Más de lo mismo pero igual de entretenido en la tercera temporada de Criadas y Malvadas

Promo de la tercera temporada de Criadas y Malvadas
A pesar de estar de vacaciones, una seriéfila de pro como yo no puede tomarse ningún tiempo sabático sin visionar ninguna serie. La que está ocupando mi verano tendrá un extenso post en breve, pero hoy la que me ocupa es “Criadas y Malvadas” aunque voy a acabar refiriéndome a ella como “Devious Maids”, su título original que es como la veo, y es que la versión doblada pierde muchísimo, sobre todo en el tema de acentos. Pero esa es otra historia.

La segunda temporada de la serie nos dejó con un cliffhanger en toda regla tras la boda de Rosie (Dania Ramirez) y Spence (Grant Show). Quien desapareció del mapa era un personaje bastante secundario que apenas aportó, aunque Rosie se quedó en coma durante cuatro meses. Ese es el período tras el que arranca todo.

Así Marisol (Ana Ortiz) ha montado una empresa de colocación de criadas y a través de ella Carmen (Roselyn Sanchez) consigue empleo, nada más y nada menos que en casa de Adrian (Tom Irwin) y Evelyn (Rebecca Wisocky) Powell, cuya relación de amor-odio sigue viento en popa y ella acaba decidida a adoptar tras descubrir la verdad sobre la muerte de su hijo Barrett.

Carmen tendrá un lío con Sebastien (Gilles Marini), el agente inmobiliario, e intentará que su carrera musical despegue de una vez. Mientras Rosie iniciará su vida de casada con Spence que se lleva a la perfección con Miguel (Alejandro Vera), el hijo de esta. Aunque no lo tendrán nada fácil cuando alguien del pasado de la chica reaparezca de repente.

Y Zoila (Judy Reyes)… El bombazo de que está embarazada le afecta, más teniendo en cuenta que su novio piensa que el hijo es de él cuando es de su exmarido. Su hija Valentina (Edy Ganem) y el hijo de Genevieve (Susan Lucci), Remi (Drew Van Acker) acabarán marchándose, total ya como personajes estaban bastante agotados; mientras Zoila y Genevieve tendrán sus más y sus menos, tanto en el amor como en su propia relación.

Hay un asesinato, claro, el de una criada que trabaja para los Stappord, Blanca (Naya Rivera), y algunos sospechosos salen a la luz pero no queda nada en claro hasta el mismísimo episodio final, muy disfrutable como toda la temporada, en el que todo se descubre y en el que el cliffhanger final es de aúpa. Por eso hay que cruzar los dedos para que Lifetime no dude a la hora de renovar “Devious Maids”.

Sigo pensando que es una serie ligera, pero su función la cumple con creces y tiene buenas actuaciones, y a pesar de los toques de drama, la mayor parte del tiempo la historia tiene bastante humor. Lo peor, creo que ha sido la parte de Rosie esta vez, pero se puede perdonar esa línea argumental.

Y para acabar, un pequeño comentario a modo de spoiler así que si no has visto aún el final, no sigas leyendo:

Se dice que Sean Bean es el spoiler viviente porque muchas veces, en películas o series, sus personajes acaban muertos. Desde luego que Brett Cullen se lleva la palma creo yo porque en “Devious Maids” acaba muerto, se veía venir, al igual que, por orden descendente, “Under the Dome”“Person of Interest”“Lost”.

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