The Killing 2.12 y 2.13 – And the killer is…

20 junio 2012

Aviso de spoilers.

A veces, cuando una serie que te encanta acaba queda un vacio impresionante. No sabemos, cuando escribo estas líneas, si tendremos más “The Killing” o no pero si AMC decide que este ha sido el cierre no solo de temporada sino de la serie, tendré sentimientos encontrados. Tras descubrir lo que desde que empecé a ver la serie había querido saber me subió la adrenalina pero no pude evitar pensar que eso era todo, no habrá más Rosie Larsen y tal vez nos quedemos sin la dinámica Linden-Holder. Ojalá que monten otro caso pero si no lo hay, habrá sido un gran cierre para una muy buena serie, de lo mejor de los últimos años.

Con una season finale dividida en dos episodios opté por disfrutarla seguida y, más después de la gran idea de otro gran fan de la misma de verla a la vez (gracias Jose) y comentarla. Y a ello nos pusimos. Día elegido, el siguiente tras la finale en Estados Unidos, 18 de junio a eso de las 20:30 horas de la tarde. Así que, palomitas incluídas, me dispuse a ver y comentar lo que prometía ser un acontecimiento televisivo digno de guardar en nuestra memoria.

En el episodio once nos quedamos con un cliffhanger en el que se nos mostró que las sospechas iban a centrarse en Gwen (Kristin Lehman), Jamie (Eric Ladin) o en ambos. Ninguno de los dos entraba en mi ecuación, la verdad, pero según se iba desarrollando el episodio y descubríamos nuevas pistas, nos dejaron bastante claro quién de los dos estaba en el ajo.

Así, mientras Mitch (Michelle Forbes) vuelve a casa para alegría de su marido Stan (Brent Sexton) y su hijo pequeño Denny (Seth Isaac Johnson), porque su hijo mayor Tommy (Evan Brid) y su hermana Terry (Jamie Anne Allman) se muestran algo indiferentes, aunque las discusiones y los reproches con marido y hermana se suceden siendo muy injustos entre todos; Linden (Mireille Enos) y Holder (Joel Kinnaman) se entrevistan con el alcalde Lesley Adams (Tom Butler) con el que, como Sarah dice, tienen un enemigo en común porque sí, el fraude de los huesos en el muelle iba contra él por lo que no estaba metido en el ajo. Gracias al alcalde la pareja de detectives consigue vía libre quitando a su teniente de en medio.

Así, el día de las elecciones a la alcaldía de Seattle en el que Darren Richmond (Billy Campbell) va recuperando votos poco a poco, sus máximos colaboradores están bajo el ojo del microscopio pensando Holder que hasta podrían estar compinchados. A Gwen le quitaron la tarjeta del bolso, según dice, y condujo la misma noche en la que Rosie murió el coche en el que fue encontrada. Para colmo sale en fotos que hay en el casino lo que aún es más sospechoso y eso, unido a su actitud de grandeza y amenazas no la ayuda demasiado aunque, ¿pudo matar Gwen a Rosie (Katie Findlay)? No me lo tragaba.

¿Y su compañero Jamie? Se ve que la noche del asesinato había ido al gimnasio de la alcaldía a altas horas de la madrugada. Stephen le pregunta por su tarjeta pero él la tiene consigo, claro que los detectives descubren que favoreció que dieran de alta una sociedad de Michael Ames (Barclay Hope) en la que aparecía el nombre de la tía Terry, y es que el señor Ames iba a dejar a su mujer y a fugarse con Terry.

Nos falta una pieza, la jefa india Nicole Jackson (Claudia Ferri), reincidente en romper manos de sus ayudantes. Sarah y Stephen intentan que Roberta (Patti Kim) les ayude contándoles lo que le pasó a la anterior jefa de seguridad de Jackson, quien cargó con un homicidio que seguramente no había cometido, y apelan a su conciencia diciéndole que a ella le pasará lo mismo y que Jackson se la quitará de encima en cuanto pueda. Así que, Roberta les entrega el disco que había guardado de las cámaras de seguridad del casino.

Ese video tenía imágenes de la cámara de seguridad del ascensor donde primero se ve a Rosie, después a Nicole Jackson, unos minutos después a Michael Ames y tras un “adelante un poco el video, Holder” (Linden poniendo voz a los espectadores), nos encontramos a Jamie Wright mirando fijamente a la cámara. No era el alcalde, al que en ese punto ya tenía más que descartado, era Jamie. Me acerqué bastante, la verdad, pero me falló la pieza clave.

Y, en ese punto, Holder ya había informado a Linden y a los espectadores que Jamie se supone que vivía con su abuelo… Un momento ¿pero su abuelo no estaba muerto? Pues no, llama a Richmond y después a su nieto que le echa la bronca por llamarle en noche electoral y mientras Jamie se lleva a Darren, su abuelo le dice que no mienta, que él sabe perfectamente dónde estuvo la noche en la que mataron a Rosie. Todo vendido ¿verdad?

Así nos plantamos en el decimotercer episodio, el cierre definitivo del caso de Rosie Larsen, que empezó de la mejor manera posible e inesperada, con Rosie la última mañana que estuvo viva en la que jugó con sus hermanos mientras su tía pululaba por ahí y su madre preparaba todo para irse de camping. La mañana en la que no dejaba de sonreir consciente de que sabía que esa misma noche se iba a ir, la mañana en la que no dejaba de observar a sus hermanos, a su madre y a su padre antes de salir de casa y marcharse de allí, esto sin saberlo, por última vez.

En este punto, Mitch ya sabe que Stan había comprado una casa y que él quiere mudarse para seguir adelante, algo que ella no concibe… todavía. Y él ya se ha quitado un grandísimo peso de encima al enterarse por la radio que alguien ha matado a Janek (Don Thompson) y que la policía no tiene ningún sospechoso.

Pero, volvamos con Jamie. Richmond ya gana las elecciones, así se lo hace saber Jamie que le lleva a su oficina y le enseña por la ventana el muelle y le dice lo de los huesos y a la pregunta de Richmond de qué le hizo a Rosie…

En un flashback vemos cómo Jackson, Ames y Jamie hablan en el piso diez y deciden, como siempre que se reúnen, marcharse uno por uno. Jamie es el último en ir a salir pero antes de coger el ascensor escucha el ruido de un móvil y retrocede encontrándose a Rosie que se disponía a salir y dice la frase prohibido “no he oido nada” pero se le cae la videocámara y Jamie se asusta golpeándola. Ahí justo es cuando pierde su tarjeta. Después cuenta que la metió en el coche, la persiguió por el bosque y cuando la cogió la volvió a golpear metiéndola en el maletero creyéndola muerta.

Y, mientras Sarah y Stephen van a buscarle encontrándose con Gwen y yendo todos al despacho, Jamie saca una pistola y le dice a Darren que todo lo que hizo lo hizo por él (confirmado para mí que estaba enamorado de Richmond en secreto) y que se puso nervioso, empuña el arma y cuando los detective llegan y le dicen que la tire, se gira y Holder acaba disparándole y matándole, mientras Sarah va a consolar a una ojiplática Gwen que es la única que acierta a soltar sonido alguno, un grito y sollozos.

En quince minutos todo parecía estar resuelto mientras mi compañero de visionado me decía en la lejanía vía Facebook que no, que tenía que haber algo más. La sorpresa que desde hace tiempo esperaba ver en la finale.

Sarah no queda convencida, de todas formas, de que solo Jamie sea el responsable de la muerte de Rosie y se lo hace saber a Stephen cuando van al lago en el que la chica encontró la muerte..

Los Larsen, por su parte, se mudan porque Mitch se da cuenta de que lo mejor que pueden hacer es seguir hacia delante porque nunca tendrá a su hija de vuelta y al fin Terry le dice que se alegra de que haya vuelto a casa. Las marcas de Rosie son muchas en esa casa pero se van a la nueva que a los críos les encanta desde el principio y más al saber de que podrán tener una habitación para cada uno y que hay columpios en el jardín.

Y, aunque Ames y Jackson estén en la comisaría no tienen pruebas contra ellos y Sarah y Holder se ganan un “buen trabajo” de parte de su jefe. Y así se van a casa de los Larsen dispuestos a decirles que han pillado a quien mató a su hija.

Pero ¿a quién encuentran allí? A Terry que les dice que los Larsen han ido a su nueva casa y que tardarán en volver, les suelta una bordeía y se va al piso de arriba donde, se supone, que tiene algo que hacer. Y así, Sarah se fija en un faro roto del coche rojo que está en el garaje y ya es cuando me eché la mano a la boca y dije “Terry, no…”. Y sí, Linden y Holder van arriba, Terry está con la mirada ida encima de la que fue la cama de su sobrina y aparecen Mitch y Stan justo cuando Terry ya se desmorona y dice que lo siente que no sabía que había alguien en el coche. Holder intenta que los Larsen se vayan pero…

Conteniendo las ganas impresionantes que me entraron de llorar seguí con los subtítulos en el momento en el que la tía Terry va a cantar, ¡por fin! Y así nos enteramos de que con el coche de campaña aparcado en el lago, con Terry al volante del coche rojo aparcado en el garaje de los Larsen, Jamie llamó a Ames, que iba a huir con su amante, para ver qué hacían pero Ames no quería hacer lo que Jamie le dijo, deshacerse del cadáver diciendo que todo había llegado muy lejos y que le daba igual no dejar a su mujer. En ese momento Terry sale del coche, se mete en el otro y lo tira al lago mientras se escuchan los gritos de Rosie.

Jamie cogió a Rosie y la dio por muerta pero fue Terry, una de mis sospechosas habituales, quien mató a su propia sobrina sin saberlo. Manos a la cabeza, cara de asombro y Stan yendo a por ella teniendo que ser sujetado por Stephen mientras Sarah cubre a Terry que con Stan fuera de la habitación consigue librarse de Linden e ir a abrazar a Mitch, con la mirada algo perdida y cara de circunstancias, a la que le dice que lo siente que no lo sabía y Mitch… la abraza.

Terry va a la cárcel, Sarah recupera su placa, y Jackson y Ames quedan libres sin ningún cargo y van a negociar con Darren sobre el muelle mientras Gwen se queda fuera de la reunión con cara de no muy contenta.

Alguien, Sarah, deja en el buzón de los Larsen, el video que grabó Rosie y que Jamie escondió en su casa. En él se veía a la chica dejando mensajes para su familia, les dice que les quería y que tenía intención de poder ver cosas que su madre no tuvo opción y que les avisaría cuando se instalará en algún sitio para que supìeran dónde estaba. Aquí las lágrimas cayeron y mucho no solo en casa de los Larsen sino en la mía también. Una ves te las aguantas pero dos ya es muy difícil.

Y todo acaba con una llamada para los detectives, que esperan frente a la casa d elos Larsen, sobre un cadáver que aparece cerca del aeropuerto y con Sarah saliendo del coche con Stephen diciéndole que estarían en contacto tras decirle a su compañera que ya tenían al asesino y con ella respondiendo que quién era, para después irse andando.

Admito que cuando lo de Jamie estaba resuelto me quedé un poco fría pero ahí estaba el factor sorpresa el que ya me llevó a la montaña rusa de las emociones y si ya le tenía cariño a esta serie, con ese final aún todavía más.

Los dos episodios me parecieron muy buenos con escenas memorables una vez más y aunque fallé en mi teoría y sea muy fácil decirlo una vez visto el desenlace, nunca dejé de descartar a Terry como sospechosa a pesar de que no creí que al final Veena Sud y el equipo de guionistas pudieran llegar al extremo más cruel como al que de hecho han llegado. No lo sabía, pero al igual que Jackson, Ames y Jamie calló por sus propios intereses. Se notaba que Terry se desvivía por los Larsen ocupando de alguna manera el puesto de Mitch mientras esta estaba fuera pero la culpabilidad la reconcomían y una gran pista fue en lo que no pude evitar fijarme en el episodio once, en su mirada al ver la foto de su sobrina muerta maniatada en el coche y hundida en agua.

Lo más triste de todo es que encima, una vez lo supo, no dudó en echarle en cara a Mitch que se había ido, una en la primera temporada y otra en el penúltimo episodio de esta segunda entrega.

“The Killing” es una gran serie en mi opinión, por cómo está escrita, por las interpretaciones de buena parte del reparto, por cómo se toma el tiempo necesario en contar los acontecimientos y por las emociones que hace sacar al espectador. El final de la primera temporada fue muy polémico porque muchos se sintieron engañados y muchos decidieron no seguirla pero si la priemra entrega fue muy buena esta segunda es probable que, sobre todo en investigación, la haya superado.

Particularmente, me ha parecido un cierre duro pero muy bueno y muy bien pensado (creo que lo tenían más que decidido desde el primer momento) y estoy muy contenta con el resultado final. Admito que echaré de menos la historia, espero tener más serie al menos para disfrutar con más temporadas, pero el final ha cumplido con creces mis expectativas y me alegro de que al final no fuera Jasper porque entonces no me hubiera sorprendido como lo he hecho.

Gracias Veena Sud, por darnos “The Killing”.


The Killing 2.11 – Amenazas, humor y un enorme WTF

10 junio 2012

Aviso de Spoilers.

No es la primera vez que esta temporada de “The Killing” me hace exclamar un WTF (what the fuck) al final de un episodio. El número once lo ha vuelto a hacer y es que, contaba con un elemento sorpresa a pesar de lo bien encaminada que iba en mi teoría, y no me esperaba lo que pasó al final. Sorpresón, al menos es lo que parece.

Sarah (Mireille Enos) despierta en el coche de Holder (Joel Kinnaman) que va a buscar el desayuno y que después tiene que ir a buscarla porque la detective ha salido del vehículo. Ella le dice a su compañero que tienen que volver al casino y recuperar la tarjeta magnética del Ayuntamiento y como necesitan a los federales van a ver a Richmond (Billy Campbell) pero Gwen (Kristin Lehman) y Jamie (Eric Ladin) no les dejan ver a Darren.

Una vez la han conseguido entran en el casino, Linden como observadora, y levantan el suelo pero no hay nada… Bueno, en realidad sí que lo hay ya que Sarah encuentra la tarjeta y la jefa Jackson (Claudia Ferri) la ve con ella e la videocámara del ascensor a la que la detective mira fijamente y dedica una amplia sonrisa, vaya que se mofa directamente. Eso provoca que la jefa le pille la mano con la puerta a su matona, Roberta (Patti Kim), despues de abroncarla, y llame a alguien diciendo que los polis tienen la tarjeta.

Pero a Holder y Linden les ponen vigilancia y aunque den esquinazo a sus perseguidores, el teléfono de ella está pinchado y el teniente Carlson (Mark Moses) los localiza a las puertas del Ayuntamiento donde han ido a probar la tarjeta. Y sí, la prueban en la puerta de Adams (Tom Butler) pero la tarjeta no la abre. Sarah va entonces a otra puerta y la luz se pone verde, vía libre para entrar en un despacho de Richmond paa acabar con un plano en picado de Darren rodeado de quienes han ido a su mítin, y después un plano de Gwen y Jamie. El concejal tiene coartada pero ¿y Jamie y Gwen?

Hablando de la parte política, el alcalde Adams, enojado por la “amenaza” que le hace Gwen va a ver a Darren y le dice que o se retira antes de las 9 del día siguiente o dirá que se intentó suicidar y su carrera política habá acabado para siempre. Richmond se sorprende porque su declaración era secreta pero el Alcalde tiene al cuerpo de policía de su lado, se nota.

Así Darren se lo cuenta a Jamie y a Gwen y dice que en el mítin de esa noche anunciará que se retira. Jamie no se lo toma bien pero Gwen no se lo toma mal. Ahora, su gran escena del episodio es la que tiene con su padre en la que le amenaza también con difundir lo de su beso, al que él quita importancia acusándola de dejarles a él y a su madre en ridículo y de haber estado, borracha, colgándose del brazo de todos sus amigos. Darren cuenta en el mítin lo de su intento de suicidio pero no decide retirarse.

Y, por otra parte, Janek (Don Thompson) va a ver a Stan y le amenaza con que sus niños podrían sufrir daño si no mata al chivato que le contó a Holder lo de los huesos. Stan va a por él pero le dice que se marche porque Janek le quiere muerto y que si vuelve acabará con él. Pero, quien acaba con la vida de Janek es Alexi (Tyler Johnston) porque escucha cómo Stan le dice que solamente mató a su padre porque se lo ordenó.

Stan le había dicho previamente a Terry (Jamie Anne Allman) que en caso de pasarle algo cuidara de sus hijos porque les trata bien y la quieren. ¿Y Mitch (Michelle Forbes)? Este matrimonio no va a acabar nada bien, lo presiento, porque Stan no va a perdonar a su mujer que, por cierto, al final del episodio le espera en casa (lo que le ha durado la gasolina del coche a esta mujer a pesar de que le robaron la pasta), le haya dejado solo.

¿Pueden estar Gwen y Jamie en el ajo? En la preview del episodio doce les interrogan y parece que es un poco cortina de humo pero me han desmontado mi teoría algo con esa rebelación… ¿o no?

Con Janek fuera del cuadrado, aunque clara está su implicación con el tema de los huesos, ¿quiénes nos quedan de sospechosos? Nicole Jackson, Michael Ames (Barclay Hope) y Lesley Adams. ¿Estaban los ters en el psio diez la noche de la muerte de Rosie? La jefa Jackson sabe mucho y deberían hacerla ya hablar (si es al estilo Jack Bauer, mejor que mejor). Adams quiere ganar a toda costa aunque podría aspirara más y ¿Ames? Yo creo que es quien más podría perder aunque si está compinchado con Adams y su pretensión es engañar a Jackson se llevaría un buen pellizco.

¿Quién pudo cambiar el acceso de la tarjeta del casino? Alguien que trabaje en el Ayuntamiento así que, sabemos de sobra, que el alcalde está implicado. Pero si Sarah estaba en lo cierto cuando a la psiquiatra le dijo que el asesino, o asesina, de Rosie la metió en el maletero para no verla morir, signo de que la conocía, ¿podría haber sido Jasper (Richard Harmon) el autor material de la muerte de Rosie y quien la persiguió por el bosque inducido por su padre quien después le hace callar? Me da a mí que sí.

Esta misma noche es la primera parte de la season finale (y esperemos que no del final de la serie puesto que AMC aún no ha dicho nada de su renovación) pero mañana no la veré como cada lunes sino que es mejor una sesión doble para la semana siguiente. Esto llega a su fin.


The Killing 2.10 – El desenlace se acerca

29 mayo 2012

Aviso de spoilers.

Me repetiría una vez más si digo que menudo capitulazo el último de “The Killing” en esta segunda brillante no, lo siguiente, temporada. Un episodio que deja el desenlace a punto de caramelo pero que nos dice mucho sobre la intrigante Sarah Linden (Mireille Enos, grande en su papel).

ALguien golpea a la detective en la cabeza al final del 2.09 y se despierta no en la cárcel como pensaba, y parecía hacer indicar el título del episodio, “72 Hours” (72 Horas), sino en el ala de psiquiatría del hospital. Increíble plano de Linden recobrando el conocimient, saliendo de su habitáculo y andando descalza por ese aséptico y blanco pasillo hasta llegar a la puerta cerrada.

No la dejan comunicarse con Stephen (Joel Kinnaman) y tiene que aguantar la charla d la psiquiatra que le recuerda que ya estuvo tiempo atrás en el mismo lugar. Un par de charlas tienen gracias a las que conocemos más sobre el pasado de la chica: su madre la abandonó cuando tenía cinco años dejándola en un piso a oscuras hasta que los Servicios Sociales se la llevaron un día después; y su anterior caso, el del dibujo hecho por un niño que estuvo con el cadáver de su madre, prostituta, varios días en casa hasta que la policía le encntró dentro de un armario alertados por los vecinos y Saah se quedó co él hasta que los de protección de menores llegaron. A ella la dejaron a oscuras y se involucra en dos casos de menores muertos también dejados a oscuras (blanco y en botella).

A saber qué le hacen a Sarah para recibir la visita, finalmente, de Holder en estado casi catatónico en una escena al más puro estilo “Alguien Voló Sobre el Nido del Cuco” (One Flew Over the Cuckoo’s Nest), un peliculón más que recomendable, donde él le pregunta que qué le an hecho y le promete que en breve la sacará de allí, y ella le dice que vio una tarjeta del Ayuntamiento en la habitación del casino.

Para sacar a Sarah debe dar el visto bueno su psicólogo por lo que Holder se afana en hacer que su teniente le crea y deje de pensar que Linden se lo inventa todo. El teniente, interpretado por Mark Moses, al que Stephe dice una y otra evz que se ha equivocado de bando, le da al final el contacto del psicólogo de su compañera que no es otro que su exprometido (sorpresa), quien firma los papeles para que ella salga de allí pero que con las mismas se marcha después de que ella le dedique una tímida y avergonzada sonrisa y le deje a cargo de Holder.

Pero ¿qué descubre el bueno de Stephen? Mucho en realidad. Tras ver un cartel del famoso proyecto del muelle ve que el promotor de la obra es Michael Ames (Richard Harmon). Tirando del hilo se entera de que uno de los hombres de Janek (Don Thompson) fue detenido lanoche en la que Rosie (Katie Findlay) fue asesinada pero que Ames retiró los cargos. Va a ver al detenido donde trabaja y le cuenta que le ordenaron poner unos huesos en los terrenos (síiiii, los sabía, lo sabía).

La parte de Richmond (Billy Campbell) no es que tenga nada reseñable pero en la de los Larsen, Stan (Brent Sexton) va a ver a Terry (Jamie Anne Allman) que le dice que tiene que perdonarse a sí mismo y hacer algo, y la tía vuelve a casa. Lo que hace Stan es ir a ver al profesor de su hija al que dio una paliza y se disculpa aunque el hombre no quiere saber nada. Stan les arregla una luz de la entrada sin que se enteren hasta que la mujer del profesor ve que no parpadea. También llama a Rosie y se disculpa y se despide de ella. Y para que algo de alegría vuelva a su casa, compra un perro tuerto a sus hijos (necesitado de amor como ellos).

¿Cón quién habla la jefa Nicole Jackson (Claudia Ferri) y le dice que ya han arreglado lo de la habitación, donde aún está la tarjeta que Sarah no alcanzó?

En lo de que los huesos de indios tenían lo que yo y que alguien los había puesto allí he acertado. Que Michael Ames, el alcalde Adams (Tom Butler) y la jefa india están involucrados parece claro pero si quien puso los huesos fue uno de los matones de Janek ¿quién le contrató a él? Sigo pensando que el alcalde es el más culpable de todos.

Por lo que dice Holder, queda claro que al aparecer los huesos “indios” en el muelle quien iba a hacer una oferta mayor que el Ayntamiento por los terrenos iba a ser la jefa india así que conchavados Adams y Ames podrían sacar más pasta engañando a Jackson que se ve que lo de comprobar los huesos no entraba en sus planes ¿o sí?

Sarah le dice a la psicóloga una frase que me hizo pensar, que tras correr durante horas por el bosque y haber sido golpeada después, el asesino de Rosie no quiso mirarla a los ojos para matarla y que por eso la metería en el maletero. Eso me lleva a pensar que, claramente, el asesino de la chica fue alguien que la conocía y, en el cuadrado del que hablo (Ames, Adams, Jackson y Janek) todos parecían conocerla ¿pero quién se tomaría tantas molestias en no mirarle a los ojos? ¿Ames porque estaba con su tía Terry y porque Rosie era amiga de su hijo, o Janek por su relación con Stan?

Me decanto por este último pero ¿qué vio u oyó Rosie para que la mataran? Parafraseando a la voz en off de las previews dela serie “there are only three episodes left”. Sí, en tres episodios sabremos todo, tal vez en dos y el tercero sea puro cierre de otras tramas aunque estoy bastante convencida de que el alcalde ganará laselecciones y le detendrán al ir a dar su discurso siendo Richmond el nuevo alcalde de Seattle. Veremos… en breve.

No puedo acabar de otra manera que alabando las interpretaciones de Mireille Enos y de Joel Kinnaman, que tienen más que cogida la medida a sus personajes y son una de las mejores parejasde policías de la historia de la pequeña pantalla, en mi opinión. ¡A por los Emmy!


The Killing 2.09 – Los planes de Rosie

22 mayo 2012

Aviso de spoilers.

Será que estoy realmente enamorada de “The Killing” o que la serie es simplemente buenísima, pero es que el episodio noveno de la segunda temporada me ha encantado y me ha parecido otro capitulazo en toda regla y tengo la sensación de que esta temporada está siendo aún mejor que la primera entrega. Puede gustar o no, para gustos ya sabemos pero cómo está escrita, dirigida, e interpretada es de una calidad, para mí, indiscutible. Y ese uso de la música, y esa fotografía… Realmente buenos.

En fin, si el octavo episodio dejaba el desenlace muy encaminado hacia mi teoría, parece que este la refrenda un poco más pero seguro que nos sorprenden. Al menos tengo esa esperanza, de llevarme un sorpresón al final aunque a lo mejor el sorpresón me lo he llevado ya con algo que pensé mientras veía el episodio ayer mismo a cuenta de una conversación telefónica de la que en breve hablaré.

Como la investigación es lo más jugoso de “The Killing” sin desmerecer al resto, aunque la parte política sea lo que cojea (pero está por una razón), empiezo justo por esta. Richmond (Billy Campbell) se reúne con Nicole Jackson (Claudia Ferri), la jefa india, que le ofrece apoyarle en las elecciones (que son en cuatro días) si acepta su proyecto de construir un museo de la cultura india en el muelle y hace de todo el territorio indio una zona libre de impuestos, es decir, no aplicarlos a cualquier cosa que se construya (reclacando eso de cualquier cosa). Darren, a quien la jefa no le cae nada bien, nada de extrañar, tira su última oportunidad de ganar las elecciones por la borda rechazando la propuesta de Jackson.

El desastre electoral lo huelen todos y en un acto ya desesperado Gwen (Kristin Lehman) se reúne con el alcalde Adams (Tom Butler) para decirle que su padre puede ayudarle a llegar al puesto de senador (o congresista, no recuerdo exactamente) que quiere si se olvida de la alcaldía. Él hace oídos sordos y Gwen contraataca diciéndole que cuando él pasaba muchas horas en su casa cuando trabajaba junto a su padre recuerda una vez que tenía catorce años… Vaya que Gwen le acusa directamente de ¿abusos? Y él le contesta que si piensa que su padre no lo sabía. ¿Y esto qué tiene que ver? O contarnos algo sobre Gwen o bien darnos una pista de que al alcalde le gustaban y probablemente le sigan gustando, las menores de edad.

Una de las cosas que más me ha gustado del episodio es la parte de los Larsen (¿he dicho ya que soy muy fan?). Mientras Stan (Brent Sexton) intenta seguir trabajando, un mensaje en su contestador le indica que su hijo mayor Tommy (Evan Bird) se ha metido en problemas en el colegio. Stan va a hablar con sus profesoras y le cuentan que ha matado a un pájaro y a sus crías. Para Stan eso no es crueldad sino lo que le pasó a su hija. Cuando se lleva a Tom y a Denny (Seth Isaac Johnson) a casa, recrimina y discute con el primero que dice que odia a Rosie porque no era lo que parecía sino lo que dicen en su colegio y que odia a Stan, que le acaba dando un bofetón y decirle que a él tampoco le gusta y que se amolde a las circunstancias. Una dura escena que después se arregla cuando Tom llora porque echa de menos a su hermana y Denny casi también porque ambos niños piensan que todos les abandonan y que su padre será el siguiente. Stan vuelve a sacar la cara a Mitch (Michelle Forbes) cuando sus hijos preguntan que por qué se fue y les promete que no irá a ninguna parte.

Por su parte, Mitch, a quien han robado el dinero y las tarjetas pero a quien el depósito de gasolina del coche no ha dejado tirada todavía, va a ver al verdader padre de Rosie (Katie Findlay), David Rainer (Jonathan Cake), aunque cuando él le pregunta al final de su conversación si la chica es suya, Mitch responde que no mintiéndole (porque ¿para qué decirle en su carta no enviada que Rosie era suya entonces?), que es de Stan. Gracias a la conversación que ambos mantienen Mitch y nosotros como espectadores nos enteramos de los planes de Rosie de huir sin ni siquiera graduarse a California y desaparecer así sin más. David le habla a Mitch como si Rosie estuviera viva, no sabe que ha muerto y Mitch no le corrige en ningún momento.

Y, diez días después de abandonar su hogar, la señora Larsen llama a Stan. Y le habla de secretos, y le pregunta que por qué Rosie no había hablado casi nada con ellos en los últimos meses y finalmente pregunta por sus hijos. Stan, parco en palabras, le dice que los chicos están bien y le pregunta cómo está ella, pero Mitch no responde y Stan decide poner fin a la conversación. Antes he dicho que ante Tommy y Denny, como ya hizo frente a Terry (Jamie Anne Allman) y frente a sus suegros, Stan saca la cara a Mitch pero creo que esta conversación telefónica puede deparar más un desencuentro final que un encuentro. Y, podría ser muy comprensible por una parte… y aunque lo haya pensado ya, esta sería mi gran sorpresa final, que Stan no aceptase a Mitch de nuevo por dejarle solo con el “marrón”, por huir sin pensar en él.

Y, llego ya a la investigación. Sarah (Mireille Enos) y Stephen (Joel Kinnaman) siguen dispuestos a romper las reglas. El teniente Gil Sloane (Brian Markinson), quien tendió la trampa a Holder con la foto falsa de Richmond, les lleva a encontrar las pruebas del caso Larsen que se han llevado de comisaría y que no han aparecido en la oficina del condado donde se supone que iban a ir. Holder se acuerda de un almacén donde ayudó a Sloane a llevar sus cosas cuando su mujer le echó de casa y bingo, allí está la llave que ambos detectives buscaban, la del piso número diez del casino.

Allí van pero la chica que le contó a Sarah lo de esa planta no aparece por lo que ella decide entrar. Holder la ayuda entrando y haciendo que la seguridad del lugar se fije en él para dar entrada libre a su compañera que llega al décimo piso, el piso en obras. Encuentra un balcón y ya imagina a qué subió Rose Larsen allí la noche en la que la mataron, para despedirse de la ciudad (por las vistas de ella que hay desde el balcón). Sarah se imagina lo que pudo pasar mientras Stephen vigila desde el coche y le manda que salga pero ella da con una tarjeta nada más y nada menos que de la alcaldía e intenta cogerla pero alguien la golpea.

¡Qué tensión! ¡Qué escena final! ¿Una tarjeta de la alcaldía? ¿Qué vio Rosie en la habitación de al lado del balcón? o ¿a quién vio?

Me mantengo en mi teoría aunque puedo pensar cosas truculentas como que la pobre Rosie vio un lío amoroso que no debería y la mataron por ello aunque, me inclino más por los negocios turbios entre la jefa y el alcalde. En cuatro episodios lo sabremos porque, aunque me pese, el caso de Rosie LArsen está llegando a su fin y un giro como el de la primera temporada viendo a dónd eha llegado la historia sería impensable.


The Killing 2.05 – What the Fuck??

24 abril 2012

Aviso de spoilers.

Dos What the Fuck dije mientras veía el quinto episodio de la segunda temporada de “The Killing” y su abreviatura, WTF, escribí en Twitter al terminar el capítulo.

Empiezo con el concejal Richmond (Billy Campbell), un tipo que no me llegó a caer bien del todo durante la primera temporada pero del que siento pena porque, sin comerlo ni beberlo, ha acabado paralizado y atado a una bolsa de por vida por culpa de la trampa que le tendió, aquí no hubo sorpresa, el alcalde Lesley Adams (Tom Butler) según le cuentan a Jamie (Eric Ladin).

Mitch (Michelle Forbes) hace acto de presencia ayudando a la chica que vio en la carretera y después junto a la piscina del motel en el que se hospeda. Y, cuando ambas hablan sentadas a la mesa de una cafetería, ocurre algo insospechado, Mitch vuelve a reir diecisiete días después de enterarse de la muerte de su hija. Necesitaba irse, cambiar de ambiente pero también hablar con alguien al fin y al cabo, que podría haber sido una persona cercana pero no, una persona desconocida, una chica de la edad de su hija consiguió que Mitch riera y de una forma u otra, aunque no le contara tampoco demasiado, se desahogara durante un rato.

De mujer a marido, porque Stan (Brent Sexton), se siente culpable y acude a la policía para darles información pero no puede hablar con los detectives y va donde su abogado, que no le pinta un futuro muy prometedor.

Los padres de Mitch no están muy de acuerdo con la situación que hay en casa de los Larsen e incluso reprochan a Terry (Jamie Anne Allman) que esté alli. Y ahora, el primer WTF!!! Stan y Terry… ¡se besan! Stan ¿pero qué haces? Vale que tu mujer se ha ido y te ha puesto los cuernacos pero ¿con Terry?

Pero, en el fondo se entiende el comportamiento de ambos (psicológicamente hablando esta serie tiene mucho para analizar de sus personajes). Ella está triste. No tiene piso, no tiene amante y es prostituta (como se ve en el episodio) y, para colmo no puede contarle sus problemas a nadie porque ¿qué es eso comparado con que maten a tu hija? De todas formas ¿siente la enigmática tía Terry culpabilidad? Yo diría que sí.

En cambio, él se tiene que sentir solo sí o sí, llama a Mitch pero realmente no le salen muchas palabras y se siente culpable porque su pasado está ahí y puede dañar a su familia. ¿A quién va a contarle sus problemas? Stan es reservado y como cabeza de familia quiere sacar a la suya adelante. De todas formas no tenía pinta de beso romántico ni nada y menos, después del abrazo que se pegan después.

Así llegamos a nuestra pareja protagonista de detectives, Linden (Mireille Enos) y Holder (Joel Kinnaman), que siguen investigando para capturar al chico del tatuaje, de nombre Alexi Giffords (Tyler Johnston), que da información muy jugosa a los detectives. Así nos enteramos de bastantes cosas como de que su objetivo era matar a Stan pero que conoció a Rosie (Katie Findlay) y se hicieron amigos.

No escuchando a Holder y cruzando el límite, cualquier cosa parece valerle para resolver el caso, Sarah consigue las llamadas del teléfono de Alexi y así escuchamos cómo Rosie llamó asustada a su amigo la misma noche que murió. Y es que la chica había vuelto a verle, aunque lo único que Alexi puede decirles a los detectives es que lo que vio estaba relacionado con una limusina negra de cristales tintados, que él también vio cuando llevó a su amiga al ferry para el casino la noche en la que Rosie murió.

Algo que llama la atención, también a la detective Linden, es la afirmación del chico: “Rosie odiaba a sus padres”. Y atención que aquí llega el segundo WTF, les dice que Rosie se enteró pero no del pasado de Stan sino de que el hombre no es su padre. ¿Cómo? ¿Qué me están contando? Si Stan no es el padre de Rosie ¿lo sabrá él? ¿Se lo diría alguien, Janek (Don Thompson) probablemente, a Rosie para que odiara a su padre? ¿El objetivo de todo era hacer daño a otro miembro de los Larsen?

Cinco episodios y no, seguro que no sabremos con certeza quién mató a Rosie Larsen y por qué hasta el penúltimo episodio o el último si es doble. Los fantasmas de la familia Larsen salen poco a poco a la luz y llevan a pensar que el crímen se cometió por algo relacionado con la familia.

<p align=justifyPero si fuera eso ¿el tema politico sería un macguffin? Me niego a creerlo y sigo inclinándome por alguien de las altas esferas si no el alcalde ¿qué tal el millonario con el que Darren jugó al baloncesto y que tenía una piscina con chicas jóvenes en su casa?

Hay algo muy llamativo al final del episodio y es que la chica con la que Mitch habla acaba montándose en una limusina de cristales tintados. ¿Una chica Beau Soleil como Rosie y Terry?
 

El capítulo me tuvo en tensión continua y cuando acabó me dejó con ganas de mucho más. Para eso hay que esperar una semana.


The Killing 2.04 – El Chico del Tatuaje

23 abril 2012

Aviso de spoilers.

Tarde voy esta semana con el comentario sobre el cuarto episodio de la segunda temporada de “The Killing” pero bueno, espero no dejarme nada en el tintero.

Esta entrega podría resumirse en tres puntos:

-Descubrimos al chico del tatuaje.
-El pasado de Stan (Brent Sexton) sale a relucir.
-Linden (Mireille Enos) y Holder (Joel Kinnaman) vuelven a ser compañeros.

Fue un buen episodio en el que la investigación nos llevó al tatuaje de quien iba en la bicicleta con Rosie (Katie Findlay), un chico que tiene relación con el pasado de Stan y es que parece ser que para poder tener una vida y una familia, el bueno de Stan tuvo que matar a un hombre y ese hombre fue el padre de dicho chico, el que trabaja con Janek (Don Thompson).

Con su madre, sin saber que lo es, hablan la pareja de policías y Sarah, por medio de Reggie, logra el expediente del chico. Regi (Annie Corley) no es la única cara conocida de la primera temporada que vuelve a escena ya que Linden y Holder van a hablar con Sterling (Kacey Rohl), la mejor amiga de Rosie, que les habla del chico tatuado, y Sarah cruza una mirada con el otrora sospechosos Jasper (Richard Harmon) en el instituto.

Con Jasper indirectamente está relacionado otro de las personales, la tía Terry (Jamie Anne Allman) quien llama a su amante, a quien le pagaba el alquiler, el padre de Jasper con quien ya tuvo unas palabras (pocas) en el funeral de su sobrina.

Y mientras Stan lleva el peso de la historia de los Larsen (¿he pedido ya el Emmy para Brent Sexton? Está inmenso en su papel) por primera vez se nos muestra los problemas de sus hijos tras la muerte de su hermana, sobre todo del mayor a quien pegan en el colegio y que se rebela contra su tía, su padre y acaba tratando mal a su hermano pequeño a quien mete en el maletero del coche sin arrepentirse ni un ápice. Los niños siguen sin saber qué ha sido de su tío Belko (Brendan Sexton III) ni dónde está su madre.

¿Fui la única en encontrar algo torrida la escena entre Richmond (Billy Campbell) y Jamie (Eric Ladin) en el hospital cuando este intenta ayudar al primero a sentarse en la silla de ruedas? Cada vez estoy más convencida de que el, en sus propias palabras, “asexual” Jamie siente algo por su jefe, que pasa de campañas y demás.

Esta vez no voy a teorizar, simplemente quiero recalcar que la tía Terry tendrá que acabar contando lo que sabe tarde o temprano porque sabemos que es, o era, una chica Beau Soleil y que el alcalde Lesley Adams (Tom Butler) sigue siendo mi sospechoso número uno y más después de que en el episodio volviese a salir el tema de la construcción en el muelle.


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