Un caso recurrente centra la sexta temporada de Rizzoli & Isles

Bruce McGill y Angie Harmon en la sexta temporada de Rizzoli & Isles

El último episodio de la sexta temporada de “Rizzoli & Isles” se emitió en España el pasado martes de la mano de Calle 13, así que toca comentar la temporada, la penúltima por cierto.

Un caso recurrente centra la entrega, ya que muchas veces se recurre a él, y es que parece que alguien la tiene tomada con Jane Rizzoli (Angie Harmon) a quien hacen daño y cabrean muy mucho a través de sus efectos personales o de las personas a las que quiere.

El equipo ayuda a investigar quién puede estar detrás de Jane, mientras tienen que lidiar con otros casos que, como siempre, han sido más o menos interesantes aunque, como novedad, en algunos de ellos ni nos han dado pie a poder acertar quién era el asesino o la asesina porque no teníamos sospechosos donde elegir. Esta serie tuvo tiempos mejores en lo que a investigación policial se refiere porque se han vuelto bastante vagos a la hora de pensar en casos no haciendo más que repetir tramas que ya hemos visto antes, y con ello me refiero a secuestros y amenazas, principalmente.

Y no solo de “Rizzoli & Isles” bebe esta serie a la hora de repetir fórmulas ya vistas, a las pruebas del último episodio y ese cliffhanger final me refiero, porque previsible no era, para nada (nótese la ironía) lo que iba a suceder.

Pero a pesar de criticarla y de alegrarme de que la séptima temporada vaya a ser la última, porque ya era hora, sigo con “Rizzoli”, que así la llamo yo porque por mucho que haya dos personajes en su título, todo gira alrededor de Jane, porque los personajes molan, y hay algo que nunca han dejado de alimentar: la gran relación de Jane con el genial Vince Korsak (Bruce McGill), que me parece mejor incluso que la que pueda tener con Maura (Sasha Alexander).

Primera temporada de Shades of Blue

Reparto de Shades of Blue

Cuando leí que Jennifer López iba a protagonizar una serie policíaca, me picó la curiosidad así que cuando NBC estrenó “Shades of Blue” en enero, época de midseason, empecé a verla y la verdad es que me enganchó ya en su piloto.

La serie presenta a la detective de Nueva York Harlee Santos, López cómo no, que forma parte del grupo de policías corrupto que lidera quien hace tiempo la sacó de un gran lío relacionado con su novio Miguel (Antonio Jaramillo) y padre de su hija Cristina (Sarah Jeffery), el teniente Matt Wozniak (Ray Liotta), Woz para los amigos.

Harlee le debe mucho a Woz y además tiene problemas financieros ya que el colegio de su hija no es barato. Sus problemas se incrementan cuando el agente Robert Stahl (Warren Kole) se acerca a Harlee y le hace su topo para destapar la corrupción. Harlee actúa por el bien de su hija pero Wozniak, que tiene contactos importantes, enseguida descubre que hay un topo en su equipo y se vuelve algo paranoico, claro que en Harlee es en quien más confía además de en sí mismo.

Así, a lo largo de trece episodios se ve cómo Harlee trabaja con el FBI para librarse de la acusación pero también cómo miente e intenta evitar lo inevitable mientras trata, asimismo, de que su equipo salga indemne de la situación y con algunos problemas familiares que surgen con la reaparición de Miguel en escena. Los problemas, por supuesto, se acrecentan episodio tras episodio.

No es “Shades of Blue” la típica serie en la que los protagonistas tienen que atajar un problema mientras resuelven un caso, ya que lo importante es esa investigación en la que han metido a Harlee y lo que acarrea, sin que apenas haya caso episódico en las trece entregas de la temporada.

La verdad es que me ha parecido una temporada entretenida e interesante con un final realmente bueno y tengo ganas de ver por dónde van los tiros en la segunda temporada, ya que a un mes de su estreno la cadena ya anunció que habría más el año que viene. No es una serie de esas que pasarán a la historia, ni mucho menos, pero se deja ver y tiene giros varios, lo que siempre se agradece si no son demasiado rocambolescos.

El adiós de Derek Morgan y el episódico regreso de Emily Prentiss a Mentes Criminales

Shemar Moore y Paget Brewster en un episodio de Mentes Criminales

Hace tiempo dejé “Mentes Criminales” (Criminal Minds), pero leí que Shemar Moore dejaba la serie y decidí que esa despedida tenía que verla, al fin y al cabo el agente Derek Morgan siempre fue uno de mis favoritos. Así que decidí visionar “Derek”, el episodio dieciséis de la undécima temporada de la serie, centrado en él, y el dieciocho, “A Beautiful Disaster”, el de su despedida.

A partir de aquí spoilers.

A Derek le secuestran mientras habla con su novia Savannah (Rochelle Aytes) por teléfono. Le torturan y él, para evadirse de todo el dolor, crea algo con su mente, un lugar en el que aparece su padre, interpretado por Danny Glover, quien cuando el agente del BAU era un niño, fue asesinado por un delincuente.

El equipo busca a Morgan como si no hubiera un mañana, obviamente, y lo cierto es que no tardan en saber quiénes pudieron llevárselo. Mientras Derek consigue “ayuda” de su padre, el equipo le encuentra y le salva, claro.

Shemar Moore en el episodio 11x16 de Mentes Criminales

Lo cierto es que por estas cosas dejé de ver la serie, por las resoluciones tan de baratillo y rápidas que empezaron a tener los episodios. El episodio en sí, no es que fuera muy entretenido, esas conversaciones con su padre… Un padre que en vez de salir con la edad con la que murió, estaba como la que debería tener. No sé, no me gustó demasiado.

Así pasé a la despedida. en la que disparan a la ya esposa de Derek, que está en la recta final de su embarazo, y el equipo se embarca en la búsqueda de quien persigue al agente. Este es quien, solo, va a por él y todo se resuelve. Con su hijo y su esposa, Morgan decide que lo mejor es retirarse.

Fin de los spoilers.

La despedida de Morgan, quien llevaba en la serie desde el primer episodio, fue rápida, en cuestión de cinco minutos hubo lágrimas, y buenas palabras y una frase que, parafraseando, una buena amiga dijo.

Promo del episodio 11x19 de Mentes Criminales

Esa buena amiga no es otra que Emily Prentiss, que en el episodio de esta semana, “Tribute”, volvió a la serie y, la nueva vuelta episódica de Paget Brewster no me la podía perder. La directora de la Interpol en Londres pide ayuda a sus antiguos compañeros para dar caza a un imitador de asesinos en serie itinerante. Y esa vuelta da lugar a un caso que se resuelve bastante rápido también, aunque no mal armado, y a lo que es lo mejor del episodio, las escenas de colegueo y el recuerdo a la marcha, aún reciente, de Morgan.

Tampoco es que fuera un episodio muy destacable, pero ya digo que esta serie perdió su rumbo y con ella muy buena parte de su calidad, para mí, hace mucho tiempo. Por cierto, aún CBS no se ha pronunciado sobre su renovación aunque una cancelación sería, cuanto menos, sorprendente.

Genial primera temporada de Life in Pieces

Foto promocional de la primera temporada de Life in Pieces

La nombré Comedia del Año en los premios que cada año “doy” en el blog y no es para menos porque “Life in Pieces” me ha encantado en su primera temporada, tanto que se ha convertido en mi comedia de cabecera.

La familia Short, con los Hughes y Colleen son… fantásticos. Sí, no hay forma mejor de definirlos y, la narración con cuatro historias diferentes está muy bien, aunque a veces esas cuatro piezas también traten sobre el mismo tema, véase el divertido episodio de Acción de Gracias o la finale.

Diría que el 95% de las historias que semanalmente, parones aparte, se han contado en “Life in Pieces” desde que CBS la estrenara el 21 de septiembre, han sido divertidas y/o entretenidas, lo cual no está nada mal teniendo en cuenta que veintidós episodios por cuatro historias hacen un total de ochenta y ocho piezas de comedia.

Los guiones de la serie creada por Justin Adler tienen mucha culpa de ello, pero también el muy buen trabajo realizado por los actores que forman el reparto de la serie. Admito mi admiración hacia dos en particular, Thomas Sadoski desde que en “The Newsroom” acabara de ganarme, y Betsy Brandt que ya en “Breaking Bad” demostraba de vez en cuando su vis cómica; pero Colin Hanks ha acabado de ganarme, Dianne Wiest y James Brolin siempre han sido muy solventes en su carrera, y qué descubrimientos los de Angelique Cabral, Dan Bakkedahl, Zoe Lister-Jones y la adorable niña Giselle Eisenberg, la robaescenas de turno, cuyo personaje muchas veces acaba siendo el más maduro a pesar de su corta edad.

“Life in Pieces” es una serie familiar fresca y divertida que nos ha dado unos personajes entrañables y situaciones de todo tipo. Toco madera porque espero que CBS anuncie pronto su renovación, ya que se lo merece por todo el buen trabajo realizado por los responsables de la misma. Quiero más historias de los Short y los Hughes así que larga vida a esta comedia.

El Infiltrado no me ha acabado de convencer ni de entretener

Poster de El Infiltrado

Hace cuatro semanas AMC estrenó en España la serie británica “El Infiltrado” (The Night Manager), que se basa en la novela de John Le Carré. Pensaba que iba a ser una miniserie pero la han renovado y, como no acaba de convencerme ni de entretenerme, tras ver los tres primero episodio de la temporada, la mitad, he decidido que ahí me quedo.

La serie trata sobre cómo Jonathan Pine (Tom Hiddleston) acaba descubriendo que el millonario Richard Roper (Hugh Laurie) no es trigo y un agencia británica de seguridad liderada por Angela Burr (Olivia Colman) le recluta para que se infiltre en en séquito de Roper. Es verano y este está con su mujer Jed (Elizabeth Debicki) y con su hijo Danny (Noah Jupe) de vacaciones en Mallorca, donde tiene una gran mansión, y allí acabará Jonathan con una identidad falsa tratando de ganarse la confianza de Roper, mientras quienes quieren capturarle recaban más datos sobre él y sus colaboradores.

Reparto de El Inflitrado

Lo que más me ha gustado de lo que he visto ha sido Tom Hiddleston que hace un muy buen papel de espía, pero poco más ya que a la trama le falta, para mí, mucho ritmo. Apenas sabemos nada de Roper pero vamos de celebración en celebración con él y su familia ya que tiene una vida social activa; su séquito deja bastante que desear y no dudan en poner tensión sexual entre Jonathan y cualquier chica que se le cruce a las primeras de cambio. De la investigación poco se nos muestra, quitando trabas burocráticas y un topo, en eso el señor Le Carré es reincidente.

Lo dicho, no me ha convencido así que la dejo.

Segunda temporada de American Crime: Homofobia, racismo, burocracia…

Promo de la segunda temporada de American Crime

Una de las series que más disfruté el pasado año, aunque me di cuenta poco a poco de ello, fue “American Crime”. Tal vez no pueda decir lo mismo de su segunda entrega por algunos momentos de bajón que para mí ha tenido en alguno de sus diez episodios, y por quedarse algo coja, pero la serie de John Ridley tiene una gran calidad.

El pasado miércoles se puso fin a la emisión de esa segunda temporada en Estados Unidos con un final que a mí me dejó con un sabor agridulce porque, la historia podría haber dado algo más de sí. El final, abierto, no puede dejar indiferente ya que nos invitan a que pensemos cuál es el paso que dos personajes en cuestión podrían dar.

Indiferente es una palabra que le va muy bien a “American Crime” porque apela directamente al espectador que es imposible que se quede indiferente ante lo que sucede, ante lo que se denuncia. Ya sucedió en la primera temporada cuando un asesinato nos llevaba a ver el sufrimiento de diferentes personas involucradas directa o indirectamente en él; y ha vuelto a pasar en la segunda.

Lili Taylor y Connor Jessup en la segunda temporada de American Crime

Todo empieza en Indianapolis, cuando un adolescente de nombre Taylor Blaine (Connor Jessup) dice haber sido asaltado sexualmente en la fiesta del equipo de baloncesto de la escuela privada donde estudia becado, Leyland. Unas fotos que pasan de teléfono en teléfono por todo el colegio son el detonante y la madre del chico, Anne (Lili Taylor) empieza una lucha para que los culpables paguen por lo que le han hecho a su hijo.

No lo tendrá fácil, primero porque Taylor no quiere hablar del tema, segundo porque Leslie Graham (Felicity Huffman), la directora de Leyland, quiere manipular la historia para que el colegio no salga mal parado, y tercero porque empiezan a aparecer cosas online que le hacen un flaco favor.

Felicity Huffman y Timothy Hutton en la segunda temporada de American Crime

No solo cambia la vida de los Blaine, sino la de todos los implicados. Los miembros del equipo de baloncesto tienen los ojos sobre ellos, empezando por quien dio la fiesta, Kevin Lacroix (Trevor Jackson), cuyos padres saben que por ser de color pueden querer cargarle el muerto; y por Eric Tanner (Joey Pollari), segundo capitán del equipo de baloncesto a quien Taylor acaba acusando de violación. Hasta la del entrenador Dan Sullivan (Timothy Hutton), quien solo quiere lo mejor para sus chicos, cambia de repente.

De forma pausada, esta vez demasiado en ocasiones, nos narra esta temporada “American Crime, una entrega en la que los geniales recursos de la primera se repiten y en la que se vuelven a poner sobre la mesa temas delicados como la homofobia, el racismo y no solo de blancos a negros o el bullying; pero que también incide en el peligro de los móviles y del mal uso que se le puede dar a Internet, en cómo los culpables echan balones fuera y en la burocracia y la forma de resolver los problemas tanto en Leyland como en un colegio público con pocos fondos en las que las cosas no se hacen bien tampoco, y esa es precisamente la parte que se queda coja de la historia en mi opinión.

Trevor Jackson y Regina King en la segunda temporada de American Crime

Bien el reparto en su mayoría, destacando Lili Taylor, Connor Jessup, Felicity Huffman y Regina King, sin olvidar a Joey Pollari que episodio tras episodio creció en su interpretación.

Para terminar he de alabar dos cosas principalmente de la temporada. La primera, el magnífico episodio número ocho en las que la historia se mezcla con testimonios de víctimas directas e indirectas, ya sean un transexual, una lesbiana, la madre de un chico gay que se suicidó o profesores de Columbine, instituto donde hubo una matanza en 1999. La segunda es que “American Crime” nos deja de nuevo en esta segunda entrega con no una víctima sino con varias, algunas cayendo por su propio peso y sus injustificables decisiones; otras por el caso directamente porque ni siquiera al final se nos desvela lo que realmente ocurrió.

Cruzo los dedos para que ABC la renueve.

Fuller House: Apelando a la nostalgia de Padres Forzosos a Madres Forzosas

Protagonistas de Fuller House

Se había anunciado a bombo y platillo y llegó el día en el que Netflix estrenó de una tacada, como siempre para fomentar el llamado binge-watching (el atracón, vaya), los trece episodios de la primera entrega de “Fuller House”, “Madres Forzosas” en castellano, secuela de una serie familiar clásica de mediados de ls ochenta y principios de los noventa, “Padres Forzosos” (Full House).

Me quejo mucho últimamente de tanta secuela, precuela y remake pero, también tenía claro que iba a ver “Fuller House” y es que detrás de ella estaba el equipo de su predecesora y parte del reparto. De hecho D.J. Fuller (Candace Cameron Bure), antes Tanner, se queda viuda y durante un tiempo ella y sus tres hijos, Jackson (Michael Campion), Max (Elias Harger) y el bebé Tommy (Dashiell y Fox Messitt), viven en la casa de su padre Danny (Bob Saget). Pero Danny va a mudarse a Los Ángeles para presentar un morning show allí junto con Becky (Lori Loughlin), por lo que ella y Jesse (John Stamos) tampoco podrán ayudar a D.J. porque también se mudan. Mientras, Joey (Dave Coulier) trabaja haciendo un show en las Vegas y no para mucho por San Francisco.

Quitando la benjamina Tanner, toda la familia se reúne con llegada de Stephanie (Jodie Sweetin) de Europa, y de Kimmy Gibbler (Andrea Barber), que admite haber pasado más tiempo allí que en su propia casa, para despedir a Danny y Becky y a la casa donde se criaron pero al final Danny decide dejársela a D.J. y su hermana y mejor amiga deciden quedarse para ayudarla.

Cast de Fuller House

Claro que Kimmy está separada del argentino Fernando (Juan Pablo Di Pace) y se lleva con ella a su hija Ramona (Soni Bringas) que hace que la casa Tanner vuelva a tener situaciones como las vividas en los ochenta empezando porque Jackson son quiera que Ramona se quede con su habitación y tenga que compartir la de Max como ya hicieran a su misma edad, prácticamente, su madre y su tía.

En trece episodios vemos cómo se las apañan los miembros de la familia Fuller-Tanner-Gibbler y cómo de vez en cuando aparecen por allí el tío Jesse, la tía Becky, Joey o Danny, sin olvidar a Steve (Scott Weinger) quien sigue loco por D.J. con quien nunca ha perdido la amistad. Y, claro está, no faltan las referencias a “Padres Forzosos” incluso con vídeos de la misma, recuerdos varios y las frases típicas como el “corta el rollo” (cut it out), con signos incluidos, de Joey; el “qué grocero” (how rude) de Steph; el “por favor” (have mercy) de Jesse o uno que no recordaba y que solo puedo poner en inglés, “oh my Lanta”, dicho por D.J.

Piloto de Fuller House

“Fuller House” es una serie para ver con ojos ochenteros, e incluso noventeros, porque apela a la nostalgia de lo que fue “Padres Forzosos”, con muchos guiños a ella, como digo, y con unos personajes que conocimos durante años. Por eso es un ejercicio fácil verla desde el cariño, si no se quedaría en una serie terriblemente obsoleta estancada en una época en la que las series familiares estaban entre lo más visto y valorado. La televisión ha evolucionado tanto que incluso este tipo de series tiene que ofrecer más y “Fuller House” no lo hace pero, yo no se lo puedo echar en cara ¡soy una nostálgica!

Gracias Netflix, por hacerla posible y por darle una segunda entrega a pesar de todas s críticas negativas que ha tenido. A mí me ganaron desde ese genial piloto.