Cuarta temporada de Battlestar Galactica y Razor

Aviso de spoilers.

En los DVD’s de la serie “Battlestar Galactica” la última temporada viene dividida en dos pero como nunca hubo quinta temporada, sino un parón a causa de la huelga de guionistas de 2007, he preferido comentarla como es, un todo.

No sé quién tuvo la poco brillante idea en mi opinión de poner la película o capítulo largo de nombre “Razor” antes de la última entrega de la serie porque hubiese sido mejor y habría tenido más sentido haberla emitido después de los episodios de la segunda temporada en los que aparece la nave Pegasus pero con ella empieza la temporada aunque, bien es cierto que en la emisión original en Estados Unidos, entre una y otra pasaron cinco meses.

“Razor” está muy bien, al menos a mí me gustó bastante. Cuenta cómo cuando Lee (Jamie Bamber) está al cargo de la nave Pegasus recluta a la teniente Kendra Shaw (Stephanie Chaves-Jacobsen) una mujer bastante fría que sirvió a las órdenes de la almirante Helena Cain (Michelle Forbes) y a la que se entiende bastante bien después de ver a lo que se tuvo que enfrentar. También se ve cómo era Cain y por qué hacía lo que hacía, hay que decir que alguien en la cuarta entrega de la serie se refiere a ella como criminal de guerra.

Así, “Razor” nos vuelve a llevar a cuando Galactica se encuentra con Pegasus y la almirante Cain empieza a mandar por encima del comandante Adama (Edward James Olmos) y de cómo en Pegasus tienen una copia de la cylon número Seis (Tricia Helfer) que es quien, precisamente, acaba con la vida de su captora, la almirante. Entendiéndose muy bien el por qué de la última escena entre ambas. “Razor” habla también de redención sobre todo con la figura de la teniente Shaw.

He de decir que, aunque alguna parte la haya pasado para delante, la cuarta temporada de “Battlestar Galactica” me ha gustado mucho. En ella se vuelven a hablar de muchos temas que nunca, tristemente, pasarán de moda como por ejemplo la guerra civil y es que unos cylon siguen contra los otros y hasta los centuriones se rebelan cuando descubren que viven engañados; los cuatro cylons pertenecientes a los cinco últimos tiene que mostrar su identidad y, sorprendentemente, dados quienes eran todo sea dicho, no son incomprendidos por los humanos; la presidenta Roslin (Mary McDonnell) cede su puesto cuando el cáncer no le deja respiro y decide pactar con el enemigo pasando a tener aliados entre los cylon, aliados cono D’Anna (Lucy Lawless) que también quiere acabar con el conflicto.

A bordo de Galactica hay un motín que acaba con los traidores, Tom Zarek (Richard Hatch) y Felix Gaeta (Alessandro Juliani), abatidos por un pelotón de fusilamiento y… llegan a lo que creen la Tierra. Un lugar totalmente sin vida, excepto por una pequeña planta que encuentra Laura Roslin y que se lleva consigo. Un lugar que trae recuerdos a Tyrol (Aaron Douglas), Saul Tigh (Michael Hogan), Sam Anders (Michael Trucco) y a Tory (ekha Sharma) y es que es la decimotercera colonia que era Cylon. Allí empezó todo y la jefa, la quinta de los últimos cinco no era otra que Ellen Tigh (Kate Vernon). Un lugar en el qe Kara Thrace (Katee Sackhoff) encuentra su cadáver y lo quema, algo que le lleva a buscar respuestas.

Al final, cylons y humanos luchan contra los cylons que no quieren más que la destrucción dirigidos por Cavill (Dean Stockwell) y los buenos ganan encontrando, aunque ellos no lo mencionen, la Tierra verdadera donde se instalan.

La resolución de la historia se lleva a cabo en tres episodios, siendo el último doble, en los que hay mucha acción y mucha emotividad. He de decir que es uno de los mejores finales de serie que he visto y una gran muestra de lo que significa “Battlestar Galactica”. Tres episodios en el que se nos muestra qué hacían antes de la invasón cylon oslin, Adama o Tigh en Caprica y que acaba con varios de los supervivientes yendo a explorar el planeta para encontrar dónde asentarse, con Lee y Starbuck despidiéndose de William Adama y Laura Roslin porque Adama quiere que la mujer a la que quiere vea un bonito panorama en sus últimos suspiros de vida, y con Lee contándole sus planes a Kara antes de que esta, como por arte de magia, desaparezca.

Kara Thrace era un ángel al igual que podían serlo la número Seis y el Gaius que veían Gaius y la número Seis de Cáprica. Aunque lo mismo son dioses ellos mismos (yo creo que sí) que ¿para qué elegir uno si puedes tener dos de sexos diferentes? Con ellos, precisamente, acaba la historia muchos miles de años después recordando que la historia se repite una y otra vez (esto tiene mucho tufillo a “Perdidos” o viceversa) y con una clara crítica ya que en el tiempo en el que se les ve en un lugar muy similar a la neoyorkina Times Square hay televisiones en las que se ven robots capaces de hacer muchas cosas, un tiempo que es claramente el nuestro.

Moraleja, el ser humano no aprende. Esta cuarta temporada es un muy buen broche final a una buena serie como esta, un final que no dudo en calificar de maravilla de la creación, un final que me hizo derramar lágrimas en parte por tener que decir adiós a un puñado tan bueno de personajes.

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