Estudio 60, una joya de veintidós episodios

Si te gustó “El Ala Oeste” (The West Wing) deberías disfrutar con una joya de veintidós episodios llamada “Estudio 60” (Studio 60 on the Sunset Strip), como la primera creada por el gran Aaron Sorkin que la NBC emitió en la temporada 2006-2007 y que canceló porque no tuvo las cifras de audiencia esperadas.

“Estudio 60” es la historia de unas personas que trabajan en un estudio de la cadena NBS (véase el parecido con NBC) desde el que cada viernes de emite el clásico programa televisivo del mismo nombre de la serie, un show tipo Saturday Night Live (este programa lo emite NBC por lo que los parecidos entre realidad y ficción están en todas partes) que lleva veinticinco años emitiéndose.

Algo sale mal en el primer programa que sale en el piloto de la serie y el creador del mismo, Wes Mendell (Judd Hirsch) se comporta de una manera políticamente incorrecta en directo y en vez de arreglar las cosas las empeora por lo que ese es su último show ya que el presidente de la NBS, Jack Rudolph (Steven Weber), le despide.

Justamente es despedido cuando se incorpora la nueva presidenta de la sección de Programas de Entretenimiento, Jordan McDeere (Amanda Peet) que decide que deben contratar a dos personas que trabajaron en el programa: Matt Albie (Matthew Perry), que será el jefe de guionistas, y Danny Tripp (Bradley Whitford, mi adorado Josh Lymann de “El Ala Oeste”), que hará las veces de productor ejecutivo de “Estudio 60”.

Así, Matt y Danny, que guardan un gran respeto por Wes, se reencontrarán con viejos conocidos como el propio Jack, los guionistas Ricky (Evan Handler) y Ron (Carlos Jacott) que son como sus archienemigos y los actores Harriet Hasse (Sarah Paulson), exnovia de Matt, y Simon Stiles (D.L. Hughley).

Otros personajes importantes que salen son el director del programa, Cal Shanley (Timothy Busfield) y Tom Jetter (Nate Cordry) que es uno de los comediantes principales del programa de sketches. Y hay también secundarios interesantes como el de Martha O’Dell (Christine Lahti).

A lo largo de la temporada los conocemos, vemos las relaciones entre ellos, también somos partícipes de cómo se prepara un programa de este tipo y todo el trabajo que conlleva, que es mucho. Pero, Aaron Sorkin y el resto de guionistas no se quedaron cortos a la hora de criticar, especialmente cuando ya la serie llegaba a su fin y sabían que iba a ser cancelada (las críticas a la NBS iban dirigidas a la NBC de cabeza).

Así, se criticaba a la televisión, a los altos ejecutivos de las mismas, a la política de George W. Bush, a la religión, etcétera. Y también muestra problemas como la adicción a las drogas (Sorkin sabe de eso), por citar un ejemplo.

Es una serie muy buena con buenísimos episodios desde el primero hasta el último, con un reparto estelar que interpretó a unos personajes de esos que te encanta haber conocido, con los que te has emocionado, con los que has reído y has llorado, así como sufrido. Y todo eso en veintidós entregas así que si la serie hubiera tenido un mayor recorrido seguramente su nombre estaría junto con otras que se consideran las mejores. Para mí, creo que lo está, al fin y al cabo le estoy escribiendo una oda de amor.

Para mí, “Estudio 60” es una serie sesuda, igual que lo fue su predecesora y mejor serie de la historia en mi opinión, “El Ala Oeste” y probablemente lo sea cualquier otra serie que cree este genio de nombre Aaron y de apellido Sorkin. Si algún día tuviera la suerte de encontrármelo realmente le daría un abrazo y las gracias por, especialmente, estas dos series y sus personajes.

Y ahora es cuando llegan los spoilers…

Desde el principio estaba claro que la relación entre Matt y Harriet tenía que llegar a buen puerto. Tanto discutir, tanto separarse para volver a estar juntos y separarse una vez más… Y todo por la religión en realidad.

Una bonita relación pero no tanto como la de Jordan y Danny con momentazos memorables como los que tuvieron en la azotea en el episodio doble “La Cena de Harriet” (Harriet’s Dinner), con Danny diciéndole a su jefa que no pararía de ligar con ella y con los trucos de magia de ella que le llevaron a Danny a encontrar bajo su reloj una nota en la que ponía que le quería.

O todo el triple episodio “S & R” (K & R) en el que Jordan no nota a su bebé (Amanda Peet estaba embarazada de verdad) y Danny la lleva al hospital. Le pide que se case con él, ella no lo duda y tienen una conversación increíble a cuenta de los papeles de la adopción de la niña que Jordan tiene, y que Danny ya quiere desde que se entera que está embarazada:

Danny: ¿Sabías que te iba a pedir que te casaras conmigo?
Jordan: Lo deseaba.
Danny: ¿Desde cuándo?
Jordan: Desde el día en que te conocí.

Sobra decir que aquí ya estaba llorando y que tenía una sonrisa de oreja a oreja porque… ¡qué bonito! Esto y la barrita de chocolate del final de “Perdidos” (Lost) son totalmente equiparables.

Vaya, que Danny y Jordan se han convertido en una de mis parejas preferidas de la historia de la televisión.

Me caen genial tanto Tom como Simon y me gusta la relación de amistad que hay para ambos y es que Tom deja claro que Simon en su hermano, aunque no sea carnal. La relación de Tom con Lucy (Lucy Davis) evoluciona solamente en un par de episodios pero está muy bien introducida.

Dejando el amor de lado, quiero destacar lo bien que tras el parón en la emisión acabaron poniendo un grandísimo episodio llamado “El Show Desastre” (The Disaster Show) en la que otra grande, Allison Janney, volvió a reunirse con varios de sus excompañeros de “El Ala Oeste” como invitada a “Estudio 60”. Sus conversaciones con Cal, impresionantes, pero es que es un episodio para el lucimiento total de la actriz.

Ese capítulo sirvió como punto humorístico para abordar la tan dramática season finale con el triple episodio ya mencionado para acabar en el número veintidós, un gran final en el que todas las historias se cierran y donde Danny apaga la luz del estudio mientras que Matt, adicto al trabajo acaba encendiendo la cuenta atrás para el siguiente show que, lamentablemente nunca llegó.

Fin de los spoilers.

En definitiva, “Estudio 60” es una serie para disfrutar, para enamorarte de los personajes y para pensar. Una de las mejores que, sin duda, se han hecho en lo que llevamos de siglo XXI.

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