Magnífica finale de Breaking Bad

Obviamente si no has visto el último episodio de “Breaking Bad” no sigas leyendo ya que la entrada está repleta de spoilers. Avisado/a quedas.

Veamos… ¿Por dónde empiezo? Me pongo a escribir esta entrada al cuarto de hora de finalizar el visionado de la finale de “Breaking Bad”. Ha sido uno de esos que se asimilan mientras lo vas viendo y que te hueles lo que va a pasar, tanto que lo he parado a tres minutos del final esperando a quedarme sola a gusto porque, como me temía, sabía que iba a acabar llorando, y una llora más a gusto en la intimidad.

¿Por qué he llorado? Bueno, cuando una serie me gusta siempre me entra un sentimiento de nostalgia en el último episodio, en especial si es de las buenas, de las que llegan, de las que no te arrepientes de haber seguido aunque, como en este caso, haya sido a trompicones. Pero por mucho que quisiera que todo el peso de los que le rodeaban cayera sobre Walter White (Bryan Cranston), no he podido evitar sentir mucha pena por él en su batalla final que, casualmente se ha producido en su 52 cumpleaños, el último en el que ha tomado huevos con bacón, y no en una cafetería cualquiera pero a ello volveré después.

Bryan Cranston en el inicio de la finale de Breaking Bad

La quinta temporada comenzó el año pasado con un episodio llamado “Live Free or Die”, es decir, “Vive Libre o Muere”. Eso es casualmente lo que se ve en la matrícula del coche que roba Walt para volver a casa, a Albuquerque, donde debe atar todos los cabos sueltos. Así que a ritmo de “El Paso” de Marty Robbins, Walter White se dispone a realizar su último viaje, el de la redención. Y, atención a la estrofa:

I saddled up and away I did go,
Riding alone in the dark.
Maybe tomorrow
A bullet may find me.
Tonight nothing’s worse than this
Pain in my heart.
And at last here I am on the hill overlooking

Es decir… Ensillé y me marché, cabalgando solo en la oscuridad. A lo mejor mañana una bala me encuentra pero esta noche no hay nada peor que este dolor en mi corazón. Y al final aquí estoy en la colina admirando… Digamos que Albuquerque ¿no? Un brillante inicio de episodio, todo sea dicho.

Y allí va Walter White, a ver a sus examigos los Schwarz para asegurarse de que el dinero que le queda llegue a su familia a través de una donación anónima. Genial el uso de los dos amigos de Jesse Pinkman (Aaron Paul) en la escena, por cierto.

Bryan Cranston en la finale de Breaking Bad

Segunda parada: su antigua casa. Allí, como vimos en el inicio de la segunda parte de esta quinta y última entrega, Walt coge el ricino escondido detrás del enchufe y se larga en un coche con una ametralladora.

Tercera parada: la cafetería que he mencionado algo más arriba. Allí se come sus huevos y su bacón pero también se une a la reunión que cada martes a las 10 de la mañana tienen Todd (Jesse Plemons) y Lydia (Laura Fraser). Así les encuentra para proponerles una nueva forma de hacer metanfetamina. Pero cuando Walt marcha, Lydia le viene a decir a Todd que quite a Walt de en medio, que en el fondo dado su estado le haría un favor. Y, como en esta serie cualquier detalle se deja atado, bien atado y explicado, la mujer se echa el sobrecito de costumbre en su té. A eso también volveré después.

Cuarta parada: la casa de Skyler (Anna Gunn). Marie (Betsy Brand) llama a su hermana pidiéndole una tregua para avisarle de que Walt está en la ciudad y de que seguramente irá a verla pero que los de la DEA la protegerán. La conversación acaba tras Marie decir que Walt no es la mente criminal maestra que se piensa (ay Marie si tú supieras…), el plano se abre y ahí está Walt, en la cocina, con su mujer. Una despedida apropiada es lo que Walter quiere. También darle el boleto dela lotería con las coordenadas GPS donde la DEA encontrará los cuerpos de Hank (Dean Norris) y su compañero. Y, como no, ver a su pequeña Holly y observar, aunque sea a lo lejos y a través de otro edificio a Flynn (RJ Mitte). Una escena de lo más emotiva toda ella.

Anna Gunn en la finale de Breaking Bad

La quinta y última parada de Walter White, no sin antes probar un brazo móvil para su ametralladora, es el recinto donde Todd, su tío Jack (Michael Bowen) y los secuaces de este operan y tienen a Jesse. Walt gana tiempo para que no le metan un tiro entre ceja y ceja ya que le dice a Jack que Jesse es su socio, pero llevan a Jesse a la casa y Walt ve cómo está, se tira encima de él y aprieta el botón del mando de las llaves de su coche.

Walter acaba con un moribundo Jack que se pone a negociar con él, le tira el arma a Jesse y le dice que le dispare pero Jesse no lo hace y menos tras ver que el señor White está herido. Así que el chico sale de la casa mientras Walt coge el móvil de Todd que suena. Es Lydia, a la que se ve en un estado muy malo, para decirle si ya se ha ido, y Walt responde que lo han hecho todos y le dice que si se siente mal es por el ricino que le puso “en la mierda de Stevia” que echa al té y se despide. Jesse lo oye todo, y un movimiento de cabeza por parte de ambos sirve de despedida.

Jesse se larga en un coche libre al fin y Walt entra en el laboratorio de metanfetamina. Se ven los coches de policía a lo lejos y suena otra canción, “Baby Blue” de Badfinger, que dice:

Guess I got what I deserve
Kept you waiting there, too long my love
All that time, without a word
Didn’t know you’d think, that I’d forget, or I’d regret

The special love I have for you
My baby blue

All the days became so long
Did you really think I’d do you wrong
Dixie, when I let you go
Thought you’d realize, I would know, I would show

The special love I have for you
My baby blue

Es una canción de despedida a su amor azul, la metanfetamina, y esa frase de “supongo que tengo lo que me merezco” con la que empieza el tema es toda una declaración de intenciones.

Y así, como decía, la policía se acerca pero Walt se desploma muriendo por ese balazo de su propia trampa en ese laboratorio de metanfetamina diciendo adiós a la droga que él creó y a su existencia, claro. No tenía nada que perder pero sí hacer las paces con el mundo, redimirse e irse haciendo el bien después de tanto mal. Al fin y al cabo, como le dice a Skyler, lo que hizo lo hizo por él y le gustó hacerlo.

Goodbye Breaking Bad

Un episodio de diez, un magnífico final, uno de los mejores que he visto, para una muy buena serie, cuyo último mensaje ha estado dirigido a los fans. Gracias Vince Gilligan por crear esta maravilla, y descanse en paz Walter White. Por cierto, que a nadie se le olvide su nombre porque ya es parte importante de la historia de la televisión.

Sí, “Breaking Bad” ha acabado, ¡viva “Breaking Bad”. Y, como he leído en Facebook, y ahora que me he recompuesto, “No lloro porque se ha acabado, sonrío porque ha pasado”. Además, siempre tendremos los revisionados.

3 comentarios en “Magnífica finale de Breaking Bad

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