Perfecto broche de oro para la cuarta y última temporada de The Killing

8 agosto 2014

Mireille Enos en el último plano de The Killing

Hace una semana llegó la fecha señalada por Netflix para el estreno de los seis últimos episodios de una serie que salvó de la muerte por segunda vez, para que quienes han contribuido a hacerla grande y para quienes queríamos más, porque merecía ser cerrada y no dejada con un fundido a negro y un cliffhanger, tuviéramos lo que nos merecíamos, lo que “The Killing” merecía.

Una semana después, y curiosamente justo un año después de que viera ese final que todos pensamos que era el definitivo, ya puedo decir que he visto la última temporada de una de mis series preferidas, una de las mejores series policíacas de todos los tiempos y una gran serie sin duda porque, para gustos obviamente pero la calidad de “The Killing” es indudable.

El argumento de la cuarta entrega de la serie desarrollada por Veena Sud tomando como base la danesa “Forbrydelsen” se resume en que tras lo acontecido en la temporada anterior los detectives Sarah Linden (Mireille Enos) y Stephen Holder (Joel Kinnaman) tienen que lidiar con lo que hicieron tratando de salirse con la suya mientras investigan un nuevo caso, el de la familia Stansbury cuyo único superviviente, Kyle (Tyler Ross) estudiante en la academia militar Saint George, salvó la vida a pesar de un tiro en la cabeza pero no recuerda nada.

Pero decir que la última temporada de la serie trata solo de eso no es solo quedarse corto sino faltar a la verdad, porque eso es el argumento superficial de todo lo que en seis fantásticas horas de televisión se nos muestra. La cuarta temporada de “The Killing” ve de personas rotas. Por un lado tenemos a Linden y a Holder tratando de seguir adelante mientras su relación se resquebraja poco a poco, con ella completamente desesperada y aterrorizada diría yo sin ver una salida clara a lo que hizo y él le ayudó a encubrir; y con él madurando a marchas forzadas tratando de que ella no se venga abajo y todo su plan se vaya al garete.

Joan Allen en la cuarta temporada de The Killing

Por otro lado está Kyle Stansbury, un chico que se ha quedado solo a pesar de que ya lo estaba, aunque su hermana pequeña era la única que le apreciaba y a la que él apreciaba, condenado a tratar de acordarse de qué sucedió la noche que su cerebro ha borrado en una academia militar donde sus compañeros no le tienen simpatía y la coronel Margaret Rayne (Joan Allen) ha de ser su tutora. Ella también tiene lo suyo, con la pérdida de alguien a quien quería y de su puesto en el ejército resignada a dirigir una escuela rodeada de chicos con problemas a pesar de que todos son de familias bien con el baile como única salida para escapar de su realidad.

Y lo increíble es lo relacionadas que están las historias de Kyle y Margaret con la de Sarah, con ese tipo de frases que uno y otra le sueltan y con las que ella se siente identificada porque su cara lo dice todo. Seremos fans de Linden y Holder, la cuarta temporada habrá sido sobre ellos especialmente pero “The Killing” es más la historia de Sarah que otra cosa, de hecho con ella se abre y se cierra el círculo: Linden corriendo por el bosque hasta llegar al lago en el piloto, Linden corriendo por el bosque hasta llegar al lago en la apertura de la finale.

A diferencia de que quisiéramos saber quién mató a Rosie Larsen (Katie Findlay) en las dos primeras entregas y sufriéramos con el dolor de su familia, o de que tuviéramos tremendas ganas de que el asesino de la tercera temporada fuera apresado y pagara por todo lo que hizo por Bullet (Bex Taylor-Klaus) o por Kallie (Cate Sproule), por Ray Seward (Peter Sarsgaard) o incluso por la propia Linden; en esta temporada final el caso de asesinato investigado no ha dado vínculos emocionales en lo que a las víctimas se refiere, sino solamente con Kyle y tal vez con Margaret porque los demás personajes de la historia, los otros dos cadetes básicamente, solamente han aportado ese toque de intriga que la investigación necesitaba.

Tyler Ross en la cuarta temporada de The Killing

Ni siquiera, a diferencia de las otras temporadas, la historia ha dado para teorizar. Ha sido un viaje emocional en toda regla en el que hemos podido ser testigos de algo más personal sobre los protagonistas y de un caso muy bien montado por la relación con Sarah de la que hablaba.

A partir de aquí y hasta nuevo aviso spoilers así que si aún no has finalizado “The Killing”, no sigas leyendo hasta el próximo aviso.

Miedo ha dado Linden. Miedo porque nunca la habíamos visto tan hundida, ni siquiera cuando estuvo en el psiquiátrico, ni siquiera cuando tuvo que mandar a su hijo Jack (Liam James) lejos de ella. Desesperada, sacando fuerzas de donde no las tenía para hacer frente no solo a la coronel Rayne sino al detective Carl Reddick (Greg Henry) cuando este ata cabos y descubre lo que ella y Holder hicieron y empieza a apretarles las tuercas. Y enajenada dispuesta a atropellar y no mirar atrás a la hija de su exnovio y exjefe James Skinner (Elias Koteas) para que dejara de atormentarla.

Rompió un espejo y su imagen quedó desfigurada, no hacían falta palabras para indicarnoslo porque en “The Killing” es tan importante lo que se dice como lo que no. Y en su línea, trata de alejarse y alejar a todo el mundo a quien le importa y que le importan de ella porque, su madre Gena (Frances Fisher) la abandonó y como le dice cara a cara cuando Sarah va a verla para que se encargue de Jack si le pasa algo o tiene que marcharse “No soy buena en quedarme, creo que te pareces mucho a mí”. Al menos Linden consiguió lo que seguramente habría querido saber durante toda su vida, por qué en el día más feliz de su vida su madre la abandonó, y tal vez ello hizo que el resto fuera tan infeliz.

Mireille Enos, Joan Allen y Joel Kinnaman en la cuarta temporada de The Killing

Claro que Stephen ha tenido lo suyo también. Primero haciendo de Linden, siendo el maduro, el fuerte, el que trataba de que su compañera no se desmoronara para que ambos no acabasen entre rejas. Después volviendo a las andadas, con las malas formas y el coqueteo con la droga y refugiándose en la religión preguntando dónde estaba Dios porque él desde luego no le encontraba por ninguna parte para que le ayudara.

Al menos decidió que podría ser alguien siendo un buen padre y marido con Caroline (Jewel Staite), pero los reproches de su hermana y de la propia Sarah no le ayudaron a creérselo del todo. Eso sí, se negó a decirle nada a Reddick y no precisamente para protegerse a sí mismo, y su mirada lo dijo todo cuando a Linden se le fue la olla y le acusó de haber escondido el casquillo y de haber hablado. Una de las escenas más duras de la serie, porque en ese punto no hay retorno, todo se podía ir a la mierda.

Pero como Reddick le dice a Sarah, los que tienen conciencia son los que acaban confesando y ella no duda en hacerlo porque es algo que debe hacer, se lo debe a ella, se lo debe a Stephen, de lo debe a todas las chicas a las que Skinner mató y a la hija de este. Y ahí, de la nada regresa Darren Richmond (Billy Campbell) para decirle que si se supiera lo que Skinner hizo sería una desgracia, que se suicidó y que quien mató a las chicas fue Joe Mills. Pero Sarah quiere llegar a la prensa si hace falta y Richmond le dice que a nadie a más que a él le gustaría encerrarla porque por ella está en silla de ruedas, pero que con su historial psiquiátrico no la creerían. Y ya sola en la sala de interrogatorios se toma su tiempo para ponerse bien la coleta y mirar al espejo sabiendo que al otro lado del cristal está su compañero, su amigo Holder mirando en lo que cobra un tono de despedida repentino cuando vemos su placa en la mesa.

Mireille Enos y Joel Kinnaman en la finale de The Killing

Pero antes de esos geniales catorce minutos finales con unos prodigiosos ocho hasta los créditos, vuelvo al caso de asesinato. Un caso en el que Kyle no engaña solamente a Linden que lo toma bajo su protección como si de su propio hijo se tratara, sino a todos los espectadores porque todo estaba muy bien orquestado para que nos diéramos cuenta de que Margaret Rayne ocultaba algo, me lo olí un pelín antes de que llegara la confesión de que Kyle era su hijo y le estaba protegiendo, y de que el chico era quien había acabado con su familia. Un cierre duro también con Rayne confesando cuatro asesinatos que no había cometido tras sí acabar con la vida de dos de sus chicos, los que también habían hecho que pensáramos en ellos como los ejecutores de los Stansbury.

Holder va al cementerio a entregarle a Danette (Amy Seimetz) la madre de Kallie un pendiente de su hija y a disculparse por lo que le dijo cuando ella trató de ir a ver el cadáver de su hija. Incluso le pregunta por Sarah, pero él se marcha sin dar explicaciones derecho a la tumba de Bullet donde deja su colgante. Y suena esa música con la que acababan los episodios… No es el caso esta vez ya que se ve cómo Linden deja vacía su casa, encuentra el casquillo que le acusó a Stephen de haber cogido y se marcha echando un último vistazo al lago, al bosque.

Joel Kinnaman en la final de The Killing

Sabemos que pasan unos años, cinco en concreto según he leído, porque vemos a Stephen con una niña de nombre Kalia a la que deja en el autobús escolar prometiendo que la recogerá en casa de su madre lo que indica que su matrimonio con Caroline no funcionó. Y después le vemos en su trabajo, lo que parece un grupo de apoyo religioso a adolescentes y al salir del edificio sus ojos se posan en quien le está esperando, Sarah, a quien recibe con un chiste y ella con una sonrisa.

Y llega esa disculpa que él se merecía y la explicación de que tras buscar un hogar toda su vida lo encontró en ellos. “Éramos tú y yo juntos en ese estúpido coche dando vueltas y fumando cigarrillos”, le dice, añadiendo que debería haber sabido que él era la única persona que siempre estaba y su mejor amigo. Y Holder le dice que se quede pero ella se marcha después de darse un gran abrazo… Cinco minutos en los que los ojos de cordero de él hicieron que la tensión sexual no resuelta fuera más que palpable, cinco minutos en los que pasé diciendo “bésala, bésala”. (Que conste que cuando empiezan a separarse parece que hay un momento beso, pero no, aunque Veena Sud ha dicho que en una de las tomas cuando la grúa no les estaba grabando a ellos siguieron con la escena y sí hubo beso porque no sabía qué hacer. Nadie lo grabó y unos pocos lo vieron solamente).

Pero Sarah se marcha, huye en coche por un “Seattle” lluvioso con algún resquicio de sol. Y va al lago, donde empezó todo, donde parece que iba a acabar todo con ese típico, clásico plano de “The Killing” con ella de espaldas frente al agua… Pero aún había algo más, por si ya no estábamos llorando, que yo aún no había empezado porque solo podía decirle a la pantalla “vuelve, vuelve”. Porque lo hace, Holder la ve, ella sale del coche y sonríe (la imagen es la del inicio de esta entrada).

Ahí empezaron los lloros pero no la sensación de vacío que me suele quedar cuando una serie que me encanta se acaba porque todo había sido perfecto de principio a fin, sin un pero, solo grandeza (que soy muy fan, que sí, que sí, lo sé).

Mireille Enos en la finale de The Killing

Fin de los spoilers, ya puedes retomar la lectura si los has saltado.

Prácticamente han sido seis horas de nervios, tensión y muchas emociones. Y “Eden” el último episodio escrito por Veena Sud como no podía ser de otra manera y dirigido magistralmente por Jonathan Demme ha sido muy intenso. Qué gran uso de la música una vez más, qué gran fotografía de principio a fin.

Han hecho justicia a toda la serie y nos han brindado este regalo porque la serie lo merecía, porque nosotros lo merecíamos. Y una vez más no me queda más que dar las gracias a Veena Sud, a Netflix por rescatarla, a todos los que han trabajado por estas seis horas y a esa pareja protagonista que se ha vuelto a lucir. Y se quedarán sin reconocimiento pero ¿qué más da? Ya se lo damos nosotros.

Oficialmente “The Killing” es historia de la televisión, no tendremos más pero siempre nos quedarán los revisionados y creo que mi primero no tardará mucho en llegar. Grande, ¡viva “The Killing”.


The Killing ya está en Netflix

1 agosto 2014

Cuarta temporada de The Killing

Hoy es el día del regreso de “The Killing” para su cuarta y última temporada. El portal Netflix, el encargado de traerla a la vida por segunda vez no ha perdido el tiempo y ya ha puesto los seis episodios que forman la temporada en streaming para quienes puedan verlo, en Estados Unidos al menos, los disfruten. Toco madera porque los compartidores se den prisa para que el resto la podamos ver.

Esta entrega cierra la historia de los detectives Sarah Linden (Mireille Enos) y Stephen Holder (Joel Kinnaman) y arranca en el mismo punto en el que finalizó la tercera entrega. Un nuevo caso hará que los detectives investiguen, el asesinato de un cadete en una escuela militar de chicos dirigida por la coronel Margaret O’Neal (Joan Allen). Con ellos regresan el detective Carl Reddick (Gregg Henry) y al parecer también el hijo de Linden, Jack (Liam James). Además, conoceremos a la madre de la detective a la que da vida Frances Fisher.

Serán casi seis horas de televisión porque, como indicó hace unas semanas Veena Sud, productora y desarrolladora de “The Killing”, Netflix no tiene cortes de publicidad por lo que los episodios no tienen que tener el metraje habitual.

Ganas hay muchas de ver cómo acaba no de que acabe porque sí, ya hay que volver a hacerse a la idea pero definitivamente esta vez, porque tres resurrecciones serían demasiado (¿o no?), de que aquí se cierra la historia, aquí acaba esta gran, gran, gran serie que a quienes nos cautivó desde el primer momento no ha hecho más que darnos fantásticos momentos.

Así que ahora solo falta esperar a que esté disponible para disfrutar del final de una serie que espero el tiempo ponga en el pedestal en el que debe estar.

Imagen: The Killing


¡Y The Kiling vuelve a resucitar!

16 noviembre 2013

Joel Kinnaman y Mireille Enos en una promo de la tercera temporada de The Killing

“Don’t stop believin’, hold on to that feeling” cantaba Journey en esa gran canción clásica llamada “Don’t Stop Believin'” de los años 80. Con “The Killing” seguro que no he sido la única en firmar una petición para que vuelva o quejarse a través de Facebook a AMC por su cancelación y tampoco en agarrarme a la creencia de que, por qué no, a lo mejor quedaba algo de esperanza para que la serie tuviera una resolución.

La verdad es que era algo difícil que pudiera pasar y parecía muy claro que la tercera temporada iba a ser la última tras la negación de AMC a renovarla pero incluso un grupo seguía haciendo presión por Twitter y ayer saltó la noticia con la que me he despertado. Netflix se erige en salvadora y mi querida “The Killing” tendrá el final que se merece (suck it, AMC!).

Netflix ha llegado a un acuerdo con Fox Studios y Veena Sud tras varias negociaciones y todas las partes están encantadas con la resolución, los fans también los estamos ¿o no? No nos podían dejar como lo hicieron, obviamente podían pero gracias a quienes han seguido intentando revivirla veremos qué pasa después de lo que Sarah Linden (Mireille Enos) hizo y cuál es su final de historia y el de su compañero, el detective Stephen Holder (Joel Kinnaman).

Sí, solo serán seis episodios y sabrán a poco pero menos da una piedra y al menos seguro que los disfrutaremos como lo hemos hecho con las tres temporadas anteriores porque habrá gente que se sintió estafada tras la primera temporada, la AMC la habrá dejado de lado dos veces, reculando una, pero para quien escribe estas líneas “The Killing” es una de las mejores series de los últimos años y una de las mejores de la historia de la televisión en lo que al género policíaco se refiere.

Y, como no, Veena Sud volverá a estar detrás como showrunner y Mireille y Joel demostrando su química una vez más. Solo espero que al ser Netflix nos lleguen los episodios sin problema alguno pero como otras series han llegado creo que no debería preocuparme.

Lectores, lectoras, “The Killing” está viva para una última historia, ¡viva “The Killing”! Y gracias, muchas gracias a quienes lo han hecho posible (a tí no, AMC).


Se veía venir pero aún así duele: The Killing, cancelada

12 septiembre 2013

Joel Kinnaman y Mireille Enos en una promo de la tercera temporada de The Killing
Ayer me levanté con la noticia que por una parte esperaba y por otra vislumbraba. Un mes después del final de la tercera temporada, AMC se pronunció y a pesar de que me lo esperaba, me dolió leerlo. La gran, porque lo es, “The Killing” ha sido cancelada. Vale, no es la primera vez que pasa, el año pasado al acabar la segunda y resolverse el asesinato de Rosie Larsen, la cadena de cable hizo exactamente lo mismo pero, no caerá la breva de que la devuelvan a la vida por segunda vez. Eso, si no me equivoco, en una misma cadena solo ha pasado con todo un clásico como es “Cagney & Lacey” que emitió en los años ochenta CBS.

El año pasado tras su cancelación escribí una oda de amor a esta serie alabando sus dos primeras y únicas entregas hasta 2012. ¿Me voy a repetir? No, ahora pienso alabarla pero en plan general porque ¿por qué me parece (ha parecido) tan buena “The Killing”?

Las dos primeras temporadas trataron sobre el mismo caso. No vimos una serie policíaca al uso sino que episodio tras episodio tuvimos partes de investigación, pistas buenas, pistas malas, una trama política que no parecía pintar demasiado y que acabó por encajar aunque no de la manera en la que muchos (si no todos) pensábamos o la evolución del dolor-recuperación (si realmente la hay después) de la familia Larsen.

Un muy buen reparto, con esa fantástica pareja protagonista como son Joel Kinnaman y Mireille Enos al frente, una genial ambientación y uso de la música acompañaron a los buenos guiones y dieron momentazos de todo tipo dejándome muchas veces el corazón en un puño (la escena de la confesión del asesino en el último episodio de la segunda entrega aún me produce escalofríos).

La tercera temporada estuvo muy a la altura de sus predecesoras. Con más momentos Linden-Holder que nunca, otro gran puñado de secundarios y una historia muy dura, “The Killing” renació de sus cenizas a lo grande con doce episodios para enmarcar. No me pareció que hubiera uno malo, el final fue espectacular y el décimo episodio absolutamente brillante con el que no pude evitar derramar algunas lágrimas.

Sí, “The Killing” hace, si te gusta, que te involucres en la historia, que te metas dentro y teorices hasta la extenuación para intentar descubrir por dónde van los tiros e intentar descubrir al culpable. Pero teorías del mal aparte, se disfruta mucho porque Veena Sud ha desarrollado a lo largo de sus tres temporadas una de las mejores series policíacas de todos los tiempos, en mi opinión que para gustos las series.

Y sí, nos la han vuelto a cancelar y como único consuelo queda que quienes la disfrutamos todita y esperamos semana a semana paciéntemente a ver un nuevo episodio y quienes incluso estando de vacaciones nos pusimos nerviosos porque no había manera de descargarla (sí, el caso de la que escribe), tenemos una gran serie de tres temporadas y 38 episodios para revisionar cuando queramos. Necesariamente las grandes series no tienen que durar ni siete ni diez temporadas.

Y, parafraseado mi post del pasado año, “The Killing” ha muerto ¡viva “The Killing” hoy y siempre.


Buena finale para la tercera temporada de The Killing, tan brillante como siempre

10 agosto 2013

MIreille Enos y Joel Kinamman en en 3x11 de The Killing

Saco un huequito en mis vacaciones para comentar la finale de “The Killing” que la tengo bastante fresca. Una finale de dos episodios en los que los detectives Linden (Mireille Enos) y Holder (Joel Kinnaman) empiezan a pasar página tras la supuesta resolución del caso pero claro, sobre decir que lo de Joe Mills (Ryan Robbins) no se lo creía nadie.

Así tras el muy brillante episodio número 10, ese íntegramente dedicado a Ray Seward (Peter Sarsgaard), estaba claro que el caso tenía que dar un vuelco porque entre las muchas cosas que la serie desarrollada por Veena Sud tiene es su capaz de sorprender.

Y ahora es cuando empiezan los spoilers así que si no has visto los dos últimos episodios de la tercera temporada de la serie, mejor que no sigas leyendo ni una línea más.

El inicio del episodio 11, “From Up Here” (Desde aquí Arriba) me pareció un estupendo guiño al inicio de la serie, con Sarah corriendo por el bosque. Claro que cuando llega a casa ahí se encuentra con su antiguo compañero, su exnovio, su ahora jefe James Skinner (Elias Koteas) y claro, ella le deja pasar…

Promo del 3x11 de The Killing, funeral Bullet

Al menos Sarah vuelve a sonreir, que no es poco. Por su parte, su compañero Stephen va al funeral de Bullet (Bex Taylor-Klaus) y se la describe como una especie de amiga a Danette (Amy Seimetz), la madre de Kallie. Después hace las paces tanto con su novia como con su ya excompañero Carl Reddick (Gregg Henry).

Al final se trata de que sigan hacia delante por mucho que otros no hayan podido hacerlo. Holder se siente culpable de lo que le pasó a Bullet, Danette parece tener cada vez menos esperanzas en encontrar a Kallie y así el episodio deja una excepcional escena solamente con música y varios personajes apareciendo. Danette en un puente, Twitch (Max Fowler) en una azotea deshaciéndose de una bolsita de droga) y Lyric (Julia Sarah Stone) no sabiendo o no queriendo dejar del todo esa vida en la calle.

Pero claro, cuarenta y dos minutos dan para mucho y los acontecimientos tenían que dar un giro. Ese giro es un cadáver calcinado en un coche, un cadáver de una chica que Linden no tiene duda de que es Kallie y menos cuando Holder se da cuenta de que le falta un dedo. Aunque el modus operandi no era el mismo, los dos detectives tienen claro de que se trata del mismo asesino.

Y se encuentra la conexión con Seward ya que Linden arrastra a Holder hasta el bosque y descubre que Trisha Seward fue una víctima inocente, que quien la mató iba a por su hijo Adrian (Rowan Longworth). La pista estaba en el bosque, en la casa que Ray le construyó a su hijo desde donde vio al asesino y este le vio a él. Un detalle que lejos de ser estúpido tenía mucha importancia y que lo sacaron del episodio anterior.

Promo del 3x11 de The Killing

Convencidos de que Mills es inocente y a quien buscan es un policía empiezan a sospechar de Reddick sobre todo cuando se enteran de que conocía a la primera víctima. Y, le cuentan sus sospechas a Skinner porque Reddick aparece y desaparece como el Guadiana y nunca se sabe bien dónde está.

Joel Kinnaman y Mireille Enos en el 3x11 de The Killing

Ay Reddick… Mi sospechoso número uno que resulta ser un tipo de lo más legal porque al final del episodio once ya tenía claro que quien iba en el coche siguiendo a Adrian no era él. Así que aunque no iba desencaminada en que el malo tenía placa, me equivoqué de pleno.

En el último episodio, “The Road to Hamelin” (El Camino a Hamelín), queda bastante claro enseguida por dónde van los tiros. Asuntos Internos va a por Holder, Linden no encuentra a Skinner y va a buscarle a su casa donde está preparando la maleta. La hija de este se quedó mirando una vez el anillo del tablón de comisaría, el anillo de Kallie, el mismo que Sarah ve que tiene en su mano y ya ata todos los cabos aunque el mundo se le eche encima una vez más.

Así acaba en el coche con el asesino, con quien cree además que ha secuestrado a Adrian porque el crío no aparece por ningún lado. Pero Skinner la conoce, la manipula y Sarah… Casi se deja, todo sea dicho. Y así tras una soberbia escena en ese coche se llega a un final algo precipitado y nos dejan con un fundido a negro después de que Linden acabe con la vida del hombre al que quería, alguien en quien confiaba y que resultó ser un monstruo como bien le dice a la cara. “Tal vez” es la respuesta seca de él.

Mireille Enos en el 3x12 de The Killing

La infeliz Sarah Linden parece que no levanta cabeza y ni siquiera pestañea al disparar a Skinner mientras Holder, que ya la había localizado tras atar sus propios cabos, solo es capaz de decir “no, no, no”.

Y fin de la historia. Tal vez fin de la serie porque a día de hoy no hay noticias sobre su renovación o cancelación.

Qué dos episodios tan buenos, tan buenos como los diez anteriores porque no ha habido uno malo en la temporada, no hay uno malo en toda la trayectoria de “The Killing” bajo mi punto de vista. En la finale hubo más momentazos Holder-Linden, pero también me encantó el juego que le dieron a Reddick y aunque se quede corta la resolución de las historias de Danette, Lyric y Twitch, tampoco es que necesitaran contarnos más.

Una brillante temporada con buenos guiones de nuevo, geniales escenas entre Holder y Linden y no menos brillantes las de Holder con ese personajazo llamado Bullet (pobrecilla) y con una intriga muy bien llevada a pesar de lo negro y oscuro de la historia. Y, no puedo olvidarme de la parte de Ray Seward, del actorazo que es Peter Sarsgaard y de cómo han acabado uniendo ambas historias aunque lo de la cárcel pareciera del todo secundario.

Si hay una serie que me ha encandilado en los últimos años y de la que no puedo decir nada malo, esa es “The Killing” así que gracias de nuevo Veena Sud por adaptarla. Y AMC, renuévala por favor.


Solo faltan tres episodios… Mis teorías sobre la tercera temporada de The Killing

24 julio 2013

Mireille Enos y Joel Kinnaman en el 3x09 de The KillingDesde el doble episodio inicial no he vuelto a escribir nada sobre la tercera temporada de “The Killing” y no por falta de material para hacerlo sino porque he preferido ver por dónde iba la historia.

Tras encadenar varios capitulazos, ahora es el momento idóneo para ofrecer una teoría, o más de una que nunca faltan, final ya que solamente quedan tres episodios, el de esta semana y el doble final.

No sé si la renovarán, me supongo que no la verdad, pero mi gratitud a Veena Sud es infinita por “The Killing”, tanto por sus dos primeras temporadas como por esta tercera en la que hay verdaderos momentazos, buenos guiones y geniales interpretaciones. Porque lo de Mireille Enos en el octavo episodio fue de traca pero Joel Kinnaman aún es mejor esta temporada y no puedo olvidarme de secundarios como Peter Sarsgaard, gran actor, Hugh Dillon o Bex Taylor-Klaus.

Y ahora sí, si no has visto el 3×09, “Reckoning” de “The Killing”, mejor que no sigas leyendo ya que esta entrada contiene muchos spoilers.

Peter Sarsgaard en el 3x09 de The Killing

No me ha gustado que hayan matado a Bullet (Bex Taylor-Klaus), uno de los mejores personajes de la tercera entrega aunque su muerte seguro que va a ser fundamental para que Holder (Joel Kinnaman) y Linden (Mireille Enos) resuelvan el caso.

Sí, no compro que Joe Mills (Ryan Robbins) sea el responsable de todas las muertes, la verdad. ¿Puede ser él el responsable de la desaparición de Kallie? Es posible pero aunque parezca que le tienen ¿ha dicho que él haya matado a alguien o solamente que ayudó a esas chicas de sus vídeos a que su dolor desapareciera? Leyendo entre líneas esa frase que le dijo a Danette (Amy Seimetz) sí se supone que él es el asesino y caso cerrado. Pero no, no me lo creo.

Y que no me lo crea tal vez sea porque Mills era un sospechosos muy obvio. Sí, a veces no hay que buscarle tres pies al gato, vale, pero “The Killing” no es una serie obvia. Tampoco creo que sea medio normal que el tío se dedique a grabar vídeos a sus supuestas víctimas pero no vídeos de asesinatos para recrearse (una ha visto mucho “Mentes Criminales – Criminal Minds”) :p). Y, si se dedica a matar chicas así como así… ¿Por qué no haber acabado con Danette cuando ella descubrió el móvil de Kallie en su bolsa? ¿Y por qué decir que no le haría daño a la chica porque la quiere?

Por otro lado, suponiendo que sea Mills… ¿Puede tener un cómplice? Pero mi yo detectivesco no se cree esto y me equivocaré, probablemente, pero a Mills le están cargando un muerto. Y ahí es cuando, tras dejar de lado a mi principal sospechoso, el guarda de la prisión Francis Becker (Hugh Dillon), que solamente me parece un hombre tan roto como los prisioneros a los que vigila, me centro en el segundo de mi lista: Carl Reddick (Gregg Henry), el compañero de Stephen.

Fotograma del 3x09 de The Killing

Repito que, por supuesto, puedo equivocarme pero pudieron haber dos (o tres) pistas en “Reckoning”. Al menos fueron unos detalles que me llamaron la atención. El primero de ellos tuvo lugar cuando en el trastero donde Mills ataca a Linden Reddick aparece así como de la nada con una caja llena de anillos y un colgante, el que le hace pensar a Sarah que el cadáver Bullet estaba en el maletero del taxi de Mills. Qué alegremente sale el detective jactándose de lo que ha encontrado. Y, para colmo no avisó a Holder cuando Bullet le llamó a la comisaría. Sospechoso ¿no?

El segundo… ¿Tan rápido llegó la noticia de la muerte de Bullet a la calle para que Twitch (Max Fowler) se lo dijera a la cansina Lyric (Julia Sarah Stone)? Y, es más, ¿su aflicción era real o fingida como me pareció cuando le enseña el piso a su novia? ¿Y de dónde sacó la pasta para pagar el apartamento? Aunque, ¿y si Reddick no tiene nada que ver y quien le tiende una trampa a Mills es solamente alguien que le conocía, seguramente, Twitch? Lo mismo tenían beneficios a media por los vídeos que grababa el primero…

Por último, ¿podría estar el asesino de la mujer de Ray Seward (Peter Sarsgaard) ya en la cárcel y ser ese hombre de gafas que dice que fuera mataba con las manos pero dentro con las palabras? Espero que Linden acabe salvándole porque me da mucha pena, la verdad.

Si tengo que decantarme por un solo sospechoso me quedo con Reddick, la verdad. Se le escapó la chica del hospital, encontró los anillos, no avisó a Stephen y… ¿Dónde se metía que nadie sabía dónde estaba?

Joel Kinnaman y Mireille Enos en el 3x09 de The KillingY sí, tengo que mencionar ese momento que acabó con la tensión sexual no resuelta que se ha respirado en más de un episodio, sobre todo en el octavo. La fría Linden es una pared contra el roto Stephen. Ciertamente la TSNR se nota pero ¿Linden y Holder como pareja? No me parece nada factible.


El regreso de The Killing

4 junio 2013

Joel Kinnaman como Stephen Holder en el 3x01 de The Killing

 

Ayer mismo vi el doble episodio inicial de la tercera temporada de “The Killing” que empezó bastante bien con otro caso de una chica de quince años hallada muerta. En este caso, a diferencia del de Rosie Larsen de las dos temporadas anteriores, la chica trabajaba como prostituta y vivía fuera de su casa.

Pero aunque el nuevo compañero del detective Stephen Holder (Joel Kinnaman) no quería quedarse con el caso de la chica con el cuello rajado que encontraron, Holder se vuelve muy Linden (Mireille Enos) y decide que él va a investigar. Y, hablando de Linden, va a buscarla porque ese caso tiene relación con uno en el que ella trabajó. Ese del que sabemos un poco porque en temporadas anteriores nos dieron pinceladas.

Y, por mucho que Sarah tenga una nueva vida, no le resulta difícil mirar sus archivos del caso y recordarlo aunque, nunca se ha olvidado de él. Y menos cuando recibe una carta en la que sin abrir ya sabe que es para que vaya a la ejecución de quien metió a la cárcel por dicho caso: Ray Seward (Peter Sarsgaard).

Hay un descubrimiento al final del segundo episodio que promete sobre todo porque la muerte de una chica y la desaparición de otra se quedan cortas en la historia al no haber el factor emocional de las temporadas anteriores.

El Seattle decadente se nos muestra con unos adolescentes que no tienen hogar y que sobreviven a duras penas aunque sea a base de prostituirse. Pero lo ejor es ver a la pareja de detectives junta de nuevo y descubrir que aunque Sarah Linden intente cambiar de vida, no le resulta fácil.

Me gustó el doble episodio y me quedé con ganas de más.


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