El sopor hace que me plante a la la mitad de la segunda temporada de True Detective

Promo de la segunda temporada de True Detective

 

El titular lo dice todo. Me gustó la primera temporada de “True Detective”, que fue haciéndose mejor según pasaban los episodios hasta llegar a ese gran final, probablemente de lo mejor que se vio el pasado año en televisión. Así que había ganas por ver la segunda entrega, un nuevo caso con nuevos actores en el que el nombre de Colin Farrell, un actor a reivindicar siempre, hacía que las ganas fueran aún mayores.

Pero no he aguantado más allá de tres episodios y medio. Digo eso porque llegué al cuarto y tuve que utilizar el fast forward, principalmente en las escenas protagonizadas por Vince Vaughn, un tipo al que nunca he aguantado y que siempre me parecerá un actor del montón, del montón malo además.

El caso de la desaparición primero y asesinato después del gerente de la ciudad californiana de Vinci, ficticia urbe, Caspere, no me interesa lo más mínimo. De hecho, encuentro la historia abierta por muchos frentes lo que la hace liosa.

Por un lado el malote sin personalidad ni carisma Frank Semyon (Vince Vaughn) tiene que resolver sus asuntos mafiosos. A a la policía de Vinci la tiene más que comprada y por eso el policía, y ayudante ocasional de Semyon, Ray Velcoro (Colin Farrell) acaba investigando el caso. También acaban investigando un caso que nadie quiere resolver la detective de la oficina del Sheriff Ani Bezzerides (Rachel McAdams) y el patrullero motero Paul Woodrugh (Taylor Kitsch).

Su trabajo se combina con sus historias personales: Velcoro es un desastre aunque trata de no serlo y su exmujer quiere que no vea a su hijo por no ser bueno para él; Bezzerides tiene lo que parecen fantasmas del pasado y una familia atípica; y Woodrugh lucha contra unos sentimientos que no quiere tener. También está la historia personal de Semyon que tiene unas largas conversaciones con su mujer Jordan (Kelly Reilly) sobre su vida y si adoptan o no adoptan un bebé.

He visto algunas cosas muy buenas, pero solamente en dos episodios y durante un período breve en cada hora de metraje de cada capítulo. Dispuesta estaba a seguir dándole un voto de confianza y a ver el episodio número cinco pero la pereza se apoderó de mí recordando el aburrimiento sufrido con los episodios previos, y decidí leer lo que pasaba. El final del cuarto fue muy bueno pero lo que leí sobre el quinto no me llamó la atención y decidí plantarme.

Esperaré a la tercera temporada, esta ni por Colin merece mi tiempo. Una pena porque podrían haber hecho algo muy bueno.

Cambio de dinámica en la segunda temporada de Turn

Promo de la segunda temporada de Turn

En abril, tras devorar la primera entrega, hablé de la serie “Turn” cuya segunda temporada finalizó en AMC España hace unas semanas. Lo cierto es que la segunda entrega de la serie creada por Craig Silverstein, en base al libro de Alexander Rose “Washington’s Spies: The Story of America’s First Spy Ring”, no me ha gustado tanto como la anterior, aunque no ha estado mal. El cambio de dinámica ha sido bastante acusado sobre todo en episodios iniciales, como el primero delos diez de la temporada, que fue bastante flojo.

Ese cambio de dinámica al que me refiero ha venido dado, principalmente, porque con la red de espías más o menos tejida, Abe (Jamie Bell) se pasa más tiempo fuera de su casa que dentro, dando su personaje muchísimo menos juego que en la primera entrega. Personajes tan buenos como Caleb Brewster (Daniel Henshall) o Robert Rogers (Angus Macfadyen) quedan en un segundo plano y la historia lo acusa.

Si de algo ha sabido sacar “Turn” provecho desde el principio es de los malos que aparecen. Malos entre comillas porque al final muchos luchaban por lo que ellos creían mejor. Así el mayor Hewlett (Burn Gorman) cobra aún más protagonismo convirtiéndose el personaje en uno de mis favoritos, sin duda; por ahí sigue el teniente Simcoe (Samuel Roukin) dando por saco a quien considere su enemigo sea del bando que sea; o el mayor John Andre (JJ Feild) rompiendo corazones y sacando al artista que hay en él mientras es partícipe de una traición que hay en el bando de los rebeldes.

No hay tanto espionaje como en la primera entrega lo que hace que la intriga sea menor, pero se muestran cosas interesantes como diversos inventos. Hay traiciones, romances, intentos de asesinato y asesinatos… Y algún episodio verdaderamente sobrante como el dedicado a George Washington (Ian Kahn) y sus fantasmas del pasado.

Lo que no falta es una muy buena ambientación pero lo que sí haría falta sería una tercera entrega para cerrar la historia ya que AMC aún no se ha pronunciado sobre el futuro de “Turn”.

Mom, fantástica tragicomedia en su segunda temporada

Allison Janney y Anna Faris en la segunda temporada de Mom

Soy fan de “Mom” desde el primer día. Ya dije al término de su primera entrega el año pasado que no me costó nada engancharme y hoy en día se ha convertido en mi comedia de cabecera. La segunda temporada de la serie de CBS (en España se puede ver en TNT y Neox) finalizó su emisión el pasado jueves y largos se harán los seis meses sin ella, porque desde hace un tiempo está renovada para una tercera temporada.

La segunda entrega rompió con la segunda desde el principio ya que el escenario principal se trasladó de la casa de los Plunkett hasta un motel, primero, y un edificio de apartamentos, pasando por la casa de Marjorie (Mimi Kennedy), siempre dispuesta a ayudar a Christy (Anna Faris), Bonnie (Allison Janney) y compañía.

Un acierto que Marjorie se haya convertido en personaje fijo porque su personaje no solo aporta, sino que es de los buenos y se complementa a la perfección con las protagonistas. Otro cambio importante es que el lugar de trabajo de Christy apenas ha aparecido, y es que es esa parte de la serie a la que estaba claro que no iban a poder sacar jugo, pero tampoco han salido demasiado los hijos de Christy. Acertado también haber recuperado a Regina (Octavia Spencer) y fichado a Jill (Jaime Pressly)

La segunda temporada se ha caracterizado por los palos que se le han dado a Bonnie y Christy, las protagonistas de esta fabulosa tragicomedia que es “Mom”.

Y a partir de aquí, spoilers, así que no sigas leyendo si aún no has visto la temporada o no la llevas al día.

Kevin Pollack y Allison Janney en la segunda temporada de Mom

En los últimos episodios de la primera temporada, Christy fue a buscar a Alvin (Kevin Pollack) y aunque Bonnie en un primer momento no quiso saber nada de él, al final aceptó las razones por las cuáles él la había abandonado con la recién nacida hija de ambos, y acabó metiéndose en su vida teniendo una segunda oportunidad con ambas.

Poco le duró, tristemente porque Alvin ha dado mucho juego, porque un infarto acabó con su vida de repente… ¡Estando en la cama con Bonnie! La pena de Christy fue grande, la de Bonnie mayor y al final esta, por otras cosas también, acabó cayendo de nuevo en las drogas y el alcohol despertando el “odio” de su hija y la necesidad de intervención de sus amigas de AA.

Mientras Christy no solo tiene que lidiar con su madre sino con la rebeldía de su hija Violet (Sadie Calvano) y con las ganas de su hijo Roscoe (Blake Garrett Rosenthal) de vivir con su padre Baxter (Matt Jones), quien ha rehecho su vida con una una chica con dinero y que vive en una gran casa y tiene un buen empleo.

Fin de los spoilers.

Promo de la segunda temporada de Mom

La serie fue hilarante en su primera entrega pero la segunda ha tenido un tono más trágico de ahí que la catalogue de tragicomedia porque aunque en “Mom” se utilice el humor a cada rato, se hace para ocultar el drama no solo el de Bonnie o Christy, sino también el de Marjorie, Jill o el de Regina.

Larga vida a “Mom”, porque ella lo vale por lo que hace disfrutar y por los personajes y el buen trabajo de la siempre grande Allison Janney, Anna Faris y el resto del elenco, en su mayoría.

Broadchurch se ha marcado una muy buena segunda temporada

Promo de la segunda temporada de Broadchurch

Hace una semana finalizó en el Reino Unido la segunda temporada de “Broadchurch”, serie cuya primera temporada me gustó a pesar de no inventar nada nuevo ya que los detectives protagonistas debían resolver un asesinato llevando a cabo todas las tareas pertinentes para ello, llegando a una conclusión que a mí me sorprendió.

La segunda temporada ha roto con la forma narrativa de la primera. Con el “¿quién mató a Danny Latimer?” resuelto, los responsables de “Broadchurch” no han querido dejar la historia de lado, metiéndonos de lleno en el juicio al asesino del pequeño y revolviendo de nuevo las vidas de Beth (Jodie Whittaker), Mark (Andrew Buchan) y Chloe (Charlotte Beaumont) Latimer; de la detective Ellie Miller (Olivia Colman) y de su hijo Tom (Adam Wilson) y del resto de habitantes del pueblo costero.

Jodie whittaker, Andrew Buchan y Charlotte Ramling en la segunda temporada de Broadchurch

Ahí es cuando entran en acción las abogadas de la defensa, Sharon Bishop (Marianne Jean-Baptiste), y de la acusación, Jocelyn Knight (Charlotte Rampling), dos viejas conocidas que pasaron de compañeras a rivales por un caso personal de la primera. La alumna y la maestra frente a frente para salvar el pellejo del asesino confeso o para hacer que pase el resto de su vida entre rejas. Sí, “Broadchurch” ha tenido la fantástica idea de devolvernos a los personajes que ya conocíamos, añadiendo alguno más con mucho que aportar para llevarnos a lo que el resto de series de este tipo omiten, el juicio.

Si no habéis visto aún la temporada, a estas alturas de mi entrada os podéis estar preguntando si no hay una investigación nueva. La respuesta es afirmativa, claro, y en eso los responsables de la serie también han acertado porque el caso ha sido aquel que seguía persiguiendo al detective Alec Hardy (David Tennant) y por el que en la prensa le pusieron a caldo.

Marianne Jean-Baptiste en la segunda temporada de Broadchurch

Hardy, dispuesto a solucionarlo antes de que acabe con su maltrecho corazón, mantiene escondida a Claire (Eve Myles), mujer del que él cree máximo responsable de la muerte de Pippa Gillespie (Hollie Burgess) y de la desaparición de la prima de esta Lisa Newbery (Eliza Bennett). Pide ayuda a Ellie porque su exmujer, policía, no puede reabrir el caso sin pistas nuevas. Claro que en escena aparece Lee Ashworth (James D’Arcy), quien Alec cree culpable y le dice que debería investigar al padre de Pippa y a quien merodeaba por la casa de los Gillespie.

Ellie y Alec acaban pensando que Claire, quien no puede estar en el fondo muy lejos de su marido aunque tengan una relación bastante tóxica, es sospechosa y al final acaban atando todos los cabos para resolver el crímen, mientras no se pierden ni una sesión en el juzgado.

Eve Myles y James D'arcy en la segunda temporada de Broadchurch

Lo que sucede allí vuelve a poner a prueba al matrimonio Latimer así como a otros habitantes del lugar, y a los policías protagonistas en tela de juicio por varias cosas realizadas durante la investigación del caso.

La primera temporada de “Broadchurch” estuvo bien, la segunda me ha parecido mucho mejor incluso. Los ocho episodios que la han compuesto han sido realmente buenos y, particularmente, se me han pasado volando dejándome con ganas de más al finalizar cada uno. La fotografía ha seguido siendo uno de los platos fuertes de la serie junto con sus guiones, pero lo mejor sin duda, con alguna excepción, el trabajo de su reparto. Olivia Colman ha vuelto a tener grandes momentos, David Tennant ha seguido en su línea aunque su personaje ha tenido algunos matices más, tanto Charlotte Rampling como Marianne Jean-Baptiste han estado inmensas y reivindico, porque hay que hacerlo, el gran trabajo de Jodie Whittaker y también de Eve Myles. Ha sido, asimismo, un gusto poder ver a James D’Arcy (los motivos entre líneas).

Olivia Colman y David Tennant en la temporada 2 de Broadchurch

La cadena ITV ha anunciado que habrá tercera temporada de “Broadchurch”, yo ya la espero con ganas.

A mitad de su segunda temporada, abandono Bates Motel

Promo de la segunda temporada de Bates Motel

“No está mal pero se le puede sacar mucha más chicha” dije cuando hablé el año pasado de la primera temporada de “Bates Motel”. Eso es justo lo que, para mí, no han hecho convirtiendo los episodios en tediosos porque poco pasa en ellos por no decir nada. Porque, manda narices, que en una serie que podríamos catalogar como de intriga lo que mejor te parezca de un episodio sea la interpretación por parte de Vera Farmiga del “Maybe This Time” de “Cabaret”.

Cuatro episodios he aguantado y dejo seis sin ver porque me aburre “Bates Motel”. Ciertamente, me importa un pimiento lo que les pase a sus protagonistas además de sobra se sabe, al ver la fuerza bruta que le entra a Norman (Freddie Higmore) de repente y su falta de memoria en ciertas ocasiones, que él mató a su profesora como ya hizo con su padre y que su madre, que según el propio Norman haría lo que fuera por él, lo único que hace es encubrirle y negarle sus sospechas.

Luego está Dylan (Max Theriot) y su trabajo en el ámbito del tráfico de marihuana… O esto es una distracción para llenar minutos de pantalla o tiene algo que ver pero ni se vislumbra el qué porque de verdad que parece todo de relleno, al igual que la historia de Emma (Olivia Cooke) con el chico de la marihuana o la pesadísima amiga de Norma que no la deja e paz aunque esta le diga que no tiene ganas de ir a una de sus cenas/fiestas. Y para colmo aparece el hermano de Norma para poner lo que esta dice en entredicho…

Por lo tanto, he decidido que no pienso perder más el tiempo con “Bates Motel” y que pasa a la lista de esas series abandonadas para bien, ni acabo la segunda temporada ni mucho menos perderé mi tiempo con la tercera que A&E ya la ha renovado.

Y, como suelo decir siempre, si pasa algo y mejora pues me lo pierdo, que la disfrute a quien le guste.

Revisionando Mentes Criminales: Segunda temporada

Careta de la segunda temporada de Mentes Criminales

La segunda temporada de “Mentes Criminales” empezó donde acabó la primera, con Elle (Lola Glaudini) herida y luchando por su vida por el sudes que iba dejando pistas a los miembros del BAU (o la UAC en castellano), mientras sus compañeros trataban de darle caza. La herida de Elle era difícil de cicatrizar, y tras volver a su unidad antes de lo que cualquiera esperaría, acabó tomándose ciertas cosas demasiado personalmente y matando a un sudes a sangre fría. Pero Hotch (Thomas Gibson) la encubrió y ella acabó dejando su placa y su pistola en el episodio seis, “The Boogeyman”.

Tras la segunda parte de “The Fisher King” (El Rey Pescador) con el que se abrió la temporada, llegó el primer gran episodio de la entrega para mí, el séptimo, “North Mammon”, en el que un psicópata secuestra y encierra a tres adolescentes que deben decidir quién de ellas acabará muriendo. Duro y negro episodio, pero muy bueno. Dos episodios después nos presentaron a quien iba a reemplazar a la agente Elle Greenaway en la unidad, Emily Prentiss (Paget Brewster), la hija de la embajadora Elizabeth Prentiss (Kate Jackson) a quien se conoce episodios después, quien odiaba la política porque la había vivido desde siempre. Como ni Hotch ni Gideon (Mandy Patinkin) habían firmado su incorporación al BAU, no se fiaban, pero no tardó en superar con sobresaliente su examen en el primer caso en el que contaron con ella, episodio diez “Lessons Learned” (Lecciones Aprendidas), un grandísimo capítulo en el que Mandy Patinkin hace una actuación buenísima y que trataba sobre el jefe de una célula terrorista islámica al que debían sacar una información crucial en Guantánamo.

Lola Glaudini en The Aftermath, episodio de la segunda temporada de Mentes Criminales

Otro episodio a reseñar es el decimosegundo, “Profiler, Profiled” (El Criminólogo Perfilado, podríamos traducirlo) en el que Derek Morgan (Shemar Moore) es acusado de asesinato y en el que conocemos no solo a su madre y hermanas, sino también cosas de su pasado.

Si el valor de una temporada se mide por el número de buenos episodios que la forman, diría que la segunda entrega de “Mentes Criminales” superó con creces a su predecesora siendo mejor que buena porque a los episodios que he mencionado hay que añadir otros como el doble en el que Reid (Matthew Gray Gubler) es secuestrado y por lo que acabará drogándose, el durísimo “Ashes and Dust” (Cenizas y Polvo), o los geniales “Open Season” (Temporada Abierta) y “Legacy” (Legado), los episodios veinte y veintiuno, respectivamente.

No ha que olvidar a ese gran villano de nombre Frank (Keith Carradine) que apareció a mitad de temporada y al final de ella para acabar con su historia, lo que a la postre a Jason Gideon le haría replantearse su trabajo.

Mandy Patinkin, Keith Carradine y Shemar Moore en la segunda temporada de Mentes Criminales

Muy buenos episodios entre los veintidós que formaron la segunda temporada de la serie y una gran incorporación la de Paget Brewster como Emily Prentiss que, se convertiría en uno de mis personajes preferidos de “Mentes Criminales” si no en mi favorito hasta su marcha, a pesar de que cuando vi esta temporada por primera vez tardó en caerme bien. Claro está que ganó más y más protagonismo y la serie también ganó con ello, que Prentiss es mucha Prentiss.

A los ya citados Kate Jackson y Keith Carradine, hay que añadir otras estrellas invitadas de la temporada como Jayne Atkinson (la jefa de sección Erin Strauss), Anthony Azizi, James Van Der Beek, Amy Madigan, Melissa Leo o quienes en su día fueron protagonistas de “Turno de Guardia” (Third Watch), que ya dije que iba a contarlos, Jason Wiles, Skip Sudduth y Anthony Ruivivar, así como Josh Stewart en el papel de Will LaMontagne, quien aparece por primera vez en “Jones”, el episodio dieciocho y que tiene un flirteo con JJ (A.J. Cook), pero quien haya visto la serie ya sabe que acaban casados.

Paget Brewster y Kate Jackson en la segunda temporada de Mentes Criminales

Ah, y como las temporadas de “Mentes Criminales” tienen cliffhangers, esta no iba a ser menos aunque no llegó ni de lejos al nivel del de la primera entrega y es que la jefa Erin Strauss quiere acabar con Hotchner y le pide a Emily que sea su chivata por así decirlo porque ella la metió en el BAU.

Lo dicho, muy buena temporada.

Segunda temporada de Under the Dome: Nuevos problemas, cero explicaciones

Fotograma de la segunda temporada de Under the Dome

El pasado lunes finalizó en Estados Unidos la segunda entrega de “Under the Dome” (La Cúpula, en España )que al igual que el año pasado cuando se estrenó, ha vuelto a ser un éxito para la CBS con una media de siete millones pasados de espectadores. En España Antena 3 la relegó hace unas semanas a la medianoche pero aún faltan algunos episodios por emitirse de los trece que forman la temporada.

Cuando hablé de ella en 2013 ya dije que me parecía entretenida y es que sin ser ninguna maravilla ni resultar medianamente original, esta serie basada en la novela del mismo título de Stephen King tiene algo que engancha. Le sigo encontrando muchos defectos y pocas virtudes pero a la hora de la verdad quieres seguir sabiendo más. Eso sí, si fuera una serie anual, es decir fuera de la temporada veraniega, la habría abandonado hace tiempo. De hecho espero que la renueven para ver qué pasa, pero para una última temporada porque “Under the Dome” es un claro ejemplo de cómo se quiere estirar un chicle que no da para más.

Si no has visto aún la segunda temporada, no sigas leyendo, Más adelante avisaré también de spoilers sobre el final.

La segunda entrega empezó fuerte, con dos inesperadas muertes de dos personajes principales. Primero la sheriff Linda Esquivel (Natalie Martínez) por salvar a Barbie (Mike Vogel) de morir aplastado. Una muerte muy tonta que no se veía venir pero está claro que ser sheriff en Chester’s Mill es estar marcado para morir. La segunda en el mismo episodio la de Angie McAllister (Britt Robertson), una de las cuatro manos relacionadas con el huevo de la dichosa cúpula. Angie, la primero histérica se convirtió en un personaje decente y muy importante pero de golpe y plumazo se la quitaron de encima. Y, ciertamente ni su hermano Joe (Colin Ford) ni su enamorado Junior (Alexander Koch) sufrieron mucho al respecto. era bastante obvio, además, quién había acabado con su vida.

Sherry Stringfield, Dwight Yoakam y Eddie Cahill en la segunda temporada de Under the Dome

Dos personajes que se fueron y otros cinco que aparecieron. La primera la profesora de ciencias Rebecca Pine (Karla Crome) que era una especia de MacGyver porque tenía solución para prácticamente todo: desde hacer un análisis de sangre hasta construir un molino enorme, pasando por dotes de enfermera y exploradora. Eso sí, dar por saco a varios personajes también estaba entre su repertorio, pero con ella encontraron un equilibrio bastante bueno entre los dos bandos: el de Julia, que al fin y al cabo es la elegida, y el de Jim (Dean Norris).

Por otro lado también apareció el barbero del pueblo, Lyle (Dwight Yoakam) quien era amigo de Pauline Rennie (Sherry Stringfield), madre de Junior y mujer de Jim, a la que todos creían muerta pero que logra ponerse en contacto con el pueblo desde su hogar en Zenith. También la creía muerta su hermano Sam (Eddie Cahill), que se fue a vivir a una cabaña aislada cuando su hermana “murió” y al que encuentra Julia cuando tras tirar el huevo al lago aparece una chica llamada Melanie Cross (Grace Victoria Cox) a la que salva.

Melanie había muerto años atrás de adolescente, cuando encontró el huevo en compañía de Sam, su novio por aquel entonces, Pauline y Lyle: las cuatro manos originales. También conocimos al padre de Barbie, Don (Brett Cullen), cuando este salió de Chester’s Mill por un agujero llegando a su ciudad natal, Zenith, y a Hunter (Max Ehrich) un cerebro de la informática que trabaja para Don pero que quiere ayudar a los de Chester’s Mill. De hecho la cúpula parece que no tiene nada que ver con marcianos como nos dejaron caer al final de la primera temporada de “Under the Dome”, sino con la energía y la empresa de Don Barbara.

Vamos que yo creo que ni ellos mismos saben dónde van a llegar entre tanta visión de Pauline con sus dibujos, la energía, la cúpula que se contrae y esas cuevas que aparece de la nada. Porque no han explicado absolutamente nada de nada en trece episodios que básicamente han sido un cúmulo de problemas que los protagonistas han debido afrontar: cambios de tiempo bruscos, cambios de temperatura, escasez de recursos y provisiones…

Rachelle Lefevre y Mike Vogel en la segunda temporada de Under the Dome

Y en medio del todo de nuevo Big Jim Rennie queriendo imponer su ley y haciendo fechorías, sobre todo hacia el final. Y ahora sí, spoilers del último episodio.

La gente le da la espalda a Jim, pero luego vuelven a tener algo de confianza en él y hasta parece ablandarse un poco cuando descubre que su querida Pauline está viva. ero nada más lejos de la realidad, a Big Jim le interesa salir de Chester’s Mill con su familia y le importan un carajo sus convecinos sean amigos, como Andrea (Dale Raoul), o no. El caso de esta última es muy reseñable porque la acaba matando malamente y encima justifica que por su amistad lo hace rápido, para acabar con Julia pero no lo consigue, claro, porque Julia tonta no es y fiarse de Jim no es fácil. Y encima mata a la pobre Rebecca que en realidad había hecho una buena obra poniendo fin al sufrimiento de Pauline que iba a desangrarse por dentro, poco a poco. Una pena porque ambas, para mí, se han convertido en lo mejor junto a Jim en lo que a personajes se refiere.

Julia se queda a un lado del túnel que aparece cuando la tierra de traga, literalmente, a Melanie en el episodio 12, y Junior con ella tras disparar a su padre y herirle. Los demás con cara de estupefacción cuando llegan a un callejón sin salida, Barbie pone la mano en la roca y esta se derrumba dejando a su paso una luz blanca y a Melanie diciendo que les guiará a casa. ¿A casa? Casi todos ya están en ella pero atrapados por la puñetera cúpula.

Fin de los spoilers.

¿Y hacia dónde va todo esto ahora? Yo no lo veo nada claro y, la verdad, algo intrigada estoy pero tampoco demasiado. ¿Y si no la renuevan? Pues a leerse el libro, que a lo mejor el señor King ha vuelto a hacer un final horrendo pero el desarrollo de la historia es mucho mejor que, tampoco es muy difícil, la verdad.

En fin, entretenida sí, que sus apenas 40 minutos de metraje se pasan volando, pero con muchas cosas que dejan bastante que desear desde guiones flojos aunque con frases ingeniosas de vez en cuando, hasta interpretaciones que rozan el ridículo (véase por ejemplo esa escena entre Barbie y Julia en la ambulancia, a mí me creó risa en vez de lo que pretendían) y una historia que en el fondo no tiene ni pies ni cabeza.

Pero engancha, esa es la mayor virtud de “Under the Dome”.