Big Love: Amor, rencor, odio y poligamia

Promo de Big Love

Bill Henrickson (Bill Paxton) nació en Juniper Creer, Utah, un complejo polígamo que vivía bajo las órdenes del profeta Orville Henrickson, su abuelo. Este falleció en extrañas circunstancias cuando estaba de viaje junto a su contable Roman Grant (Harry Dean Stanton) quien asumió el poder del complejo de la noche a la mañana. Como vio que Bill podía llegar a ser una amenaza para sus ansias de poder, hizo que Frank (Bruce Dern), el padre de Bill, le echara del lugar cuando tan solo tenía catorce años. Su madre Lois (Grace Zabriskie), una mujer temerosa de su marido, no pudo hacer nada al respecto.

Bill pudo forjarse una vida, una buena vida, lejos de Juniper Creek y de la poligamia. Conoció a Barbara Dutton (Jeanne Tripplehorn) y se casó con ella, teniendo tres hijos: Sarah (Amanda Seyfried), Ben (Douglas Smith) y Tancy, alias Teenie (Jolean Wejbe primero y Bella Thorne después). Barb, mormona no polígama, tuvo cáncer de mama y por ese motivo, por el temor de dejar a sus hijos sin una madre hizo caso a Bill y se convirtieron a la poligamia, a pesar de que eso le costó la relación con su madre Nancy (Ellen Burstyn) y con su hermana Cindy (Judith Hoag).

Así entró en la familia Nicolette Grant, alias Nicki (Chloë Sevigny), hija de Roman Grant. Más tarde llegó la tercera esposa, Margene Heffman (Ginnifer Goodwin) y ambas mujeres, casadas en espíritu no por lo legal como Barb, dieron nuevos hijos al matrimonio, dos en el caso de Nicki, tres en el de Margie.

Harry Dean Stanton en Big Love

“Big Love”, creada por Mark V. Olsen y Will Scheffer y emitida en la cadena HBO entre 2006 y 2011, se atrevió a hablar de la poligamia que, aunque esté prohibida en Estados Unidos desde el siglo XIX, en el estado de Utah sigue existiendo. Sus creadores dijeron que no quisieron mostrar ninguna postura entorno a ella, pero su idea inicial se la llevó el viento porque se pude entrever el tono crítico en más de una ocasión a través del diálogo y de las acciones de los personajes.

La serie se centra en la familia Henrickson, que tienen los mismos problemas diarios que puede tener cualquier familia y a los que se suman los derivados de la poligamia, principalmente el tener que ocultar a todo el mundo, vecinos o trabajadores, lo que realmente son pero también luchar contra la figura del malvado, porque hay que ver lo malo que es, Roman Grant, que siempre está presente salga o no en pantalla.

Y es que, a pesar de todo, Bill aceptó dinero de Roman para pagar el tratamiento de Barb y para abrir su primera tienda: Home Plus. Los beneficios de la segunda tienda fueron la causa de muchos líos porque Bill ya le daba beneficios por el primer negocio y no quería hacerlo también por el segundo. Muchos dimes y diretes entre Bill y Roman hubo. Rencor, todo. Odio también.

Bruce Dern y Grace Zabriskie en Big Love

A pesar de que la idea del amor está muy presente a lo largo de las cinco temporadas de “Big Love”, sobre todo amor a la familia que es en lo que se posiciona desde el primer momento la serie, también hay algo de tiempo para el romance. Pero después del amor, hay mucho espacio tanto para el rencor como para el odio y no solo entre Bill y Roman como citaba, sino en el seno de la propia familia Grant o en el de los Henrickson. el hijo de Roman, y hermano de Nicki, Alby (Matt Ross) es, verdaderamente, un ser despreciable que acaba odiando a su padre y hasta a su madre Adaleen (Mary Kay Place) aunque esta nunca le acabe dando la espalda; por la parte de los Henrickson, Bill no soporta a su padre Frank y no solo porque le echara de su casa tan joven, sino por cómo trató siempre a su madre.

Se dice que el amor mueve montañas, en “Big Love” desde luego que se hace porque es incomprensible que con tanta persona malvada como sale en la serie, otros les sigan queriendo. Son los casos de la propia Nicki con respecto a sus progenitores y hermano, de Lura (Anne Dudek) con respecto a su marido Alby, o de Lois con respecto al horrible Frank.

Muchas cosas suceden en esta serie: vaivenes en las relaciones, traiciones, asesinatos e intentos de asesinato, crisis de fe, negocios, política… Pero siempre la palabra familia predomina sobre lo demás. Porque, según las creencias de los Henrickson, no de todos que también hay que decirlo, lo más importante es que la familia se reencuentre en el más allá y sigan todos juntos. Escrito así parece una chorrada, pero eso es básicamente lo que creen, que la vida en la Tierra no importa tanto, sino la vida en el más allá todos reunidos.

Mary Kay Place y Matt Ross en Big Love

Y sí, hay críticas a la poligamia radical, pero también se pueden ver críticas a la poligamia practicada por los Henrickson sobre todo cuando hay personajes que abren los ojos y descubren que, por mucho que quieran a su familia, hay otras opciones. Entraría en criticar lo que se muestra pero eso es otro tema y tampoco viene al caso, realmente.

Me ha gustado “Big Love”, creo que es una serie que está bastante bien en general aunque peca de muchas cosas. Primero de repetirse con tanto problema y tanto malvado, y malvada; segundo de tener unos episodios extremadamente largos en los que se quiere abarcar demasiado sin ser realmente necesario; y tercero de sus altibajos porque las temporadas impares están bien, resultan interesantes y son más entretenidas que la segunda, tediosa, y la cuarta, con mucho frente abierto.

No puedo terminar esta entrada más que alabando el trabajo del reparto principal y secundario. Bill Paxton está muy bien en su papel, Jeanne Tripplehorn me ha hecho cambiar la visión que tenía de ella y al final su personaje me ha parecido el mejor de todos, Chloë Sevigny y Ginnifer Goodwin están fantásticas también. Pero qué decir de los secundarios con la tremenda interpretación de Grace Zabriskie, aunque ciertamente no me gustó nada el final de historia para su luchadora Lois; Bruce Dern, Harry Dean Stanton, Mary Kay Place o Matt Ross.

Foto de familia de Big Love

El extenso reparto incluye nombres como Mireille Enos, Shawn Doyle, Aaron Paul, Tina Majorino, Sissy Spacek, Gregory Itzin, Audrey Wasilewski, Kevin Rankin, Zeljko Ivanek, Cassi Thomson o Adam Beach.

Se puede hacer pesada ciertamente “Big Love”, serie no apta para hacer maratones con ella aunque así me la acabé porque me ha llevado bastante tiempo hacerlo, pero calidad tiene sobre todo cuando la trama gira entorno a los Henrickson y no se va por otros derroteros, y muy buenos episodios también. De su final, el que me hizo llorar (algo que me suele pasar cuando veo una serie que me gusta pero creo que fue más por lo que sucedía por un personaje en concreto y no de los principales), puedo decir que me pareció un perfecto cierre.

“Big Love” es de esas series que no son, ni mucho menos, para todos los públicos, pero me alegro de haberla visto.

V Premios Diario de una Teléfila

Los Premios Diario de una Teléfila cumplen cinco años. Las bases están al final pero incluyo toda serie que haya visto entre enero y diciembre de 2014, estrenadas en Estados Unidos, España o incluso el Reino Unido, sean nuevas o lleven varias temporadas. Ojo que hay spoilers:

Serie del Año / Drama del Año: The Killing.

Mireille Enos en la finale de The Killing

Que sí, que soy muy fan de “The Killing”, ya lo sabéis. Le habrán dado palos pero ojalá el tiempo la ponga donde merece estar, al menos para quienes la hemos disfrutado desde el primer minuto hasta el ya definitivo último, gracias Netflix por ese cierre corto pero intenso, está en ese olimpo de series.

“The Killing” es grande por muchas razones, no me voy a repetir con mis halagos y alabanzas pero sí diré que ese último viaje con ese gran cierre me han llevado a darle estos dos premios. La he disfrutado muchísimo.

Comedia del Año: Mom.

Allison Janney y Anna Faris en el episodio 1x14 de Mom

Me río mucho con “Mom”, creo que es una gran comedia… Aunque es más un drama con tintes de comedia porque semana tras semana, normalmente, nos cuentan cosas francamente duras, pero lo hacen con mucho sentido del humor, a veces de ese verde o grotesco que se perdona porque siempre está hecho con buen gusto. Me gusta mucho esta serie y ojalá dure mucho tiempo.

Episodio del Año en Drama: La finale de la primera temporada de “True Detective”

Woody Harrelson y Matthew McConaughey en el final de la primera temporada de True Detective

Me tardó un poco en convencer “True Detective”, y disfruté su primera temporada aunque no me parece la gran serie que a muchos sí. De todas formas, tiene mucha calidad, eso es indudable, y su finale… ¡Menuda finale! Qué nervios, qué tensión, qué sufrimiento… Por ese último episodio de la temporada con el que se puso fin a la historia, se merece este premio porque fue más que brillante.

Episodio del Año en Comedia: Toilet Wine and the Earl of Sandwich de “Mom”.

Octavia Spencer, Allison Janney, Mimi Kennedy y Anna Faris en el episodio 1x19 de Mom

Curioso elegir un episodio dramático como el mejor de comedia de todo el año. Pero las cuatro mosqueteras de “Mom”, y quienes sigáis la serie seguro que me entendéis, se embarcaron en ayudar a una de ellas a que atara todo antes de ir a la cárcel. Fue durillo por muchas cosas pero como “Mom” en una comedia… Ahí está el premio.

Mejor Serie de Estreno del Año: True Detective.

Promo de la primera temporada de True Detective

De todo lo que se ha estrenado en este 2014 “True Detective” ha sido sin duda lo mejor. Unas interpretaciones fantásticas, sobre todo de sus dos actores principales, una realización brillante, buenos guiones y una fotografía excelente han hecho de ella lo que es.

Mejor Finale: True Detective.

Ya he hablado del episodio así que no me voy a repetir.

Mejor Series Finale: The Killing / The Newsroom.

 Mireille Enos y Joel Kinnaman en la finale de The Killing

¿Qué más puedo decir de mi querida “The Killing”? Nada más, que ya me he repetido bastante. Final más que satisfactorio.

Jeff Daniels en la finale de The Newsroom, tercera temporada

Soy fan de “The Newsroom” y creo que su finale superó las expectativas que tenía del episodio, que eran bastantes. Fue un muy buen cierre con autohomenajes incluidos y hasta con música. Redondo.

Personaje del Año: Rust Cohle.

Matthew McConaughey en la primera temporada de True Detective

Menudo descubrimiento el bueno de Rust Cohle a quien dio vida magistralmente Matthew McConaughey en la primera temporada de “True Detective”. Un personaje muy complejo al que hemos visto de dos maneras diferentes, en el tiempo real de la serie y en los flashbacks que nos narraron el caso que investigó con su compañero. Lástima que no veamos nada nuevo de Rust porque la segunda temporada de “True Detective” tendrá reparto diferente.

Flashforward del Año (dícese serie que prometía y que se quedó en nada a las primeras de cambio): How to Get Away With Murder.

Promo de How to Get Away With Murder

Pintaba bien pero “How to get With Murder” es un bodriete. Mucho tener de productora ejecutiva a Shonda Rhimes pero no es una serie suya y se nota, en especial por los personajes que son malos no, lo siguiente. Dejé de verla a los seis episodios y no quiero saber nada más de ella. ¿Mejorará? Lo dudo mucho.

Premio No Entiendo tu Éxito: How to Get Away With Murder.

Reparto de How to Get Away With Murder

Repite porque sí, ¿cómo puede ser una de las series más vistas en Estados Unidos? ¡Alucino!

Premio Debería Haber Acabado Ya: Mentes Criminales (Criminal Minds).

Thomas Gibson y A. J. Cook en el episodio 200 de Mentes Criminales

Repite por segundo año consecutivo… Pero esta vez ya la he dejado. Bueno, no del todo, que poco a poco la estoy revisionando porque me apetece recordar los buenos episodios, las buenas temporadas que fueron muchas. Se fue Lola Glaudini, llegó Paget Brewster. Se fue Paget, ficharon a Jeanne Tripplehorn y esta en la novena temporada decidió también marcharse dejando su espacio en la décima a Jennifer Love Hewitt. No sé, creo que deberían pensar en cerrarla porque no es ni la sombra de lo que fue y para muestra ese horrible episodio 200 en el que nos quisieron vender a una JJ cazadora de Bin Laden ¿y qué más? Ah sí, tuvo que llegar Prentiss a salvar el día y a la rubiales, una vez más.

Mejor Actor de Drama: Matthew McConaughey.

Matthew McConaughey en la finale de la primera temporada de True Detective

Siempre me ha gustado Matthew McConaughey como actor pero hasta el año pasado y este año no se le ha tenido en consideración. Cuando alguien le criticaba yo siempre mencionaba la película “Tiempo de Matar” (A Time to Kill) para callar las críticas. En “True Detective” estuvo soberbio.

Mejor Actriz de Drama: Mireille Enos.

Mireille Enos en el último plano de The Killing

Mireille Enos es tan buena actriz que no tiene que decir nada para comerse la pantalla. Basta un gesto, una mirada y ya dice mucho. En la última temporada de “The Killing” volvió a hacer de las suyas.

Mejor Actor de Comedia: Will Arnett.

Will Arnett en The Millers

Le han cancelado “The Millers” pero Will Arnett me parece un tipo gracioso y creo que era el alma de la serie junto con Margo Martindale, juntos hacían una buena pareja madre-hijo y Arnett podía sacar al humorista que lleva dentro.

Mejor Actriz de Comedia: Allison Janney.

Allison Janney en Mom

Hace drama, hace comedia y es grande en ambas. Allison Janney puede con todo hasta con un personaje que debería caer bastante mal pero que cae muy bien, un personaje dramático llevado a cabo con mucho humor.

No te Deberían Haber Cancelado: Revolution.

Zak Orth, Billy Burke, David Lyons y Elizabeth Mitchell en el 2x15, Dreamcatcher, de Revolution

¿Me acuerdo todavía de “Revolution”? Sí, y todo porque la dejaron muy inconclusa y merecía, al menos, una temporada de cierre. Con sus altibajos, la serie era entretenida y medianamente interesante. Una pena y más teniendo en cuenta que uno de los mejores episodios del año lo tuvo la serie.

Mejor Banda Sonora: Anatomía de Grey.

Mosaico de despedida a Sandra Oh en la finale de la décima temporada de Anatomía de Grey

En “Anatomía de Grey” (Grey’s Anatomy) les dio por incluir versiones de canciones de los ochenta durante buena parte de la décima temporada. Versiones realmente buenas que tenían mucho significado en los episodios. La música sigue siendo muy cuidada en la undécima temporada y desde luego que es la serie con mejor banda sonora para mí.

Escena del Año: La última escena de The Killing.

Omito la foto porque no hay imagen en la que se vea a sus dos protagonistas. Pero esa escena final, la tenía decidida desde que la vi para esta categoría.

Menciones Especiales: Coupling, Andy Richter Controls the Universe, 24: Vive Otro Día y
A Dos Metros Bajo Tierra

Reparto de Coupling

Me costó ponerme de nuevo a ver “Coupling” entera de una vez pero cuando tuve tiempo, la vi del tirón, como hay que visionarla. Una buena comedia, muy divertida, sobre las relaciones de pareja made in Britain.

Promo de Andy Richter Controls the Universe

Una de esas joyas de pocos episodios que deberían haber durado más. “Andy Richter Controls the Universe” nació y murió a mediados de la pasada década y hoy por hoy me parece una de las comedias más originales que he visto. ¿Divertida? Mucho.

Promo de 24: Live Another Day

“24” volvió por todo lo alto con una entrega de solamente doce episodios en los que el tiempo corría más de lo normal. “24: Vive Otro Día” (24: Live Another Day) no solo nos devolvió a Jack Bauer, sino también a Chloe O’Brian, a James Heller y a su hija Audrey. La mejor temporada desde el final de la quinta.

Reparto de la primera temporada de A Dos Metros Bajo Tierra

Qué buena es “A Dos Metros Bajo Tierra” (Six Feet Under). La disfruté mucho, aunque hubo cosas que no me gustaron nada, pero ninguna serie es perfecta. Tal vez no la volvería a ver, tal vez sí lo haga en muchos años, pero calidad no le falta y buenas interpretaciones tampoco.

Bases de los premios:

-Los premios son totalmente subjetivos, es decir, están basados en mis gustos sobre lo que veo y he visto.
-El período de series incluye desde enero de 2014 hasta diciembre del mismo año.
-Las series que he tenido en cuenta son todas las que he visto, enteras o no, se hayan estrenado o emitido este año en Estados Unidos, Reino Unido o en España.

Perfecto broche de oro para la cuarta y última temporada de The Killing

Mireille Enos en el último plano de The Killing

Hace una semana llegó la fecha señalada por Netflix para el estreno de los seis últimos episodios de una serie que salvó de la muerte por segunda vez, para que quienes han contribuido a hacerla grande y para quienes queríamos más, porque merecía ser cerrada y no dejada con un fundido a negro y un cliffhanger, tuviéramos lo que nos merecíamos, lo que “The Killing” merecía.

Una semana después, y curiosamente justo un año después de que viera ese final que todos pensamos que era el definitivo, ya puedo decir que he visto la última temporada de una de mis series preferidas, una de las mejores series policíacas de todos los tiempos y una gran serie sin duda porque, para gustos obviamente pero la calidad de “The Killing” es indudable.

El argumento de la cuarta entrega de la serie desarrollada por Veena Sud tomando como base la danesa “Forbrydelsen” se resume en que tras lo acontecido en la temporada anterior los detectives Sarah Linden (Mireille Enos) y Stephen Holder (Joel Kinnaman) tienen que lidiar con lo que hicieron tratando de salirse con la suya mientras investigan un nuevo caso, el de la familia Stansbury cuyo único superviviente, Kyle (Tyler Ross) estudiante en la academia militar Saint George, salvó la vida a pesar de un tiro en la cabeza pero no recuerda nada.

Pero decir que la última temporada de la serie trata solo de eso no es solo quedarse corto sino faltar a la verdad, porque eso es el argumento superficial de todo lo que en seis fantásticas horas de televisión se nos muestra. La cuarta temporada de “The Killing” ve de personas rotas. Por un lado tenemos a Linden y a Holder tratando de seguir adelante mientras su relación se resquebraja poco a poco, con ella completamente desesperada y aterrorizada diría yo sin ver una salida clara a lo que hizo y él le ayudó a encubrir; y con él madurando a marchas forzadas tratando de que ella no se venga abajo y todo su plan se vaya al garete.

Joan Allen en la cuarta temporada de The Killing

Por otro lado está Kyle Stansbury, un chico que se ha quedado solo a pesar de que ya lo estaba, aunque su hermana pequeña era la única que le apreciaba y a la que él apreciaba, condenado a tratar de acordarse de qué sucedió la noche que su cerebro ha borrado en una academia militar donde sus compañeros no le tienen simpatía y la coronel Margaret Rayne (Joan Allen) ha de ser su tutora. Ella también tiene lo suyo, con la pérdida de alguien a quien quería y de su puesto en el ejército resignada a dirigir una escuela rodeada de chicos con problemas a pesar de que todos son de familias bien con el baile como única salida para escapar de su realidad.

Y lo increíble es lo relacionadas que están las historias de Kyle y Margaret con la de Sarah, con ese tipo de frases que uno y otra le sueltan y con las que ella se siente identificada porque su cara lo dice todo. Seremos fans de Linden y Holder, la cuarta temporada habrá sido sobre ellos especialmente pero “The Killing” es más la historia de Sarah que otra cosa, de hecho con ella se abre y se cierra el círculo: Linden corriendo por el bosque hasta llegar al lago en el piloto, Linden corriendo por el bosque hasta llegar al lago en la apertura de la finale.

A diferencia de que quisiéramos saber quién mató a Rosie Larsen (Katie Findlay) en las dos primeras entregas y sufriéramos con el dolor de su familia, o de que tuviéramos tremendas ganas de que el asesino de la tercera temporada fuera apresado y pagara por todo lo que hizo por Bullet (Bex Taylor-Klaus) o por Kallie (Cate Sproule), por Ray Seward (Peter Sarsgaard) o incluso por la propia Linden; en esta temporada final el caso de asesinato investigado no ha dado vínculos emocionales en lo que a las víctimas se refiere, sino solamente con Kyle y tal vez con Margaret porque los demás personajes de la historia, los otros dos cadetes básicamente, solamente han aportado ese toque de intriga que la investigación necesitaba.

Tyler Ross en la cuarta temporada de The Killing

Ni siquiera, a diferencia de las otras temporadas, la historia ha dado para teorizar. Ha sido un viaje emocional en toda regla en el que hemos podido ser testigos de algo más personal sobre los protagonistas y de un caso muy bien montado por la relación con Sarah de la que hablaba.

A partir de aquí y hasta nuevo aviso spoilers así que si aún no has finalizado “The Killing”, no sigas leyendo hasta el próximo aviso.

Miedo ha dado Linden. Miedo porque nunca la habíamos visto tan hundida, ni siquiera cuando estuvo en el psiquiátrico, ni siquiera cuando tuvo que mandar a su hijo Jack (Liam James) lejos de ella. Desesperada, sacando fuerzas de donde no las tenía para hacer frente no solo a la coronel Rayne sino al detective Carl Reddick (Greg Henry) cuando este ata cabos y descubre lo que ella y Holder hicieron y empieza a apretarles las tuercas. Y enajenada dispuesta a atropellar y no mirar atrás a la hija de su exnovio y exjefe James Skinner (Elias Koteas) para que dejara de atormentarla.

Rompió un espejo y su imagen quedó desfigurada, no hacían falta palabras para indicarnoslo porque en “The Killing” es tan importante lo que se dice como lo que no. Y en su línea, trata de alejarse y alejar a todo el mundo a quien le importa y que le importan de ella porque, su madre Gena (Frances Fisher) la abandonó y como le dice cara a cara cuando Sarah va a verla para que se encargue de Jack si le pasa algo o tiene que marcharse “No soy buena en quedarme, creo que te pareces mucho a mí”. Al menos Linden consiguió lo que seguramente habría querido saber durante toda su vida, por qué en el día más feliz de su vida su madre la abandonó, y tal vez ello hizo que el resto fuera tan infeliz.

Mireille Enos, Joan Allen y Joel Kinnaman en la cuarta temporada de The Killing

Claro que Stephen ha tenido lo suyo también. Primero haciendo de Linden, siendo el maduro, el fuerte, el que trataba de que su compañera no se desmoronara para que ambos no acabasen entre rejas. Después volviendo a las andadas, con las malas formas y el coqueteo con la droga y refugiándose en la religión preguntando dónde estaba Dios porque él desde luego no le encontraba por ninguna parte para que le ayudara.

Al menos decidió que podría ser alguien siendo un buen padre y marido con Caroline (Jewel Staite), pero los reproches de su hermana y de la propia Sarah no le ayudaron a creérselo del todo. Eso sí, se negó a decirle nada a Reddick y no precisamente para protegerse a sí mismo, y su mirada lo dijo todo cuando a Linden se le fue la olla y le acusó de haber escondido el casquillo y de haber hablado. Una de las escenas más duras de la serie, porque en ese punto no hay retorno, todo se podía ir a la mierda.

Pero como Reddick le dice a Sarah, los que tienen conciencia son los que acaban confesando y ella no duda en hacerlo porque es algo que debe hacer, se lo debe a ella, se lo debe a Stephen, de lo debe a todas las chicas a las que Skinner mató y a la hija de este. Y ahí, de la nada regresa Darren Richmond (Billy Campbell) para decirle que si se supiera lo que Skinner hizo sería una desgracia, que se suicidó y que quien mató a las chicas fue Joe Mills. Pero Sarah quiere llegar a la prensa si hace falta y Richmond le dice que a nadie a más que a él le gustaría encerrarla porque por ella está en silla de ruedas, pero que con su historial psiquiátrico no la creerían. Y ya sola en la sala de interrogatorios se toma su tiempo para ponerse bien la coleta y mirar al espejo sabiendo que al otro lado del cristal está su compañero, su amigo Holder mirando en lo que cobra un tono de despedida repentino cuando vemos su placa en la mesa.

Mireille Enos y Joel Kinnaman en la finale de The Killing

Pero antes de esos geniales catorce minutos finales con unos prodigiosos ocho hasta los créditos, vuelvo al caso de asesinato. Un caso en el que Kyle no engaña solamente a Linden que lo toma bajo su protección como si de su propio hijo se tratara, sino a todos los espectadores porque todo estaba muy bien orquestado para que nos diéramos cuenta de que Margaret Rayne ocultaba algo, me lo olí un pelín antes de que llegara la confesión de que Kyle era su hijo y le estaba protegiendo, y de que el chico era quien había acabado con su familia. Un cierre duro también con Rayne confesando cuatro asesinatos que no había cometido tras sí acabar con la vida de dos de sus chicos, los que también habían hecho que pensáramos en ellos como los ejecutores de los Stansbury.

Holder va al cementerio a entregarle a Danette (Amy Seimetz) la madre de Kallie un pendiente de su hija y a disculparse por lo que le dijo cuando ella trató de ir a ver el cadáver de su hija. Incluso le pregunta por Sarah, pero él se marcha sin dar explicaciones derecho a la tumba de Bullet donde deja su colgante. Y suena esa música con la que acababan los episodios… No es el caso esta vez ya que se ve cómo Linden deja vacía su casa, encuentra el casquillo que le acusó a Stephen de haber cogido y se marcha echando un último vistazo al lago, al bosque.

Joel Kinnaman en la final de The Killing

Sabemos que pasan unos años, cinco en concreto según he leído, porque vemos a Stephen con una niña de nombre Kalia a la que deja en el autobús escolar prometiendo que la recogerá en casa de su madre lo que indica que su matrimonio con Caroline no funcionó. Y después le vemos en su trabajo, lo que parece un grupo de apoyo religioso a adolescentes y al salir del edificio sus ojos se posan en quien le está esperando, Sarah, a quien recibe con un chiste y ella con una sonrisa.

Y llega esa disculpa que él se merecía y la explicación de que tras buscar un hogar toda su vida lo encontró en ellos. “Éramos tú y yo juntos en ese estúpido coche dando vueltas y fumando cigarrillos”, le dice, añadiendo que debería haber sabido que él era la única persona que siempre estaba y su mejor amigo. Y Holder le dice que se quede pero ella se marcha después de darse un gran abrazo… Cinco minutos en los que los ojos de cordero de él hicieron que la tensión sexual no resuelta fuera más que palpable, cinco minutos en los que pasé diciendo “bésala, bésala”. (Que conste que cuando empiezan a separarse parece que hay un momento beso, pero no, aunque Veena Sud ha dicho que en una de las tomas cuando la grúa no les estaba grabando a ellos siguieron con la escena y sí hubo beso porque no sabía qué hacer. Nadie lo grabó y unos pocos lo vieron solamente).

Pero Sarah se marcha, huye en coche por un “Seattle” lluvioso con algún resquicio de sol. Y va al lago, donde empezó todo, donde parece que iba a acabar todo con ese típico, clásico plano de “The Killing” con ella de espaldas frente al agua… Pero aún había algo más, por si ya no estábamos llorando, que yo aún no había empezado porque solo podía decirle a la pantalla “vuelve, vuelve”. Porque lo hace, Holder la ve, ella sale del coche y sonríe (la imagen es la del inicio de esta entrada).

Ahí empezaron los lloros pero no la sensación de vacío que me suele quedar cuando una serie que me encanta se acaba porque todo había sido perfecto de principio a fin, sin un pero, solo grandeza (que soy muy fan, que sí, que sí, lo sé).

Mireille Enos en la finale de The Killing

Fin de los spoilers, ya puedes retomar la lectura si los has saltado.

Prácticamente han sido seis horas de nervios, tensión y muchas emociones. Y “Eden” el último episodio escrito por Veena Sud como no podía ser de otra manera y dirigido magistralmente por Jonathan Demme ha sido muy intenso. Qué gran uso de la música una vez más, qué gran fotografía de principio a fin.

Han hecho justicia a toda la serie y nos han brindado este regalo porque la serie lo merecía, porque nosotros lo merecíamos. Y una vez más no me queda más que dar las gracias a Veena Sud, a Netflix por rescatarla, a todos los que han trabajado por estas seis horas y a esa pareja protagonista que se ha vuelto a lucir. Y se quedarán sin reconocimiento pero ¿qué más da? Ya se lo damos nosotros.

Oficialmente “The Killing” es historia de la televisión, no tendremos más pero siempre nos quedarán los revisionados y creo que mi primero no tardará mucho en llegar. Grande, ¡viva “The Killing”.

The Killing ya está en Netflix

Cuarta temporada de The Killing

Hoy es el día del regreso de “The Killing” para su cuarta y última temporada. El portal Netflix, el encargado de traerla a la vida por segunda vez no ha perdido el tiempo y ya ha puesto los seis episodios que forman la temporada en streaming para quienes puedan verlo, en Estados Unidos al menos, los disfruten. Toco madera porque los compartidores se den prisa para que el resto la podamos ver.

Esta entrega cierra la historia de los detectives Sarah Linden (Mireille Enos) y Stephen Holder (Joel Kinnaman) y arranca en el mismo punto en el que finalizó la tercera entrega. Un nuevo caso hará que los detectives investiguen, el asesinato de un cadete en una escuela militar de chicos dirigida por la coronel Margaret O’Neal (Joan Allen). Con ellos regresan el detective Carl Reddick (Gregg Henry) y al parecer también el hijo de Linden, Jack (Liam James). Además, conoceremos a la madre de la detective a la que da vida Frances Fisher.

Serán casi seis horas de televisión porque, como indicó hace unas semanas Veena Sud, productora y desarrolladora de “The Killing”, Netflix no tiene cortes de publicidad por lo que los episodios no tienen que tener el metraje habitual.

Ganas hay muchas de ver cómo acaba no de que acabe porque sí, ya hay que volver a hacerse a la idea pero definitivamente esta vez, porque tres resurrecciones serían demasiado (¿o no?), de que aquí se cierra la historia, aquí acaba esta gran, gran, gran serie que a quienes nos cautivó desde el primer momento no ha hecho más que darnos fantásticos momentos.

Así que ahora solo falta esperar a que esté disponible para disfrutar del final de una serie que espero el tiempo ponga en el pedestal en el que debe estar.

Imagen: The Killing

¡Y The Kiling vuelve a resucitar!

Joel Kinnaman y Mireille Enos en una promo de la tercera temporada de The Killing

“Don’t stop believin’, hold on to that feeling” cantaba Journey en esa gran canción clásica llamada “Don’t Stop Believin'” de los años 80. Con “The Killing” seguro que no he sido la única en firmar una petición para que vuelva o quejarse a través de Facebook a AMC por su cancelación y tampoco en agarrarme a la creencia de que, por qué no, a lo mejor quedaba algo de esperanza para que la serie tuviera una resolución.

La verdad es que era algo difícil que pudiera pasar y parecía muy claro que la tercera temporada iba a ser la última tras la negación de AMC a renovarla pero incluso un grupo seguía haciendo presión por Twitter y ayer saltó la noticia con la que me he despertado. Netflix se erige en salvadora y mi querida “The Killing” tendrá el final que se merece (suck it, AMC!).

Netflix ha llegado a un acuerdo con Fox Studios y Veena Sud tras varias negociaciones y todas las partes están encantadas con la resolución, los fans también los estamos ¿o no? No nos podían dejar como lo hicieron, obviamente podían pero gracias a quienes han seguido intentando revivirla veremos qué pasa después de lo que Sarah Linden (Mireille Enos) hizo y cuál es su final de historia y el de su compañero, el detective Stephen Holder (Joel Kinnaman).

Sí, solo serán seis episodios y sabrán a poco pero menos da una piedra y al menos seguro que los disfrutaremos como lo hemos hecho con las tres temporadas anteriores porque habrá gente que se sintió estafada tras la primera temporada, la AMC la habrá dejado de lado dos veces, reculando una, pero para quien escribe estas líneas “The Killing” es una de las mejores series de los últimos años y una de las mejores de la historia de la televisión en lo que al género policíaco se refiere.

Y, como no, Veena Sud volverá a estar detrás como showrunner y Mireille y Joel demostrando su química una vez más. Solo espero que al ser Netflix nos lleguen los episodios sin problema alguno pero como otras series han llegado creo que no debería preocuparme.

Lectores, lectoras, “The Killing” está viva para una última historia, ¡viva “The Killing”! Y gracias, muchas gracias a quienes lo han hecho posible (a tí no, AMC).

Se veía venir pero aún así duele: The Killing, cancelada

Joel Kinnaman y Mireille Enos en una promo de la tercera temporada de The Killing
Ayer me levanté con la noticia que por una parte esperaba y por otra vislumbraba. Un mes después del final de la tercera temporada, AMC se pronunció y a pesar de que me lo esperaba, me dolió leerlo. La gran, porque lo es, “The Killing” ha sido cancelada. Vale, no es la primera vez que pasa, el año pasado al acabar la segunda y resolverse el asesinato de Rosie Larsen, la cadena de cable hizo exactamente lo mismo pero, no caerá la breva de que la devuelvan a la vida por segunda vez. Eso, si no me equivoco, en una misma cadena solo ha pasado con todo un clásico como es “Cagney & Lacey” que emitió en los años ochenta CBS.

El año pasado tras su cancelación escribí una oda de amor a esta serie alabando sus dos primeras y únicas entregas hasta 2012. ¿Me voy a repetir? No, ahora pienso alabarla pero en plan general porque ¿por qué me parece (ha parecido) tan buena “The Killing”?

Las dos primeras temporadas trataron sobre el mismo caso. No vimos una serie policíaca al uso sino que episodio tras episodio tuvimos partes de investigación, pistas buenas, pistas malas, una trama política que no parecía pintar demasiado y que acabó por encajar aunque no de la manera en la que muchos (si no todos) pensábamos o la evolución del dolor-recuperación (si realmente la hay después) de la familia Larsen.

Un muy buen reparto, con esa fantástica pareja protagonista como son Joel Kinnaman y Mireille Enos al frente, una genial ambientación y uso de la música acompañaron a los buenos guiones y dieron momentazos de todo tipo dejándome muchas veces el corazón en un puño (la escena de la confesión del asesino en el último episodio de la segunda entrega aún me produce escalofríos).

La tercera temporada estuvo muy a la altura de sus predecesoras. Con más momentos Linden-Holder que nunca, otro gran puñado de secundarios y una historia muy dura, “The Killing” renació de sus cenizas a lo grande con doce episodios para enmarcar. No me pareció que hubiera uno malo, el final fue espectacular y el décimo episodio absolutamente brillante con el que no pude evitar derramar algunas lágrimas.

Sí, “The Killing” hace, si te gusta, que te involucres en la historia, que te metas dentro y teorices hasta la extenuación para intentar descubrir por dónde van los tiros e intentar descubrir al culpable. Pero teorías del mal aparte, se disfruta mucho porque Veena Sud ha desarrollado a lo largo de sus tres temporadas una de las mejores series policíacas de todos los tiempos, en mi opinión que para gustos las series.

Y sí, nos la han vuelto a cancelar y como único consuelo queda que quienes la disfrutamos todita y esperamos semana a semana paciéntemente a ver un nuevo episodio y quienes incluso estando de vacaciones nos pusimos nerviosos porque no había manera de descargarla (sí, el caso de la que escribe), tenemos una gran serie de tres temporadas y 38 episodios para revisionar cuando queramos. Necesariamente las grandes series no tienen que durar ni siete ni diez temporadas.

Y, parafraseado mi post del pasado año, “The Killing” ha muerto ¡viva “The Killing” hoy y siempre.

Buena finale para la tercera temporada de The Killing, tan brillante como siempre

MIreille Enos y Joel Kinamman en en 3x11 de The Killing

Saco un huequito en mis vacaciones para comentar la finale de “The Killing” que la tengo bastante fresca. Una finale de dos episodios en los que los detectives Linden (Mireille Enos) y Holder (Joel Kinnaman) empiezan a pasar página tras la supuesta resolución del caso pero claro, sobre decir que lo de Joe Mills (Ryan Robbins) no se lo creía nadie.

Así tras el muy brillante episodio número 10, ese íntegramente dedicado a Ray Seward (Peter Sarsgaard), estaba claro que el caso tenía que dar un vuelco porque entre las muchas cosas que la serie desarrollada por Veena Sud tiene es su capaz de sorprender.

Y ahora es cuando empiezan los spoilers así que si no has visto los dos últimos episodios de la tercera temporada de la serie, mejor que no sigas leyendo ni una línea más.

El inicio del episodio 11, “From Up Here” (Desde aquí Arriba) me pareció un estupendo guiño al inicio de la serie, con Sarah corriendo por el bosque. Claro que cuando llega a casa ahí se encuentra con su antiguo compañero, su exnovio, su ahora jefe James Skinner (Elias Koteas) y claro, ella le deja pasar…

Promo del 3x11 de The Killing, funeral Bullet

Al menos Sarah vuelve a sonreir, que no es poco. Por su parte, su compañero Stephen va al funeral de Bullet (Bex Taylor-Klaus) y se la describe como una especie de amiga a Danette (Amy Seimetz), la madre de Kallie. Después hace las paces tanto con su novia como con su ya excompañero Carl Reddick (Gregg Henry).

Al final se trata de que sigan hacia delante por mucho que otros no hayan podido hacerlo. Holder se siente culpable de lo que le pasó a Bullet, Danette parece tener cada vez menos esperanzas en encontrar a Kallie y así el episodio deja una excepcional escena solamente con música y varios personajes apareciendo. Danette en un puente, Twitch (Max Fowler) en una azotea deshaciéndose de una bolsita de droga) y Lyric (Julia Sarah Stone) no sabiendo o no queriendo dejar del todo esa vida en la calle.

Pero claro, cuarenta y dos minutos dan para mucho y los acontecimientos tenían que dar un giro. Ese giro es un cadáver calcinado en un coche, un cadáver de una chica que Linden no tiene duda de que es Kallie y menos cuando Holder se da cuenta de que le falta un dedo. Aunque el modus operandi no era el mismo, los dos detectives tienen claro de que se trata del mismo asesino.

Y se encuentra la conexión con Seward ya que Linden arrastra a Holder hasta el bosque y descubre que Trisha Seward fue una víctima inocente, que quien la mató iba a por su hijo Adrian (Rowan Longworth). La pista estaba en el bosque, en la casa que Ray le construyó a su hijo desde donde vio al asesino y este le vio a él. Un detalle que lejos de ser estúpido tenía mucha importancia y que lo sacaron del episodio anterior.

Promo del 3x11 de The Killing

Convencidos de que Mills es inocente y a quien buscan es un policía empiezan a sospechar de Reddick sobre todo cuando se enteran de que conocía a la primera víctima. Y, le cuentan sus sospechas a Skinner porque Reddick aparece y desaparece como el Guadiana y nunca se sabe bien dónde está.

Joel Kinnaman y Mireille Enos en el 3x11 de The Killing

Ay Reddick… Mi sospechoso número uno que resulta ser un tipo de lo más legal porque al final del episodio once ya tenía claro que quien iba en el coche siguiendo a Adrian no era él. Así que aunque no iba desencaminada en que el malo tenía placa, me equivoqué de pleno.

En el último episodio, “The Road to Hamelin” (El Camino a Hamelín), queda bastante claro enseguida por dónde van los tiros. Asuntos Internos va a por Holder, Linden no encuentra a Skinner y va a buscarle a su casa donde está preparando la maleta. La hija de este se quedó mirando una vez el anillo del tablón de comisaría, el anillo de Kallie, el mismo que Sarah ve que tiene en su mano y ya ata todos los cabos aunque el mundo se le eche encima una vez más.

Así acaba en el coche con el asesino, con quien cree además que ha secuestrado a Adrian porque el crío no aparece por ningún lado. Pero Skinner la conoce, la manipula y Sarah… Casi se deja, todo sea dicho. Y así tras una soberbia escena en ese coche se llega a un final algo precipitado y nos dejan con un fundido a negro después de que Linden acabe con la vida del hombre al que quería, alguien en quien confiaba y que resultó ser un monstruo como bien le dice a la cara. “Tal vez” es la respuesta seca de él.

Mireille Enos en el 3x12 de The Killing

La infeliz Sarah Linden parece que no levanta cabeza y ni siquiera pestañea al disparar a Skinner mientras Holder, que ya la había localizado tras atar sus propios cabos, solo es capaz de decir “no, no, no”.

Y fin de la historia. Tal vez fin de la serie porque a día de hoy no hay noticias sobre su renovación o cancelación.

Qué dos episodios tan buenos, tan buenos como los diez anteriores porque no ha habido uno malo en la temporada, no hay uno malo en toda la trayectoria de “The Killing” bajo mi punto de vista. En la finale hubo más momentazos Holder-Linden, pero también me encantó el juego que le dieron a Reddick y aunque se quede corta la resolución de las historias de Danette, Lyric y Twitch, tampoco es que necesitaran contarnos más.

Una brillante temporada con buenos guiones de nuevo, geniales escenas entre Holder y Linden y no menos brillantes las de Holder con ese personajazo llamado Bullet (pobrecilla) y con una intriga muy bien llevada a pesar de lo negro y oscuro de la historia. Y, no puedo olvidarme de la parte de Ray Seward, del actorazo que es Peter Sarsgaard y de cómo han acabado uniendo ambas historias aunque lo de la cárcel pareciera del todo secundario.

Si hay una serie que me ha encandilado en los últimos años y de la que no puedo decir nada malo, esa es “The Killing” así que gracias de nuevo Veena Sud por adaptarla. Y AMC, renuévala por favor.