La tercera temporada de Crossing Lines deja con ganas de más

Reparto de la tercera temporada de Crossing Lines

No pintaba mal “Crossing Lines” pero no me había animado a ver ninguna de sus dos primeras temporadas. Claro que siendo policíaca, estando creada por Edward Allen Bernero y habiendo fichado a Elizabeth Mitchell, me decidí a ver la tercera temporada y, me han sabido a poco sus doce episodios.

“Crossing Lines”, ya dije al hablar brevemente de ella hace unas semanas, es una serie muy europea, claro que los protagonistas son el grupo de investigación del Tribunal Internacional de la Haya. Allí está la sede, pero episodio tras episodio deben viajar por otros países de Europa ya sea para perseguir a los malos de turno o para interrogar a alguien.

Han habido secuestros, virus peligrosos, asesinos a sueldo, bombas y hasta una muy crítica trama relacionada con el fútbol y quienes se lucran sin escrúpulo alguno con él. El grupo empieza descompuesto, por algo ocurrido en la segunda temporada, y siendo unido de nuevo por Michel Dorn (Donald Sutherland) quien nombra a Carine Strand (Elizabeth Mitchell) jefa de un grupo formado por un par de antiguos miembros, como Sebastian Berger (Tom Wlaschiha) y Arabella Seeger (Lara Rossi), y nuevas incorporaciones como son las de Marco Constante (Goran Visnjic), Luke Wilkinson (Stuart Martin) y Ellie Delfont-Bogard (Naomi Battrick).

Que sea muy europea no es solo por las localizaciones, que para algo está rodada en el Viejo Continente, sino por cómo está hecha en materia de escenas de acción y hasta por la interacción de los personajes, al menos así me lo parece a mí, y es que mientras que en las series estadounidenses los apellidos se usan más que los nombres cuando de agentes de la ley se refiere, salvo alguna excepción, en “Crossing Lines” se usan más los nombres propios, lo que genera cercanía entre los personajes ya de entrada.

Elizabeth Mitchell y Goran Visnjic en la tercera temporada de Crossing Lines

Historias personales pocas hay, aunque por todas las pinceladas que se dan o por conversaciones entre personajes, nos podemos hacer una idea bastante buena de cómo son los protagonistas. Sí que hay una trama personal recurrente, la de Constante buscando a su hermana secuestrada años atrás, que prácticamente está presente en todos los episodios, aunque sea brevemente.

Los casos resultan interesantes, los guiones están bastante bien y el reparto cumple en sus respectivos papeles. Hay intriga en ocasiones, humor irónico en otras, drama y acción, mezcla que hacen que, al menos esta temporada que he visto, “Crossing Lines” sea una serie muy entretenida. El colegueo entre personajes es muy chulo, y se agradece siempre en este tipo de series que la interacción no sea solamente en lo que al ámbito laboral se refiere.

Me ha gustado y me han sabido a poco los doce episodios. En España la ha emitido AXN, ya que la serie es una coproducción para los canales del grupo.  Ojalá haya más que me apunto sin dudarlo.

Tercera y última, menos mal, temporada de Under the Dome

Rachele Lefevre y Dean Norris en la tercera temporada de Under the Dome

Oh boy! ¿Pero esta broma que ha sido? El año pasado, tras ver la segunda entrega de “Under the Dome” escribí esto: “De hecho espero que la renueven para ver qué pasa, pero para una última temporada porque “Under the Dome” es un claro ejemplo de cómo se quiere estirar un chicle que no da para más”. También volví a decir, al igual que cuando acabó la primera temporada que era una serie entretenida.

Si esto hubiese sido una serie anual… Pero no, como serie del verano tal vez se haya convertido en la comedia de las últimas tres temporadas estivales porque a mí me ha provocado muchas risas. Tantas que realmente me alegro que CBS haya decidido no renovarla y que mi deseo se haya cumplido.

He leído que la serie creada por Brian K. Vaughan se ha separado mucho de la novela de Stephen King, obra que me pica la curiosidad leer para ver por dónde iba y qué otras alternativas ha cogido esta serie para narrarla historia. Una historia que durante dos temporadas se centró, principalmente, en los problemas que iban surgiendo para la supervivencia de los habitantes de Chester’s Mills y los que se quedaron atrapados estando de paso. A la escasez de agua, comida o medicamentos se sumaron también los cambios bruscos de tiempo, entre otras cosas.

Marg Helgenberger y Alexander Koch en la tercera temporada de Under the Dome

Pero, de repente, ese cliffhanger sobre alienígenas del final de la tercera temporada, se ha retomado en esta. Porque resulta que Aktaion, la empresa de Don Barbara (Brett Cullen), el padre de Barbie (Mike Vogel), al final sabía de la amenaza extraterrestre y envió a Chester’s Mill a dos personas para conseguir el huevo: Christine (Marg Helgenberger) y Eva (Kylie Bunbury).

A partir de aquí unos cuantos spoilers.

Claro que Christine toca el huevo y la furia marciana se desata. Resulta que la mujer se convierte en la reina y casi todo el pueblo en su seguidor a cuenta de unos capullos en los que acaban prácticamente todos, menos Big Jim (Dean Norris) y Julia (Rachelle Lefevre).

Y lo que Christine dice va a misa, sobre todo porque todos tuvieron una gran vida paralela en los capullos aunque fuera por poco tiempo. Pero salen rebeldes, claro, que si no serían todos contra Julia y Jim que, son la pareja de la temporada porque tras muchos dimes y diretes resultan ser el mejor equipo de “Under the Dome”. Total que la cúpula se va calcificando, hay que romperla para que los infectados, que al fin y al cabo, dominen el mundo que eso es lo que parece, surge la resistencia con Julia, Jim, “badass” Norrie (Mackenzie Lintz) y alguno más, y hasta aparecen los supuestamente tipos buenos de Aktaion para arreglar el desaguisado, porque la culpa de todo es suya y solamente suya.

Fotograma de la tercera temporada de Under the Dome

Y resulta que hay celos porque Barbie era muy feliz en los capullos con Eva a la que no conocía de nada pero que se tenía que quedar embarazada para portar a la nueva reina porque Christine tenía los días contados; y Junior (Alexander Koch) se vuelve espeluznante y robótico; y Joe (Colin Ford) como es tan listo es el único que puede derrumbar la cúpula…

Fin de los spoilers.

En fin, que se puede decir que la tercera y última, menos mal, temporada de “Under the Dome” ha sido una resistencia contra los visitantes, que no iban en son de paz, precisamente, sino a lavar cerebros a lo loco gracias a una infección en unos capullos. Vaya que, ya puedo decir sin equivocarme, siempre en mi opinión claro, lo más mínimo que esta serie es un WTF en toda regla.

“Under the Dome” se ha acabado pasando por el forro las mariposas, las estrellas rosas que caían y provocaban ataques repentinos a Norrie y Joe, los elegidos para vayamos a saber qué, las familias porque ha destrozado todas o incluso sus personajes. Y encima lo ha hecho sin ningún tapujo con unos guiones malos no lo siguiente y unas situaciones irrisorias a más no poder. La comedia de los tres últimos veranos, insisto.

Mike Vogel y Kylie Bunbury en la tercera temporada de Under the Dome

Y así se ha llegado a ese final…

Nuevo aviso de spoilers:

El penúltimo episodio fue de traca con Joe teniendo que trabajar a contrarreloj para cumplir el plan de las amatistas y derribar la cúpula, pero sobre todo porque Christine le da su energía al bebé que sale corriendo más rápido de Flash y que ya no es un bebé porque lo ha sido por…. ¿un minuto? Un bebé que aparece de mayor para acabar con la vida de Christine, un bebé que es Eva con el pelo teñido de rubio y los ojos de su padre (¡por favor!), como le dice su víctima que acaba digamos que desintegrada y pegada a la cúpula del trueno esta.

Y el final… A los 12 minutos Sam (Eddie Cahill) estaba muerto, un personaje que esta temporada pasaba por ahí todo el rato sin aportar prácticamente nada. Lo mata Junior, claro, que al final tenía tantas ansias de poder y mala leche asesina dentro de su cuerpo, como su padre. Joe se sacrifica por Norrie porque al final las estrellas rosas y sus ataques hicieron que una u otro fueran quienes tuvieran que hacer de la octava amatista que se necesitaba para romper la cúpula con el silbido que estas sacaban y que Joe imita. ¿En serio? ¿En serio? ¿En serio?

A los 23 minutos, adiós cúpula. Lo demás, Big Jim matando a su hijo que iba a matarle a él, hubiese quedado mucho más poético que ambos se hubieran rematado; el ejército entrando a saco y llevándose a todo el mundo, un interrogatorio y una versión no oficial de lo sucedido porque la gente no puede saber lo de los extraterrestres. Y luego un epílogo chapucero un año después porque resulta que Barbie, antes de ser atrapado junto a Julia por el ejército había matado a Eva tirándola por un agujero pero, oh sorpresa, no estaba muerta y un año después va en busca de los demás huevos para volver a hacer lo mismo. Porque, es muy lógico que a un extraterrestre se le mate tirándole por un agujero. Sí Barbie, muy bien.

Dean Norris en la finale de Under the Dome

Fin de los spoilers.

¿Ha resultado entretenida? En ocasiones y he de decir que la segunda temporada, salvo por sus muchas sombras, fue la mejor de todas. La primera tuvo sus momentos (pocos) y la tercera… En fin, olvidable aunque, como decía, la pareja Julia-Big Jim trabajando juntos no ha estado mal y tampoco Marg Helgenberger como mala, pero nada más.

“Under the Dome” ha acabado, ya era hora. Mejor si se hubiese quedado en miniserie, no se puede estirar, ni se debe, un chicle que no tiene ni pies ni cabeza. Mala de principio a fin. ¡Hasta nunca!

Más de lo mismo pero igual de entretenido en la tercera temporada de Criadas y Malvadas

Promo de la tercera temporada de Criadas y Malvadas
A pesar de estar de vacaciones, una seriéfila de pro como yo no puede tomarse ningún tiempo sabático sin visionar ninguna serie. La que está ocupando mi verano tendrá un extenso post en breve, pero hoy la que me ocupa es “Criadas y Malvadas” aunque voy a acabar refiriéndome a ella como “Devious Maids”, su título original que es como la veo, y es que la versión doblada pierde muchísimo, sobre todo en el tema de acentos. Pero esa es otra historia.

La segunda temporada de la serie nos dejó con un cliffhanger en toda regla tras la boda de Rosie (Dania Ramirez) y Spence (Grant Show). Quien desapareció del mapa era un personaje bastante secundario que apenas aportó, aunque Rosie se quedó en coma durante cuatro meses. Ese es el período tras el que arranca todo.

Así Marisol (Ana Ortiz) ha montado una empresa de colocación de criadas y a través de ella Carmen (Roselyn Sanchez) consigue empleo, nada más y nada menos que en casa de Adrian (Tom Irwin) y Evelyn (Rebecca Wisocky) Powell, cuya relación de amor-odio sigue viento en popa y ella acaba decidida a adoptar tras descubrir la verdad sobre la muerte de su hijo Barrett.

Carmen tendrá un lío con Sebastien (Gilles Marini), el agente inmobiliario, e intentará que su carrera musical despegue de una vez. Mientras Rosie iniciará su vida de casada con Spence que se lleva a la perfección con Miguel (Alejandro Vera), el hijo de esta. Aunque no lo tendrán nada fácil cuando alguien del pasado de la chica reaparezca de repente.

Y Zoila (Judy Reyes)… El bombazo de que está embarazada le afecta, más teniendo en cuenta que su novio piensa que el hijo es de él cuando es de su exmarido. Su hija Valentina (Edy Ganem) y el hijo de Genevieve (Susan Lucci), Remi (Drew Van Acker) acabarán marchándose, total ya como personajes estaban bastante agotados; mientras Zoila y Genevieve tendrán sus más y sus menos, tanto en el amor como en su propia relación.

Hay un asesinato, claro, el de una criada que trabaja para los Stappord, Blanca (Naya Rivera), y algunos sospechosos salen a la luz pero no queda nada en claro hasta el mismísimo episodio final, muy disfrutable como toda la temporada, en el que todo se descubre y en el que el cliffhanger final es de aúpa. Por eso hay que cruzar los dedos para que Lifetime no dude a la hora de renovar “Devious Maids”.

Sigo pensando que es una serie ligera, pero su función la cumple con creces y tiene buenas actuaciones, y a pesar de los toques de drama, la mayor parte del tiempo la historia tiene bastante humor. Lo peor, creo que ha sido la parte de Rosie esta vez, pero se puede perdonar esa línea argumental.

Y para acabar, un pequeño comentario a modo de spoiler así que si no has visto aún el final, no sigas leyendo:

Se dice que Sean Bean es el spoiler viviente porque muchas veces, en películas o series, sus personajes acaban muertos. Desde luego que Brett Cullen se lleva la palma creo yo porque en “Devious Maids” acaba muerto, se veía venir, al igual que, por orden descendente, “Under the Dome”“Person of Interest”“Lost”.

Bajón en las historias de la tercera temporada de Moone Boy

Promo de la tercera temporada de Moone Boy

Hace exactamente dos meses, qué casualidad, dediqué un post a la buena comedia “Moone Boy”. Esperaba con ganas su tercera temporada tras disfrutar las dos primeras entregas seguidas y ya está vista. Seis episodios han compuesto la temporada, seis entregas en las que Martin Moone (David Rawle) y su amigo imaginario Sean Murphy (Chirs O’Dowd) han sido el epicentro de la serie que arrancó con dos episodios en los que me pareció que hubo un bajón en las historias.

Puede que dejaran el listón muy alto en las dos temporadas anteriores o que al verme todos los episodios tan seguidos, haya notado más dicho bajón. Esos dos primeros episodios no me hicieron mucha gracia, al igual que otro por en medio y claro, en una serie con temporadas tan cortas, se nota más cuando algo no gusta del todo.

Pero los otros tres episodios, en concreto el tercero, el quinto y el sexto, sí que me han resultado buenos y muy entretenidos. Pero es que “Moone Boy” es mejor serie a mi parecer cuando toda la familia Moone está involucrada de alguna manera. Cierto es que me gustaría que le sacaran más partido a las hermanas del protagonista. Fidelma (Clare Monnelly) lo ha tenido y lo ha seguido teniendo, a Trisha (Aoife Duffin) se lo han dado al final pero a Sinead (Sarah White) la tienen como esa chica que pasa por ahí. Pero los padres de Martin, Liam (Peter McDonald) y Debra (Deirdre O’Kane) han estado ahí dándolo todo.

Fotograma de la tercera temporada de Moone Boy

Algunas de las historias han sido flojas, sí, pero los robaescenas Padraic (Ian O’Reilly) y Dessie (Ronan Raftery) han estado al pie del cañón, aunque admito que el primero se ha vuelto una caricatura de si mismo.

De seis episodios, como digo, he disfrutado más tres. El final de temporada de “Moone Boy” ha sido a lo grande, con dos muy buenos episodios encadenados en los que Martin ha estado más en un segundo plano y con un invitado de lujo en el último capítulo, Paul Rudd, haciendo un personaje, amigo imaginario como Sean, que ya podría tener serie propia.

Sigue siendo recomendable “Moone Boy”, todo el buen trabajo de dos temporadas y media de calidad no se pueden desechar por tres episodios flojos. Ojalá haya cuarta temporada que yo me apunto sin dudarlo.

Las últimas risas con Miranda (revisionados aparte)

Miranda Hart en la finale de Miranda

Imagen BBC/Gary Moyes

 Y “Miranda” llegó a su fin… Y nos ofreció las últimas risas y las últimas lágrimas… Lágrimas no de humor, precisamente, como en otras ocasiones, porque la cosa se puso seria como no habíamos visto en ninguna de las tres temporadas y en ninguno de sus dieciocho episodios.

Como terminó la tercera temporada empezó el primer especial, emitido en el Reino Unido el día de Navidad. Miranda tenía dos peticiones de matrimonio delante: la de Mike (Bo Poraj) y la de su Gary (Tom Ellis), el amor de su vida, el chico por el que estaba loca desde la universidad. ¿Fácil elección? Lo fácil es lo que hace, huir a su tienda.

Spoilers hasta nuevo aviso, no sigas leyendo si aún no has visto el final de esta serie “such fun”.

Fotograma de la finale de Miranda

Imagen BBC/Gary Moyes

Stevie (Sarah Hadland) va tras su amiga que acaba diciendo que se casará con la primera persona que entre por la puerta de la tienda pero esa es la gran Penny (Patricia Hodge), su madre. No cuenta, claro, y el siguiente es Mike pero Miranda quiera a Gary y así se lo hace saber. Claro que ni puede haber pedida como dios manda, porque a esta chica le pasan cosas muy extrañas normalmente, ni Gary le dice a Miranda que la quiere, y eso a ella le crea indecisión.

Esa indecisión surge más después de que Miranda y Stevie riñan porque la segunda está convencida de que su relación nunca será igual, y hagan las paces porque siempre desde que se conocen han estado la una para la otra. Es otra clase de amor, al fin y al cabo.

Y llega la conversación seria, la más seria de todas las que ha habido. Gary le dice a Miranda que si no confía en él, ella no puede porque no le ha dicho que la quiere, y él afirma que no cree que ella confíe en sí misma nunca.

Y así, con el “Think Twice” de Céline Dion sonando antes y después de la partida de Gary, el corazón de Miranda, y probablemente el de todos, se rompe.

Fin de los spoilers del primer especial.

El segundo especial y episodio final de “Miranda” llegó a las pantallas del Reino Unido con el año nuevo. ¿Qué esperar? Que la protagonista y Gary se reconciliaran, porque es lo que tenía que pasar ¿no? Sería lo esperado, el final feliz para la protagonista porque, merecía serlo.

Unos cuantos más spoilers, así que ya sabéis.

Penny ve cómo los sueños de casar a su hija se esfuman aunque trata de remediarlo, y eso que por fin Miranda se enfrenta a ella y la hecha de casa. Mientras Miranda se transforma completamente en una persona que no es, su madre y amigos hacen una intervención, con psiquiatra de por medio, porque creen que está depre.

Miranda Hart y Sarah Hadland en la finale de Miranda

Y deprimida está, sí. Porque Miranda quiere a Gary, no se imagina la vida sin Gary y quiere que él vuelva a toda costa con ella. Así que Stevie la quiere ayudar a pesar de que ahora vive juntas y se quedará sin habitación. Llama al restaurante pero Gary no está, dicen algo de una boda y ella y Miranda entran en pánico porque creen que Gary va a casarse con otra.

Pero no, Gary quiere a Miranda y van todos, familia, amigos, conocidos, galopando hasta el restaurante para que Miranda y Gary se den el sí quiero. Con Heather Small cantando eso de “What have you done today to make you feel proud?” y Gary Barlow al piano cantando otra cosa.

Y Penny llora, y yo lloriqueo porque, revisionados aparte, estas son las últimas risas que nos ofrece “Miranda” no sin antes la propia protagonista se gire por última vez a la cámara a dedicar unas palabras a los espectadores.

Tom Ellis y Miranda Hart en la finale de Miranda

Fin de los spoilers.

Grande “Miranda”, grande. Ya le dediqué una entrada cuando finalicé hace casi dos años las tres temporadas. No me voy a repetir, podéis leerla tranquilamente pero sí quiero decir que si no conocéis la serie no dudéis en buscarla por ahí, porque es muy divertida y tiene unos personajes realmente buenos.

Tres temporadas, dieciocho episodios más dos especiales para llegar a los veinte. Carne de revisionado seguro, y de recuerdos, buenos recuerdos.

No quiero acabar sin dar las gracias, aunque no me vaya a leer , a Miranda Hart por ofrecernos esta serie y por ser como es, porque si no lo fuera “Miranda” no sería ni un tercio de divertida. Y también quiero volver a dar las gracias a todos los que, hace dos años, llenasteis de comentarios Twitter a cuenta del regreso de la serie para la tercera temporada, porque sin esos comentarios nunca la hubiese visto.

Such fun!

Tercera edición de The Voice USA

Final de la tercera temporada de The Voice

 

Cuando FOX Life aterrizó en España el pasado mes de octubre, no estaba muy ilusionada con su llegada porque, quitando alguna serie que sigo, el grueso de la programación no me parecía nada atractivo. Me sigue pareciendo igual pero he de agradecerles al menos que sigan emitiendo series en VOSE antes que en versión doblada, y que nos hayan traído el programa “The Voice” en su versión estadounidense.

No entiendo que hayan empezado por la tercera temporada pero aplaudo la decisión de que se hayan molestado en hacernoslo llegar a quienes nunca lo hemos visto por Internet. No soy seguidora de “La Voz” en España, sí he visto algo pero de audiciones a ciegas que probablemente sea de lo mejor del programa, pero cuando estás más acostumbrada a escuchar música en inglés, “The Voice” es mucho mejor.

Bueno, sería mentir si dijéramos que es mejor solo si te gusta la música en inglés, porque siendo solamente de 45 minutos, estando bien editado, con coaches que tienen mucho que decir y un vocabulario más amplio (casi todos, que el amigo Blake Shelton a veces parece que no arranca a no ser que tenga alguien de country) y con una presentación nada cargante y ágil, “The Voice” resulta muy entretenido.

Ayuda, además, que FOX Life lo emitiera de dos en dos, excepto la última semana cuando un día dieron un bloque de tres y me quedé sin ver una de las galas finales, pero vaya que es un buen programa. Tiene variedad musical y no sé cómo puede haber tanto buen cantante por ahí suelto, algunos incluso mejores que muchos de carreras consagradas pero, no hay mercado para todo el mundo, eso es cierto y creo que sería una locura si lo hubiera.

Me enganché con las audiciones a ciegas, los fragmentos de ensayos con los coaches y sus ayudantes sí que podrían ser más largos pero en realidad lo que importa es ver la actuación final. Las mejores llegaron tras las batallas, cuando se curraron escenografía impresionantes para acompañar a los artistas en el escenario.

Y así en unos dos meses se emitió toda la tercera temporada, finalizado el pasado viernes 19. Con una final en varios programas donde no ganó quien para mí tenía la mejor voz, sino quien se lució más en sus últimas actuaciones porque la calidad de los otros dos concursantes quedó más que patente desde el principio. Ahora, ganó quien no quería y me imaginaba que se llevaría el triunfo.

Eso sí, mi favorita se quedó bastante cerca, a un paso de la semifinal y sí, para mí Amanda Brown fue la auténtica voz de la tercera temporada de “The Voice” en su versión estadounidense Para muestra, “Dream On”

Espero que con el año nuevo “The Voice” vuelva a FOX Life España, que en Estados Unidos acaban de finalizar su séptima temporada y, vamos bastante retrasados.

Fantástica tercera y última temporada de The Newsroom

 

Poster de la temporada final de The Newsroom

Se acabó lo que se daba. El domingo HBO emitió en Estados Unidos el último episodio de la tercera temporada de “The Newsroom”, una temporada corta de solamente seis episodios para poner el punto y final a esta creación del genio Aaron Sorkin que se ha quedado en una joya de veinticinco episodios.

Anoche fue cuando disfruté del final con una sensación agridulce: por una parte esperaba algo grande y me lo dieron, por otra quería que hubiesen muchas más noches de “The Newsroom” pero ya solo quedarán los revisionados.

La tercera temporada ha seguido la estela de la segunda en la que ha habido una gran noticia central que ha eclipsado el resto, a excepción de lo acontecido en la Maratón de Boston de 2013, y que ha puesto en apuros al equipo de News Night. La historia se ha condensado adecuadamente y me ha resultado de lo más interesante.

Jeff Daniels, Thomas Sadoski, Sam Waterston y Olivia Munn en la tercera temporada de The Newsroom

Pero también ha habido un cambio, un cambio gigante que ha dado pie a una cantidad críticas al periodismo de hoy en día, a la banalidad de las noticias y al peligro que para él entrañan las redes sociales, sobre todo en el penúltimo episodio “Oh, Shenandoah” que fue de 10 por muchas cosas.

Y, no podían faltar las relaciones extraprofesionales con esa boda de Will McAvoy (Jeff Daniels) y MacKenzie McHale (Emily Mortimer), esperada tras la bonita y romántica pedida de mano del último episodio de la segunda entrega de “The Newsroom”; el flirteo-relación de Don Keefer (Thomas Sadoski) y Sloan Sabbith (Olivia Munn) y las idas y venidas de la de Jim Harper (John Gallagher Jr.) y Maggie Jordan (Alison Pill).

Tal vez haya sido la temporada en la que más partido le hayan sacado a Neal Sampat (Dev Patel) a cuenta de esa historia central de la que hablaba, ha vuelto a ser genial ver a Marcia Gay Harden como la abogada Rebecca Halliday y a los Lansing, Reese (Chris Messina) y Leona (Jane Fonda) luchar contra los molinos de viento, esos con los que supusimos que luchaba Will McAvoy cual Don Quijote, pero ese Quijote no era otro que el siempre estupendo Charlie Skinner (Sam Waterston).

John Gallagher Jr. y Alison Pill en la tercera temporada de The Newsroom

Y a partir de aquí spoilers aleatorios sobre la temporada y la series finale. Así que si no la has terminado, hasta nuevo aviso no se te ocurra leer. 

Honestamente, siempre pensé que Charlie era tan pasional en ocasiones que cualquier día le iba a dar un infarto. ¿Sería previsible que eso podría pasar? Porque al final del quinto episodio, con un Charlie rendido sin querer o no saber cómo luchar más contra las tonterías del nuevo dueño de Atlantic Cable News, Lucas Pruit (B. J. Novak), y tras discutir con Don, Sloan y Mac sobre cosas que habían o no había hecho y que Pruit desaprobaría, un ataque al corazón con golpe en la cabeza incluido acaban con él.

Eso pasó un episodio antes de que Mac y Will se casaran en una boda exprés a ritmo del “Ave Maria” fantásticamente interpretado por Katie Boeck, se tuvieran que despedir y él acabara en la cárcel por no querer revelar la fuente de la filtración de unos datos que podrían poner en jaque al Gobierno.

Will no pudo despedirse de Charlie, nadie pudo seguramente, porque pasó mucho tiempo en la cárcel, no solo por cabezonería, sino por la promesa que le hizo a Neil y por creer que los periodistas no tienen por qué revelar sus fuentes. Allí, en ese brillante “Oh, Shenandoah” dice que está en aislamiento pero tiene un curioso preso a su lado que no deja de molestarle. Es la pista para que nos demos cuenta antes de que se muestre la foto de la familia McAvoy, de que ese tipo acusado de maltratar a su mujer, repetidor en la cárcel, alcohólico que piensa que los demás se creen más listos que él, no es otro que su padre.

Sam Waterston en la tercera temporada de The Newswoom

Finalmente, cuando Will sale de la cárcel tras el suicidio de la fuente cuyo nombre nadie pudo sacarle ni tan siquiera cuando el fiscal se lo dijo a él para que lo corroborara, Mac le espera y le dice que Charlie ha muerto. El final de este fue realmente bueno pero, en ese quinto episodio no veríamos lo último de Charlie Skinner, porque el último, “What Kind of Day Has it Been?” (¿Qué Clase de Día Ha Sido?) en un homenaje en toda regla a Charlie, por varias razones.

Primero porque sus compañeros, sus amigos, su familia, le tenían que decir adiós de manera apropiada con un funeral, con un entierro, con un post-entierro de esos en los que se come y se bebe. Segundo, y más importante, por los flashbacks que se ven a lo largo del episodio en los que nos damos cuenta que Will no era el Quijote de esta historia periodística, sino Charlie.

Will McAvoy era un tipo con el segundo programa de noticias más visto entre los de las cadenas de cable. Pero “News Night” no estaba a la altura de lo que Charlie Skinner quería, ni tan siquiera de lo que Leona Lansing quería, y mucho menos de lo que a Will le satisfacía, pero le daba igual… Al menos en apariencia.

-¿Dime el nombre de la canción?, le pregunta Charlie a Will en uno de los flashbacks.

-Déjala un poco más… Tom T. Hall, “That’s How I Got to Memphis” (Así es Como Llegué a Memphis), contesta Will.

Charlie explica que su nieto Bo (Jared Prokop) tiene una banda de garaje y que es capaz de tocar todos los instrumentos, que un día le vio explicando a sus amigos cómo tocar esa canción y le dijo:

-¿Qué hace un chico de New Rochelle cantando sobre Memphis? Memphis es un reemplazo de dondequiera que estés ahora, contestó. Memphis realmente quiere decir cómo llegué aquí.

¿Conversación banal? No, otro homenaje a la propia “The Newsroom” porque así a través de esos flashbacks que ya he mencionado vemos como Charlie Skinner, tres años atrás, consigue el “News Night” que quiere primero yendo a por quien cambiaría a Will McAvoy devolviéndolo a lo que alguna vez fue, Mac, quien a su vez reclutó a Jim para el programa por su confianza ciega en él.

Sam Waterston, Emily Mortimer y Jeff Daniels en la tercera temporada de The Newsroom

A Don le trasladaron al programa de las 10 de la noche justo cuando Sloan le fue a dar un discurso y puso sus ojos en él; Neal acababa de entrar a trabajar al igual que Maggie y Will no sabía sus nombres ni le importaban y a este le acabó convenciendo una llamada de Leona Lansing y la visión que tuvo de Mac y la estrategia de esta para sacar de Will lo mejor de sí en la charla con la que “The Newsroom” empezó. ¿Todo bien hilado? Desde luego que sí.

“That’s How I Get to Memphis” cantada y tocada por Wil, Bo y Jim en el post-funeral de Charlie, cobra mucho significado después de esa parte del guión que he compartido. A Will le acaban saliendo las palabras sobre Charlie y anuncia que MacKenzie, que nada más comenzar el episodio se entera de que está embarazada y así se lo dice a su marido, se convierte en la nueva presidenta de la ACN gracias a la intervención de Leona.

Fin de los spoilers.

Fantástico final de “The Newsroom” en mi opinión que no podía acabar de otra manera que en la redacción de “News Night”. MacKenzie toma el mando mientras le da indicaciones a los de la sala de control, Will se sienta en su silla a los 60 segundos de empezar el programa. Planos cortos de Neal, Sloan, Don, Jim y Mac para quedarnos con ese escueto “Buenas noches”.

Jeff Daniels en la finale de The Newsroom, tercera temporada

Gracias señor Aaron Sorkin por esta última temporada y a HBO para que, a pesar de una pequeña orden de episodios, “The Newsroom” pudiera tener una conclusión.

Fotos: Indiewire