Westworld, una historia con luces y sombras que no seguiré

Poster de Westworld

El parón navideño de series estadounidenses es perfecto para ver alguna de las nuevas que se haya quedado en el tintero. Llevaba semanas viendo entusiasmo por “Westworld”, lo último de Jonathan Nolan, y un par de personas me la habían recomendado además. Siendo de diez episodios su primera temporada, era fácil ponerme al día con ella. Y, admito que me duró poco el maratón, y no porque la haya disfrutado, más bien lo contrario, querer llegar al final para no dejarla ni tan siquiera a medias, me hizo utilizar el fast forward.

“Westworld”, cocreada por el señor Nolan y su mujer Lisa Joy, se basa en la película del mismo título que el célebre Michael Crichton dirigió y guionizó en 1973. La premisa nos lleva a una empresa que dirige un parque temático del oeste donde no hay ninguna montaña rusa, ni atracciones acuáticas ni puestos de comida.

James Marsden y Evan Rachel Wood en Westworld

Westworld, que así se llama el parque, claro, es un lugar en el que habitan unos anfitriones robóticos con tramas programadas al que los huéspedes, visitantes adinerados, se acercan para tener la aventura de sus vidas, ya sea persiguiendo a forajidos, visitando el salón/burdel, disparando a diestro y siniestro, o montándose una orgía. En este parque todo cabe, bueno todo, menos el libre albedrío de sus habitantes que sufren una y otra vez lo mismo en sus historias. Es como si vivieran en el Día de la Marmota pero interactuando con personas diferentes.

Mientras en la empresa que lleva el parque empiezan a surgir algunos problemas porque el cocreador del complejo, el doctor Robert Ford (Anthony Hopkins), tiene una mano férrea en lo que a los cambios se refiere y no es muy partidario de las historias nuevas que quiere iniciar el encargado de las mismas.

Anthony Hopkins y Jeffrey Wright en Westworld

Bernard Lowe (Jeffrey Wright), mano derecha podríamos decir tanto de Ford como de su jefa directa Theresa Cullen (Sidse Babett Knudsen) descubre que algo está pasando con los huéspedes y trata de averiguar qué es. Una de ellos, Maeve (Thandie Newton), empieza a darse cuenta de que su vida en el salón no es su vida en realidad.

Ciertamente, hay algo de “Westworld” que sí me ha gustado, la parte de la empresa y eso de que la inteligencia artificial se pueda rebelar contra sus creadores, algo que está en el aire desde prácticamente el principio. También me parece que la fotografía y la producción son fantásticas y que hay actuaciones muy buenas como las de Ed Harris o Thandie Newton, pero como conjunto, no me ha convencido.

Clifton Collins Jr. y Ed Harris en Westworld

La serie tiene cosas muy repetitivas y los episodios se me hicieron bastante largos por lo que más que entretenimiento no tardó en provocarme aburrimiento, de ahí que al final acabara optando por el fast forward para ver lo que realmente me interesaba de todo, lo de la empresa. De hecho, del parque los personajes más interesantes son el Hombre de Negro (Ed Harris) y Maeve, con mención especial a Lawrence, y es que siempre que veo a Clifton Collins Jr. pienso que es un secundario de lujo.

De mano de los dos primeros personajes vienen las revelaciones más interesantes de la trama de “Westworld”, que ofrece alguna más al espectador, sobre todo en los últimos tres episodios que componen los diez de la temporada. La idea que se baraja desde el principio, la del libre albedrío como decía, es muy interesante también pero por interesantes las revelaciones o sorpresivas algunas tramas, la serie de Jonathan Nolan y Lisa Joy es extremadamente lenta, dejando la mejor parte de cada episodio para el final. De ahí que me cansara.

Thandie Newton en Westworld

No tengo nada contra las series lentas, sigo algunas que lo son porque necesitan su tiempo para narrar lo que quieren, pero en el caso de “Westworld” esa lentitud me parece exagerada, para mí le falta ritmo. Por ello, por encontrarle más sombras que luces, curiosidad por ver la película tengo, pero de seguir la serie ninguna, así que aquí me planto. Una pena porque podría ser muy disfrutable, pero para mí es lo contrario. Eso sí, su factura, impecable, claro que no se espera menos de HBO.

2 comentarios en “Westworld, una historia con luces y sombras que no seguiré

  1. Opino lo mismo que tú, es demasiado larga y reiterativa, aunque tiene algunas muy buenas ideas y planteamientos. Yo me quedo con las conversaciones entre Bernard y Dolores, el Dr. Robert con Dolores y Maeve, con una carga de profundidad y autoconsciencia muy sugestivas. Me recordaban a los muy buenos diálogos entre Vanessa Yves y John Clare en la segunda temporada de Penny Dreadful, lo mejor para mí de aquella serie tan mal finalizada. Creo que Westworld quiere contar demasiadas cosas y acaba tornándose confusa, con giros de guión excesivamente retorcidos y no totalmente acertados. No me deja muchas ganas de visionar la futura segunda temporada.

    • ¡Hola!

      es una pena que esas buenas ideas no acaben de hacerla tan interesante por otras partes del argumento. A diferencia de a ti, el personaje de Dolores no me ha acabado de convencer, tal vez porque a pesar de que desde el final del primer episodio seamos conscientes de que va a darse cuenta de que su vida es una farsa, su trama se me hizo demasiado pesada y lenta. La revelación final en lo que a su historia respecta me pareció un poco sacada de la manga.

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