Segunda entrega de Stranger Things: La oscuridad y la nostalgia vuelven a Hawkins

Poster de la segunda temporada de Stranger Things

Casi un año después de lo acontecido en el pueblecito de Hawkins, Indiana, los protagonistas de “Stranger Things” tratan de volver a la normalidad, tarea nada fácil teniendo en cuenta que todos tuvieron que firmar miles de formularios prometiendo no contar nada de lo acontecido. Así, por ejemplo, Nancy (Natalia Dyer) no puede decir a los padres de Barb que su hija está muerta y que no se esfuercen en buscarla, algo que la corroe; el sheriff Hopper (David Harbour) no le cuenta su secreto a nadie por miedo a lo que pueda suceder o los niños tienen que hacer como si no hubiesen perdido a Eleven (Millie Bobby Brown), cosa que a Mike (Finn Wolfhard) le duele en el alma día sí y día también por lo que trata de contactar con ella por radio porque no ha perdido la esperanza de volver a verla.

Niños de Stranger Things como los Cazafantasmas en la segunda temporada

Pero quienes peor vuelven a pasarlo son los Byers, ya le avisa Joyce (Winona Ryder) a su novio Bob (Sean Astin) que la suya no es una familia normal, y es que Will (Noah Schnapp) tiene episodios en los que se ve en el otro lado siendo perseguido por una sombra monstruosa. Pero en los laboratorios Hawkins, donde el doctor Owens (Paul Reiser) le trata, no dan con solución alguna para ayudar al crío.

Nance reclutará a Jonathan (Charlie Heaton) para ayudarla a hacer justicia, al menos para Barb, a la vez que se distancia de Steve (Joe Keery) porque no está segura de quererle. Ninguno se entera de lo que le acaba pasando con Will a quien no le dejan respirar ni un minuto después de su vuelta. Porque después de sobrevivir al Demogorgon vuelve a estar en peligro en cuerpo y alma.

Así que el grupo de niños, adolescentes y adultos, con la incorporación de Bob y Max (Sadie Sink), una niña recién llegada a Hawkins de la que quedan prendados Dustin (Gaten Matarazzo) y Lucas (Caleb McLaughlin), tendrán de nuevo que unir fuerzas para derrotar al monstruo y sus esbirros y salvar a Will.

Noah Schnapp, Winona Ryder y David Harbour en la segunda temporada de Stranger Things

Pero ¿y Eleven? El aparece, vaya que sí, porque aunque casi todos piensen que está desaparecida, no lo está. Su protagonismo se basa en ver cómo y donde está tras derrotar al Demogorgon, a encontrar su pasado y a descubrir dónde está su verdadero hogar y, por ende, su familia.

No mintieron ni los hermanos Duffer, creadores de “Stranger Things” ni algunos de los actores cuando afirmaron que la segunda entrega de la serie, estrenada por Netflix el pasado viernes y que vi ese mismo fin de semana en menos de veinticuatro horas, era mucho más oscura. Lo es, vaya si lo es. Oscura en varios frentes además, no solo en el sobrenatural.

La primera temporada me gustó más, creo que fue más redonda en historia y no tardó nada en arrancar. La segunda temporada me ha gustado, está bien y hay calidad de sobra en cuanto a realización, ambientación e interpretación, pero su arranque me dejó algo fría, mejorando al entrar más en materia a partir del cuarto episodio. Los niños han estado más distanciados, de hecho Mike ha perdido bastante protagonismo (tal vez Finn Wolfhard tenía otros compromisos, pienso en la película “It”), pero la niña nueva ha cumplido y su integración en el grupo ha sido muy natural. Eleven no ha tenido el mismo protagonismo tampoco, aunque se permitieron dedicarle un episodio regulero antes de los dos últimos, los mejores de la entrega para mí junto con el sexto (son nueve en total), que sirvió para que ella y nosotros descubriéramos quién es y de dónde viene, y para que El se diera cuenta dónde está su lugar en el mundo.

Monstruo de la segunda temporada de Stranger Things

Hopper en su línea y Joyce en la suya luchando de nuevo por su hijo dispuesta a cualquier cosa por sufrimiento que suponga y con un novio bastante adorable. Su hijo Jonathan ha seguido siendo el mismo chico reservado y tímido que ha vuelto a ser el fiel escudero de su heroína Nancy, una chica que no se lo piensa dos veces a la hora de ayudar y ponerse en peligro y cuyo novio, Steve, sabe que no merece. Pero este hace tiempo que dejó de ser el odioso de la serie, en esta entrega ese papel está reservado para Billy (Dacre Montgomery), el hermano de Sadie, y demuestra una vez más que si hay que arriesgarse para ayudar, uno se arriesga y ayuda haya de por medio lo que haya.

Está bastante claro que la segunda temporada de “Stranger Things” ha sentado las bases para lo que vendrá, dos temporadas más (al menos), pero que nada será como en la primera entrega que fue una historia más nostálgica, más familiar quizá a pesar de que nunca haya sido una serie pensada para el público de todas las edades.

Millie Bobby Brown en la segunda temporada de Stranger Things

Los niños ya no lo son tanto, han crecido y seguirán haciéndolo, muestra de ello es que su juego de “Dragones y Mazmorras” se les ha quedado obsoleto y que aunque sigan siendo uña y carne todos tienen historias paralelas: Mike sigue tratando de dar con Eleven y no cuenta nada al principio de lo quele sucede a Will, Dustin encuentra algo adorable que acaba guardando con celo, Lucas no duda en acercarse a Sadie y a meterla en el grupo y Will… Bueno, Will bastante tiene con lo suyo, esperemos que en el futuro le dejen de hacer sufrir aunque si lo hicieran Joyce dejaría de tener su parte de historia, así que algo me dice que Will Byers seguirá siendo reclamado.

Y si los niños van creciendo, qué decir de los adolescentes. Porque la palabra universidad ya rodea a Steve, y la verdad es que se ha convertido en uno de los robaescenas de la segunda temporada; Nancy cualquier día acaba de ayudante de Hopper, la veo más prepara que quienes trabajan con el jefe, y Jonathan está algo estancado pero se entiende, para él la familia va antes, lo ha heredado de su madre seguro, y no es algo negociable.

Charlie Heaton, Paul Reiser y Natalia Dyer en la segunda temporada de Stranger Things

Los adultos pueden seguir dando mucho juego. La verdad es que la relación de amistad (con chispas, todo sea dicho) de Joyce y Hopper puede dar más de sí, y la nueva vida de Jim también. Eleven tal vez pueda ser la niña normal que nunca ha podido ser pero ya pronostico una cosa, para matar a esa oscuridad del otro lado, me da a mí que nuestros protagonistas van a necesitar toda la ayuda posible, traduciendo esto último como todas las personas con poderes como Eleven. Aquí ya ha salido una, no es spoiler, la temporada empieza así pero ¿cuántas más hay?

Desde luego que a la historia no le faltan líneas argumentales por donde poder tirar. Eso sí, ojalá que todos los protagonistas lleguen al final del viaje. El año que viene, más.

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Segunda temporada de Shades of Blue: Corrupción, mafia y sangre

Reparto de la segunda temporada de Shades of Blue

El pasado domingo finalizó con episodio doble en Estados Unidos y Canadá, que nunca lo digo pero las series allí van a la par, la segunda entrega de “Shades of Blue”, una serie que me enganchó en su primera tanda de episodio y que me ha hecho disfrutar de nuevo durante estos siguientes trece capítulos. No será un serión ni mucho menos pero su cometido lo cumple así que su temprana renovación para una tercera temporada la recibí con alegría a pesar de que, para que llegue, falta mucho todavía. Pero ¡menudo cliffhanger!

Tras el final de su primer año, había que ver qué pasaba con Harlee (Jennifer Lopez) tras terminar con su peor pesadilla, y con Woz (Ray Liotta) al que acechaba el FBI con el agente Robert Stahl (Warren Kole) teniéndole muchas ganas. Una vez resuelto de una satisfactoria manera todo eso, el grueso de la temporada se ha dividido entre los fantasmas de Harlee; los intentos del grupo liderado por Woz, acechado esta vez por Tom Verco (Dov Davidoff) de Asuntos Internos, quien está dispuesto a descubrir cueste lo que cueste qué pasó con su amigo y colega en el departamento Donnie Pomp (Michael Esper); el mafioso Bianchi (Ritchie Coster) al que el FBI quiere pillar junto con la candidata a la alcaldía, expolicía y buena amiga de Woz y algo menos de Harlee, Julia Ayres (Anna Gunn); y la insana obsesión de Stahl con Harlee, que trata por todos los medios de permanecer lo más cerca que puede y de descubrir qué pasó con Miguel (Antonio Jaramillo).

Ray Liotta y Jennifer Lopez en la segunda temporada de Shades of Blue

Hay alguna otra trama relacionada con los componentes del grupo y con la familia de Woz, pero el grueso de la temporada se resume en lo anterior. Cuando hay un mafioso de por medio, siempre hay problemas, aunque con una banda de policías que no juega según las reglas, corruptos al fin y al cabo, las dificultades llegan solas. Y por ellas a veces sigue sorprendiendo en los berenjenales que, principalmente, Harlee y Woz se meten.

Pero las tramas de “Shades of Blue” están muy bien hiladas y la forma de cerrarlas durante la entrega ha estado bien. Ha habido sangre, además, alguna que otra persecución y momentos de intriga. Eso sí, el caramelo nos lo han quitado otra vez de la boca dejando a Harlee y Woz como los han dejado.

Code Black se marca una gran segunda temporada

Y pensar que estuve a punto de dejarla porque a la adorable parejita de la primera entrega se la quitaron de encima sin más explicación una vez anunciada la renovación… Porque, sus personajes eran de mis favoritos y eso siempre molesta, sobre todo cuando hay otros que te disgustan y no aportan ni la mitad.

Pero disfruté tanto con los primeros dieciocho episodios de “Code Black” (Canal+ Series la emite en España bajo el nombre de “Código Negro”) que decidí que debía seguirla y que si no me gustaba lo que veía la dejaría. Madre mía, otra de esas cosas seriéfilas de las que arrepentirse, en este caso del pensamiento que tuve porque la serie de Michael Seitzman es realmente buena.

Fotograma de la segunda temporada de Code Black

Rob Lowe se incorporó al reparto, hicieron fija a la sosainas de Jillian Murphy y también a ese actor que nunca me convenció, Boris Kodjoe, que guapo siempre me ha parecido pero tal vez la culpa la tenían más los personajes que él… Aunque, he tenido que cambiar algo de parecer, la verdad, porque en los últimos episodios su personaje ha dado un giro a mejor.

Y entraron residentes nuevos y el hospital se enfrentó a nuevos problemas, así cómo sus médicos. No he visto serie, “Lost” aparte, en la que les haya temblado menos el pulso a la hora de acabar de cuajo con personajes porque el año pasado hubo sangre y lágrimas en “Code Black” pero en la segunda temporada no las ha habido menos. en el momento menos pensado, zasca, personaje fuera. Pero claro, así hasta dos muy seguidos, ya sea por muerte u otra razón.

Poco creo que se habla de esta serie fantásticamente hecha que tiene unos casos médicos realmente interesantes e historias que te tocan la fibra. El factor humano es muy importante en “Code Black” y a eso ayudan actores que se lucen como una grande, Marcia Gay Harden, que la veas donde la veas siempre cumple con creces; un secundario de lujo como Luis Guzmán o quien provoca una tranquilidad extrema en todas sus apariciones y cuyo personaje dio uno de los mejores episodios de la serie, William Allen Young, y de la temporada sin duda alguna, el número trece “Unfinished Business”.

Benjamin Hollingsworth y Emily Tyra en la segunda temporada de Code Black

Hay que mencionar el peso muy bien llevado por Benjamin Hollingsworth que ha acabado dando más de sí que Harry Ford o de las nuevas incorporaciones Emily Tyra y Noah Gray-Cabey. Rob Lowe ha vuelto a demostrar, además, que tanto en drama como en comedia es un tipo que siempre puede hacerlo muy bien.

Muy buena temporada, de verdad, con un doble episodio final con sabor a finale donde un virus amenazó el Angels Memorial y a sus trabajadores y pacientes y que a mí me dejó pegada al asiento y con tensión. Sí, supo a finale más incluso que el final de la primera entrega, así que mi deseo es que CBS, quien la emite en Estados Unidos, vea que “Code Black” es una de esas series tan buenas que merecen tener una vida más larga.

Dedos cruzados para su renovación.

Cambios en la segunda temporada de Angie Tribeca, pero no en su estupidez

Poster de la segunda temporada de Angie Tribeca

Tener doble ración el mismo año de “Angie Tribeca” es un lujo. Ahora nos estamos acostumbrando a esas series de plataformas online que tienen menos episodios que las de los canales de cable o generalistas y que tardan un año en regresar. Pero TBS estrenó la serie creada por Steve Carell y su mujer Nacy Walls Carell del tirón en enero, y entre junio y agosto emitió su segunda temporada. Yo fui recolectando los episodios para maratonearla porque, seamos sinceros, ponerse con “Angie Tribeca” es no poder parar. El elemento de enganche es muy potente.

La segunda temporada no es como la primera. La dosis de parodia está, porque de eso trata esta serie, de parodiar a las series policiales; y no falta el surrealismo ni la estupidez, porque de eso también hay mucho. Tras el cliffhanger de la primera entrega y lo que pasa con la protagonista Angie Tribeca (Rashida Jones), la segunda entrega nos adelanta un año y nos presenta a una Angie mucho más oscura porque el pasado viene a visitarla, literalmente.

Promo del episodio 2x04 de Angie Tribeca

Su relación con Jay Geils (Hayes MacArthur) está en otro punto por los acontecimientos y eso acaba que haya un triángulo amoroso de lo más idiota entre ambos y la forense especialista en todo Monica Scholls (Andrée Vermeulen). Geils acaba casi trabajando más con DJ Tanner (Deon Cole) que con la propia Angie, porque esta tras encontrar a su camino a la agente del FBI Diane Duran (Heather Graham), descubre Mayhem Global, una organización malvada que está detrás de varios de los casos episódicos que se ven en esta temporada de “Angie Tribeca”.

Un hombre muerto en un parque al que muchos llevan a pasear a sus perros que no iba con un can, un cocinero de sushi asesinado con un arpón, una web de infieles hackeada, ancianos muertos tras caer por las escaleras o un miembro de una boy band asesinado son algunos de los casos que investigan Tribeca, Geils y Tanner a las órdenes de su teniente Pritikin “Chet” Atkins (Jere Burns).

Pero una de las novedades de la temporada es que hay una trama prácticamente desde el principio a la que se recurre, la de Mayhem Global, algo que me recordó a “Person of Interest” pero es que en esta entrega de “Angie Tribeca” hay referencias a “La Red Social” (The Social Network), “Star Trek”, “La Jungla de Cristal” (Die Hard), “Los Vigilantes de la Playa” (Baywatch) o “Desafío Total” (Total Recall).

Deon Cole en la segunda temporada de Angie Tribeca

¿Y actores invitados? Además de la citada Heather Graham o James Franco que ya salió en la primera entrega, aparecen Mary McCormack (haciendo una vez más de agente de la ley), Maya Rudolph, Noah Wyle, Eriq La Salle, Kevin Pollak, Saul Rubinek, Joey McIntyre, Jon Hamm, Busy Philipps, David Walton, Danny Pudi, Matt Malloy, Nancy Walls Carell o Daniel Stern. Hasta aparece en el genial gag final de la season finale la madre de Rashida Jones, Peggy Lipton que es actriz.

Se ha echado de menos que el roba escenas pastor alemán, el agente David Hoffman apareciera más, así como que le saquen más partido al doctor Edelweiss (Alfred Molina). Pero, aunque tal vez en sus primeros episodios no me haya reído tanto, con la segunda parte de esta entrega de diez capítulos sí que lo he hecho. Aunque, muchas de las cosas humorísticas de “Angie Tribeca” no ocurren en primer plano, sino que forman parte del ambiente de la escena ya sean piernas sin depilar, una clave mal introducida, un nombre que aparezca en pantalla o que dos personajes vayan por un bosque y se vean desde leprechauns a asesinos en serie persiguiendo a varias personas cuchillo en mano.

Fotograma de la finale de la segunda temporada de Angie Tribeca

“Angie Tribeca” es estúpida pero qué buena estupidez para hacer reír al personal. El año que viene habrá una tercera entrega que, por supuesto, espero con ganas.

La segunda temporada de Unbreakable Kimmy Schmidt sigue el camino de su predecesora

Promo de Unbreakable Kimmy Schmidt

Me puse a ver con muchas ganas la segunda entrega de “Unbreakable Kimmy Schmidt” después de haber disfrutado muy mucho con la primera y de esperar  tantos meses a los nuevos episodios, pero me llevé un chasco porque los dos primeros capítulos me parecieron muy normalitos. Pero llegó el tercer episodio en el que Titus Andromedon (Tituss Burgess) desplegó todo su arsenal para ganarme de una vez por todas y hacer suyo el episodio de principio a fin. Y así, “Unbreakable Kimmy Schmidt” siguió imparable e inquebrantable hasta el episodio final de la temporada, el número trece.

Kimmy (Ellie Kemper) sigue siendo un muy buen personaje y durante la temporada consigue trabajo, va al paro, se hace conductora de Uber sin tan siquiera tener el carné y acaba yendo al psiocólogo por el poco control de la ira que tiene a veces.

Fotograma de la segunda temporada de Unbreakable Kimmy Schmidt

Su amistad con Titus se afianza aún más y este consigue tener una relación estable con un obrero recién salido del armario de nombre Mikey (Mike Carlsen) que le gusta de verdad aunque se lo plantee de vez en cuando. Titus, además, aún tiene esperanza de poder triunfar haciendo lo que más le gusta.

Jacqueline (Jane Krakowski)  regresa de su pueblo tras estar un tiempo con sus padres y volver a abrazar su cultura nativa americana, para acabar en un enorme y vacío piso necesitando dinero y a Kimmy para que le asista de forma gratuita, porque la buena de Kimmy lo hace por amistad. Jacqueline, de todas formas, pierde algo de protagonismo en esta temporada, sobre todo por los episodios en los que Kimmy pasa tiempo con la psicóloga Andrea a quien da vida la genial Tina Fey en un papel muy dual, ya que por un problema de adicción la mujer es de una forma por el día y de otro por la noche y eso da mucho juego.

Tina Fey y Ellie Kemper en la segunda temporada de Unbreakable Kimmy Schmidt

Y no me olvidó de Lilian (Carol Kane) que siempre está por el apartamento de Titus y Kimmy y que se embarca en una lucha contra el paso del tiempo en su vecindario y en la plaga de hipsters que se van mudando a él. Claro que en “Unbreakable Kimmy Schmidt” hacen una apelación a la nostalgia en muchas cosas, ya sea por lo que el paso del tiempo trae consigo o de la cultura popular: léase cassettes, canciones, series de televisión, personajes famosos…

Pero qué buena comedia, qué entretenida, friki y entrañable en ocasiones. Yo no puedo más que seguir agradeciendo a Tina Fey y a Robert Carlock haberla creado, a NBC haber pasado de ella y a Netflix habernosla traído. Larga vida a Kimmy Schmidt y compañía y ojalá que en  la tercera entrega haya más escenas en el bunker porque siempre me resultan muy divertidas.

The Last Man on Earth podría haber sacado más jugo a su segunda temporada

Poster de la segunda temporada de The Last Man on Earth

“The Last Man on Earth” tiene muchas virtudes, ya las demostró en su primera temporada y también lo ha hecho  en su segunda, recién finalizada en Estados Unidos, pero a pesar de ser diferente a todas las comedias actuales, sigue faltándole algo importante y eso es sacarle más jugo a la historia.

Si en la primera temporada me hubiese gustado que Phil (Will Forte) hubiese pasado más tiempo solo antes de conocer a Carol (Kristen Schaal), y después que ambos hubiesen tenido más episodios antes de conocer a nuevos supervivientes tan pronto, en la segunda entrega he tenido la misma sensación. Quiero más de los protagonistas y menos de un grupo desgastado como creo que está, porque realmente esos personajes no son tan buenos para mí.

Fotograma dela segunda temporada de The Last Man on Earth

La lucha de Phil-Tandy con Phil ya me resultó cansina en un principio y explotarla más me ha parecido redundante. Melissa (January Jones) tuvo su momento pero al igual que Gayle (Mary Steenburgen) y Erica (Cleopatra Coleman), poco pinta. El que más aporta es Todd (Mel Rodríguez) porque al menos Phil puede hacerle confidencias y es un tipo bonachón y gracioso, aunque a Gayle sí podrían sacarle más partido y no dejarla en una bebedora compulsiva que prefiere la soledad o compartir catre con Todd.

La aparición de un nuevo personaje podría haber aportado más al asunto, pero en realidad ha vuelto a esa lucha hombre contra hombre de los dos Phil, Tandy y el otro Phil (Boris Kodjoe), aunque ahora sea entre Tandy y ese nuevo aparecido, Mike (Jason Sudeikis), que probablemente no veamos más. Lo mejor de este, esos momentos en los que nos mostraban retazos de su soledad y el episodio que le dedicaron para que viéramos cómo había llegado hasta Malibú y encontrado al grupo. Podrían haber hecho lo propio con el resto, hubiese estado muy bien que les dedicaran un episodio.

Jason Sudeikis en The Last Man on Earth

Me sigue entreteniendo pero ha perdido frescura repitiendo situaciones y perdiendo oportunidades para ser mejor. Ha acabado en cliffhanger y lo que viene parece muy interesante, y es que volverá para una tercera temporada y me alegro, pero quiero más Phil y Carol y menos de los demás. Ellos son lo mejor de “The Last Man on Earth”.

Luces y sombras en la segunda temporada de Madam Secretary

Téa Leoni y Madeleine Albright en la segunda temporada de Madam Secretary

No ha estado mal la segunda temporada de “Madam Secretary”, aunque la primera entrega fue bastante superior. En esta segunda, recién finalizada en la CBS estadounidense, han habido luces y sombras, en mi opinión, y esas sombras han venido de la mano de Henry (Tim Daly), el marido de la protagonista. El doctor McCord estaba claro que tenía que tener más protagonismo que ser simplemente el comprensivo esposo y paciente padre de la primera entrega, pero hasta prácticamente la mitad de esta segunda temporada, su trama de espionaje relacionada  con un alumno ruso, me pareció muy aburrida.

Porque, lo mejor de “Madam Secretary” son esas cosas con la que Elizabeth (Téa Leoni) tiene que lidiar día sí y día también en su trabajo como Secretaria de Estado y ver el funcionamiento de la política y los pactos que hay. También su tono crítico, porque a veces a los guiones les sale la vena patriótica, pero otras veces se muestran críticos con hechos reales o que se sucedan en la actualidad. De hecho, la serie trata temas muy actuales, aunque tenga que cambiar los países o los nombres de las amenazas.

Tal vez el cambio más significativo entre la primera temporada y esta segunda haya sido la disminución de minutos dedicados a la familia McCord ya que los hijos no han aparecido tanto, y eso podrían explotarlo algo más en detrimento de darle más protagonismo a Henry, al que vuelvo porque su participación en ese grupo dedicado a acabar con el peligroso líder de un grupo terrorista, ha dado su juego.

Yo, personalmente, lo que más disfruto de “Madam Secretary” aparte de lo político que ya he citado, es de la parte en la que la Secretaria discute temas varios con su equipo y de eso, por suerte, sigue habiendo mucho, así como las conversaciones que tiene con su marido.

La temporada que viene, más, porque la serie de Barbara Hall lleva renovada desde enero. Habrá que ver si Elizabeth acepta la oferta del presidente Dalton (Keith Carradine).