Intrigas políticas, espionaje, terrorismo y amoríos en la tercera temporada de Scandal

27 mayo 2014

Tony Goldwyn, Scott Foley y Kerry Washington en la tercera temporada de Scandal

Olivia: ¿Cómo hemos llegado a ser así? ¿Cuándo dejamos de ser personas?

Cyrus: ¿Alguna vez fuimos personas? ¿O servir al placer del presidente nos ayudó a quitarnos nuestras pieles y desenmascararnos como los monstruos que realmente somos?

Este diálogo que Olivia Pope (Kerry Washington) y Cyrus Beene (Jeff Perry) muestra a la perfección parte de lo que ha sido la tercera temporada de “Scandal”, que harta de esperar a que FOX España se dignara a emitir he acabado viéndola en cuatro jornadas. Porque sí, la serie creada por Shonda Rhimes será rocambolesca y dará más giros argumentales que una peonza pero entretenida y disfrutable lo es y con la tercera temporada lo han demostrado y han hecho una historia tan inverosímil como enganchadora.

Todas las temporadas de “Scandal” han empezado igual, con la serie siendo una especie de procedimental en el que Olivia Pope y Asociados tenía que resolver los trapos sucios de alguna persona importante en Washington. La tercera no ha sido menos y la protagonista, porque todo gira en torno a ella y hasta lo admite, empezó con algunos clientes y hasta yendo contra la Casa Blanca para acabar donde parece pertenecer por lo que cualquier día veremos un cartel en el que ponga “Olivia Pope for President” porque es lo que le falta.

A partir de aquí spoilers a tutiplén de la tercera temporada de la serie.

Promo de la tercera temporada de Scandal

Si en la última escena de la segunda temporada de la serie de ABC la prensa acechaba a Olivia porque se filtró que era la amante del Presidente, también conocimos a su padre, Elijah o Rowan Pope (Joe Morton) un tipo que dirige esa agencia secreta de la que casi todo el mundo acabará hablando, el B613, para la que Huck (Guillermo Díaz) trabajó en su día al igual que Jake Ballard (Scott Foley). Un tipo que se toma todo el crédito de lo que ha llegado a ser Olivia y que acabó encerrando a su madre, Maya (Khandi Alexander), veintidós años fingiendo que había muerto en un accidente de avión.

Y como Olivia está en el centro de todo, su madre resulta que era una espía que vendía información al mejor postor que nunca había estado enamorada de su padre al que engañó durante años; y el avión en el que supuestamente estaba había derribado Fitz (Tony Goldwyn). Oh, culebronesco total… Pero efectivo para todo lo que nos han contado en dieciocho episodios.

Bellamy Young en la tercera temporada de Scandal

Los dimes y diretes de Liv y Fitz siguen llenado muchos minutos de pantalla en “Scandal”, un amor apasionado que tiene algo de prohibido pero sobre todo mucho de atormentado porque no pueden estar juntos aunque se quieran. Hasta Mellie (Bellamy Young) ha acabado por comprender que Fitz es mejor cuando Olivia está con él. Claro que mucho querrá la señorita Pope al Presidente Grant pero no acaba dejando clara su postura sobre lo que siente por Jake a quien no le importa nada que juegue con él porque también la quiere.

Por si fuera poco, Mellie se lía con quien lleva enamorado de ella doce años, quien postula para vicepresidente, Andrew Nichols (John Tenney) y al que contó su secreto de que había sido violada por el padre de Fitz, momento en el que su relación se enfrió hasta tal punto que su marido admite haberse fijado en otras personas porque ella no quería ni tocarle.

Esto de culebronesco tiene mucho, tanto que hasta Huck y la psicópata-matarife Quinn (Katie Lowes) acaban montándoselo en el despacho al lado de la sangre de padre de Olivia. Uf, eso ha sido demasiado pero el papel de la espía Quinn ha estado bastante bien.

Jeff Perry y Dan Bucatinsky en la tercera temporada de Scandal

Porque espías han habido muchos en la tercera temporada de “Scandal” y terroristas que querían acabar con la vida del presidente y que casi acaban con la de la vicepresidenta Sally Langston (Kate Burton) quien llamó a Cyrus para confesar que había cometido un pecado, matar a su marido Daniel Douglas (Jack Coleman), al que siempre se refería por ese nombre. Un Cyrus que es el centro de todas las tormentas, el que esconde trapos sucios, el que quiere sacar los de los demás, el que queda viudo porque a su pobre marido, James Novak (Dan Bucatinsky), lo mata Jake Ballard, quien en un bonito gesto esperó a su lado a que muriera. Y todo por el bien de la República, una República en la que cuya capital está salpicada de escándalos por doquier, de asesinos, de espías y de terroristas porque la madre de Olivia resulta que acaba siéndolo y el hijo de Fitz y Mellie acaba muerto por su culpa.

Pero ¿para qué iba el padre de Olivia a deshacerse de su mujer siendo un activo tan valioso? Pues no, mientras su hija se marcha con Jake porque ambos quieren dejar todo atrás, Rowan mete a Maya en el agujero, el famoso agujero en el que su super grupo secreto reprograma el cerebro de quienes en él entran.

Y todo a la vez que en la Casa Blanca un destrozado Fitz tiene que dar su discurso por haber ganado unas elecciones que hasta el asesinato de su hijo daba por perdidas frente a Sally Langston, ganadas a diferencia de las primeras limpiamente… O eso cree él porque una vez más no ha sido así.

Kate Burton en la tercera temporada de Scandal

La agencia de Rowan volverá a dar caña, la historia de la madre de Liv tiene que seguir y esta y Jake acabarán volviendo quién sabe por qué. Tal vez porque Harrison (Columbus Short), ese personaje totalmente prescindible, haya desaparecido; tal vez porque Abby (Darby Stanchfield) sea buena resolviendo problemas pero no la mejor; o quizás para ayudar a David (Joshua Malina) acabar con el B613 de una vez por todas.

Fin de los spoilers.

Inverosímil, rocambolesca, previsible en ciertos aspectos y con más malos malísimos por metro cuadrado que cualquier episodio de un procedimental policíaco “Scandal” nos ha dado en su tercera temporada intrigas políticas, espías, terroristas y amoríos varios.

Joe Morton y Khandi Alexander en la tercera temporada de Scandal

Podemos esperar más de lo mismo en la cuarta pero por rocambolesca y por giros y giros que de, hay algo muy claro, que es una buena serie y que está muy bien interpretada, donde tengo que resaltar por encima de los demás a Jeff Perry a quien parece que en todos los episodios le va a dar un ataque al corazón; a Bellamy Young porque menuda interpretación que hace siendo contenida cuando tiene que serlo y sacando todo de dentro cuando tiene que hacerlo; a Kate Burton que vaya papelón que le ha tocado hacer esta temporada; a Tony Goldwyn que como presidente nunca sabremos de lo que es capaz porque “Scandal” no es una serie donde importe lo que haga el Presidente a nivel político pero que borda su personaje; y a Kerry Washington que aunque a veces den ganas de estrangular a Olivia Pope, es capaz de ser dulce y una bruja (por no decir algo más fuerte) en un mismo episodio. Ahora, destaco mucho la presencia de Joe Morton quien me impresionó desde el primer episodio de la temporada y la siempre genial Khandi Alexander.

Larga vida a “Scandal”.


Irregular tercera temporada de New Girl

8 mayo 2014

Promo de la season finale de la tercera temporada de New Girl

Me ha decepcionado esta temporada “New Girl”, hasta me ha dado pereza ponerme a ver sus episodios y he llegado a acumular unos cuantos, pero he acabado al día, que su duración y los parones ayudan. Era mi tercera opción de comedia hasta el año pasado, y esta ha sido la cuarta porque la temporada me ha parecido bastante irregular.

Fue buena idea que la relación de Nick (Jake Johnson) y Jess (Zooey Deschanel) no haya sido monopolizante dejando espacio para tramas con otros personajes, pero no le han acabado de sacar jugo a la cosa tal vez porque hay que dejar esa trama para más adelante. Tal vez fuera muy rápido todo pero es que desde el primer momento se sabía que ambos iban a ser pareja.

Ha vuelto Coach (Damon Wayans Jr.) y a veces parece que el grupo es multitud pero la verdad es que el personaje me gustó en el piloto y me sigue gustando porque se complementa bien con todos los demás y, ciertamente, es un tío muy divertido.

Schmidt (Max Greenflied) ha perdido protagonismo, el que ha ganado el robaescenas Winston (Lamorne Morris) tanto en los episodios en conjunto como en sus tramas personales y promete en la temporada que viene yendo a la Academia de Policía. Espero que Schmidt acabe con Cece (Hannah Simone) porque hacen una muy buena pareja pero de momento hay que esperar a ver cómo evoluciona la cosa.

La temporada arrancó muy floja, algunos episodios estuvieron bien pero fueron los menos. Ha acabado bien y eso me hace querer seguir viéndola la temporada que viene porque me he dado cuenta de que lo que salva muchas veces “New Girl” son sus personajes no los guiones y que cuando los ahora seis interactúan y tienen una trama en común, la serie es mejor. Buena muestra de ello son episodios como el de la acampada, el de la fiesta de Prince, el del baile del instituto o la season finale con ese divertido crucero.


The Newsroom finalizará con su tercera temporada

15 enero 2014

Reparto de The Newsroom

 

Aún no había un comunicado oficial pero Jeff Daniels había adelantado meses antes que “The Newsroom” iba a tener una tercera temporada. Y la tendrá pero HBO ha anunciado que será la última de la serie de Aaron Sorkin.

A diferencia de las dos temporadas anteriores que llegaron en verano, habrá que esperar hasta otoño para que HBO emita los últimos episodios de la serie. Nada más se sabe aún pero seguramente el señor Sorkin y sus colaboradores ya estarán pensando qué contar y cómo terminar con la historia.

Es una pena porque “The Newsroom” es una buena serie en mi opinión y de las que hacen pensar en lo que nos cuentan por muy utópica que sea. Pero HBO se ha empeñado en terminar con varias de sus series. Primero cayó “Treme”, hace unos días se anunció que también iba a finalizar “Boardwalk Empire” y ahora ha tocado anunciar el fin de “The Newsroom”.

Lo bueno es que al menos no cortan de cuajo y da tiempo a que los guionistas puedan cerrar historias, tramas o cerrar por todo lo alto, caso que espero pase con “The Newsroom”.


Irregular tercera, y última, temporada de Luther

7 enero 2014

Warren Brown y Idris Elba en la tercera temporada de "Luther"

AXN finalizó anoche mismo en España la emisión de la tercera y última temporada de la serie de BBC “Luther”, una entrega que me ha parecido bastante irregular y hasta bochornosa en ocasiones.

La temporada se ha dividido en dos casos policiales diferentes. El primero de un asesino con un modus operandi muy marcado y el segundo de un vengador. Pero también ha habido una historia durante cuatro episodios, la de la investigación contra John Luther (Idris Elba), con dos personas dispuestas a cazarle por sus métodos.

Neil Cross, creador y guionista de la serie, podría haberse centrado en un solo caso durante cuatro episodios para haber hecho todo más interesante pero no, decidió de nuevo dividir la temporada en dos partes. Los casos me parecieron interesantes pero centrándose en uno de ellos podía haberlo desarrollado mejor, más que nada porque las conclusiones de los investigadores han sido muy rápidas y precipitadas.

Lo de la investigación a Luther se hace algo repetitivo y ni siquiera se explica por qué un expolicía se empeña en pillarle si ni siquiera su jefe pone pegas a su trabajo y, para colmo le quiere inculpar de cosas de las que es inocente y no hay pruebas contra él.

De ahí lo de bochornoso porque el cuarto y último episodio no se puede describir de otra manera. Lo mejor, que volvió Alice (Ruth Wilson) y el final, lo peor… Que yo sepa los agentes de la policía de Londres no llevan pistola ¿los que investigan crímenes tampoco? Porque vaya, no me lo trago. Me tuve que reír de la chapuza escrita por el señor Cross, una escritura vaga por toda su falta de información.

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Irregular, sí, y encima… Aviso de spoilers:

¿De verdad que tenían que poner punto y final a la vida del sargento Justin Ripley (Warren Brown)? ¿Y de esa manera tan tonta? ¿Y Luther no se venga? Esto en las series estadounidenses no pasa.

Fin de los spoilers.

Total que esta última temporada de la serie es irregular. Y ahora que ha acabado ya puedo decir que de las tres la mejor sin duda es la primera. Eso sí, el buen trabajo de Idris Elba es irrefutable.


La soporífera tercera entrega de Homeland acaba sin sorpresa alguna

17 diciembre 2013

damian-lewis-y-claire-danes-en-la-finale-de-la-tercera-temporada-de-homeland-diario-de-una-telefila

 

Aunque he visto la tercera temporada de “Homeland” casi íntegra por FOX España, no me he podido resistir a ver online los dos últimos episodios, más que nada para acabarla como antes porque aportarme, me ha aportado más bien poco. Fui bastante crítica con ella tras los primeros cuatro episodios y voy a volverlo a ser ahora porque, como he adelantado en el título de la entrada, esta entrega me ha parecido soporífera.

He leído pareceres de críticos televisivos estadounidenses tras la emisión de la finale, y después de verla yo claro, y no puedo evitar sorprenderme porque muchos de ellos se hayan sorprendido. ¿Es que no se olían cuál iba a ser el destino de Nicholas Brody (Damian Lewis)? Lo llevo media temporada diciendo.

Si aún no has acabado la temporada o tienes la serie pendiente, ponte al día y no sigas leyendo que spoilers va a haber muchos hasta en imágenes.

¿Qué pintaban los Brody en todo esto? Me preguntaba tras los cuatro primeros episodios de la tercera temporada de “Homeland”. Y, cuando digo los Brody, incluyo a Nick también. Como dije en su día, me gustó ver durante los dos capítulos iniciales de la última entrega hasta la fecha, recordad que el año que viene habrá más, ese dolor que tanto Jessica (Morena Baccarin) como sobre todo Dana (Morgan Saylor) sentían por lo que Nick había hecho, por en lo que Nick se había convertido. Pero lo alargaron demasiado.

También estuvo bien esa mascarada orquestada por Saul (Mandy Patinkin) de la que Carrie (Claire Danes) era pieza fundamental para que Javadi (Shaun Toub) acabara colaborando con la CIA como infiltrado en la Guardia Republicana de Irán, a cuyo líder querían matar.

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Ahí es donde Nick entró en juego porque Saul le necesitaba para matar a dicho líder. En el penúltimo episodio Brody no dudó en decirle todo lo que había planeado la Inteligencia estadounidense pero al enterarse de que en su despacho Nazir y él hablaron de los planes del primero para Nick, este completó su misión sin pestañear.  Y después, llamada a Carrie para sacarle de allí.

Pero para llegar hasta allí el camino ha sido lento, con una investigación muy poco elaborada y aburrida que desde luego ha hecho que lo que fue “Homeland” se haya desvanecido porque, han tirado mucho del chicle, un chicle que perfectamente podía haberse dejado tal y como estaba tras la segunda temporada, o bien con lo que nos mostraron tras los tres primeros episodios: Nick cautivo en Venezuela, hubiese sido un final irónico, y los Brody con su dolor.

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Si estás leyendo esto ya sabes que el exmarine Nicholas Brody acaba como se vislumbra en la imagen superior, colgado de una grúa en medio de una plaza iraní, y con Carrie gritando desde la valla el nombre de su amado. ¿Cómo iba a acabar Brody si no? ¿Huyendo de nuevo? ¿Libre en Estados Unidos? No, ambas historias ya nos las mostraron. La única salida era que Nick acabara muerto, era lo lógico.

No voy a enrollarme contando los detalles del episodio esta vez. Lo importante es eso, que Brody muere. Lo segundo importante es esa conversación que tiene con Carrie en el último lugar en el que ambos están juntos esperando a huir donde, entre frases varias, Nick le dice que lo que ella ha pensado siempre es una utopía y que no puede redimirse por lo que ha hecho.

Pero el episodio, de nombre “The Star” (La Estrella), nos lleva de nuevo a un doble pensamiento, digamos que moral. Nicholas Brody fue un marine que sirvió a su país. Fue capturado y torturado durante ocho años y convertido en un cabeza de turco tras un minucioso lavado de cerebro. Nicholas Brody no voló la CIA, no, pero mató a más de una persona tras su vuelta sin pestañear. Nicholas Brody fue capturado y ejecutado tras un chivatazo de la CIA a la Guardia Republicana iraní de la que Javadi ya era casi líder, como la Agencia pretendía, tras haber quitado de encima a una incómoda persona tanto para Estados Unidos como para Occidente.

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A los ojos de Carrie, Brody era un héroe que se merecía estar entre los 123 caídos de la CIA, Saul intentó salvarle por ella seguramente, ¿y a los nuestros?

He de decir que Nick Brody me caía bien, Damian Lewis me encanta y ha hecho una fantástica interpretación del personaje durante estos tres años, pero la escena de su ejecución no me emocionó porque, precisamente, lo veía venir y de hecho no se merecía redención alguna. Le lavarían el cerebro, sí. Sería una víctima, sí, pero si Nick fue capaz de enamorarse de Carrie, de reconectar con Dana como lo hizo o de sentir celos de su mejor amigo tras su vuelta por Jess, Nicholas Brody podría haber mandado a la mierda a Nazir y haber reconducido su vida.

No, no me ha emocionado la tercera temporada de Homeland”. De hecho me he arrepentido de haber perdido el tiempo con ella. De doce episodios creo que salvo cuatro, los dos primeros y los dos últimos y por ello, y por la perspectiva de futuro, la abandono. Me guardaré para siempre las dos primeras temporadas como las tengo y recordaré cómo acabó Nick, pero paso de ver más.

Episode 312

He leído que Showtime convenció a los productores ejecutivos Alex Gansa y Howard Gordon de que no mataran a Brody antes de tiempo y por eso se ha alargado su historia. Han cometido ese grave error en mi opinión y sí, me bajo del carro. Al menos hemos podido disfrutar más del gran Mandy Patinkin y varias de las pildoritas que nos han dejado tanto Morena Baccarin como Morgan Saylor (la defenderé siempre) han sido muy buenas.

Descanse en paz Nicholas Brody, al que hay que agradecerle los buenos momentos que nos ha dado durante tres temporadas sobre todo en episodios como “Q & A”.


¿Hacia dónde nos lleva Homeland y qué pintan los Brody en la historia?

26 octubre 2013

Claire Danes y Mandy Patinkin en el 3x02 de Homeland

Si no llevas “Homeland” al día, mejor que leas esta entrada cuando hayas visto los cuatro primeros episodios de su tercera entrega.

Cuatro episodios de “Homeland” se han emitido ya tanto en la estadounidense Showtime como en la española FOX, por donde este año estoy viendo la serie, y lo cierto es que no sé muy bien qué pensar sobre el rumbo que está tomando. La segunda temporada no me pareció tan buena como la primera, y eso que el piloto no me entusiasmó en absoluto, a pesar de capitulazos como “Q & A”, y tenía ganas de que la serie regresara a nuestras pantallas pero no tantas como tras la primera temporada.

Los dos primeros episodios me gustaron, más que nada por un par de cosas: la supuesta caída en el pozo de Carrie (Claire Danes, quien con su despliegue de gestos y ataques seguro que vuelve a ganar todos los premios el año que viene), y las consecuencias de lo sucedido en la familia Brody, sobre todo en Jess (Morena Baccarin) y Dana (Morgan Saylor) porque ese personaje totalmente sobrante que es Chris (Jackson Pace) ni siente ni padece. Lo de los Brody puede resultar contradictorio con lo que diré luego, pero quiero dejar claro antes que me parece necesario que se muestren esas consecuencias al tener a los personajes ahí.

Antes de ver el cuarto episodio había leído que en él había un giro, y vaya si lo hubo aunque… Qué queréis que os diga, no me pareció para tanto. Porque “Homeland” claramente ha perdido su hilo argumental original. ¿Era Nicholas Brody (Damian Lewis) un terrorista? Sí, lo supimos a los pocos episodios de la primera temporada y se nos despejó la duda.

Pero tras cargarle la bomba de la CIA y convertirse en fugitivo… ¿A dónde nos lleva la historia? Porque vale, Saul (Mandy Patinkin) invesiga quiénes están detrás del atentado y al final del cuarto episodio descubrimos que Carrie fue mandada al psiquiátrico adrede, para intentar pillar a un terrorista iraní, el supuesto cerebro de la operación. La verdad es que ha sido un giro muy rocambolesco pero ahí nos lo han servido.

De investigación hemos visto poco, nos hemos pasado cuatro episodios básicamente viendo a personas desmoronadas: a Carrie, aunque fuera queriendo (en parte, creo yo); a Dana con otro novio que no interesa a nadie; y a Brody que apareció al tercer episodio y que acaba como empezó: encerrado en una habitación.

Porque Brody está en Venezuela con un tipo al que conoce Carrie que le dice continuamente que no puede irse de allí. Y de hecho Venezuela es la única conexión entre la investigación y el exmarine.

Dice Alex Gansa, uno de los responsables de “Homeland” que esta temporada la han concebido en tres bloques de cuatro episodios cada uno. Con los primeros poca expectación han creado en mí, la verdad, y eso me ha llevado a preguntarme ¿hacia dónde nos lleva la serie? ¿Van a pillar al terrorista iraní y a limpiar el nombre de Brody en lo que respecta al atentado? ¿O la CIA pasa ya de Brody? ¿Qué pinta Nick en todo esto? Es más ¿qué pinta su familia en todo esto?

Ahora, si al final de la segunda temporada señalé a Saul Berenson como el malo, voy a retractarme porque no me cuadra nada ahora que den un giro brusco y digan que su investigación era para que nadie sospechara de él. Además, pienso que nunca insultaría la inteligencia de Carrie. Pero hay alguien de quien Saul no se fía claramente y ese es su supuesto amigo Dar Adal (F. Murray Abraham), quien como por arte de magia ha conseguido un puesto de importancia en la CIA siendo el segundo de abordo tras Saul. Él podría estar detrás de todo y de hecho creo que lo está.

“Homeland” le falta movimiento y le sobra relleno porque sí, Damian Lewis es parte importante del éxito de la serie pero esa línea argumental está agotada en mi opinión y a pesar de haberse renovado para una cuarta entrega, tenemos que aprender a vivir sin los Brody. Así probablemente la serie encontrará otro buen camino por el que seguir.


Buena finale para la tercera temporada de The Killing, tan brillante como siempre

10 agosto 2013

MIreille Enos y Joel Kinamman en en 3x11 de The Killing

Saco un huequito en mis vacaciones para comentar la finale de “The Killing” que la tengo bastante fresca. Una finale de dos episodios en los que los detectives Linden (Mireille Enos) y Holder (Joel Kinnaman) empiezan a pasar página tras la supuesta resolución del caso pero claro, sobre decir que lo de Joe Mills (Ryan Robbins) no se lo creía nadie.

Así tras el muy brillante episodio número 10, ese íntegramente dedicado a Ray Seward (Peter Sarsgaard), estaba claro que el caso tenía que dar un vuelco porque entre las muchas cosas que la serie desarrollada por Veena Sud tiene es su capaz de sorprender.

Y ahora es cuando empiezan los spoilers así que si no has visto los dos últimos episodios de la tercera temporada de la serie, mejor que no sigas leyendo ni una línea más.

El inicio del episodio 11, “From Up Here” (Desde aquí Arriba) me pareció un estupendo guiño al inicio de la serie, con Sarah corriendo por el bosque. Claro que cuando llega a casa ahí se encuentra con su antiguo compañero, su exnovio, su ahora jefe James Skinner (Elias Koteas) y claro, ella le deja pasar…

Promo del 3x11 de The Killing, funeral Bullet

Al menos Sarah vuelve a sonreir, que no es poco. Por su parte, su compañero Stephen va al funeral de Bullet (Bex Taylor-Klaus) y se la describe como una especie de amiga a Danette (Amy Seimetz), la madre de Kallie. Después hace las paces tanto con su novia como con su ya excompañero Carl Reddick (Gregg Henry).

Al final se trata de que sigan hacia delante por mucho que otros no hayan podido hacerlo. Holder se siente culpable de lo que le pasó a Bullet, Danette parece tener cada vez menos esperanzas en encontrar a Kallie y así el episodio deja una excepcional escena solamente con música y varios personajes apareciendo. Danette en un puente, Twitch (Max Fowler) en una azotea deshaciéndose de una bolsita de droga) y Lyric (Julia Sarah Stone) no sabiendo o no queriendo dejar del todo esa vida en la calle.

Pero claro, cuarenta y dos minutos dan para mucho y los acontecimientos tenían que dar un giro. Ese giro es un cadáver calcinado en un coche, un cadáver de una chica que Linden no tiene duda de que es Kallie y menos cuando Holder se da cuenta de que le falta un dedo. Aunque el modus operandi no era el mismo, los dos detectives tienen claro de que se trata del mismo asesino.

Y se encuentra la conexión con Seward ya que Linden arrastra a Holder hasta el bosque y descubre que Trisha Seward fue una víctima inocente, que quien la mató iba a por su hijo Adrian (Rowan Longworth). La pista estaba en el bosque, en la casa que Ray le construyó a su hijo desde donde vio al asesino y este le vio a él. Un detalle que lejos de ser estúpido tenía mucha importancia y que lo sacaron del episodio anterior.

Promo del 3x11 de The Killing

Convencidos de que Mills es inocente y a quien buscan es un policía empiezan a sospechar de Reddick sobre todo cuando se enteran de que conocía a la primera víctima. Y, le cuentan sus sospechas a Skinner porque Reddick aparece y desaparece como el Guadiana y nunca se sabe bien dónde está.

Joel Kinnaman y Mireille Enos en el 3x11 de The Killing

Ay Reddick… Mi sospechoso número uno que resulta ser un tipo de lo más legal porque al final del episodio once ya tenía claro que quien iba en el coche siguiendo a Adrian no era él. Así que aunque no iba desencaminada en que el malo tenía placa, me equivoqué de pleno.

En el último episodio, “The Road to Hamelin” (El Camino a Hamelín), queda bastante claro enseguida por dónde van los tiros. Asuntos Internos va a por Holder, Linden no encuentra a Skinner y va a buscarle a su casa donde está preparando la maleta. La hija de este se quedó mirando una vez el anillo del tablón de comisaría, el anillo de Kallie, el mismo que Sarah ve que tiene en su mano y ya ata todos los cabos aunque el mundo se le eche encima una vez más.

Así acaba en el coche con el asesino, con quien cree además que ha secuestrado a Adrian porque el crío no aparece por ningún lado. Pero Skinner la conoce, la manipula y Sarah… Casi se deja, todo sea dicho. Y así tras una soberbia escena en ese coche se llega a un final algo precipitado y nos dejan con un fundido a negro después de que Linden acabe con la vida del hombre al que quería, alguien en quien confiaba y que resultó ser un monstruo como bien le dice a la cara. “Tal vez” es la respuesta seca de él.

Mireille Enos en el 3x12 de The Killing

La infeliz Sarah Linden parece que no levanta cabeza y ni siquiera pestañea al disparar a Skinner mientras Holder, que ya la había localizado tras atar sus propios cabos, solo es capaz de decir “no, no, no”.

Y fin de la historia. Tal vez fin de la serie porque a día de hoy no hay noticias sobre su renovación o cancelación.

Qué dos episodios tan buenos, tan buenos como los diez anteriores porque no ha habido uno malo en la temporada, no hay uno malo en toda la trayectoria de “The Killing” bajo mi punto de vista. En la finale hubo más momentazos Holder-Linden, pero también me encantó el juego que le dieron a Reddick y aunque se quede corta la resolución de las historias de Danette, Lyric y Twitch, tampoco es que necesitaran contarnos más.

Una brillante temporada con buenos guiones de nuevo, geniales escenas entre Holder y Linden y no menos brillantes las de Holder con ese personajazo llamado Bullet (pobrecilla) y con una intriga muy bien llevada a pesar de lo negro y oscuro de la historia. Y, no puedo olvidarme de la parte de Ray Seward, del actorazo que es Peter Sarsgaard y de cómo han acabado uniendo ambas historias aunque lo de la cárcel pareciera del todo secundario.

Si hay una serie que me ha encandilado en los últimos años y de la que no puedo decir nada malo, esa es “The Killing” así que gracias de nuevo Veena Sud por adaptarla. Y AMC, renuévala por favor.


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