Feud: Bette and Joan, dos divas y una industria

Poster de Feud: Bette and Joan

1962. El director Robert Aldrich (Alfred Molina) se dispone a empezar el rodaje de una película de terror para la Warner Brothers, largometraje en el que el presidente de los estudios, el todopoderoso Jack Warner (Stanley Tucci) no cree. Claro que dos estrellas, Bette Davis (Susan Sarandon) y Joan Crawford (Jessica Lange) se embarcan en el proyecto y el resto es historia: una enemistad para toda la vida y un éxito elevado casi a película de culto después.

Davis y Crawford estaban en horas bajas después de una larga trayectoria profesional con mucho reconocimiento, además. Bette contaba con cincuenta y cuatro años y Joan tenía cuatro más, cincuenta y ocho, y ya estaban de vuelta de todo, aunque ambas tenían el mismo deseo, poder seguir trabajando.

Así dio pistoletazo de salida el rodaje de “¿Qué fue de Baby Jane?” (What Ever Happened to Baby Jane?), que lejos de ser un camino de rosas, ambas actrices lo pusieron muy difícil para que pudiera salir a flote. Pullas continuas, exigencias varias y tejemanejes por la espalda hicieron de “Baby Jane” carne para los tabloides.

Susan Sarandon y Jessica Lange en Feud: Bette and Joan

Esta es la premia de la serie de Ryan Murphy para FX, pero “Feud” no se centra solamente en el mencionado rodaje, es más, este se ventila bastante rápido centrándose en algunos de los problemas de ambas actrices durante el mismo. La serie de ocho episodios se aleja también de esa enemistad ofreciéndonos una imagen mucho más amplia.

Se muestra el funcionamiento de la industria en aquella época (hoy en día las actrices siguen luchando como les pasara a Bette y Joan así que mucho no ha cambiado y ya es triste decirlo) primariamente a través de la figura de Jack Warner al que se pinta como un hombre con bastante pocos escrúpulos a la hora de hacer y deshacer a su antojo y de tratar a la gente que trabajaba para él.

También somos partícipes de lo que suponía un rodaje a principios de los años sesenta y lo que debían los actores por contrato hacer antes y después en lo que a promoción del filme se refiere. Y no hay que olvidar las noticias cinéfilas de la época en la que Hedda Hopper (Judy Davis) era la reina junto a alguien que se menciona pero no sale en la serie, Louella Parsons, otras de las que se podría hacer otra temporada de “Feud”.

Jackie Hoffman y Jessica Lange en Feud: Bette and Joan
Pero, principalmente, de lo que más se habla es de las protagonistas, especialmente de Joan cuya historia ocupa más minutos que la de Bette. De ambas por separado se podía hacer una serie, aunque por algún motivo Ryan Murphy decidió que viviéramos más de la vida de Joan que de la de Bette.

En este punto es cuando tengo que decir que de Joan Crawford poco sabía, de Bette más tras leer hace nada la fantástica biografía “Amarga Victoria” (Dark Victory) escrita por Ed Sikov y publicada a finales de la primera década de este siglo. Gracias a este libro he llenado huecos fácilmente de la historia de Bette que se nos cuenta, que se queda muy corta en lo que a su personalidad, mala leche y problemas se refiere.

Pero volviendo a “Feud”, Joan Crawford ocupa muchos minutos como decía y, ciertamente, creo que sale bastante más mal parada que su enemiga Bette Davis. Bueno, lo de enemiga entre comillas ciertamente, porque la serie consigue ser una historia paralela cuando ambas no están juntas en pantalla, y en ocho horas prácticamente, mucho no lo están.

Alfred Molina y Susan Sarandon en Feud: Bette and Joan
De hecho, antes incluso de llegar al final de la serie es inevitable pensar que es verdaderamente una pena que en vez de apoyarse, Davis y Crawford se enemistaran porque podrían haber sido muy buenas amigas dadas sus vidas y su lucha para seguir en el séptimo arte, a pesar de que tal vez deberían haberse sabido retirar a tiempo, sobre todo en el caso de Joan.

“Feud” es de lo mejor que se ha podido ver en este 2017 y de lo mejor del año. Murphy se está centrando en las llamadas antologías y desde luego que sabe lo que se hace, ya que ahora nos ha dado una historia estupenda de cinefilia absoluta sobre la actriz más grande habida y por haber, Davis, y alguien que tuvo un éxito arrollador que hasta actuó cuando el cine aún era mudo y se ganó el respeto de mucho, Crawford.

Kathy Bates y catherine Zeta-Jones en Feud: Bette and Joan
No diría que hay un duelo interpretativo entre Sarandon y Lange, aunque ambas se complementan muy bien en las escenas en las que están juntas. Sarandon tiene ojos a lo Bette, eso es algo que se ha dicho desde hace tiempo y siempre ha sido muy buena actriz. A Lange la he visto trabajar mucho menos pero creo que “Feud” ha hecho que se luzca. Cierto es que Susan trata de imitar a Bette, no creo que lo consiga siempre, y no sé si Jessica imita realmente a Joan o simplemente se mete en el personaje y lo hace suyo, pero creo que esa diferencia de minutos en las interpretaciones de ambas y que la historia de Joan en la serie sea mejor que la de Bette hacen que Lange supere a Sarandon. Es más, el último episodio es prácticamente suyo y es en el que más sentimiento se pone, tanto que la tristeza se apoderó de mis ojos en un momento dado.

Pero no solo ellas se lucen. Aquí hay un verdadero descubrimiento para mí en la figura de Jackie Hoffman quien interpreta a la criada de Joan, Mamacita (curiosidad: la Mamacita original, una mujer alemana con nueve hijos que estuvo varios años con Joan, se apellidaba Hoffman de soltera), que se luce en todas y cada una de sus apariciones, que son muchas, ya sea por su lenguaje corporal o su forma de decir las cosas.

Fotograma de Feud: Bette and Joan

Muy bien, como  no, Alfred Molina y Stanley Tucci, y aunque salen poco, es un gusto ver a Kathy Bates y Catherine Zeta-Jones haciendo de las actrices Joan Blondell y Olivia de Havilland, respectivamente. No hay que olvidar a Judy Davis que es una perfecta Hedda Hopper ni a Alison Wright dando vida al único personaje creado para la historia, Pauline Jameson, nada que ver con la actriz que actuaba en la época del mismo nombre, sino que se hizo como homenaje a todas esas mujeres que trabajaban en la industria y que tenían ideas y sueños pero que tenían que limitarse a trabajar a la sombra de los directores y guonistas como secretarias o asistentes, caso este último de Pauline.

Está muy bien “Feud”, sí que hay cosas que quedan mal explicadas si no se sabe quién era Hedda Hopper o algo más de Bette de lo que se muestra. Muy recomendable y con unos títulos de crédito maravillosos.

Bette Davis y Joan Crawford en el rodaje de ¿Qué fue de Baby Jane?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s