Mozart in the Jungle sigue en forma en su segunda temporada

Poster de la segunda temporada de Mozart in the Jungle

Cómo me gustó la primera entrega de la serie de Amazon Video “Mozart in the Jungle” y cómo he disfrutado de la segunda porque ha seguido en forma durante los diez episodios que tiene, manteniendo su encanto. Si es cierto que algo he echado de menos y es que a los miembros de la orquesta les deberían haber dado aún más protagonismo. Ha estado bien la historia de la negociación de contratos pero pocas escenas juntos han tenido, aunque las que han habido han estado muy bien.

Claro que la protagonista de esta serie coral es Hailey Rutledge (Lola Kirke) y ella sigue queriendo lograr ser una de las piezas principales de la orquesta y no quedarse en segundo oboe, aunque por delante sigue teniendo a la dura de pelar Betty (Debra Monk). También la temporada se encamina en esa relación que podría llegar a tener con el maestro Rodrigo De Souza (Gael García Bernal).

Rodrigo triunfa con la orquesta, tanto que hasta cede la batuta momentáneamente pero no todos los miembros de la junta están con él, y ahí es donde se muestra el trabajo oscuro que hace Gloria (Bernadette Peters) para mantener todo a flote. Todo un acierto convertirles a ambos en compañeros de casa aunque solo saliera eso en un capítulo. Acertado es también mostrar la lucha del otro maestro, Thomas Pembridge (Malcom McDowell), con la obra que está decidido a presentar al mundo y siendo también un apoyo tanto para Gloria como para Rodrigo.

De este, además, conocemos sus orígenes porque la orquesta viaja a México y los episodios relacionados con el viaje son de lo mejor de la temporada. Algo que no me ha gustado, esa historia metida con calzador de Cynthia (Saffron Burrows) con la abogada de la negociación. A su personaje le deberían sacar muchísimo más partido y no perder su interacción ni con Hailey ni con el maestro Pembridge.

La reciente ganadora del Globo de Oro a Mejor Serie de Comedia es más que recomendable, por su historia, reparto, personajes y la música clásica que suena en los episodios, sin olvidar de su frikismo ya sea por personajes o situaciones, que esa reunión de genios del género clásico en una sala de juego fue oro televisivo. Larga vida a “Mozart in the Jungle”.

Los problemas de identidad de los Pfefferman se acrecentan en la segunda temporada de Transparent

Promo de la segunda temporada de Transparent

Tengo que empezar esta entrada diciendo que muchas veces no sé cómo sigo viendo esta serie. Lo pienso y creo que es por esos personajes tan llevados al límite y por quienes se meten en su piel porque si algo hay que alabar de “Transparent” es a sus actores y actrices.

Si en la primera temporada me refería los Pfefferman como una familia disfuncional, creo que tras el visionado de los diez episodios de la segunda entrega ese término hay que eliminarlo por completo. Los Pfefferman tienen un cacao mental sobre quiénes son y qué es lo que quieren. No tienen su identidad clara, ni su personalidad ni mucho menos su sexualidad. Si bien la serie nunca se ha centrado en el personaje de Maura (Jeffrey Tambor), aunque en la primera temporada sí que se le dio más protagonismo a su cambio, en esta segunda sin quedar en segundo plano, se han tratado más los problemas de sus hijos.

Empezando por Sarah (Amy Landecker) quien en el último momento decide echar por las borda sus planes a largo plazo porque se acaba dando cuenta de que no es eso lo que quiere. ¿Qué quiere? Ella no lo sabe, pero viendo su evolución tal vez sea algo tan complicado como el deseo de volver a lo que tenía.

Kathryn Hahn y Jay Duplass en la segunda temporada de Transparent

Después está Josh (Jay Duplass) que empieza una nueva vida con la rabino Raquel (Kathryn Hahn) pero que tiene serios problemas de confianza porque nunca ha tenido una relación tan seria y piensa que ella tampoco confía en él. Y, que conste, esa mujer es una santa y trata de apoyar y ayudar a Josh pero… No es un camino de rosas.

La benjamina de la familia, Ali (Gaby Hoffman), decide que definitivamente le gustan las chicas así que parece que se quita un peso de encima pero no es que la cosa le salga demasiado bien por su virtud de fastidiarla. En su búsqueda de conocer la historia familiar, en flashbacks que nos llevan al Berlín de los años 30, se nos trata de explicar el por qué de esos problemas de identidad que tienen los protagonistas, a mi modo de ver, pero me ha parecido bastante intrascendente. Lástima que se hayan reducido las escenas de los tres hermanos bastante con respecto a las que tuvieron en la primera temporada.

Al menos se le ha dado mucho más protagonismo a Shelly (Judith Light) aunque su relación con Maura acaba siendo muy insana para ambos y extraña a la máxima potencia. Maura se da cuenta de que tal vez deba dar un paso más en lo que a ir por la vida de mujer respecta, así como a ocupar su tiempo en algo.

Fotograma de la segunda temporada de Transparent

Los Pfefferman son extraños, imperfectos y extremos a más no poder pero es inevitable no cogerles cariño incluso cuando tienen esas cosas de vergüenza ajena.

De los diez episodios de esta temporada de “Transparent”, algunos han sido algo aburridos pero otros han sido bastante buenos como el primero o el del festival de música, el más crítico de todos en cuanto a  contenido.

La serie de Jill Solloway que realiza Amazon Video sigue cosechando éxito, tercera temporada al menos tendrá.

Segunda temporada de Fargo: La mafia, el carnicero, el indio, la policía y sangre, muchísima sangre

Poster de la segunda temporada de Fargo

Hace unos pocos días comenté la primera temporada de “Fargo”, la serie creada por Noah Hawley que se emite en Estados Unidos en el canal FX, que comparte título con el filme de 1994 de los hermanos Coen. La primera entrega, de hecho, tenía una estética muy similar al largometraje así como paralelismos en la historia, pero cada temporada es independiente y si me gustó la primera creo que esta me ha gustado aún más. Lo digo desde ya.

Nos quedamos en Minnesota, en un pueblito llamado Luverne donde vive Lou Solverson (Patrick Wilson) con su familia: su mujer Betsy (Cristin Milioti) y su hija Molly (Raven Stewart). Lou es un policía estatal que se verá involucrado junto a su suegro, también policía, Hank Larsson (Ted Danson) en un caso de asesinato que se complica y mucho.

Kirsten Dunst y Jesse Plemons en la segunda temporada de Fargo

Un joven, Rye Gerhardt (Kieran Culkin) entra en una cafetería y mata a varias personas, pero cuando sale del local alguien le atropella y se lo lleva. Ese alguien es la esteticista Peggy Blumquist (Kirsten Dunst), que huye del lugar con el hombre en su parabrisas. Lo lleva a su casa, grave error porque así no hace otra cosa que involucrar a su marido, el carnicero Ed (Jesse Plemons).

Claro que a Rye Gerhardt lo acaba buscando su familia, los Gerhardt una familia mafiosa de Fargo, Dakota del Norte, que acapara el crimen organizado de su estado y a la que la mafia de Kansas City hace un trato. Con Otto (Michael Hogan), el cabeza de familia, fuera de la ecuación de forma repentina, su mujer Floyd (Jean Smart) toma las riendas de la familia y se su “negocio” aunque no guste a su hijo mayor, Dodd (Jeffrey Donovan). Floyd tiene claro que no hará negocios sin encontrar a Rye, y el hombre de confianza de Dodd, el indio Hanzee (Zahn McClarnon), es quien seguirá más de cerca la pista del Gerhardt perdido.

También le buscará Mike Milligan (Bokeem Woodbine) junto a su banda, los hermanos Kitchen, para que su jefe de Kansas City logre lo que quiere. Y, por supuesto, la policía con Lou a la cabeza que no tardará en sospechar de que los Blumquist algo tienen que ver en la historia. 

Jean Smart, Angus Sampson y Zahn McClarnon en la segunda temporada de Fargo

Al final la guerra entre mafias hará que los Blumquist estén con el agua al cuello y que la policía, ante tanto baño de sangre como hay, no sepa ni qué hacer. Solo Lou y Hank, pero sobre todo el primero, parecen tener las cosas claras.

Si en la primera entrega de “Fargo” había mucha sangre, en esta segunda, que acabó la semana pasada en su país de origen, se han superado porque hay muerte episodio sí y episodio también, muertes sangrientas. Pero también se ha superado en otros aspectos, no solo en la solidez y el interés de la historia de principio a fin sino también en técnica con una fotografía fantástica, unos planos increíblemente bien pensados (los aéreos en especial son de quitarse el sobrero), una banda sonora soberbia y unas divisiones de pantalla y transiciones más que bien pensadas. Y todo eso hilando la primera temporada con la segunda, recuperando a los Solverson y contándonos lo que el viejo Lou (Keith Carradine) dejaba caer de vez en cuando sin explicar lo que pasó en dicha temporada, la matanza de Sioux Falls.

Ted Danson y Patrick Wilson en la segunda temporada de Fargo

El reparto, espectacular que no se puede decir menos. Bien Patrick Wilson interpretando al joven Lou Solverson, pero principalmente me han gustado mucho Kirsten Dunst y Jesse Plemons somo el matrimonio Blunquist, Bokeem Woodbine como Mike Mlligan matón de citas literarias, Zahn McClarnon como Hanzee, Rachel Keller como Simone la hija de Dodd, Angus Sampson como Bear Gerhardt y Nick Offerman como el abogado Karl Weathers, amigo de los Solverson. 

Muy recomendable y, para mí, la serie mejor hecha de todas las que he visto recientemente. La espera hasta 2017 para ver la tercera temporada se va a hacer larga.

Digna segunda entrega de Doll & Em, aunque no tan buena como la primera

Careta de la segunda temporada de Doll & Em

A finales del año pasado descubrí “Doll & Em” una dramedia británica protagonizada por Emily Mortimer y su gran amiga Dolly Wells y me enganchó, mucho. Hablé bien de ella tras visionar su primera entrega y voy a hablar bien también de la segunda temporada que me ha parecido digna pero no tan buena como su predecesora.

Tras terminar la película que rodaba en Hollywood, Emily (Emily Mortimer) y Dolly (Dolly Wells) deciden hacer de su proyecto una realidad y se van a un faro a escribir una obra de teatro. Tras regresar a casa de la primera, Nueva York, Doll se muda con Em, su marido Noah (Mischa Richter) y sus hijos April (Elsie Richter) y Eddie (Ezra Richter).

Logran un teatro en Broadway donde representar su historia y a las actrices Olivia Wilde y Evan Rachel Wood para que protagonicen la obra, un trabajo que trata sobre ellas o no, porque no lo tienen demasiado claro, lo que hace que Olivia y Evan tengan dudas desde el primer día.

Dolly Wells y Emily Mortimer en la segunda temporada de Doll & Em

Pero Em tiene que seguir haciendo frente a sus inseguridades y la vida en casa no le resulta fácil. No le gusta la barba de su marido y no tienen conversaciones muy fluidas, mientras que sus hijos a veces parecen más maduros que ella misma. Dolly, por su parte, sigue sin encontrar su propio lugar en el mundo, y pone de su parte lo necesario para que la obra salga adelante, aunque cuando a Emily le surge la opción de hacer una película, Doll siente que su amiga pasa de su proyecto.

Entre ellas surgen las rencillas una vez más, pero se quieren demasiado como para echar por la borda su amistad. En realidad, Em de quien más se separa es de su marido porque no sabe cómo lidiar con la situación, y Doll acaba a lo loco con Ewan McGregor, mientras busca consejo bien su mejor amiga, su madre vía Skype, o el bueno de Buddy (Jonathan Cake).

¿Pero dónde va la obra a parar? No lo saben ni ellas, por eso los ensayos son matadores y no les gusta ni que Olivia se acerque a su familia, en el caso de Em, ni que Evan piense que es una aburrida, en el caso de Doll.

Olivia Wilde, Evan Rachel Wood, Emily Mortmer y Dolly Wells en la segunda temporada de Doll & Em

La segunda temporada de “Doll & Em” rompe completamente con la primera llevándonos a otra ciudad y otra trama principal, pero mantiene esa fuerte amistad de las protagonistas, con sus vaivenes, claro, así como aspectos que mostraron en la primera entrega, como la gran inseguridad de Emily, que no es ni medio normal en ocasiones, y esa falta de un lugar propio que ronda a Dolly siempre.

Además de las citadas Olivia Wilde, Evan Rachel Wood o Ewan McGregor, también aparecen como invitados el bailarín Mikhail Baryshnikov o Alessandro Nivola, el marido en la vida real de Emily Mortimer, ya que su marido e hijos ficticios, son casualmente, la familia de Dolly Wells en la vida real.

No ha estado mal, no es tan buena como la primera ya digo, pero quiero más y aún no hay noticias al respecto.

El sopor hace que me plante a la la mitad de la segunda temporada de True Detective

Promo de la segunda temporada de True Detective

 

El titular lo dice todo. Me gustó la primera temporada de “True Detective”, que fue haciéndose mejor según pasaban los episodios hasta llegar a ese gran final, probablemente de lo mejor que se vio el pasado año en televisión. Así que había ganas por ver la segunda entrega, un nuevo caso con nuevos actores en el que el nombre de Colin Farrell, un actor a reivindicar siempre, hacía que las ganas fueran aún mayores.

Pero no he aguantado más allá de tres episodios y medio. Digo eso porque llegué al cuarto y tuve que utilizar el fast forward, principalmente en las escenas protagonizadas por Vince Vaughn, un tipo al que nunca he aguantado y que siempre me parecerá un actor del montón, del montón malo además.

El caso de la desaparición primero y asesinato después del gerente de la ciudad californiana de Vinci, ficticia urbe, Caspere, no me interesa lo más mínimo. De hecho, encuentro la historia abierta por muchos frentes lo que la hace liosa.

Por un lado el malote sin personalidad ni carisma Frank Semyon (Vince Vaughn) tiene que resolver sus asuntos mafiosos. A a la policía de Vinci la tiene más que comprada y por eso el policía, y ayudante ocasional de Semyon, Ray Velcoro (Colin Farrell) acaba investigando el caso. También acaban investigando un caso que nadie quiere resolver la detective de la oficina del Sheriff Ani Bezzerides (Rachel McAdams) y el patrullero motero Paul Woodrugh (Taylor Kitsch).

Su trabajo se combina con sus historias personales: Velcoro es un desastre aunque trata de no serlo y su exmujer quiere que no vea a su hijo por no ser bueno para él; Bezzerides tiene lo que parecen fantasmas del pasado y una familia atípica; y Woodrugh lucha contra unos sentimientos que no quiere tener. También está la historia personal de Semyon que tiene unas largas conversaciones con su mujer Jordan (Kelly Reilly) sobre su vida y si adoptan o no adoptan un bebé.

He visto algunas cosas muy buenas, pero solamente en dos episodios y durante un período breve en cada hora de metraje de cada capítulo. Dispuesta estaba a seguir dándole un voto de confianza y a ver el episodio número cinco pero la pereza se apoderó de mí recordando el aburrimiento sufrido con los episodios previos, y decidí leer lo que pasaba. El final del cuarto fue muy bueno pero lo que leí sobre el quinto no me llamó la atención y decidí plantarme.

Esperaré a la tercera temporada, esta ni por Colin merece mi tiempo. Una pena porque podrían haber hecho algo muy bueno.

Cambio de dinámica en la segunda temporada de Turn

Promo de la segunda temporada de Turn

En abril, tras devorar la primera entrega, hablé de la serie “Turn” cuya segunda temporada finalizó en AMC España hace unas semanas. Lo cierto es que la segunda entrega de la serie creada por Craig Silverstein, en base al libro de Alexander Rose “Washington’s Spies: The Story of America’s First Spy Ring”, no me ha gustado tanto como la anterior, aunque no ha estado mal. El cambio de dinámica ha sido bastante acusado sobre todo en episodios iniciales, como el primero delos diez de la temporada, que fue bastante flojo.

Ese cambio de dinámica al que me refiero ha venido dado, principalmente, porque con la red de espías más o menos tejida, Abe (Jamie Bell) se pasa más tiempo fuera de su casa que dentro, dando su personaje muchísimo menos juego que en la primera entrega. Personajes tan buenos como Caleb Brewster (Daniel Henshall) o Robert Rogers (Angus Macfadyen) quedan en un segundo plano y la historia lo acusa.

Si de algo ha sabido sacar “Turn” provecho desde el principio es de los malos que aparecen. Malos entre comillas porque al final muchos luchaban por lo que ellos creían mejor. Así el mayor Hewlett (Burn Gorman) cobra aún más protagonismo convirtiéndose el personaje en uno de mis favoritos, sin duda; por ahí sigue el teniente Simcoe (Samuel Roukin) dando por saco a quien considere su enemigo sea del bando que sea; o el mayor John Andre (JJ Feild) rompiendo corazones y sacando al artista que hay en él mientras es partícipe de una traición que hay en el bando de los rebeldes.

No hay tanto espionaje como en la primera entrega lo que hace que la intriga sea menor, pero se muestran cosas interesantes como diversos inventos. Hay traiciones, romances, intentos de asesinato y asesinatos… Y algún episodio verdaderamente sobrante como el dedicado a George Washington (Ian Kahn) y sus fantasmas del pasado.

Lo que no falta es una muy buena ambientación pero lo que sí haría falta sería una tercera entrega para cerrar la historia ya que AMC aún no se ha pronunciado sobre el futuro de “Turn”.

Mom, fantástica tragicomedia en su segunda temporada

Allison Janney y Anna Faris en la segunda temporada de Mom

Soy fan de “Mom” desde el primer día. Ya dije al término de su primera entrega el año pasado que no me costó nada engancharme y hoy en día se ha convertido en mi comedia de cabecera. La segunda temporada de la serie de CBS (en España se puede ver en TNT y Neox) finalizó su emisión el pasado jueves y largos se harán los seis meses sin ella, porque desde hace un tiempo está renovada para una tercera temporada.

La segunda entrega rompió con la segunda desde el principio ya que el escenario principal se trasladó de la casa de los Plunkett hasta un motel, primero, y un edificio de apartamentos, pasando por la casa de Marjorie (Mimi Kennedy), siempre dispuesta a ayudar a Christy (Anna Faris), Bonnie (Allison Janney) y compañía.

Un acierto que Marjorie se haya convertido en personaje fijo porque su personaje no solo aporta, sino que es de los buenos y se complementa a la perfección con las protagonistas. Otro cambio importante es que el lugar de trabajo de Christy apenas ha aparecido, y es que es esa parte de la serie a la que estaba claro que no iban a poder sacar jugo, pero tampoco han salido demasiado los hijos de Christy. Acertado también haber recuperado a Regina (Octavia Spencer) y fichado a Jill (Jaime Pressly)

La segunda temporada se ha caracterizado por los palos que se le han dado a Bonnie y Christy, las protagonistas de esta fabulosa tragicomedia que es “Mom”.

Y a partir de aquí, spoilers, así que no sigas leyendo si aún no has visto la temporada o no la llevas al día.

Kevin Pollack y Allison Janney en la segunda temporada de Mom

En los últimos episodios de la primera temporada, Christy fue a buscar a Alvin (Kevin Pollack) y aunque Bonnie en un primer momento no quiso saber nada de él, al final aceptó las razones por las cuáles él la había abandonado con la recién nacida hija de ambos, y acabó metiéndose en su vida teniendo una segunda oportunidad con ambas.

Poco le duró, tristemente porque Alvin ha dado mucho juego, porque un infarto acabó con su vida de repente… ¡Estando en la cama con Bonnie! La pena de Christy fue grande, la de Bonnie mayor y al final esta, por otras cosas también, acabó cayendo de nuevo en las drogas y el alcohol despertando el “odio” de su hija y la necesidad de intervención de sus amigas de AA.

Mientras Christy no solo tiene que lidiar con su madre sino con la rebeldía de su hija Violet (Sadie Calvano) y con las ganas de su hijo Roscoe (Blake Garrett Rosenthal) de vivir con su padre Baxter (Matt Jones), quien ha rehecho su vida con una una chica con dinero y que vive en una gran casa y tiene un buen empleo.

Fin de los spoilers.

Promo de la segunda temporada de Mom

La serie fue hilarante en su primera entrega pero la segunda ha tenido un tono más trágico de ahí que la catalogue de tragicomedia porque aunque en “Mom” se utilice el humor a cada rato, se hace para ocultar el drama no solo el de Bonnie o Christy, sino también el de Marjorie, Jill o el de Regina.

Larga vida a “Mom”, porque ella lo vale por lo que hace disfrutar y por los personajes y el buen trabajo de la siempre grande Allison Janney, Anna Faris y el resto del elenco, en su mayoría.