Más que decepcionante duodécima temporada de Mentes Criminales

Promo de la temporada 12 de Mentes Criminales

Sí, la dejé harta tras el episodio número doscientos porque llevaba tiempo siendo de una calidad muy, pero que muy, inferior a lo que un día fue. Siempre volví a ella cada vez que Emily Prentiss, el personaje interpretado por Paget Brewster, regresaba episódicamente (fueron dos veces desde su marcha tras la séptima entrega), o cuando Shemar Moore dijo que se iba y Derek Morgan abandonó el BAU (la UAC en castellano). Así que decidí retomarla, y eso que tengo mi revisionado parado, cuando leí que a Thomas Gibson le habían despedido y que regresaba Brewster. El fichaje de Adam Rodriguez como el agente Luke Alvez pintaba bien, porque el actor era de mis favoritos en lo que aguanté en su día de “CSI: Miami” (el pelirrojo era tan insoportable que seguir la serie se hizo difícil).

Y, Aaron Hotchner se marchó, Emily Prentiss regresó y, dudo que a nadie se le hiciera raro que la nombraran jefa de la unidad, era lo natural. Los primeros episodios estuvieron bastante bien, incluso uno de ellos, el dedicado al bullying, me pareció digno de entrar en la lista de los mejores de la serie y el personaje de Luke Alvez encajaba en la dinámica de personajes de forma brillante y molaba mucho.

Pero llegó ese momento en el que “Mentes Criminales” (Criminal Minds) volvió a hacerse tediosa, lo que me llevó a dejarla años atrás, con historias poco interesantes y, lo peor, desenlaces rápidos de coger con pinzas, de esos en los que Penelope Garcia (Kirsten Vangsness) teclea y descubre algo que lleva al equipo a pillar al sudes (unsub en inglés) en cero con dos.

Imagen de la temporada 12 de Mentes Criminales

No ayudó la incorporación forzosa e impuesta, esto dicho por la showrunner Erica Messer, de Damon Gupton como el agente Stephen Walker, porque sigue habiendo mucha gente en esta serie y los diálogos de algunos actores se limitan a veces a dos líneas en cuarenta minutos (vergonzoso), un personaje sobrante que no ha terminado de despegar; y el mal uso de Brewster una vez más (ya pasó en la séptima entrega) aunque esto tal vez tenga más que ver con que sus condiciones para volver, comprensibles totalmente, fueron que pudiera compaginar la grabación con sus otros proyectos, pero aunque Prentiss de jefa convenza, si no entra en acción no es lo mismo.

Aunque, por encima de todo ello lo peor con creces ha sido la supuesta única trama seriada de la serie, esto también dicho por Messer que se ve que la memoria no le hace recordar la genial trama de la actual jefa del BAU en la sexta temporada. Una trama centrada en Spencer Reid (Matthew Gray Gubler) que le ha llevado a la cárcel durante bastantes episodios y nos han dado la brasa con que Mr. Scratch estaba detrás de toda su incriminación. Un rollazo en toda regla muy poco interesante por repetitivo y porque si esto se lo llegan a ventilar en cinco episodios centrándose en Reid en vez de combinarlos con casos nada interesantes, seguro que hubiese sido mucho mejor. Aunque, según leí Matthew Gray Gubler debía estar haciendo una película y para que no saliera tanto algo tuvieron que inventarse (de hecho en algunos episodio hacia mitad de la temporada estuvo ausente).

Matthew Gray Gubler y jane Lynch en la temporada 12 de Mentes Criminales

La season finale no estuvo tan mal y para no variar, ya que casi todas las temporadas han acabado así, nos dejaron en cliffhanger. Por eso volveré a la nueva temporada aunque no sé si seré capaz de durar más ya que los tiempos pasados fueron mucho mejores en “Mentes Criminales” que no entiendo que haya conseguido durar tanto porque de tanto estirar el chicle la terminaron estropeando. Pero sí, debo ser algo masoca.

Revisionando Mentes Criminales: Segunda temporada

Careta de la segunda temporada de Mentes Criminales

La segunda temporada de “Mentes Criminales” empezó donde acabó la primera, con Elle (Lola Glaudini) herida y luchando por su vida por el sudes que iba dejando pistas a los miembros del BAU (o la UAC en castellano), mientras sus compañeros trataban de darle caza. La herida de Elle era difícil de cicatrizar, y tras volver a su unidad antes de lo que cualquiera esperaría, acabó tomándose ciertas cosas demasiado personalmente y matando a un sudes a sangre fría. Pero Hotch (Thomas Gibson) la encubrió y ella acabó dejando su placa y su pistola en el episodio seis, “The Boogeyman”.

Tras la segunda parte de “The Fisher King” (El Rey Pescador) con el que se abrió la temporada, llegó el primer gran episodio de la entrega para mí, el séptimo, “North Mammon”, en el que un psicópata secuestra y encierra a tres adolescentes que deben decidir quién de ellas acabará muriendo. Duro y negro episodio, pero muy bueno. Dos episodios después nos presentaron a quien iba a reemplazar a la agente Elle Greenaway en la unidad, Emily Prentiss (Paget Brewster), la hija de la embajadora Elizabeth Prentiss (Kate Jackson) a quien se conoce episodios después, quien odiaba la política porque la había vivido desde siempre. Como ni Hotch ni Gideon (Mandy Patinkin) habían firmado su incorporación al BAU, no se fiaban, pero no tardó en superar con sobresaliente su examen en el primer caso en el que contaron con ella, episodio diez “Lessons Learned” (Lecciones Aprendidas), un grandísimo capítulo en el que Mandy Patinkin hace una actuación buenísima y que trataba sobre el jefe de una célula terrorista islámica al que debían sacar una información crucial en Guantánamo.

Lola Glaudini en The Aftermath, episodio de la segunda temporada de Mentes Criminales

Otro episodio a reseñar es el decimosegundo, “Profiler, Profiled” (El Criminólogo Perfilado, podríamos traducirlo) en el que Derek Morgan (Shemar Moore) es acusado de asesinato y en el que conocemos no solo a su madre y hermanas, sino también cosas de su pasado.

Si el valor de una temporada se mide por el número de buenos episodios que la forman, diría que la segunda entrega de “Mentes Criminales” superó con creces a su predecesora siendo mejor que buena porque a los episodios que he mencionado hay que añadir otros como el doble en el que Reid (Matthew Gray Gubler) es secuestrado y por lo que acabará drogándose, el durísimo “Ashes and Dust” (Cenizas y Polvo), o los geniales “Open Season” (Temporada Abierta) y “Legacy” (Legado), los episodios veinte y veintiuno, respectivamente.

No ha que olvidar a ese gran villano de nombre Frank (Keith Carradine) que apareció a mitad de temporada y al final de ella para acabar con su historia, lo que a la postre a Jason Gideon le haría replantearse su trabajo.

Mandy Patinkin, Keith Carradine y Shemar Moore en la segunda temporada de Mentes Criminales

Muy buenos episodios entre los veintidós que formaron la segunda temporada de la serie y una gran incorporación la de Paget Brewster como Emily Prentiss que, se convertiría en uno de mis personajes preferidos de “Mentes Criminales” si no en mi favorito hasta su marcha, a pesar de que cuando vi esta temporada por primera vez tardó en caerme bien. Claro está que ganó más y más protagonismo y la serie también ganó con ello, que Prentiss es mucha Prentiss.

A los ya citados Kate Jackson y Keith Carradine, hay que añadir otras estrellas invitadas de la temporada como Jayne Atkinson (la jefa de sección Erin Strauss), Anthony Azizi, James Van Der Beek, Amy Madigan, Melissa Leo o quienes en su día fueron protagonistas de “Turno de Guardia” (Third Watch), que ya dije que iba a contarlos, Jason Wiles, Skip Sudduth y Anthony Ruivivar, así como Josh Stewart en el papel de Will LaMontagne, quien aparece por primera vez en “Jones”, el episodio dieciocho y que tiene un flirteo con JJ (A.J. Cook), pero quien haya visto la serie ya sabe que acaban casados.

Paget Brewster y Kate Jackson en la segunda temporada de Mentes Criminales

Ah, y como las temporadas de “Mentes Criminales” tienen cliffhangers, esta no iba a ser menos aunque no llegó ni de lejos al nivel del de la primera entrega y es que la jefa Erin Strauss quiere acabar con Hotchner y le pide a Emily que sea su chivata por así decirlo porque ella la metió en el BAU.

Lo dicho, muy buena temporada.

Revisionando Mentes Criminales: Primera temporada

Promo de la primera temporada de Mentes Criminales

Jason Gideon (Mandy Patinkin) es el mejor criminólogo de la Unidad de Análisis de la Conducta del FBI, BAU (sus siglas en inglés) a partir de ahora. Trabaja en Quantico, Virginia, con el jefe de la unidad, Aaron Hotchner (Thomas Gibson), el agente Derek Morgan (Shemar Moore) y el doctor Spencer Reid (Matthew Gray Gubler). También participa en las investigaciones la analista informática Penelope Garcia (Kirsten Vangsness) quien hace magia con sus bases de datos y que es un personaje recurrente.

La acción de “Mentes Criminales” (Criminal Minds) comienza cuando Gideon vuelve tras una baja a la unidad y el primer destino del equipo es Seattle donde el sudes, sujeto desconocido de turno (unsub en inglés), secuestra a víctimas para matarlas. Allí conocen, y conocemos, a Elle Greenaway (Lola Glaudini) agente del FBI destinada a la ciudad cuyo sueño es trabajar para el BAU. Y así el primer caso que vemos en pantalla se resuelve.

El piloto se deja ver pero es flojo, aunque como presentación de personajes no está mal porque da una buena muestra de cómo son cada uno. En el segundo episodio ya aparece la agente Jennifer Jareau (A. J. Cook), alias JJ, el enlace con la prensa de la unidad.

Mandy atinkin, Thomas ibson, Lola Glaudini y Matthew Gray Guble en la primera temporada de Mentes Criminales

Jeff Davis  creó la serie que empezó a emitirse en la CBS estadounidense en septiembre de 2005 llegando a España de la mano de Telecinco en 2006. Cierto es que yo la veía aunque con el revisionado me he dado cuenta de que no me acordaba de casi nada. Además creo que siendo entretenida en su conjunto general, la serie fue mejorando a partir de la segunda entrega.

La verdad es que aún siendo coral, Mandy Patinkin con su personaje tiene mucho protagonismo en la temporada. Tanto que incluso el 99% de las citas de principio y final de los episodios las decía él en voz en off. Porque Hotch será el jefe pero Gideon es el alma del equipo además de mentor del joven doctor Reid.

Utilizaron bastantes canciones al final de cada episodio, algo que no siempre se ha hecho, y el tiempo de cada episodio se utiliza más con el equipo que con los sudes, algo que en los últimos tiempos de la serie también ha cambiado.

Thomas Gibson, Matthew Gray Gubler y Shemar Moore en la primera temporada de Mentes Criminales

Mi valoración general de la temporada es buena, entretiene y los casos están bastante bien en su mayoría aunque, como digo, creo que en comparación con otras entregas es floja. Eso sí, capitulazos tiene, en especial tres: El decimocuarto “Riding the Lightning” (lo estoy revisionando en VOSE, sí) en el que una pareja de asesinos en serie que van a ser ejecutados con inyección letal es entrevistada por el equipo para encontrar los cuerpos de algunas de sus víctimas; el decimoséptimo “A Real Rain” en el que el equipo viaja hasta Nueva York para tratar de encontrar a alguien que se toma la justicia por su mano lo que da lugar a pensar mucho en lo que plantea el episodio; y el decimosegundo y último “The Fisher King”, el primer cliffhanger de la serie, típico para finalizar las temporadas de “Mentes Criminales”, en el que un tipo llamado Frank Giles introduce al equipo en un peligrosos juego en el que tendrán que salvar a una chica mediante varias pistas que les envía, y que acaba apuntando con una pistola a Elle en su propia casa.

Por cierto, el productor ejecutivo de la serie era Edward Allen Bernero quien había trabajado en “Turno de Guardia” (Third Watch) y, en “Mentes Criminales” hay muchos de los actores de la serie, invitados incluso, que aparecen. Los voy a contar, sí. En la primera entrega Chris Bauer y Lisa Vidal.

Y tras el episodio 200, definitivamente dejo Mentes Criminales

Reparto de Mentes Criminales

 

Hablaba ayer mismo sobre el episodio 200 de “Mentes Criminales” y hoy retomo el tema, en lo que a la serie respecta, para decirle adiós. Es un adiós agridulce con pena porque ha sido una de las series que más me han entretenido de los últimos años y porque el reparto siempre me ha gustado pero, tengo que dejarla porque la paciencia tiene un límite y en mi caso ya se ha agotado.

Desde la séptima temporada “Mentes Criminales” está de capa caída bajo mi punto de vista. De hecho el último buen episodio que recuerdo de ella fue la finale de dicha temporada. Se han vuelto rebuscados, sádicos y vagos porque pecan mucho de tirar del ordenador de Garcia (Kirsten Vangsness) para resolverlo todo de manera muy rápida, como ya dije hace poco más de un año.

La serie lleva nueve años en antena y sigue teniendo mucha audiencia pero por procedimental que sea han hecho grandes episodios con alguno de los personajes como eje central. Claro que historias verosímiles por lo que ya sabíamos de dichos personajes, pero es que ya una se queda con cara de incredulidad completa ante ciertos argumentos.

No es que la fórmula se haya agotado, siempre es lo mismo con diferentes casos pero de ser interesantes y de tener momentos de camaradería y alguna que otra situación personal, han pasado a ser bastante aburridos. Si la historia de JJ (A.J. Cook) en el episodio 200 fue de traca, dos episodios anteriores ver a Garcia como la Reina Negra entrar a ritmo de las Destiny’s Child fue de lo más irrisorio que he podido ver en esta serie.

Mentes Criminales promo del episodio 7x12

El problema de tener que dar líneas de guión a muchos miembros que se reparten el espacio en pantalla con los sudes sigue creciendo, hasta tal punto de que es muy triste el mal uso que se le da a un actorazo como Joe Mantegna.

Jeanne Tripplehorn como Alex Blake me ha acabado convenciendo pero tampoco le han sacado jugo porque lo que han hecho ha sido trasnformar a la JJ que conocíamos y seguir dándole minutos y minutos a la supuesta favorita del público que es analista y no criminóloga.

“Mentes Criminales” me ha dejado de entretener y cuando una serie ya no te aporta ni eso, es mucho mejor dejarla para bien. Aunque, llamadme masoca si queréis, en mi caso voy a revisionarla porque quiero volver a disfrutar de ella como antaño y eso solamente voy a conseguirlo si vuelvo a los orígenes.

Esta serie empezó bien, al menos era diferente. La segunda entrega fue superior a la primera, la tercera tal vez fuera la mejor de todas aunque la cuarta me gustó mucho. La quinta me resultó aburrida y la sexta volvió a su cauce con esa fantástica historia relacionada con Prentiss (Paget Brewster) que es el miembro de la Unidad de Análisis de Conducta del que siempre sabremos más que del resto, y la séptima ya supuso el declive total.

Sí, voy a devolver a Jason Gideon (Mandy Patinkin) a mi pantalla y a recordar esos primeros tiempos de la agente Elle Greenaway (Lola Glaudini) para verles marchar después y dar la bienvenida a quien me caía mal primero para convertirse en mi personaje preferido después, Prentiss, y a David Rossi (Joe Mantegna) que, a pesar de parecerme innecesario al principio, me acostumbré a verlo enseguida.

Y así pretendo recordar a aquellos sudes que ponían los pelos de punta, cómo Gideon era el mentor de Reid (Matthew Gray Gubler), a seguir alegrándome la vista con Derek Morgan (Shemar Moore) porque hay que ver como está el hombre, o también a seguir viendo la cara de Hotch (Thomas Gibson) apenas cambiar y a “badass” Prentiss en acción.

Capítulo 200 de Mentes Criminales: El episódico regreso de Emily Prentiss

Paget Brewster, Shemar Moore y Matthew Gray Gubler en el episodio 200 de Mentes Criminales

Cuántas ganas tenía de que llegara el episodio 200 de “Mentes Criminales” (Criminal Minds) para volver a ver a Emily Prentiss en acción y es que, como dijo Paget Brewster en Twitter cuando anunciaron a bombo y platillo que volvería para el acontecimiento, chafaron la sorpresa. Casi mejor porque como yo me quería bajar del carro, lo mismo lo hubiese hecho antes de tiempo.

Tal vez su vuelta influyó en que la serie lograra el mejor dato de audiencia de la temporada y desde 2012 porque la agente Emily Prentiss se ganó muchos fans, yo entre ellos, en su periplo como agente de la Unidad de Análisis de la Conducta (UAC o BAU, en el original) entre las temporadas dos y siete de la serie. Pero, por alegría que diera su vuelta, y aunque fuera parte muy importante en el episodio, el 150 estuvo centrado en ella y no el 200, que se le ha reservado a JJ (A. J. Cook).

Anoche supuestamente se debería haber emitido en España, en AXN, el episodio pero hubo repetición así que ¿para qué esperar más? Dí fácilmente con él y a disfrutarlo… Aunque no del todo porque vaya telita que tuvo.

Ahora sí, si no has visionado aún el episodio 200 de “Mentes Criminales” y vas a hacerlo, no sigas leyendo porque esta entrada es muy explícita en lo que a spoilers se refiere.

Thomas Gibson y A. J. Cook en el episodio 200 de Mentes Criminales

En el episodio anterior, el decimotercero de la novena temporada, nos dejaron con un cliffhanger, el secuestro de JJ cuando había quedado, presumiblemente, con Matt Cruz (Esai Morales), con quien se traía algo entre manos y no una relación amorosa (qué bajo hubiesen caído), sino una operación secreta que hicieron cuando a JJ la trasladaron al Departamento de Estado (esa fue la excusa que buscaron cuando la CBS rescindió el contrato de la actriz, en lo que denominé el culebrón de la CBS). A él, como se ve al poco de iniciarse el episodio 200, también le secuestran.

Así llegan los flashbacks (toda serie que se precie debe tenerlos al parecer), y vemos como Erin Strauss (Jayne Atkinson), la difunta y otrora jefa del BAU, recibe a JJ en su nueva misión que no es rocambolesca sino lo siguiente: ayudar en los interrogatorios de una misión secreta destinada a la caza de Bin Laden. No se andan con chiquitas estos guionistas pero, es tan inverosímil que da risa. ¿Cómo una persona con poca experiencia en el campo y cuyo trabajo ha sido ser el enlace con los medios de comunicación de su unidad acaba ahí en medo del desierto a la caza del terrorista más buscado? A los guionistas se les ha ido la pinza completamente, vaya.

Ahí es donde JJ conoce a Matt Cruz y a otros agentes, y acaba descubriendo que hay un topo. Hay explosiones, tiroteos y hasta un aborto en esos flashbacks que, podrían haber servido para mostrar cómo JJ se ha convertido en lo que nos han querido vender desde el inicio de la séptima temporada, cuando la actriz regresó a la serie tras la recapacitación por parte de la cadena, pero nunca he acabado de encajar a JJ en su papel de badass.

Eso sí, quien sí se da cuenta del cambio es Prentiss cuando ambas van a París, lugar en el que Emily se esconde después de casi perder la vida en la sexta temporada. Con esa gloriosa frase de “no pongas esa mirada de no se lo dije a nadie porque solo puedo fiarme de mí misma porque la inventé yo”.

Evidentemente, quien secuestra tanto a la agente Jareau como al jefe Cruz es dicho topo, pero el BAU no puede dar con ellos y la cosa se complica cuando a Hotch (Thomas Gibson) le dicen que es un asunto de Estado y quitan de en medio a la unidad. Ahí es cuando entra Emily Prentiss en acción que no duda en aparcar su trabajo de jefa de la Interpol en Londres para acudir a la llamada de Hotch e intentar rescatar a JJ. Ella da la clave importante para que Garcia (Kirsten Vangsness) con su ordenador localice a los secuestrados. Hay que decir que en dicho secuestro JJ es torturada y le hacen hasta el polémico waterboarding para que hable y que A. J. Cook se prestó a que se lo hicieran de verdad.

Y, con JJ y Cruz localizados, el BAU y Prentiss van a buscarles. Ahí ni equipo de SWAT ni nada, unos se lían a tiros mientras Hotch y Prentiss entran al rescate y cuando eso pasaba solía significar que ellos encontraban a las víctimas, así que previsible total que lo hicieran. Y como JJ se va tras el malo, Hotch le dice a Prentiss que vaya a ayudarla y conociendo a Emily como la conozco ya sabía que, una vez más, iba a acabar salvando el día. Aunque sobraba la frase estúpida de “¿dónde se ha metido?” cuando JJ se marcha de la sala.

El malo huye, JJ va detrás y se queda sin balas, Emily llega y también se le acaba la munición pero ambas van detrás de su presa. Prentiss empieza la pelea, que ella siempre será la auténtica badass de esta serie, casi le reduce pero se lleva un puñetazo, JJ ataca pero el malo es listo y si el cae ella cae con él pero…

No, la misma persona que salvó a su marido Will (Josh Stewart) de morir con una bomba pegada al cuerpo en el último episodio de la séptima temporada aunque le costase su propia vida, agarra en el último momento a JJ del brazo para no perderla. Cuánto le debe esa familia a Emily Prentiss, hay que ver. Final efectivo pero previsible.

Foto de familia del episodio 200 de Mentes Criminales

Y al final, después de 24 horas desaparecida, de haber sido torturada y de casi morir de una caída de unos cuantos pisos, la agente Jennifer Jareau acaba celebrando la vida en un bar con su marido y su hijo, sus amigos del BAU y su amiga jefa de la Interpol.

Así que se puede decir que lo único congruente es lo que pasa en toda la parte del rescate pero no lo de los flashbacks porque es imposible creerse esta historia tan inverosímil.

Luces y sombras en el episodio 200 de “Mentes Criminales”, pero ha sido genial ver de vuelta a la gran Emily Prentiss, volver a ver a Jayne Atkinson después de que se cargaran a Erin Strauss tan malamente y disfrutar de la presencia de Tamoh Pennikett.

Séptima temporada de Mentes Criminales: Recapitulación, season finale y la despedida por todo lo alto de Prentiss

Aviso de spoilers.

El final de la séptima temporada de “Mentes Criminales” (Criminal Minds) ha sido de traca y no únicamente por la explosión que hay en el doble episodio sino por el resto de acontecimientos: una toma de rehenes, una relación inesperada, una boda y una marcha, ahora de verdad, la de la agente Emily Prentiss (Paget Brewster).

Pero dejo eso para más tarde ya que me voy a explayar a gusto, para hacer la recapitulación de la temporada que empezó realmente bien con la vuelta de Emily a la Unidad de Análisis de Conducta, para asombro de algunos de sus compañeros que la creían muerta, claro. Un episodio en el que el equipo tiene que vérselas con un senador que les pone en entredicho por sus acciones pero que gracias a la declaración de todos, cede en sus pretensiones.

A partir de ahí una sucesión de episodios más o menos interesantes, episodios mejores y peores aunque ninguno aburrido para mí en el que se demostraba una vez más que los guionistas al tener que separar la parte de los protagonistas con las de los sudes (sujetos desconocidos) muchas veces hacían que unos actores tuvieran mucho menos diálogo que otros. Este es el único pero que le puedo poner a la serie, en realidad, el desequilibrio de diálogo y lo he notado mucho esta temporada con las pocas apariciones de Reid (Matthew Gray Gubler) y el poco protagonismo otorgado a Emily tras su vuelta algo que me ha resltado bastante curioso aunque el episodio 150 estuvo muy centrado en ella y en sus problemas tras la experiencia vivida.

Ese episodio, junto con el primero y el doble final son los más destacables de la temporada en mi opinión, una temporada en la que hemos visto algo más de colegueo que siempre se agradece y de vida personal (sin pasarse en esto último). Y así llegamos al episodio final, la despedida de Paget Brewster de la serie tras decidir no renovar su contrato, algo de lo que ya hablé en su día y que me sigue pareciendo totalmente entendible por su parte.

Sí, soy fan de Prentiss y eso que tardó en convencerme casi toda la segunda temporada. Se nota que Erica Messer, que ha estado durante seis años a la sombre de Ed Bernero y que tomó las riendas de la serie como showrunner el verano pasado también es fan del personaje porque si ya demostraron la temporada pasada que le podían dar una salida muy digna, la señora Messer se ha lucido en su guión para darle no solo un gran final a una temporada regular sino una magnífica salida a un personaje querido por muchos.

Sábado, día de descanso para el equipo. Reid y Garcia (Kirsten Vangsness) van a una convención de ciencia ficción a las puertas de la cual no solo se encuentran con el exnovio de la analista informática, Kevin (Nicholas Brendon) sino con Rossi (Joe Mantegna) quien sale de lo que parece un hotel de donde minutos después sale la jefa Erin Strauss (Jane Aytkinson) poniéndose bien la ropa y peinándose, más o menos. La jefa que se saltará las normas para dejar hacer al equipo y que le dará las gracias a Morgan (Shemar Moore) por echarle en cara su problema con el alcohol.

Prentiss y Morgan han ido a ver una casa que pretende comprar ella aunque no está nada convencida y Hotch (Thomas Gibson) pensaba pasar el día con su hijo y su novia. Pero vuelven al trabajo después de que el novio de JJ, Will (Josh Stewart), pierda a su compañera en el atraco a un banco donde él consigue herir de gravedad, tanta que muere, a uno de los atracadores. ¿Por qué van los miembros del equipo allí? Porque se trata de atracadores en serie que también son asesinos ya que en sus atracos siempre matan a alguien. De hecho, la misteriosa atracadora no fichada por ninguna agencia de nombre Izzy (Tricia Helfer) es una sádica que disfruta matando.

Con los rehenes como parapeto y unos cuantos muertos a sangre fría, el hermano del atracador muerto pide que el policía culpable de ello aparezca. JJ dice que no y a Hotch no le convence la idea tampoco. Pero Will se mete al banco. Mientras Emily recibe una llamada de su antiguo jefe de la Interpol que le ofrece el peusto de directora y ella contacta con él varias veces para lograr información sobre Izzy. De hecho es Emily, que normalmente siempre acierta en sus teorías, quien hace que Garcia filtre mejor la información y se gane un “eres grande Emily Prentiss”. Garcia haciendo de altavoz de los fans de la agente.

Total que el atracador hiere a will y las cámaras del banco que habían estado conectadas todo el rato se apagan creando incertidumbre en el equipo, sbre todo en JJ. Así que deciden entrar después de que unos cuantos rehenes salieran (entre ellos el cómplice la Izzy) y bum, explota una bomba en el banco, porque Izzy la había colocado.

JJ, Hotch y Derek acaban en el suelo frente a la entrada principal del banco, mientras Rossi y reid van a ver si están todos bien y entran en el banco no solo a buscar a los atracadores sino también a Emily que había entrado por la puerta lateral antes de la explosión pero, la agente Prentiss es dura de pelar (demostrado ha quedado más de una vez) y allí está reconfortando a unas personas que se habían escondido.

No hay ni rastro de los atracadores que se han llevado a Will. Izzy mata a su compañero y su cómplice se reúne con ella y, para tener un seguro, van a casa de Will y JJ donde ella se queda al cargo de el hijo de ambos (el hijo de AJ Cook en la vida real). Y, mientras Rossi y JJ van a casa de ella y la agente se paa, y gana, con Izzy a quien detiene, Will y el cómplice van a una estación de tren donde llegan Hotch, Morgan y Prentiss. Cada uno se va por un lado intentando encontrar a Will. Pensaba que Emily iba a acabar matando a alguien porque es una badass total si se pone, pero no, hace algo mejor. Mientras Hotch mata al cómplice de Izzy que casi acaba con Derek, Prentiss encuentra a Will maniatado con una bomba en el cuerpo. Hotch le dice que los artificieros tardarán tres minutos y por si la tensión anterior no era poca, Emily cuelga el teléfono sabiendo que no puede esperar a que lleguen porque Will no tiene dos minutos.

Así que, la heroína Emily Prentiss logra desconectar el temporizador principal y el sorpresa y salvar al marido de su compañera y amiga… y a sí misma, claro. ¡Menos mal que tenían el día libre!

Y ya en el hospital, JJ le dice a Will que se lo pida así que el le pregunta si quiere ser su esposa y ella asiente, con Rossi espiando y preparando una boda sorpresa. Y, lo que podría haber sido en otras circunstancias, probablemente, un episodio más centrado en JJ y Will, lo cierto es que los protagonistas de su boda y fiesta no son ellos sino Emily. Derek le pregunta que si piensa marcharse, Penelope no sabe de qué va la conversación que están teniendo pero le suelta algo así como “no te has ido y ya te estoy echando de menos” (Garcia de nuevo la voz de los fans), Hotch le pregunta que si quiere hablar y como bien dice ella al no ser el momento lo dejan para la mañana siguiente y mientras la música suena, los novios bailan y Emily baila uno por uno con sus compañeros, incluso con Garcia y JJ a la vez y el episodio acaba no con una cita como suele ser habitual, sino con la propia voz en off de Emily diciendo “siempre he oído que todo final es también un comienzo y lo que pasa es que no nos damos cuenta. Me gustaría creer que es cierto”. Me gustó mucho cómo estaba rodada la escena ya que era una despedida en toda regla en la que al final Emily se va sigilosamente dando un rodeo por el jardín observando a sus compañeros.

Tras el último episodio en el que apareció en la sexta temporada ya le dediqué un post deseando que volviera pronto y pasó, pero ahora a no ser que haga alguna participación episódica, dudo que volvamos a ver a Paget Brewster en la serie (siempre nos quedarán los DVD’s) y la salida ha sido tan buena, un homenaje a lo que ha sido su personaje desde que llegara a principios de la segunda temporada, que a pesar de que Erica Messer siga teniendo esperanzas de que vuelva, después de este cierre no creo que necesitemos más como despedida.

¿Puede un personaje ser tan importante en una serie coral como para que una piense que no volverá a ser lo mismo sin ella? Yo pienso que sí porque, cuando a Paget empezaron a darle protagonismo creo que muchos descubrimos a una gran actriz (y quien quiera verla en otro papel dramático, aunque en comedia se mueve como pez en el agua, sigo recomendando “Huff” cuiya segunda temporada aún tengo pendiente).

Un grandísimo fnal para una temporada, como decía, regular, y una fantástica despedida a la agente Prentiss. Hasta siempre Emily.

Capitulazo 150 de Mentes Criminales

Los episodios-aniversario, por llamarlos de alguna manera, suelen ser especiales. Son esos en los que una serie cumple su capítulo 50, 100 o 150, como en este caso, en emisión. El pasado viernes pude ver en AXN el 150 de “Mentes Criminales” (Criminal Minds) y fue muy bueno. No digo esto porque me encante la serie, me gusta mucho pero como todas ha tenido sus momentos de bache, pero es que la verdad “Sujeto Desconocido” (Unknown Subject) me pareció muy digno de mención.

Así que aquí van los spoilers:

Empezamos con Emily Prentiss (Paget Brewster) en la consulta de la psicóloga hablando sobre si se encuentra mejor tras su historia. La psicóloga le da el alta, pero le pregunta algo bastante significativo, que si ha tenido tiempo de llorar su propia “muerte”.

A la evaluación de la psicóloga le sigue la que le hace su jefe. Hotchner (Thomas Gibson) le va leyendo cosas en las que Emily mintió a la psicóloga como que ha retomado el contacto con su madre o que tiene novio, pero lo más importante es que le dice que cuando tenga un mal día, “que lo tendrás”, se lo diga a él el primero.

El episodio está bastante centrado en ella, sí, pero es que los fantasmas internos de la agente Prentiss están bastante ligados a lo que sucede en el episodio cuyo caso me ha parecido uno de los mejores vistos en las siete temporadas de la serie.

Unas mujeres que fueron anteriormente víctimas de un violador conocido como “El Hombre del Piano”, porque las ataba con cuerdas de ese instrumento, vuelven a ser atacadas con el mismo modus operandi. Como sudes (sujeto desconocido), este hombre no tiene precio. Primero las droga, echa una mezcla en los cigarrillos y las víctimas se quedan inconscientes, les pone una canción y las ata con las cuerdas de piano. Y, después ellas no se acuerdan de nada, solamente de la cacnión que, lógicamente, acaban odiando y reaccionando muy malamente cuando la escuchan de nuevo.

“Total Eclipse of the Heart” tocada por un hombre en un bar hace que una de las víctimas del sudes que trabaja allí de camarera, Regina Lampert (Dina Meyer), reaccione y acabe engañando y atrapando a quien ella cree que fue su agresor. A partir de ahí, mientras las víctimas pasadas intentan contar a Emily y a JJ (A.J. Cook) sus recuerdos de la noche en las que “El Hombre del Piano” les atacó, Regina trata de hacer “cantar” a su agresor y el guión está tan bien escrito que realmente no se sabe si ella está en lo cierto o simplemente el trauma vivido hace que se le nubvle el buen juicio. Porque claro, el hombre lo que hace es intentar explicarle de qué se conocen y guiar su mente hacia otros lares. Tratar de que piense dos veces si está en lo cierto o no, en definitiva.

Y, como decía, la historia está muy bien hilada con el trauma de la propia Prentiss que se queda sin saber qué decir cuando una víctima le pregunta si sabe cómo se siente cuando se tienen sueños en los que rememoras lo sucedido, etcétera, aunque las víctimas, como decía antes no se acordaban de casi nada. Y vaya que si Emily lo sabe, eso da a entender al menos.

Con un copycat, es decir, un imitador que entra en escena al final se descubre el pastel y van a detener a Regina para que no haga una tontería con mentira incluída, lógicamente, porque a una mujer con una pistola en la mano que apunta a quien realmente la violó ¿qué se le puede decir para que no le vuele la tapa de los sesos? “Hemos cogido al Hombre del Piano” aunque sea una mentira piadosa y se entere, ya tras haberle quitado el arma de que ella estaba en lo cierto.

En definitiva, un muy buen guión para una historia de lo más interesante.