Séptima temporada de 24

Hace casi dos años que Fox terminó de emitir en Estados Unidos la séptima entrega de “24” y en mayo hará un año desde que la serie puso punto y final. Como “24” siempre ha sido una serie maltratada en nuestro país, tanto en Antena 3 como en Fox, Nitro, canal de Antena 3, emitió los dos últimos episodios de la séptima temporada el martes pasado, doce semanas después de su estreno en el canal. Cuántas ganas tenía de verla, y no la descargué por seguirla en televisión, grave error que no cometeré con la octava, y ¡por fin! lo he hecho.

Antes de nada he de decir que la sexta entrega de la serie protagonizada por Kefer Sutherland me pareció mala y aburrida. Y es que las otras cinco temporadas fueron muy brillantes (mi preferida sigue siendo la tercera, a día de hoy), pero la sexta con los problemas de la familia Bauer no me convenció. Esta séptima temporada empezó siguiendo la tv movie “24: Redención” (24: Redemption) de la cual ya hablé en su día que fue el puente entre la sexta y la séptima entrega.

Ahora sí, aviso de spoilers. La séptima temporada nos presenta a un Jack Bauer (Kiefer Sutherland) siendo juzgado por pasarse los derechos humanos por el forro, y eso que salvó a su país seis veces, pero al final acaba colaborando con el FBI y con un grupo de viejos amigos como son Chloe O’Brian (Mary Lynn Rajskub), Bill Buchanan (James Morrison) y Tony Almeida (Carlos Bernard) que no estaba muerto como se creía.

Todas las temporadas de “24” están cortadas de la misma manera, hayuna amenaza y al llegar al capítulo 12 esa amenaza se resuelve pero surje otra que siempre fue la amenaza principal. Esta vez la amenaza era el coronel Yuma, cuya historia venía de “24: Redención”, una cortina de humo para presentarnos una historia en la que unos terroristas estadounidenses con los que Tony claboraba querían echar un virus por varios lugares del país. Vamos, nadaoriginal que lo del virus ya lo vivimos en esa gran etrcera temporada.

Agentes bacteriológicos aparte, Jack ayuda a la presidenta, al FBI vuelve a salvar la situación infectándose con el virus. Por ahí, además, aparece su hija Kim (Elisha Cuthbert) quien le acabará dando células madre (aunque no se vea nada de esto, sólo se diga) para salvar a su progenitor, una chica que siempre se mete en íos sin comerlo ni beebrlo y que en los episodios que sale no iba a ser menos.

También tenemos la historia del FBI, esta vez no hay UAT aunque acabará habiéndola en la oficina del FBI por necesidad, donde también hay un topo, la horma del zapato de Chloe, Janis (interpretada por Janeane Garofalo), y tensión sexual no resuelta entre quien ayudará a Jack, la agente Renee Walker (Annie Wersching) y su jefe Larry Moss (Jeffrey Nordling) al que se carga Tony Almeida. Y es que en esta temporada mueren varios personajes recurrentes, entre ellos Bill Buchanan por salvar a la presidenta y a quienes se encontraba retenidos en la Casa Blanca, Jack incluído.

La historia de Tony es de venganza. Se supone que no murió pero hicieron que asípareciera y le reclutaron como una especia de mercenari. Como he dicho antes, durante toda la temporada ha jugado a dos bandas con los buenos, Jack & cía, y con los malos, los terroristas, movido por un sólo motivo: la venganza. Y es que Tony quería vengar la muerte de Michelle (que pasó al principio de la quinta temporada) su mujer que además estaba embarazada cuando ambos habían dejado la Unidad Antiterrorista. Parecía que Renee o Jack le iban a matar pero no, a Tony le detienen no pudiendo matar al hombre al que quería ver muerto y con el que está claro que Renee sí acaba al volver a la oficina, aunque no se vea en ningún momento, se deduce.

Y, finalmente tenemos la historia de la presidenta Allyson Taylor (Cherry Jones) que tras perder a su hijo, eso se veía en “24: Redención”, casi pierde a su marido y recupera el contacto con su hija para acabar diciendo “hoy he perdido a mi familia”. Sí, y por hacer lo correcto. Ninguna historia de presidentes en “24” ha sido tan buena como el culebrón Palmer.

En resumen, la séptima entrega de la serie no ha sido tan mala como la sexta pero en ocasiones ha llegado a un buen grado de aburrimiento. Tal vez “24” debió acabar en su quinta temporada, pero veré la octava, por supuesto.

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