Duodécima temporada de Anatomía de Grey, o la vida sin Derek Shepherd

James Pickens Jr. y Ellen Pompeo en la temporada 12 de Anatomía de Grey

Se dice pronto pero llevo casi un tercio de mi vida viendo “Anatomía de Grey” (Grey’s Anatomy). Doce temporadas en once años son muchas para una serie pero la de Shonda Rhimes es una de esas rarezas en las que por mucho que pasen los años, la calidad no decae, a pesar de que se recree una y otra vez en dar por saco a los mismos personajes.

Cuánto más tienen que sufrir Callie (Sara Ramírez) y Arizona (Jessica Capshaw), me he preguntado más de una vez y, mira por dónde aún les quedaban cosas por las que pasar. Con una conclusión a una batalla en la que se enzarzan muy buena, sobre todo por todo lo que se dijo en un tribunal a favor y en contra de una y que acaba de forma satisfactoria para la doctora a la que di mi apoyo desde el principio. Y, no es spoiler que ya ha sido noticia, pero la doctora Torres desaparece del plantel porque Sara Ramírez dice necesitar un descanso. Su última escena, cómo no, con Arizona.

Creo que en la vida, es decir todas las temporadas de esta longeva serie, Meredith (Ellen Pompeo) ha estado tan calmada, aunque durante el brillante episodio de la cena, como hay que llamar al quinto “Guess Who’s Coming to Dinner” (Adivina Quién Viene a Cenar), se pasó mucho con la recién llegada Penny Blake (Samantha Sloyan), novia de Callie y quien mató, según Mer, a su marido. Penny ha sido, probablemente, uno de los mejores personajes de la temporada y una de las mejores internas que han pasado por el otrora Seattle Grace, porque casi todos al principio, internos iniciales aparte, fueron horribles. Lástima que la temporada que viene no vaya a estar (es difícil suponer lo contrario).

Samantha Sloyan y Ellen Pompeo en la temporada 12 de Anatomía de Grey

Ninguna relación ha tenido una estabilidad durante la temporada, y eso que hay unas cuantas, porque absolutamente todas han tenido sus altibajos: desde la de Owen (Kevin McKidd) y Amelia (Caterina Scorsone), hasta la de Bailey (Chandra Wilson) y Ben (Jason George) y, sobre todo, la de Jackson (Jesse Williams) y April (Sarah Drew), a quienes dedicaron un aburrido episodio para que viéramos todo lo importante sucedido desde que se casaron hasta que dejaron de estarlo. Porque ninguna relación está a salvo en “Anatomía de Grey” siendo las más estables las de amistad.

El nuevo médico, Nathan Riggs (Martin Henderson), no ha aportado demasiado que se diga, aunque nos han abierto la puerta al final a algo; a Arizona la han tenido de muy secundaria durante buena parte de la temporada hasta la recta final; a Jo (Camilla Luddington) hace tiempo que dejaron de darle historias buenas y Stephanie (Jerrika Hinton) es muy Cristina sin llegarle a esta a los talones. A Maggie (Kelly McCreary) la han dejado estancada con una historia que se repite una y otra vez, la relación amorosa entre un adjunto y un interno. 

Fotograma del episodio 12x01 de Anatomía de Grey

Y, sobre los temas médicos, que en esta serie son lo secundario, puedo seguir hablando bien porque siempre suelen hacerlos interesantes.

No ha estado mal la temporada aunque la primera mitad de la misma fue más entretenida que la segunda pero yo tengo muy clara una cosa, aunque dure treinta años, ahí me van a tener enganchada a ella hasta el último minuto. A partir de septiembre, temporada trece.

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