Final de la cuarta temporada de Cinco Hermanos

Aviso de spoilers.

“Cinco Hermanos” (Brothers & Sisters) es una de esas series que espero que Fox emita siempre con ganas e ilusión, porque si hay una familia de la televisión actual de la que soy fan desde el principio es de los Walker. Hace unas semanas escribí una crítica quejándome un poco de cómo iba la serie.

Pero en conjunto, cansino cáncer de Kitty (Calista Flockhart) aparte, la temporada ha estado bien, ninguna será tan buena como la primera o la segunda probablemente, pero han vuelto las cenas familiares, esas escenas geniales entre Nora (Sally Field) y Holly (Patricia Wettig) que me encantan, las conversaciones telefónicas a tres o cuatro bandas, y las escenas de humor sobre todo entre madre e hijas. Aunque, con lo que más me reí fue, sin duda, con cinco escenas: Tommy (Balthazar Getty) siendo golpeado por Nora y Kitty; la pareja tenística Kevrah (Kevin y Sarah); Holly y Nora como fugitivas; Sarah, Kitty y Nora yendo al juzgado para impedir la boda de Luc (Gilles Marinni); y de nuevo Nora, Kitty y Sarah despertándose en el hotel al que van siguiendo la campaña de Kitty.

Además de lo del cáncer, la historia de Ojai ha sido algo monótona y la del bebé de Scotty (Luke Macfarlane) y Kevin (Matthew Rhys) también (paa colmo he leído un spoler al respecto), pero como digo en conjunto la temporada me ha parecido bien. Con el último episodio esperaba llorar a moco tendido porque había oído que era my triste y claro, me pasé los 42 minutos esperando a que Robert (Rob Lowe) la palmara. El episodio me gustó mucho, con Holly descubriendo el agua en Narrow Lake (estaba claro que algo había y petróleo no podía ser), con Robert protegiendo a Kitty y poniendo la carrera de ella por delante de cualquier cosa, con la enésima reconciliación de Justin (Dave Annable) y Rebecca (Emily Vancamp) y… con esa escena final de los Walker hablando por el móvil hasta que se corta la comunicación y vemos que ha habido un accidente.

Un cliffhanger hubiera sido muy bueno pero optaron por mostrarnos cómo el coche de Kevin, Scotty y Saul (Ron Rifkin) volcaba para descubrir cómo, tanto nosotros como Nora y Kevin, que Saul es seropositivo; cómo obert sabía que el corazón se le iba a parar por última vez a causa del golpe que había recibido y Kitty le acompañaba en su lecho de muerte; y lo indignate que me pareció que Sarah (Rachel Griffiths) y Nora salieran del coche dejando a Holly allí, porque se supone que no podían sacarla. Menos mal que Robert le dijo a Justin que fuera a ayudarla mientras Rebecca le decía “Justin, mi madre”.

Conclusión ¿que Rob Lowe pensaba que no tenía protagonismo? Que se busque una serie de protagonista absoluto porque tenerlo lo ha tenido y mucho. La quinta temporada, la cuál esperaré al año que viene a que la emitan, promete más dramas familiares con sida, abortos, Kitty acordándose de Robert, y la marcha de Rebecca. Pero, un nuevo negocio para la familia también representa un cambio así como la más que probable vuelta de Tommy que ya ha salido más de una vez durante la temporada. Por cierto el grimoso Luke Grimes… ¿nos dián qué ha sido de él? Porque durante toda la tempiorada ha aparecido su nombre pero él, afortunadamente, muy poco.

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