y habría tenido más sentido haberla emitido después de los episodios de la segunda temporada en los que aparece la nave Pegasus pero con ella empieza la temporada aunque, bien es cierto que en la emisión original en Estados Unidos, entre una y otra pasaron cinco meses.

“Razor” está muy bien, al menos a mí me gustó bastante. Cuenta cómo cuando Lee (Jamie Bamber) está al cargo de la nave Pegasus recluta a la teniente Kendra Shaw (Stephanie Chaves-Jacobsen) una mujer bastante fría que sirvió a las órdenes de la almirante Helena Cain (Michelle Forbes) y a la que se entiende bastante bien después de ver a lo que se tuvo que enfrentar. También se ve cómo era Cain y por qué hacía lo que hacía, hay que decir que alguien en la cuarta entrega de la serie se refiere a ella como criminal de guerra.

Así, “Razor” nos vuelve a llevar a cuando Galactica se encuentra con Pegasus y la almirante Cain empieza a mandar por encima del comandante Adama (Edward James Olmos) y de cómo en Pegasus tienen una copia de la cylon número Seis (Tricia Helfer) que es quien, precisamente, acaba con la vida de su captora, la almirante. Entendiéndose muy bien el por qué de la última escena entre ambas. “Razor” habla también de redención sobre todo con la figura de la teniente Shaw.

He de decir que, aunque alguna parte la haya pasado para delante, la cuarta temporada de “Battlestar Galactica” me ha gustado mucho. En ella se vuelven a hablar de muchos temas que nunca, tristemente, pasarán de moda como por ejemplo la guerra civil y es que unos cylon siguen contra los otros y hasta los centuriones se rebelan cuando descubren que viven engañados; los cuatro cylons pertenecientes a los cinco últimos tiene que mostrar su identidad y, sorprendentemente, dados quienes eran todo sea dicho, no son incomprendidos por los humanos; la presidenta Roslin (Mary McDonnell) cede su puesto cuando el cáncer no le deja respiro y decide pactar con el enemigo pasando a tener aliados entre los cylon, aliados cono D’Anna (Lucy Lawless) que también quiere acabar con el conflicto.

A bordo de Galactica hay un motín que acaba con los traidores, Tom Zarek (Richard Hatch) y Felix Gaeta (Alessandro Juliani), abatidos por un pelotón de fusilamiento y… llegan a lo que creen la Tierra. Un lugar totalmente sin vida, excepto por una pequeña planta que encuentra Laura Roslin y que se lleva consigo. Un lugar que trae recuerdos a Tyrol (Aaron Douglas), Saul Tigh (Michael Hogan), Sam Anders (Michael Trucco) y a Tory (ekha Sharma) y es que es la decimotercera colonia que era Cylon. Allí empezó todo y la jefa, la quinta de los últimos cinco no era otra que Ellen Tigh (Kate Vernon). Un lugar en el qe Kara Thrace (Katee Sackhoff) encuentra su cadáver y lo quema, algo que le lleva a buscar respuestas.

Al final, cylons y humanos luchan contra los cylons que no quieren más que la destrucción dirigidos por Cavill (Dean Stockwell) y los buenos ganan encontrando, aunque ellos no lo mencionen, la Tierra verdadera donde se instalan.

La resolución de la historia se lleva a cabo en tres episodios, siendo el último doble, en los que hay mucha acción y mucha emotividad. He de decir que es uno de los mejores finales de serie que he visto y una gran muestra de lo que significa “Battlestar Galactica”. Tres episodios en el que se nos muestra qué hacían antes de la invasón cylon oslin, Adama o Tigh en Caprica y que acaba con varios de los supervivientes yendo a explorar el planeta para encontrar dónde asentarse, con Lee y Starbuck despidiéndose de William Adama y Laura Roslin porque Adama quiere que la mujer a la que quiere vea un bonito panorama en sus últimos suspiros de vida, y con Lee contándole sus planes a Kara antes de que esta, como por arte de magia, desaparezca.

Kara Thrace era un ángel al igual que podían serlo la número Seis y el Gaius que veían Gaius y la número Seis de Cáprica. Aunque lo mismo son dioses ellos mismos (yo creo que sí) que ¿para qué elegir uno si puedes tener dos de sexos diferentes? Con ellos, precisamente, acaba la historia muchos miles de años después recordando que la historia se repite una y otra vez (esto tiene mucho tufillo a “Perdidos” o viceversa) y con una clara crítica ya que en el tiempo en el que se les ve en un lugar muy similar a la neoyorkina Times Square hay televisiones en las que se ven robots capaces de hacer muchas cosas, un tiempo que es claramente el nuestro.

Moraleja, el ser humano no aprende. Esta cuarta temporada es un muy buen broche final a una buena serie como esta, un final que no dudo en calificar de maravilla de la creación, un final que me hizo derramar lágrimas en parte por tener que decir adiós a un puñado tan bueno de personajes.


The Killing 2.12 y 2.13 – And the killer is…

20 junio 2012

Aviso de spoilers.

A veces, cuando una serie que te encanta acaba queda un vacio impresionante. No sabemos, cuando escribo estas líneas, si tendremos más “The Killing” o no pero si AMC decide que este ha sido el cierre no solo de temporada sino de la serie, tendré sentimientos encontrados. Tras descubrir lo que desde que empecé a ver la serie había querido saber me subió la adrenalina pero no pude evitar pensar que eso era todo, no habrá más Rosie Larsen y tal vez nos quedemos sin la dinámica Linden-Holder. Ojalá que monten otro caso pero si no lo hay, habrá sido un gran cierre para una muy buena serie, de lo mejor de los últimos años.

Con una season finale dividida en dos episodios opté por disfrutarla seguida y, más después de la gran idea de otro gran fan de la misma de verla a la vez (gracias Jose) y comentarla. Y a ello nos pusimos. Día elegido, el siguiente tras la finale en Estados Unidos, 18 de junio a eso de las 20:30 horas de la tarde. Así que, palomitas incluídas, me dispuse a ver y comentar lo que prometía ser un acontecimiento televisivo digno de guardar en nuestra memoria.

En el episodio once nos quedamos con un cliffhanger en el que se nos mostró que las sospechas iban a centrarse en Gwen (Kristin Lehman), Jamie (Eric Ladin) o en ambos. Ninguno de los dos entraba en mi ecuación, la verdad, pero según se iba desarrollando el episodio y descubríamos nuevas pistas, nos dejaron bastante claro quién de los dos estaba en el ajo.

Así, mientras Mitch (Michelle Forbes) vuelve a casa para alegría de su marido Stan (Brent Sexton) y su hijo pequeño Denny (Seth Isaac Johnson), porque su hijo mayor Tommy (Evan Brid) y su hermana Terry (Jamie Anne Allman) se muestran algo indiferentes, aunque las discusiones y los reproches con marido y hermana se suceden siendo muy injustos entre todos; Linden (Mireille Enos) y Holder (Joel Kinnaman) se entrevistan con el alcalde Lesley Adams (Tom Butler) con el que, como Sarah dice, tienen un enemigo en común porque sí, el fraude de los huesos en el muelle iba contra él por lo que no estaba metido en el ajo. Gracias al alcalde la pareja de detectives consigue vía libre quitando a su teniente de en medio.

Así, el día de las elecciones a la alcaldía de Seattle en el que Darren Richmond (Billy Campbell) va recuperando votos poco a poco, sus máximos colaboradores están bajo el ojo del microscopio pensando Holder que hasta podrían estar compinchados. A Gwen le quitaron la tarjeta del bolso, según dice, y condujo la misma noche en la que Rosie murió el coche en el que fue encontrada. Para colmo sale en fotos que hay en el casino lo que aún es más sospechoso y eso, unido a su actitud de grandeza y amenazas no la ayuda demasiado aunque, ¿pudo matar Gwen a Rosie (Katie Findlay)? No me lo tragaba.

¿Y su compañero Jamie? Se ve que la noche del asesinato había ido al gimnasio de la alcaldía a altas horas de la madrugada. Stephen le pregunta por su tarjeta pero él la tiene consigo, claro que los detectives descubren que favoreció que dieran de alta una sociedad de Michael Ames (Barclay Hope) en la que aparecía el nombre de la tía Terry, y es que el señor Ames iba a dejar a su mujer y a fugarse con Terry.

Nos falta una pieza, la jefa india Nicole Jackson (Claudia Ferri), reincidente en romper manos de sus ayudantes. Sarah y Stephen intentan que Roberta (Patti Kim) les ayude contándoles lo que le pasó a la anterior jefa de seguridad de Jackson, quien cargó con un homicidio que seguramente no había cometido, y apelan a su conciencia diciéndole que a ella le pasará lo mismo y que Jackson se la quitará de encima en cuanto pueda. Así que, Roberta les entrega el disco que había guardado de las cámaras de seguridad del casino.

Ese video tenía imágenes de la cámara de seguridad del ascensor donde primero se ve a Rosie, después a Nicole Jackson, unos minutos después a Michael Ames y tras un “adelante un poco el video, Holder” (Linden poniendo voz a los espectadores), nos encontramos a Jamie Wright mirando fijamente a la cámara. No era el alcalde, al que en ese punto ya tenía más que descartado, era Jamie. Me acerqué bastante, la verdad, pero me falló la pieza clave.

Y, en ese punto, Holder ya había informado a Linden y a los espectadores que Jamie se supone que vivía con su abuelo… Un momento ¿pero su abuelo no estaba muerto? Pues no, llama a Richmond y después a su nieto que le echa la bronca por llamarle en noche electoral y mientras Jamie se lleva a Darren, su abuelo le dice que no mienta, que él sabe perfectamente dónde estuvo la noche en la que mataron a Rosie. Todo vendido ¿verdad?

Así nos plantamos en el decimotercer episodio, el cierre definitivo del caso de Rosie Larsen, que empezó de la mejor manera posible e inesperada, con Rosie la última mañana que estuvo viva en la que jugó con sus hermanos mientras su tía pululaba por ahí y su madre preparaba todo para irse de camping. La mañana en la que no dejaba de sonreir consciente de que sabía que esa misma noche se iba a ir, la mañana en la que no dejaba de observar a sus hermanos, a su madre y a su padre antes de salir de casa y marcharse de allí, esto sin saberlo, por última vez.

En este punto, Mitch ya sabe que Stan había comprado una casa y que él quiere mudarse para seguir adelante, algo que ella no concibe… todavía. Y él ya se ha quitado un grandísimo peso de encima al enterarse por la radio que alguien ha matado a Janek (Don Thompson) y que la policía no tiene ningún sospechoso.

Pero, volvamos con Jamie. Richmond ya gana las elecciones, así se lo hace saber Jamie que le lleva a su oficina y le enseña por la ventana el muelle y le dice lo de los huesos y a la pregunta de Richmond de qué le hizo a Rosie…

En un flashback vemos cómo Jackson, Ames y Jamie hablan en el piso diez y deciden, como siempre que se reúnen, marcharse uno por uno. Jamie es el último en ir a salir pero antes de coger el ascensor escucha el ruido de un móvil y retrocede encontrándose a Rosie que se disponía a salir y dice la frase prohibido “no he oido nada” pero se le cae la videocámara y Jamie se asusta golpeándola. Ahí justo es cuando pierde su tarjeta. Después cuenta que la metió en el coche, la persiguió por el bosque y cuando la cogió la volvió a golpear metiéndola en el maletero creyéndola muerta.

Y, mientras Sarah y Stephen van a buscarle encontrándose con Gwen y yendo todos al despacho, Jamie saca una pistola y le dice a Darren que todo lo que hizo lo hizo por él (confirmado para mí que estaba enamorado de Richmond en secreto) y que se puso nervioso, empuña el arma y cuando los detective llegan y le dicen que la tire, se gira y Holder acaba disparándole y matándole, mientras Sarah va a consolar a una ojiplática Gwen que es la única que acierta a soltar sonido alguno, un grito y sollozos.

En quince minutos todo parecía estar resuelto mientras mi compañero de visionado me decía en la lejanía vía Facebook que no, que tenía que haber algo más. La sorpresa que desde hace tiempo esperaba ver en la finale.

Sarah no queda convencida, de todas formas, de que solo Jamie sea el responsable de la muerte de Rosie y se lo hace saber a Stephen cuando van al lago en el que la chica encontró la muerte..

Los Larsen, por su parte, se mudan porque Mitch se da cuenta de que lo mejor que pueden hacer es seguir hacia delante porque nunca tendrá a su hija de vuelta y al fin Terry le dice que se alegra de que haya vuelto a casa. Las marcas de Rosie son muchas en esa casa pero se van a la nueva que a los críos les encanta desde el principio y más al saber de que podrán tener una habitación para cada uno y que hay columpios en el jardín.

Y, aunque Ames y Jackson estén en la comisaría no tienen pruebas contra ellos y Sarah y Holder se ganan un “buen trabajo” de parte de su jefe. Y así se van a casa de los Larsen dispuestos a decirles que han pillado a quien mató a su hija.

Pero ¿a quién encuentran allí? A Terry que les dice que los Larsen han ido a su nueva casa y que tardarán en volver, les suelta una bordeía y se va al piso de arriba donde, se supone, que tiene algo que hacer. Y así, Sarah se fija en un faro roto del coche rojo que está en el garaje y ya es cuando me eché la mano a la boca y dije “Terry, no…”. Y sí, Linden y Holder van arriba, Terry está con la mirada ida encima de la que fue la cama de su sobrina y aparecen Mitch y Stan justo cuando Terry ya se desmorona y dice que lo siente que no sabía que había alguien en el coche. Holder intenta que los Larsen se vayan pero…

Conteniendo las ganas impresionantes que me entraron de llorar seguí con los subtítulos en el momento en el que la tía Terry va a cantar, ¡por fin! Y así nos enteramos de que con el coche de campaña aparcado en el lago, con Terry al volante del coche rojo aparcado en el garaje de los Larsen, Jamie llamó a Ames, que iba a huir con su amante, para ver qué hacían pero Ames no quería hacer lo que Jamie le dijo, deshacerse del cadáver diciendo que todo había llegado muy lejos y que le daba igual no dejar a su mujer. En ese momento Terry sale del coche, se mete en el otro y lo tira al lago mientras se escuchan los gritos de Rosie.

Jamie cogió a Rosie y la dio por muerta pero fue Terry, una de mis sospechosas habituales, quien mató a su propia sobrina sin saberlo. Manos a la cabeza, cara de asombro y Stan yendo a por ella teniendo que ser sujetado por Stephen mientras Sarah cubre a Terry que con Stan fuera de la habitación consigue librarse de Linden e ir a abrazar a Mitch, con la mirada algo perdida y cara de circunstancias, a la que le dice que lo siente que no lo sabía y Mitch… la abraza.

Terry va a la cárcel, Sarah recupera su placa, y Jackson y Ames quedan libres sin ningún cargo y van a negociar con Darren sobre el muelle mientras Gwen se queda fuera de la reunión con cara de no muy contenta.

Alguien, Sarah, deja en el buzón de los Larsen, el video que grabó Rosie y que Jamie escondió en su casa. En él se veía a la chica dejando mensajes para su familia, les dice que les quería y que tenía intención de poder ver cosas que su madre no tuvo opción y que les avisaría cuando se instalará en algún sitio para que supìeran dónde estaba. Aquí las lágrimas cayeron y mucho no solo en casa de los Larsen sino en la mía también. Una ves te las aguantas pero dos ya es muy difícil.

Y todo acaba con una llamada para los detectives, que esperan frente a la casa d elos Larsen, sobre un cadáver que aparece cerca del aeropuerto y con Sarah saliendo del coche con Stephen diciéndole que estarían en contacto tras decirle a su compañera que ya tenían al asesino y con ella respondiendo que quién era, para después irse andando.

Admito que cuando lo de Jamie estaba resuelto me quedé un poco fría pero ahí estaba el factor sorpresa el que ya me llevó a la montaña rusa de las emociones y si ya le tenía cariño a esta serie, con ese final aún todavía más.

Los dos episodios me parecieron muy buenos con escenas memorables una vez más y aunque fallé en mi teoría y sea muy fácil decirlo una vez visto el desenlace, nunca dejé de descartar a Terry como sospechosa a pesar de que no creí que al final Veena Sud y el equipo de guionistas pudieran llegar al extremo más cruel como al que de hecho han llegado. No lo sabía, pero al igual que Jackson, Ames y Jamie calló por sus propios intereses. Se notaba que Terry se desvivía por los Larsen ocupando de alguna manera el puesto de Mitch mientras esta estaba fuera pero la culpabilidad la reconcomían y una gran pista fue en lo que no pude evitar fijarme en el episodio once, en su mirada al ver la foto de su sobrina muerta maniatada en el coche y hundida en agua.

Lo más triste de todo es que encima, una vez lo supo, no dudó en echarle en cara a Mitch que se había ido, una en la primera temporada y otra en el penúltimo episodio de esta segunda entrega.

“The Killing” es una gran serie en mi opinión, por cómo está escrita, por las interpretaciones de buena parte del reparto, por cómo se toma el tiempo necesario en contar los acontecimientos y por las emociones que hace sacar al espectador. El final de la primera temporada fue muy polémico porque muchos se sintieron engañados y muchos decidieron no seguirla pero si la priemra entrega fue muy buena esta segunda es probable que, sobre todo en investigación, la haya superado.

Particularmente, me ha parecido un cierre duro pero muy bueno y muy bien pensado (creo que lo tenían más que decidido desde el primer momento) y estoy muy contenta con el resultado final. Admito que echaré de menos la historia, espero tener más serie al menos para disfrutar con más temporadas, pero el final ha cumplido con creces mis expectativas y me alegro de que al final no fuera Jasper porque entonces no me hubiera sorprendido como lo he hecho.

Gracias Veena Sud, por darnos “The Killing”.


The Killing 2.11 – Amenazas, humor y un enorme WTF

10 junio 2012

Aviso de Spoilers.

No es la primera vez que esta temporada de “The Killing” me hace exclamar un WTF (what the fuck) al final de un episodio. El número once lo ha vuelto a hacer y es que, contaba con un elemento sorpresa a pesar de lo bien encaminada que iba en mi teoría, y no me esperaba lo que pasó al final. Sorpresón, al menos es lo que parece.

Sarah (Mireille Enos) despierta en el coche de Holder (Joel Kinnaman) que va a buscar el desayuno y que después tiene que ir a buscarla porque la detective ha salido del vehículo. Ella le dice a su compañero que tienen que volver al casino y recuperar la tarjeta magnética del Ayuntamiento y como necesitan a los federales van a ver a Richmond (Billy Campbell) pero Gwen (Kristin Lehman) y Jamie (Eric Ladin) no les dejan ver a Darren.

Una vez la han conseguido entran en el casino, Linden como observadora, y levantan el suelo pero no hay nada… Bueno, en realidad sí que lo hay ya que Sarah encuentra la tarjeta y la jefa Jackson (Claudia Ferri) la ve con ella e la videocámara del ascensor a la que la detective mira fijamente y dedica una amplia sonrisa, vaya que se mofa directamente. Eso provoca que la jefa le pille la mano con la puerta a su matona, Roberta (Patti Kim), despues de abroncarla, y llame a alguien diciendo que los polis tienen la tarjeta.

Pero a Holder y Linden les ponen vigilancia y aunque den esquinazo a sus perseguidores, el teléfono de ella está pinchado y el teniente Carlson (Mark Moses) los localiza a las puertas del Ayuntamiento donde han ido a probar la tarjeta. Y sí, la prueban en la puerta de Adams (Tom Butler) pero la tarjeta no la abre. Sarah va entonces a otra puerta y la luz se pone verde, vía libre para entrar en un despacho de Richmond paa acabar con un plano en picado de Darren rodeado de quienes han ido a su mítin, y después un plano de Gwen y Jamie. El concejal tiene coartada pero ¿y Jamie y Gwen?

Hablando de la parte política, el alcalde Adams, enojado por la “amenaza” que le hace Gwen va a ver a Darren y le dice que o se retira antes de las 9 del día siguiente o dirá que se intentó suicidar y su carrera política habá acabado para siempre. Richmond se sorprende porque su declaración era secreta pero el Alcalde tiene al cuerpo de policía de su lado, se nota.

Así Darren se lo cuenta a Jamie y a Gwen y dice que en el mítin de esa noche anunciará que se retira. Jamie no se lo toma bien pero Gwen no se lo toma mal. Ahora, su gran escena del episodio es la que tiene con su padre en la que le amenaza también con difundir lo de su beso, al que él quita importancia acusándola de dejarles a él y a su madre en ridículo y de haber estado, borracha, colgándose del brazo de todos sus amigos. Darren cuenta en el mítin lo de su intento de suicidio pero no decide retirarse.

Y, por otra parte, Janek (Don Thompson) va a ver a Stan y le amenaza con que sus niños podrían sufrir daño si no mata al chivato que le contó a Holder lo de los huesos. Stan va a por él pero le dice que se marche porque Janek le quiere muerto y que si vuelve acabará con él. Pero, quien acaba con la vida de Janek es Alexi (Tyler Johnston) porque escucha cómo Stan le dice que solamente mató a su padre porque se lo ordenó.

Stan le había dicho previamente a Terry (Jamie Anne Allman) que en caso de pasarle algo cuidara de sus hijos porque les trata bien y la quieren. ¿Y Mitch (Michelle Forbes)? Este matrimonio no va a acabar nada bien, lo presiento, porque Stan no va a perdonar a su mujer que, por cierto, al final del episodio le espera en casa (lo que le ha durado la gasolina del coche a esta mujer a pesar de que le robaron la pasta), le haya dejado solo.

¿Pueden estar Gwen y Jamie en el ajo? En la preview del episodio doce les interrogan y parece que es un poco cortina de humo pero me han desmontado mi teoría algo con esa rebelación… ¿o no?

Con Janek fuera del cuadrado, aunque clara está su implicación con el tema de los huesos, ¿quiénes nos quedan de sospechosos? Nicole Jackson, Michael Ames (Barclay Hope) y Lesley Adams. ¿Estaban los ters en el psio diez la noche de la muerte de Rosie? La jefa Jackson sabe mucho y deberían hacerla ya hablar (si es al estilo Jack Bauer, mejor que mejor). Adams quiere ganar a toda costa aunque podría aspirara más y ¿Ames? Yo creo que es quien más podría perder aunque si está compinchado con Adams y su pretensión es engañar a Jackson se llevaría un buen pellizco.

¿Quién pudo cambiar el acceso de la tarjeta del casino? Alguien que trabaje en el Ayuntamiento así que, sabemos de sobra, que el alcalde está implicado. Pero si Sarah estaba en lo cierto cuando a la psiquiatra le dijo que el asesino, o asesina, de Rosie la metió en el maletero para no verla morir, signo de que la conocía, ¿podría haber sido Jasper (Richard Harmon) el autor material de la muerte de Rosie y quien la persiguió por el bosque inducido por su padre quien después le hace callar? Me da a mí que sí.

Esta misma noche es la primera parte de la season finale (y esperemos que no del final de la serie puesto que AMC aún no ha dicho nada de su renovación) pero mañana no la veré como cada lunes sino que es mejor una sesión doble para la semana siguiente. Esto llega a su fin.


The Killing 2.09 – Los planes de Rosie

22 mayo 2012

Aviso de spoilers.

Será que estoy realmente enamorada de “The Killing” o que la serie es simplemente buenísima, pero es que el episodio noveno de la segunda temporada me ha encantado y me ha parecido otro capitulazo en toda regla y tengo la sensación de que esta temporada está siendo aún mejor que la primera entrega. Puede gustar o no, para gustos ya sabemos pero cómo está escrita, dirigida, e interpretada es de una calidad, para mí, indiscutible. Y ese uso de la música, y esa fotografía… Realmente buenos.

En fin, si el octavo episodio dejaba el desenlace muy encaminado hacia mi teoría, parece que este la refrenda un poco más pero seguro que nos sorprenden. Al menos tengo esa esperanza, de llevarme un sorpresón al final aunque a lo mejor el sorpresón me lo he llevado ya con algo que pensé mientras veía el episodio ayer mismo a cuenta de una conversación telefónica de la que en breve hablaré.

Como la investigación es lo más jugoso de “The Killing” sin desmerecer al resto, aunque la parte política sea lo que cojea (pero está por una razón), empiezo justo por esta. Richmond (Billy Campbell) se reúne con Nicole Jackson (Claudia Ferri), la jefa india, que le ofrece apoyarle en las elecciones (que son en cuatro días) si acepta su proyecto de construir un museo de la cultura india en el muelle y hace de todo el territorio indio una zona libre de impuestos, es decir, no aplicarlos a cualquier cosa que se construya (reclacando eso de cualquier cosa). Darren, a quien la jefa no le cae nada bien, nada de extrañar, tira su última oportunidad de ganar las elecciones por la borda rechazando la propuesta de Jackson.

El desastre electoral lo huelen todos y en un acto ya desesperado Gwen (Kristin Lehman) se reúne con el alcalde Adams (Tom Butler) para decirle que su padre puede ayudarle a llegar al puesto de senador (o congresista, no recuerdo exactamente) que quiere si se olvida de la alcaldía. Él hace oídos sordos y Gwen contraataca diciéndole que cuando él pasaba muchas horas en su casa cuando trabajaba junto a su padre recuerda una vez que tenía catorce años… Vaya que Gwen le acusa directamente de ¿abusos? Y él le contesta que si piensa que su padre no lo sabía. ¿Y esto qué tiene que ver? O contarnos algo sobre Gwen o bien darnos una pista de que al alcalde le gustaban y probablemente le sigan gustando, las menores de edad.

Una de las cosas que más me ha gustado del episodio es la parte de los Larsen (¿he dicho ya que soy muy fan?). Mientras Stan (Brent Sexton) intenta seguir trabajando, un mensaje en su contestador le indica que su hijo mayor Tommy (Evan Bird) se ha metido en problemas en el colegio. Stan va a hablar con sus profesoras y le cuentan que ha matado a un pájaro y a sus crías. Para Stan eso no es crueldad sino lo que le pasó a su hija. Cuando se lleva a Tom y a Denny (Seth Isaac Johnson) a casa, recrimina y discute con el primero que dice que odia a Rosie porque no era lo que parecía sino lo que dicen en su colegio y que odia a Stan, que le acaba dando un bofetón y decirle que a él tampoco le gusta y que se amolde a las circunstancias. Una dura escena que después se arregla cuando Tom llora porque echa de menos a su hermana y Denny casi también porque ambos niños piensan que todos les abandonan y que su padre será el siguiente. Stan vuelve a sacar la cara a Mitch (Michelle Forbes) cuando sus hijos preguntan que por qué se fue y les promete que no irá a ninguna parte.

Por su parte, Mitch, a quien han robado el dinero y las tarjetas pero a quien el depósito de gasolina del coche no ha dejado tirada todavía, va a ver al verdader padre de Rosie (Katie Findlay), David Rainer (Jonathan Cake), aunque cuando él le pregunta al final de su conversación si la chica es suya, Mitch responde que no mintiéndole (porque ¿para qué decirle en su carta no enviada que Rosie era suya entonces?), que es de Stan. Gracias a la conversación que ambos mantienen Mitch y nosotros como espectadores nos enteramos de los planes de Rosie de huir sin ni siquiera graduarse a California y desaparecer así sin más. David le habla a Mitch como si Rosie estuviera viva, no sabe que ha muerto y Mitch no le corrige en ningún momento.

Y, diez días después de abandonar su hogar, la señora Larsen llama a Stan. Y le habla de secretos, y le pregunta que por qué Rosie no había hablado casi nada con ellos en los últimos meses y finalmente pregunta por sus hijos. Stan, parco en palabras, le dice que los chicos están bien y le pregunta cómo está ella, pero Mitch no responde y Stan decide poner fin a la conversación. Antes he dicho que ante Tommy y Denny, como ya hizo frente a Terry (Jamie Anne Allman) y frente a sus suegros, Stan saca la cara a Mitch pero creo que esta conversación telefónica puede deparar más un desencuentro final que un encuentro. Y, podría ser muy comprensible por una parte… y aunque lo haya pensado ya, esta sería mi gran sorpresa final, que Stan no aceptase a Mitch de nuevo por dejarle solo con el “marrón”, por huir sin pensar en él.

Y, llego ya a la investigación. Sarah (Mireille Enos) y Stephen (Joel Kinnaman) siguen dispuestos a romper las reglas. El teniente Gil Sloane (Brian Markinson), quien tendió la trampa a Holder con la foto falsa de Richmond, les lleva a encontrar las pruebas del caso Larsen que se han llevado de comisaría y que no han aparecido en la oficina del condado donde se supone que iban a ir. Holder se acuerda de un almacén donde ayudó a Sloane a llevar sus cosas cuando su mujer le echó de casa y bingo, allí está la llave que ambos detectives buscaban, la del piso número diez del casino.

Allí van pero la chica que le contó a Sarah lo de esa planta no aparece por lo que ella decide entrar. Holder la ayuda entrando y haciendo que la seguridad del lugar se fije en él para dar entrada libre a su compañera que llega al décimo piso, el piso en obras. Encuentra un balcón y ya imagina a qué subió Rose Larsen allí la noche en la que la mataron, para despedirse de la ciudad (por las vistas de ella que hay desde el balcón). Sarah se imagina lo que pudo pasar mientras Stephen vigila desde el coche y le manda que salga pero ella da con una tarjeta nada más y nada menos que de la alcaldía e intenta cogerla pero alguien la golpea.

¡Qué tensión! ¡Qué escena final! ¿Una tarjeta de la alcaldía? ¿Qué vio Rosie en la habitación de al lado del balcón? o ¿a quién vio?

Me mantengo en mi teoría aunque puedo pensar cosas truculentas como que la pobre Rosie vio un lío amoroso que no debería y la mataron por ello aunque, me inclino más por los negocios turbios entre la jefa y el alcalde. En cuatro episodios lo sabremos porque, aunque me pese, el caso de Rosie LArsen está llegando a su fin y un giro como el de la primera temporada viendo a dónd eha llegado la historia sería impensable.


The Killing 2×06 – ¿Quién perturba la serenidad de Linden?

3 mayo 2012

Aviso de spoilers.

El sexto episodio de la segunda temporada de “The Killing” ha sido el más flojo, en mi opinión, en lo que a argumento se refiere. No nos han dicho nada de nada, bueno sí, quién es el padre verdadero de Rosie Larsen (Katie Findlay), cuyo nombre no se escucha sino que puede leerse en la carta que sujeta Mitch (Michelle Forbes) al final y sobre la que volveré después.

Llegamos al ecuador de la temporada con más preguntas que respuestas y no es algo que me parezca mal, lo contrario, me gusta el ritmo de la serie porque descubrimos a la vez que los detectives Holder (Joel Kinnaman) y Linden (Mireille Enos) la información a su tiempo, y dese luego que en lo que a tiempo se refiere es la serie más acorde a la realidad que hayamos podido ver.

En este episodio vemos que quien llamó a Terry (Jamie Anne Allman) no era otro que el padre de Jasper (Richard Harmon), Michael (Barclay Hope), quien sus engaños contínuos parecen no ser ningún problema para su mujer pues como bien le cuenta a nuestros detectives, en caso de divorcio, todo el dinero pasará a ella a causa del acuerdo prematrimonial que firmó.

Según Jasper, Rosie nunca se había enrollado con nadie y en un momento dado dice que “fue una broma”. Una broma ¿qué? ¿Que Rosie fuera una chica Beau Soleil? Podría ser, yo no la veo de chica de compañía, por decirlo finamente, como a su tía Terry, la verdad. Porque, Linden y Holder encuentran que desde el teléfono de Rosie se envió un mensaje al del padre de Jasper pidiendo dinero para no congtar lo que sabía, mensaje que después en comisaría, y con su padre y el abogado delante, el chico admitió haber enviado él porque no le gusta como su progenitor trata a su madre.

Por otra parte, Stan (Brent Sexton) tuvo una tensa e interesante conversación con Alexi (Tyler Johnston) delante de la tumba de su hija en la que el chico le vino a decir que el muerto debería haber sido el y no su padre y, si mal no recuerdo, que Stan sigue vivo porque Janek (Don Thompson) no quiso lo contrario.

Y, mientras alguien acecha a la detective Sarah Linden, hasta tal punto que le deja un dibujo de su anterior caso pegado en el frigorífico de la habitación de su motel, no dudando en coger a su hijo y marcharse a casa de Holder y pareciendo que vaya a tener un ataque de ansiedad; Mitch ayuda a la chica del motel, de nombre Tina (Chelsea Ricketts), y que le recuerda a su hija. La verdad es que la escena entre ambas no tiene desperdicio más que nada porque a Mitch le recuerda a Rosie como ya dije con anterioridad y Tina en el fondo parece que echa de menos su casa, al menos cuando Mitch le dice que ella sabe lo que es echar de menos a una hija y que seguro que su madre la echa de menos, la chica no replica. Pero Mitch sabe que Tina no es un sustitutivo de Rosie aunque, gracias a que al final, como en “Thelma & Louise” (salvando las distancia), Tina le roba el dinero me temo que la señora Larsen deberá volver a donde debe estar, a su casa. Y, así podemos leer la carta que Mitch envió (o no) al padre biológico de Rosie en la que le decía que estaba embarazada, que sabía que la niña era suya pero que había conocido a un hombre muy bueno totalmente diferente a él.

Así que muchas ideas rondan mi cabeza sobre quién pudo matar a la chica y por qué aunque la verdad es que nos falta información, mucha, o tal vez la solución esté ahí delante y no podamos verla.

Así que mi sospechoso número 1, el alcalde (a quien alguien pudo hacer el trabajo sucio, por otra parte, pongamos su ayudante o lo que sea, el que se lio a puñetazos con Jamie en el gimnasio), lo sigue siendo pudiendo tener como motivo que Rosie viera algo que no debiera.

Aunque, no me trago lo de la familia Ames. La madre de Jasper dice que sus vecinos no saben nada de los escarceos de su marido y ese mantener las apariencias me lleva a pensar que sabe más de lo que dice y que probablemente coaccionaran a Jasper para que mintiera sobre el mensaje de móvil. Oh, sorpresa, tanto el alcalde como las del casino estaban en casa de la familia en una fiesta que organizaron. Ahí hay gato encerrado y me inclino porque la resolución vaya por esa parte.

¿Qué pinta el verdadero padre de Rosie en todo esto? O es una cortina de humo, o nos muestran que los Larsen tampoco eran tan perfectos como podríamos pensar o, ¿y si Mitch nunca envió la carta y Rosie conmtactó con su padre y este acabó por acabar con ella por venganza hacia su madre? Es solo una teoría pero la veo descabellada, más que nada porque a la pobre Mitch la acabarían de destrozar del todo y dudo que sean tan crueles. Así que cortina de humo.

¿Quién de las personas que podemos pensar como sospechosas correrían de noche por un bosque buscando a una chica asustada y desorientada?

Por cierto, creo que el exmarido de Sarah puede estar detrás de lo del dibujo y demás.


The Killing 2.05 – What the Fuck??

24 abril 2012

Aviso de spoilers.

Dos What the Fuck dije mientras veía el quinto episodio de la segunda temporada de “The Killing” y su abreviatura, WTF, escribí en Twitter al terminar el capítulo.

Empiezo con el concejal Richmond (Billy Campbell), un tipo que no me llegó a caer bien del todo durante la primera temporada pero del que siento pena porque, sin comerlo ni beberlo, ha acabado paralizado y atado a una bolsa de por vida por culpa de la trampa que le tendió, aquí no hubo sorpresa, el alcalde Lesley Adams (Tom Butler) según le cuentan a Jamie (Eric Ladin).

Mitch (Michelle Forbes) hace acto de presencia ayudando a la chica que vio en la carretera y después junto a la piscina del motel en el que se hospeda. Y, cuando ambas hablan sentadas a la mesa de una cafetería, ocurre algo insospechado, Mitch vuelve a reir diecisiete días después de enterarse de la muerte de su hija. Necesitaba irse, cambiar de ambiente pero también hablar con alguien al fin y al cabo, que podría haber sido una persona cercana pero no, una persona desconocida, una chica de la edad de su hija consiguió que Mitch riera y de una forma u otra, aunque no le contara tampoco demasiado, se desahogara durante un rato.

De mujer a marido, porque Stan (Brent Sexton), se siente culpable y acude a la policía para darles información pero no puede hablar con los detectives y va donde su abogado, que no le pinta un futuro muy prometedor.

Los padres de Mitch no están muy de acuerdo con la situación que hay en casa de los Larsen e incluso reprochan a Terry (Jamie Anne Allman) que esté alli. Y ahora, el primer WTF!!! Stan y Terry… ¡se besan! Stan ¿pero qué haces? Vale que tu mujer se ha ido y te ha puesto los cuernacos pero ¿con Terry?

Pero, en el fondo se entiende el comportamiento de ambos (psicológicamente hablando esta serie tiene mucho para analizar de sus personajes). Ella está triste. No tiene piso, no tiene amante y es prostituta (como se ve en el episodio) y, para colmo no puede contarle sus problemas a nadie porque ¿qué es eso comparado con que maten a tu hija? De todas formas ¿siente la enigmática tía Terry culpabilidad? Yo diría que sí.

En cambio, él se tiene que sentir solo sí o sí, llama a Mitch pero realmente no le salen muchas palabras y se siente culpable porque su pasado está ahí y puede dañar a su familia. ¿A quién va a contarle sus problemas? Stan es reservado y como cabeza de familia quiere sacar a la suya adelante. De todas formas no tenía pinta de beso romántico ni nada y menos, después del abrazo que se pegan después.

Así llegamos a nuestra pareja protagonista de detectives, Linden (Mireille Enos) y Holder (Joel Kinnaman), que siguen investigando para capturar al chico del tatuaje, de nombre Alexi Giffords (Tyler Johnston), que da información muy jugosa a los detectives. Así nos enteramos de bastantes cosas como de que su objetivo era matar a Stan pero que conoció a Rosie (Katie Findlay) y se hicieron amigos.

No escuchando a Holder y cruzando el límite, cualquier cosa parece valerle para resolver el caso, Sarah consigue las llamadas del teléfono de Alexi y así escuchamos cómo Rosie llamó asustada a su amigo la misma noche que murió. Y es que la chica había vuelto a verle, aunque lo único que Alexi puede decirles a los detectives es que lo que vio estaba relacionado con una limusina negra de cristales tintados, que él también vio cuando llevó a su amiga al ferry para el casino la noche en la que Rosie murió.

Algo que llama la atención, también a la detective Linden, es la afirmación del chico: “Rosie odiaba a sus padres”. Y atención que aquí llega el segundo WTF, les dice que Rosie se enteró pero no del pasado de Stan sino de que el hombre no es su padre. ¿Cómo? ¿Qué me están contando? Si Stan no es el padre de Rosie ¿lo sabrá él? ¿Se lo diría alguien, Janek (Don Thompson) probablemente, a Rosie para que odiara a su padre? ¿El objetivo de todo era hacer daño a otro miembro de los Larsen?

Cinco episodios y no, seguro que no sabremos con certeza quién mató a Rosie Larsen y por qué hasta el penúltimo episodio o el último si es doble. Los fantasmas de la familia Larsen salen poco a poco a la luz y llevan a pensar que el crímen se cometió por algo relacionado con la familia.

<p align=justifyPero si fuera eso ¿el tema politico sería un macguffin? Me niego a creerlo y sigo inclinándome por alguien de las altas esferas si no el alcalde ¿qué tal el millonario con el que Darren jugó al baloncesto y que tenía una piscina con chicas jóvenes en su casa?

Hay algo muy llamativo al final del episodio y es que la chica con la que Mitch habla acaba montándose en una limusina de cristales tintados. ¿Una chica Beau Soleil como Rosie y Terry?
 

El capítulo me tuvo en tensión continua y cuando acabó me dejó con ganas de mucho más. Para eso hay que esperar una semana.


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