Seguir con Scandal o no seguir… Me quedo con lo segundo

Kerry Washington y Tony Goldwyn en la quinta temporada de Scandal

Inicié mi periplo con la quinta temporada de “Scandal” con pereza y ese sentimiento de “a ver cuánto tardo en decir que la dejo”, y me tragué las palabras porque hasta el parón “navideño” en noviembre, la temporada fue de lo más interesante. Teníamos a Olivia (Kerry Washington) de falsa primera  dama tratando de que la prensa no se enterara de su relación con Fitz (Tony Goldwyn) mientras la intriga política volvía a un primer plano y Mellie (Bellamy Young) dejaba escenas de esas para disfrutar con el guión. Es más, también recuperaron el programa de Sally Langston (Kate Burton) quien merece un spin off, y el papel de Abby (Darby Stanchfield) se acrecentaba. A bien tuvieron, asimismo, dar más protagonismo a la vicepresidenta Susan Ross (Artemis Pebdani).

Pero tras el parón regresaron rápidamente los despropósitos, y lejos de hacer disfrutar, como en la tercera temporada, por ejemplo, la trama se volvió más y más rocambolesca con personajes que dejaron de aportar como, Cyrus (Jeff Perry) o quien se lleva la palma en eso, Jake (Scott Foley), quien tenía escenas de telecomedia pura y dura en las que comía y soltaba una frase en la cocina de la casa de Rowan Pope (Joe Morton). En esa casa solo faltaban las risas enlatadas, la verdad.

Promo de la quinta temporada de Scandal

“Scandal” se repite con lo rocambolesco y cuando trata de hacer tramas políticas en medio de tanto barullo, no suele salirle bien, le sale bien si empieza con ellas y se vuelven después retorcidas. De hecho, le dio por recuperar lo del secuestro de Olivia, a la que el shock postraumático le vino con un retardo de hacérselo mirar. Y claro, si hacer lo que hizo con quien orquestó dicho montaje le trae algo de paz… mejor que vaya a un psiquiátrico si es que no acaba en uno. Siempre me he imaginado la escena final de la serie con Olivia entre rejas, pero ahora la veo más con una camisa de fuerza, que cualquier persona normal, después de tanto como esta chica ha pasado, ya lo estaría pagando con una pérdida enorme de salud mental.

La quinta temporada de “Scandal” aún me ha hecho cogerle más tirria a su personaje principal, que va por la vida de lo que no es y se permite dar lecciones morales a los  demás cuando, desde luego, no es la más indicada para hacerlo. Y, es como su padre, se ha demostrado, sacando más defectos aún. Que todos los tenemos, faltaría más, pero lo de la Pope ha parece de ciencia ficción.

Joshua Malina en la quinta temporada de Scandal

Con lo bien que empezó la temporada y lo mala que ha acabado siendo. Tanto que hasta se les ocurrió hacer un episodio dedicado a Jake (¿en serio?) para que viéramos sus rifirrafes con Rowan Pope. Pero bueno ¿tan difícil es cargarse a ese tío?

Hacia el final Jake y Cyrus recuperaron protagonismo, el primero con ese comportamiento totalmente dual y estúpido, y el segundo volviendo a las andadas manipulativas. No me gusta tampoco lo que han hecho con el personaje más normal, David Rossen (Joshua Malina) y Susan Ross, pero tampoco me extraña.

Dije que si Mellie ganaba las elecciones seguiría con la serie pero creo que lo mejor es dejarla aquí. Lo de estirar tanto el chicle en determinadas series acaba con ellas y el de “Scandal” es un claro ejemplo.

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