2 Broke Girls pierde su razón de ser en la quinta temporada

Fotograma de la quinta temporada de 2 Broke Girls

Nunca pensé que dejaría de verla, pero al final he de hacerlo porque por mucho que disfrutara con la primera y tercera temporadas, creo firmemente que “2 Broke Girls”  (Dos Chicas Sin Blanca) ha perdido en su quinta entrega su razón de ser. Es más, en algún momento Caroline (Beth Behrs) se ha convertido en mejor personaje que Max (Kat Dennings). El humor de la serie no sale más que de la falta de respeto y los chistes sexuales y me ha acabado de cansar, antes me reía pero ahora ya es raro que me saque una sonrisa, y me da rabia por, como digo, lo que llegué a disfrutar de ella en determinados momentos.

Esos chistes no son los únicos culpables y es que ¿estas chicas no querían triunfar en el, ya pasado de moda, negocio de las cupcakes? Pues menos trabajar en ello durante toda la temporada se han dedicado a otros menesteres, acordándose solo al final de que a lo mejor les vendría bien una idea nueva para relanzar Max’s Homemade Cupcakes. Ya lo podrían haber pensado mucho antes de los episodios finales en ver de dar la chapa con otras cosas como por ejemplo los intentos de Sophie (Jennifer Coolidge) de quedarse embaraza (¿pero quién pude tragarse eso?) y todos los minutos dedicados a quiero quedarme embarazada-no puedo quedarme embarazada-¿será problema de Oleg?-Os sigo a Los Ángeles para ver si una curandera hace que me quede embarazada.

Kat Dennings y Ed Quinn en la quinta temporada de 2 Broke Girls

El citado Oleg (Jonathan Kite) se ha convertido en una caricatura de sí mismo, y Han (Matthew Moy) sigue contestón pero recibiendo por todos lados a causa de lo mismo de siempre. Y Earl (Garrett Morris) siempre ha sido y será el que pasa por ahí de vez en cuando para soltar una frase con chispa.

Ya no hay visitas a clientes para repartirles cupcakes, con el juego que eso daba; ni tan  siquiera apenas han habido clientes en la ventanilla de la cafetería, lo que a veces a las chicas les ha llegado a provocar problemas. La trama continua del viaje a Los Ángeles fue un rollo dejando lo mejor al disfrute de la vista con el personaje de Randy (Ed Quinn) y las escenas en las que sale sin camiseta en escenas totalmente gratuitas (no me quejo de eso, lo admito).

Total que, tras acabar la temporada se acabó, la dejo porque lo que me aportaba “2 Broke Girls” ha pasado a la historia. Quien quiera seguir viéndola que sepa que tendrá más porque CBS la renovó hace unas cuantas semanas. Yo, como digo, me bajo del carro.   

El aire fresco momentáneo y la relación Schmidt-Cece, lo mejor de la quinta temporada de New Girl

Promo de la quinta temporada de New Girl

Hace cinco años cuando “New Girl” inició su andadura dije que el personaje de Jess (Zoey Deschanel) era entrañable. Lo fue durante bastante tiempo en mi opinión pero, llegó un punto en el que se me empezó a hacer cargante tanta rareza, tanta torpeza tanta ñoñería en el fondo. En la quinta temporada de la serie, por la baja maternal de la actriz, a Jess la aislaron durante un tiempo junto a otros miembros de un jurado en lo que me pareció una gran idea.

La noticia de que Megan Fox ocuparía su sitio durante su ausencia no me lo pareció tanto porque “New Girl” puede funcionar perfectamente con los demás actores, pero el personaje de Fox, Reagan, que fue a vivir con Nick (Jake Johnson), Schmidt (Max Greenfield), Cece (Hannah Simone) y Winston (Lamorne Morris), no llenó el hueco de Jess sino que aportó aire fresco, algo que la serie necesitaba para mí, sobre todo después de la marcha de Coach (Damon Wayans Jr.).

Reagan fue todo lo opuesto a Jess y se complementó genialmente con el resto del grupo, hasta tal punto que la idea de que la plaza de Jess se quedara vacante hasta el fin de los días y fuera ocupada por este nuevo personaje me pareció fantástica. Eso no pasará, claro, pero del inicio de temporada, los episodios sin Jess me parecieron los mejores.

Megan Fox y Jake Johnson en la quinta temporada de New Girl

El otro punto favorable de la temporada me pareció la relación entre Schmidt y Cece que, desde el principio ha dado muchas vueltas, pero que ha llegado a ese punto en el que el uno sin el otro es algo difícil de concebir. Nick, en su línea, aunque sigo pensando que es más inteligente de lo que él y todo el mundo piensa; Winston se me ha hecho algo prescindible en determinados momentos aunque su relación con Aly (Nasim Pedrad) dejó buenos momentos, igual que esa vuelta a los recuerdos de la relación que Jess y Nick tuvieron, o de la vuelta de un ex de la primera. Aunque, en el fondo, ¿no se merecen Nick y Jess el uno al otro? 

No puedo decir que no me entretuviera esta entrega, lo ha hecho sobre todo en los episodios con más protagonismo del grupo, que suelen ser siempre los mejores. La season finale con la preboda y la boda de Cece y Schmidt (no es spoiler que ya se prometieron a final de la cuarta entrega) me pareció muy buena y de cara a la sexta temporada, y es que la serie lleva semanas renovada, se han abierto otros frentes. Esa temporada tal vez debería ser la de cierre para irse por todo lo alto porque, tampoco creo que hay necesidad de que estiren mucho más el chicle.

Entrañable y entretenida primera entrega de Grandfathered

John Stamos en la primera temporada de Grandfathered

Los nombres de John Stamos y Paget Brewster me sirvieron para ponerme a ver “Grandfathered” y vaya si he disfrutado esta primera temporada que me ha parecido entrañable y entretenida. El personaje de Jimmy Martino le viene como anillo al dedo a John Stamos, un Jimmy que tiene reminiscencias del personaje más famoso del actor, el tío Jesse de “Padres Forzosos” (Full House).

En “Grandfathered” John Stamos es el dueño de un exitoso restaurante de Los Ángeles y un ligón empedernido, tanto que a veces le cuesta recordar el nombre de la chica con la que ha salido y ha amanecido. Su mano derecha es Annelisse (Kelly Jenrette), una mujer a la que trae de cabeza ya que siempre que el hombre tiene un problema recurre a ella, a cualquier hora cualquier día de la semana.

Un buen día aparece en el restaurante Gerald (Josh Peck), un chico que dice ser su hijo y que acto seguido le comunica que es abuelo de la pequeña Edie (Emelia y Layla Golfieri). Así, Jimmy vuelve a entrar en la vida de Sara (Paget Brewster), con la que tuvo su relación más duradera veinticinco años antes y quien prefirió ocultarle su embarazo conociendo realmente lo cabeza loca que el hombre era.

Poco a poco Jimmy descubrirá qué significa ser padre y abuelo, involucrándose más y más en la vida de Gerald y Edie, retomando su amistad con Sara, y también evolucionará como persona.

Reparto de Grandfathered

A pesar de que John Stamos sea el principal protagonista, “Grandfathered” es una serie coral en la que los demás personajes tienen mucho que aportar. Así durante la temporada se han visto cosas como la relación de Gerald y su amada Vanessa (Christina Milian), madre de Edie; historias en el restaurante con Annalisse y el chef Ravi (Ravi Patel); o algunas cosas sobre Sara.

“Grandfathered” es una comedia familiar que tiene sus puntos fuertes en la interacción de los actores y las situaciones que a veces viven sus personajes, así como en la química que hay entre Stamos y Brewster y la genial personalidad que tiene el personaje de esta última; o la existente entre los propios Josh Peck y Christina Milian.

Espero que FOX la renueve y más después de ese cliffhanger tras un gran episodio final de temporada porque la posibilidad que se ha visto desde el principio, que Jimmy y Sara se den una segunda oportunidad, daría mucho juego.

Luces y sombras en la segunda temporada de Madam Secretary

Téa Leoni y Madeleine Albright en la segunda temporada de Madam Secretary

No ha estado mal la segunda temporada de “Madam Secretary”, aunque la primera entrega fue bastante superior. En esta segunda, recién finalizada en la CBS estadounidense, han habido luces y sombras, en mi opinión, y esas sombras han venido de la mano de Henry (Tim Daly), el marido de la protagonista. El doctor McCord estaba claro que tenía que tener más protagonismo que ser simplemente el comprensivo esposo y paciente padre de la primera entrega, pero hasta prácticamente la mitad de esta segunda temporada, su trama de espionaje relacionada  con un alumno ruso, me pareció muy aburrida.

Porque, lo mejor de “Madam Secretary” son esas cosas con la que Elizabeth (Téa Leoni) tiene que lidiar día sí y día también en su trabajo como Secretaria de Estado y ver el funcionamiento de la política y los pactos que hay. También su tono crítico, porque a veces a los guiones les sale la vena patriótica, pero otras veces se muestran críticos con hechos reales o que se sucedan en la actualidad. De hecho, la serie trata temas muy actuales, aunque tenga que cambiar los países o los nombres de las amenazas.

Tal vez el cambio más significativo entre la primera temporada y esta segunda haya sido la disminución de minutos dedicados a la familia McCord ya que los hijos no han aparecido tanto, y eso podrían explotarlo algo más en detrimento de darle más protagonismo a Henry, al que vuelvo porque su participación en ese grupo dedicado a acabar con el peligroso líder de un grupo terrorista, ha dado su juego.

Yo, personalmente, lo que más disfruto de “Madam Secretary” aparte de lo político que ya he citado, es de la parte en la que la Secretaria discute temas varios con su equipo y de eso, por suerte, sigue habiendo mucho, así como las conversaciones que tiene con su marido.

La temporada que viene, más, porque la serie de Barbara Hall lleva renovada desde enero. Habrá que ver si Elizabeth acepta la oferta del presidente Dalton (Keith Carradine).

Un caso recurrente centra la sexta temporada de Rizzoli & Isles

Bruce McGill y Angie Harmon en la sexta temporada de Rizzoli & Isles

El último episodio de la sexta temporada de “Rizzoli & Isles” se emitió en España el pasado martes de la mano de Calle 13, así que toca comentar la temporada, la penúltima por cierto.

Un caso recurrente centra la entrega, ya que muchas veces se recurre a él, y es que parece que alguien la tiene tomada con Jane Rizzoli (Angie Harmon) a quien hacen daño y cabrean muy mucho a través de sus efectos personales o de las personas a las que quiere.

El equipo ayuda a investigar quién puede estar detrás de Jane, mientras tienen que lidiar con otros casos que, como siempre, han sido más o menos interesantes aunque, como novedad, en algunos de ellos ni nos han dado pie a poder acertar quién era el asesino o la asesina porque no teníamos sospechosos donde elegir. Esta serie tuvo tiempos mejores en lo que a investigación policial se refiere porque se han vuelto bastante vagos a la hora de pensar en casos no haciendo más que repetir tramas que ya hemos visto antes, y con ello me refiero a secuestros y amenazas, principalmente.

Y no solo de “Rizzoli & Isles” bebe esta serie a la hora de repetir fórmulas ya vistas, a las pruebas del último episodio y ese cliffhanger final me refiero, porque previsible no era, para nada (nótese la ironía) lo que iba a suceder.

Pero a pesar de criticarla y de alegrarme de que la séptima temporada vaya a ser la última, porque ya era hora, sigo con “Rizzoli”, que así la llamo yo porque por mucho que haya dos personajes en su título, todo gira alrededor de Jane, porque los personajes molan, y hay algo que nunca han dejado de alimentar: la gran relación de Jane con el genial Vince Korsak (Bruce McGill), que me parece mejor incluso que la que pueda tener con Maura (Sasha Alexander).

Adiós a Doris Roberts, la genial Mildred Krebs

Doris Roberts

El pasado domingo murió a los 90 años de edad en Los Ángeles la actriz Doris Roberts. Las noticias sobre su fallecimiento llenaron Internet y en todas, absolutamente todas, se hacía mención por encima de cualquier otra interpretación de las muchas que realizó durante su carrera a su papel como Marie Barone en la serie “Todo el Mundo Quiere a Raymond” (Everybody Loves Raymond). Lo peor es que casi todas, al menos de las varias que leí, hacían omisión al papel por el que muchos la recodaremos, y es que entre 1983 y 1987 la actriz fue la entrañable e inolvidable Mildred Krebs, quien primero fue a buscarle las vueltas al Remington Steele (Pierce Brosnan) creado por Laura Holt (Stephanie Zimbalist) a cuenta de sus no pagos a Hacienda, y acabó quedándose como secretaria/compañera de fatigas de la detective y su ficticio jefe en “Remington Steele”.

En sus más de sesenta años de carrera, los trabajos de Doris Roberts se centraron en la pequeña pantalla, donde además de en las dos mencionadas series tuvo apariciones en otras como “The Mary Tyler Moore Show” (La Chica de la Tele la llamaron en España), “Las Calles de San Francisco” (The Streets of San Francisco), “Vacaciones en el Mar (The Love Boat), “Cagney & Lacey”, “Se Ha Escrito un Crimen” (Murder, She Wrote), “Padres Forzosos” (Full House), “Sigue Soñando” (Dream On), y más recientemente en “Anatomía de Grey” (Grey’s Anatomy), “The Middle”, “Mujeres Desesperadas” (Desperate Housewives), “Poker de Reinas” (Hot in Cleveland) o “Major Crimes”.

También realizó innumerables telefilmes, en los últimos tiempos unos navideños, y a pesar de su avanzada edad seguía en activo, contando con “JOB’s Daughter” como su último trabajo para la pequeña pantalla en formato de telefilme, y con varios otros trabajos en post y preproducción.

Descanse en paz.

Primera temporada de Shades of Blue

Reparto de Shades of Blue

Cuando leí que Jennifer López iba a protagonizar una serie policíaca, me picó la curiosidad así que cuando NBC estrenó “Shades of Blue” en enero, época de midseason, empecé a verla y la verdad es que me enganchó ya en su piloto.

La serie presenta a la detective de Nueva York Harlee Santos, López cómo no, que forma parte del grupo de policías corrupto que lidera quien hace tiempo la sacó de un gran lío relacionado con su novio Miguel (Antonio Jaramillo) y padre de su hija Cristina (Sarah Jeffery), el teniente Matt Wozniak (Ray Liotta), Woz para los amigos.

Harlee le debe mucho a Woz y además tiene problemas financieros ya que el colegio de su hija no es barato. Sus problemas se incrementan cuando el agente Robert Stahl (Warren Kole) se acerca a Harlee y le hace su topo para destapar la corrupción. Harlee actúa por el bien de su hija pero Wozniak, que tiene contactos importantes, enseguida descubre que hay un topo en su equipo y se vuelve algo paranoico, claro que en Harlee es en quien más confía además de en sí mismo.

Así, a lo largo de trece episodios se ve cómo Harlee trabaja con el FBI para librarse de la acusación pero también cómo miente e intenta evitar lo inevitable mientras trata, asimismo, de que su equipo salga indemne de la situación y con algunos problemas familiares que surgen con la reaparición de Miguel en escena. Los problemas, por supuesto, se acrecentan episodio tras episodio.

No es “Shades of Blue” la típica serie en la que los protagonistas tienen que atajar un problema mientras resuelven un caso, ya que lo importante es esa investigación en la que han metido a Harlee y lo que acarrea, sin que apenas haya caso episódico en las trece entregas de la temporada.

La verdad es que me ha parecido una temporada entretenida e interesante con un final realmente bueno y tengo ganas de ver por dónde van los tiros en la segunda temporada, ya que a un mes de su estreno la cadena ya anunció que habría más el año que viene. No es una serie de esas que pasarán a la historia, ni mucho menos, pero se deja ver y tiene giros varios, lo que siempre se agradece si no son demasiado rocambolescos.