The Killing 2.12 y 2.13 – And the killer is…

Aviso de spoilers.

A veces, cuando una serie que te encanta acaba queda un vacio impresionante. No sabemos, cuando escribo estas líneas, si tendremos más “The Killing” o no pero si AMC decide que este ha sido el cierre no solo de temporada sino de la serie, tendré sentimientos encontrados. Tras descubrir lo que desde que empecé a ver la serie había querido saber me subió la adrenalina pero no pude evitar pensar que eso era todo, no habrá más Rosie Larsen y tal vez nos quedemos sin la dinámica Linden-Holder. Ojalá que monten otro caso pero si no lo hay, habrá sido un gran cierre para una muy buena serie, de lo mejor de los últimos años.

Con una season finale dividida en dos episodios opté por disfrutarla seguida y, más después de la gran idea de otro gran fan de la misma de verla a la vez (gracias Jose) y comentarla. Y a ello nos pusimos. Día elegido, el siguiente tras la finale en Estados Unidos, 18 de junio a eso de las 20:30 horas de la tarde. Así que, palomitas incluídas, me dispuse a ver y comentar lo que prometía ser un acontecimiento televisivo digno de guardar en nuestra memoria.

En el episodio once nos quedamos con un cliffhanger en el que se nos mostró que las sospechas iban a centrarse en Gwen (Kristin Lehman), Jamie (Eric Ladin) o en ambos. Ninguno de los dos entraba en mi ecuación, la verdad, pero según se iba desarrollando el episodio y descubríamos nuevas pistas, nos dejaron bastante claro quién de los dos estaba en el ajo.

Así, mientras Mitch (Michelle Forbes) vuelve a casa para alegría de su marido Stan (Brent Sexton) y su hijo pequeño Denny (Seth Isaac Johnson), porque su hijo mayor Tommy (Evan Brid) y su hermana Terry (Jamie Anne Allman) se muestran algo indiferentes, aunque las discusiones y los reproches con marido y hermana se suceden siendo muy injustos entre todos; Linden (Mireille Enos) y Holder (Joel Kinnaman) se entrevistan con el alcalde Lesley Adams (Tom Butler) con el que, como Sarah dice, tienen un enemigo en común porque sí, el fraude de los huesos en el muelle iba contra él por lo que no estaba metido en el ajo. Gracias al alcalde la pareja de detectives consigue vía libre quitando a su teniente de en medio.

Así, el día de las elecciones a la alcaldía de Seattle en el que Darren Richmond (Billy Campbell) va recuperando votos poco a poco, sus máximos colaboradores están bajo el ojo del microscopio pensando Holder que hasta podrían estar compinchados. A Gwen le quitaron la tarjeta del bolso, según dice, y condujo la misma noche en la que Rosie murió el coche en el que fue encontrada. Para colmo sale en fotos que hay en el casino lo que aún es más sospechoso y eso, unido a su actitud de grandeza y amenazas no la ayuda demasiado aunque, ¿pudo matar Gwen a Rosie (Katie Findlay)? No me lo tragaba.

¿Y su compañero Jamie? Se ve que la noche del asesinato había ido al gimnasio de la alcaldía a altas horas de la madrugada. Stephen le pregunta por su tarjeta pero él la tiene consigo, claro que los detectives descubren que favoreció que dieran de alta una sociedad de Michael Ames (Barclay Hope) en la que aparecía el nombre de la tía Terry, y es que el señor Ames iba a dejar a su mujer y a fugarse con Terry.

Nos falta una pieza, la jefa india Nicole Jackson (Claudia Ferri), reincidente en romper manos de sus ayudantes. Sarah y Stephen intentan que Roberta (Patti Kim) les ayude contándoles lo que le pasó a la anterior jefa de seguridad de Jackson, quien cargó con un homicidio que seguramente no había cometido, y apelan a su conciencia diciéndole que a ella le pasará lo mismo y que Jackson se la quitará de encima en cuanto pueda. Así que, Roberta les entrega el disco que había guardado de las cámaras de seguridad del casino.

Ese video tenía imágenes de la cámara de seguridad del ascensor donde primero se ve a Rosie, después a Nicole Jackson, unos minutos después a Michael Ames y tras un “adelante un poco el video, Holder” (Linden poniendo voz a los espectadores), nos encontramos a Jamie Wright mirando fijamente a la cámara. No era el alcalde, al que en ese punto ya tenía más que descartado, era Jamie. Me acerqué bastante, la verdad, pero me falló la pieza clave.

Y, en ese punto, Holder ya había informado a Linden y a los espectadores que Jamie se supone que vivía con su abuelo… Un momento ¿pero su abuelo no estaba muerto? Pues no, llama a Richmond y después a su nieto que le echa la bronca por llamarle en noche electoral y mientras Jamie se lleva a Darren, su abuelo le dice que no mienta, que él sabe perfectamente dónde estuvo la noche en la que mataron a Rosie. Todo vendido ¿verdad?

Así nos plantamos en el decimotercer episodio, el cierre definitivo del caso de Rosie Larsen, que empezó de la mejor manera posible e inesperada, con Rosie la última mañana que estuvo viva en la que jugó con sus hermanos mientras su tía pululaba por ahí y su madre preparaba todo para irse de camping. La mañana en la que no dejaba de sonreir consciente de que sabía que esa misma noche se iba a ir, la mañana en la que no dejaba de observar a sus hermanos, a su madre y a su padre antes de salir de casa y marcharse de allí, esto sin saberlo, por última vez.

En este punto, Mitch ya sabe que Stan había comprado una casa y que él quiere mudarse para seguir adelante, algo que ella no concibe… todavía. Y él ya se ha quitado un grandísimo peso de encima al enterarse por la radio que alguien ha matado a Janek (Don Thompson) y que la policía no tiene ningún sospechoso.

Pero, volvamos con Jamie. Richmond ya gana las elecciones, así se lo hace saber Jamie que le lleva a su oficina y le enseña por la ventana el muelle y le dice lo de los huesos y a la pregunta de Richmond de qué le hizo a Rosie…

En un flashback vemos cómo Jackson, Ames y Jamie hablan en el piso diez y deciden, como siempre que se reúnen, marcharse uno por uno. Jamie es el último en ir a salir pero antes de coger el ascensor escucha el ruido de un móvil y retrocede encontrándose a Rosie que se disponía a salir y dice la frase prohibido “no he oido nada” pero se le cae la videocámara y Jamie se asusta golpeándola. Ahí justo es cuando pierde su tarjeta. Después cuenta que la metió en el coche, la persiguió por el bosque y cuando la cogió la volvió a golpear metiéndola en el maletero creyéndola muerta.

Y, mientras Sarah y Stephen van a buscarle encontrándose con Gwen y yendo todos al despacho, Jamie saca una pistola y le dice a Darren que todo lo que hizo lo hizo por él (confirmado para mí que estaba enamorado de Richmond en secreto) y que se puso nervioso, empuña el arma y cuando los detective llegan y le dicen que la tire, se gira y Holder acaba disparándole y matándole, mientras Sarah va a consolar a una ojiplática Gwen que es la única que acierta a soltar sonido alguno, un grito y sollozos.

En quince minutos todo parecía estar resuelto mientras mi compañero de visionado me decía en la lejanía vía Facebook que no, que tenía que haber algo más. La sorpresa que desde hace tiempo esperaba ver en la finale.

Sarah no queda convencida, de todas formas, de que solo Jamie sea el responsable de la muerte de Rosie y se lo hace saber a Stephen cuando van al lago en el que la chica encontró la muerte..

Los Larsen, por su parte, se mudan porque Mitch se da cuenta de que lo mejor que pueden hacer es seguir hacia delante porque nunca tendrá a su hija de vuelta y al fin Terry le dice que se alegra de que haya vuelto a casa. Las marcas de Rosie son muchas en esa casa pero se van a la nueva que a los críos les encanta desde el principio y más al saber de que podrán tener una habitación para cada uno y que hay columpios en el jardín.

Y, aunque Ames y Jackson estén en la comisaría no tienen pruebas contra ellos y Sarah y Holder se ganan un “buen trabajo” de parte de su jefe. Y así se van a casa de los Larsen dispuestos a decirles que han pillado a quien mató a su hija.

Pero ¿a quién encuentran allí? A Terry que les dice que los Larsen han ido a su nueva casa y que tardarán en volver, les suelta una bordeía y se va al piso de arriba donde, se supone, que tiene algo que hacer. Y así, Sarah se fija en un faro roto del coche rojo que está en el garaje y ya es cuando me eché la mano a la boca y dije “Terry, no…”. Y sí, Linden y Holder van arriba, Terry está con la mirada ida encima de la que fue la cama de su sobrina y aparecen Mitch y Stan justo cuando Terry ya se desmorona y dice que lo siente que no sabía que había alguien en el coche. Holder intenta que los Larsen se vayan pero…

Conteniendo las ganas impresionantes que me entraron de llorar seguí con los subtítulos en el momento en el que la tía Terry va a cantar, ¡por fin! Y así nos enteramos de que con el coche de campaña aparcado en el lago, con Terry al volante del coche rojo aparcado en el garaje de los Larsen, Jamie llamó a Ames, que iba a huir con su amante, para ver qué hacían pero Ames no quería hacer lo que Jamie le dijo, deshacerse del cadáver diciendo que todo había llegado muy lejos y que le daba igual no dejar a su mujer. En ese momento Terry sale del coche, se mete en el otro y lo tira al lago mientras se escuchan los gritos de Rosie.

Jamie cogió a Rosie y la dio por muerta pero fue Terry, una de mis sospechosas habituales, quien mató a su propia sobrina sin saberlo. Manos a la cabeza, cara de asombro y Stan yendo a por ella teniendo que ser sujetado por Stephen mientras Sarah cubre a Terry que con Stan fuera de la habitación consigue librarse de Linden e ir a abrazar a Mitch, con la mirada algo perdida y cara de circunstancias, a la que le dice que lo siente que no lo sabía y Mitch… la abraza.

Terry va a la cárcel, Sarah recupera su placa, y Jackson y Ames quedan libres sin ningún cargo y van a negociar con Darren sobre el muelle mientras Gwen se queda fuera de la reunión con cara de no muy contenta.

Alguien, Sarah, deja en el buzón de los Larsen, el video que grabó Rosie y que Jamie escondió en su casa. En él se veía a la chica dejando mensajes para su familia, les dice que les quería y que tenía intención de poder ver cosas que su madre no tuvo opción y que les avisaría cuando se instalará en algún sitio para que supìeran dónde estaba. Aquí las lágrimas cayeron y mucho no solo en casa de los Larsen sino en la mía también. Una ves te las aguantas pero dos ya es muy difícil.

Y todo acaba con una llamada para los detectives, que esperan frente a la casa d elos Larsen, sobre un cadáver que aparece cerca del aeropuerto y con Sarah saliendo del coche con Stephen diciéndole que estarían en contacto tras decirle a su compañera que ya tenían al asesino y con ella respondiendo que quién era, para después irse andando.

Admito que cuando lo de Jamie estaba resuelto me quedé un poco fría pero ahí estaba el factor sorpresa el que ya me llevó a la montaña rusa de las emociones y si ya le tenía cariño a esta serie, con ese final aún todavía más.

Los dos episodios me parecieron muy buenos con escenas memorables una vez más y aunque fallé en mi teoría y sea muy fácil decirlo una vez visto el desenlace, nunca dejé de descartar a Terry como sospechosa a pesar de que no creí que al final Veena Sud y el equipo de guionistas pudieran llegar al extremo más cruel como al que de hecho han llegado. No lo sabía, pero al igual que Jackson, Ames y Jamie calló por sus propios intereses. Se notaba que Terry se desvivía por los Larsen ocupando de alguna manera el puesto de Mitch mientras esta estaba fuera pero la culpabilidad la reconcomían y una gran pista fue en lo que no pude evitar fijarme en el episodio once, en su mirada al ver la foto de su sobrina muerta maniatada en el coche y hundida en agua.

Lo más triste de todo es que encima, una vez lo supo, no dudó en echarle en cara a Mitch que se había ido, una en la primera temporada y otra en el penúltimo episodio de esta segunda entrega.

“The Killing” es una gran serie en mi opinión, por cómo está escrita, por las interpretaciones de buena parte del reparto, por cómo se toma el tiempo necesario en contar los acontecimientos y por las emociones que hace sacar al espectador. El final de la primera temporada fue muy polémico porque muchos se sintieron engañados y muchos decidieron no seguirla pero si la priemra entrega fue muy buena esta segunda es probable que, sobre todo en investigación, la haya superado.

Particularmente, me ha parecido un cierre duro pero muy bueno y muy bien pensado (creo que lo tenían más que decidido desde el primer momento) y estoy muy contenta con el resultado final. Admito que echaré de menos la historia, espero tener más serie al menos para disfrutar con más temporadas, pero el final ha cumplido con creces mis expectativas y me alegro de que al final no fuera Jasper porque entonces no me hubiera sorprendido como lo he hecho.

Gracias Veena Sud, por darnos “The Killing”.

2 comentarios en “The Killing 2.12 y 2.13 – And the killer is…

  1. Muy buena entrada, has descrito perfectamente el desenlace y no es fácil, pues el abanico de personajes, situaciones y emociones es tan amplio que llega a ser abrumador.
    Solo añadir a modo de complemento que esta serie me ha dejado ese regusto que deja un buen libro o película cuando pasadas unas horas de su final te sorprendes todavía paladeandola, con esa sonrisilla de quien sabe ha disfrutado de algo especial, pues The killing hay que analizarla en su conjunto, solo una vez finalizada se es consciente de lo bien parida que está, lejos de las más que injustas y cortoplacistas críticas que recibió en su primera temporada, la acusaron de tramposa por los continuos giros de guión, los muchos sospechosos, etc. ¿Pero es que nadie lee novela negra? ¿Nadie ha visto cine policiaco del bueno? Estamos siguiendo una investigación día a día, esto no es CSI que con un vistazo y tres pelillos el ordenador nos da al culpable, se siguen pistas y se descartan,la gente miente o se asusta,cuando un crimen entra en el círculo de alguien, todo se vuelve patas arriba, tus secretos quedan expuestos y la policia te observa e intimida, ellos mismos son personas con sus problemas y una vida con la que lidiar, en fin que es mas realista que muchas otras series del genero.

    Yo resumo su grandeza en un momento clave, y no es el descubrimiento del asesino Jamie, sino el momento del derrumbe y confesión de Terry, ahí consiguieron que a todos se nos encogiera el alma, sentimos el miedo y la verguenza de Terry, la ira de Stan, el dolor y la estupefacción de Mitch, estabamos en esa habitación con Linden y Holder sabiéndonos partícipes de todo ello tan asombrados como impotentes, con lágrimas en los ojos y el aliento contenido, siendo conscientes de lo absurdo y cruel de la situación, lo estúpido del crimen de Rosie, la puta mezquindad humana, siempre anteponiendo nuestro egoismo a lo importante, Jamie, Terry, Ames… El daño que han causado va mucho mas allá de la muerte de Rosie, eso solo es el principio…

    • Gracias a tí, una vez más, por este gran comentario🙂 Coincido contigo tanto en lo de las injustas críticas como en el momento que mencionas que aún, tras unos días después de haberlo visto, tengo grabado en la memoria y sin duda será mi escena del año porque fue el mejor broche para cerrar el caso de Rosie, el derrumbe de Terry, cómo trataron la situación Linden y Holder y la reacción de Stan y de Mitch tras el último mazazo.

      “The Killing” es fantástica y solo tengo palabras buenas para ella, lo sabes de sobra😉 Y quien me lea normalmente creo que también lo debe de saber por todas las buenas palabras que le he dedicado, a la serie y a sus actores que merecido lo tienen.

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