The Killing 2.07 – Cómo se las gastan los indios

Aviso de spoilers.

El episodio séptimo, de nombre “Keylala”, de la segunda temporada de “The Killing” me ha parecido un episodio de transición, una transición hacia lo que puede ser el desenlace aunque claro, aún faltan seis episodios para que finalice la temporada y, presumiblemente, el caso de Rosie Larsen.

Claro que, también podría no tener nada que ver con el asesinato de la chica porque en esta serie hay mucha pista y no todas conducen a la resolución del caso como hemos visto.

Lo más importante del episodio ha llegado directamente desde el casino donde Rosie (Katie Findlay) estuvo la noche de su asesinato. Allí la jefa del complejo amenaza a Sarah (Mireille Enos) tras contarle una historia sobre la india Keylala que, desoyendo a sus mayores decidió coger una canoa para llegar hasta el otro lado del río y desapareció habiéndose ganado la ira de los dioses, o algo así. Claro que, acto seguido, la desmiente diciendo que se trató de una cría de nueve años que desapareció para aprecer días después maniatada a un árbol.

Mientras Linden explora el bosque, su compañero Holder (Joel Kinnaman) se encarga de sonsacar información en el casino descubriendo así que hay una planta en obras, la décima, y subiendo hasta ella sin poder abrir la puerta de la planta, cerrada a cal y canto porque, muy convenientemente, el ascensor no llega hasta allí.

Pero sin jurisdicción alguna, a Stephen le coge la seguridad del hotel justod espués de que una de sus limpiadoras le cite gracias a una caja de cerillas para la mañana siguiente y le diga que espera que Rosie recibiera su mochila. Al bueno de Holder le pegan una paliza mientras su compañera escucha al otro lado del teléfono. Sí, menuda mafia tiene montada la dueña del casino.

Ahí nos deja el cliffhanger, con el pobre detective siendo apaleado y está claro que la jefa del lugar esconde algo y que tiene que está en relación con el alcalde directamente.

Mientras Gwen (Kristin Lehman) idea cómo hacer que Stan (Brent Sexton) se alíe con Darren (Billy Campbell) aunque no lo consigue, lógico Stan no es tonto y Gwen le mintió a la cara; pero al final el hombre va a la rueda de prensa del todavía candidato a la alcaldía para criticar a los medios por olvidarse de su pequeña. Siguiendo, por otra parte, el consejo que Darren le había dado cuando fue a visitarle.

Stan explota ahí pero ya lo había hecho previamente en casa ante alguien que no se lo merece, Terry (Jamie Anne Allman) que le cuenta que es una chica Beau Soleil y que sabía que Rosie había mirado la página una vez pero que no tenía nada que ver con ello y que no se lo había contado por miedo. Stan, la echa de casa.

No solamente hay problemas en el domicilio Larsen, sino que la errante Linden los tiene y gordos porque unos investigadores relacionados con los servicios sociales se presentan en su habitación de motel para llevarselos a ella y su hijo a declarar antes de una vista cercana para decidir qué se hace con el crío.

¿Vio Rose algo que no debía y la mataron por ello? ¿Es Beau Soleil una cortina de humo? ¿Qué habrá tras la puerta de la planta número diez del casino? ¿Qué sabe la trabajadora del casino?

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