¿Información, entretenimiento o morbo?

En los episodios ocho y nueve de “The Newsroom” , que forman un episodio doble, los protagonistas debían informar, por obligación, de la historia de una madre que supuestamente había acabado con la vida de su hija pequeña. Digo por obligación porque al perder la mitad de su audiencia por no hablar de esa historia, les hacen cubrirla lo que da pié a que se diga que esa historia es entretenimiento y no información.

Casualidades de la vida, la mañana antes de visionar los episodios, hace un par de días, tuve una interesante charla vía Twitter con dos personas de mi timeline acerca del caso de Ruth y José, los niños de Córdoba desaparecidos desde octubre sobre quienes se han descubierto nuevas pistas que indican lo que prácticamente todo el mundo sabía y nadie quería creer, y el interés del mismo que iba mucho en la línea de lo que se dice en la citada serie sobre el caso que ellos tratan.

En la televisión española se le están dedicando muchas horas al caso de los dos niños en programas especiales y magazines y el fiscal que lleva el caso ya ha criticado abiertamente al comisario del mismo por contar detalles en esos programas, detalles que se debería haber guardado y que no hacen más que alimentar el morbo.

Casos como el de Ruth y José suelen interesar por el factor humano. El 95% de las personas podemos ponernos en el lugar de esa madre, de esos tíos, de esos abuelos que no saben qué ha sido de dos indefensas criaturas a las que parece que un buen día su padre decidió acabar con ellas y en cuya piel también podemos meternos pensando qué les (supuestamente) hizo , si sufrieron, etcétera.

El interés de estos casos se ejemplifica también en otros que aún recordamos por su crueldad como los de las niñas de Alcasser y Rocío Wanninkhof en la década de los 90 o el de Sonia Carabantes en 2003. Hay más, tristemente, algunos sin solución todavía y otros de los que los medios no se hicieron tanto eco.

La cuestión es ¿interesan estas informaciones porque tocan la fibra sensible de los lectores, escuchantes y telespectadores? ¿Podemos considerar este tipo de casos entretenimiento? ¿O los medios aprovechan estas historias para alimentar el morbo de la masa social?

Para mí este tipo de casos no son entretenimiento a no ser que una cadena de televisión se dedique a llenar horas y horas de programación sobre los mismos aunque entonces es cuando se les puede llamar morbosos sobre todo en función del tipo de datos y de testimonios que ofrezcan a sus espectadores. La información no es eso, la gente quiere saber, sí, pero ¿cuánto? Y ¿cuánto debe saber? Porque luego pasa lo que pasa, ya sea como sucediera en el caso Wanninkhof donde todo un país crucificó a una persona que no conocía de nada por culpa de los medios y de los datos y, lo que es más grave, afirmaciones, que vertieron; o como en el de los dos niños porque ahora los medios policiales, una forense y sus mandos superiores que, palabras textuales de un policía que vi en televisión, se dedican a refrendar lo que los forenses indican en sus informes sin más, han quedado como idiotas si se certifica al 100% o cerca de esa cifra que lo que encontraron en la hoguera de Las Quemadillas eran huesos humanos.

¿Dónde deberian terminar las informaciones? ¿Necesitamos saber tantos datos para saciar nuestras mentes curiosas? ¿Todo vale para ganar o mantener a la audiencia? Supongo que el límite lo ponen los mandamases de cadenas de televisión, periódicos y emisoras de radio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s