Stranger Things: Intriga, ciencia ficción terror y mucha, mucha nostalgia

Poster de la primera temporada de Stranger Things

Mi timeline de Twitter llevaba unos días lleno de referencias a la nueva serie original de Netflix “Stranger Things” que la plataforma online empezó a compartir el pasado 15 de julio. Pero no me llamó la atención demasiado hasta que un persona en concreto (gracias Jose), me dijo que viera un par de episodios para que decidiera si me gustaba o no.

Creada por Matt y Ross Duffer, The Duffer Brothers como se hacen llamar, “Stranger Things” arranca con cuatro críos, en el sótano de uno de ellos, jugando una partida al juego de mesa de “Dragones y Mazmorras” (Dungeons and Dragons) tratando de destruir al malvado Demogorgon. Esos críos son Mike Wheeler (Finn Wolfhard), en cuya casa juegan, Dustin Henderson (Gaten Matarazzo), Lucas Sinclair (Caleb McLaughlin) y Will Byers (Noah Schnapp).

Fotograma de Stranger Things

La madre de Mike, Karen (Cara Buono), les manda acabar la partida porque se les ha hecho muy tarde y Dustin, Lucas y Will se van en sus bicicletas a sus respectivas casas. Al día siguiente, la madre de Will, Joyce (Winona Ryder) nota la ausencia de su hijo pequeño y pregunta al mayor, Jonathan (Charlie Heaton), si no le vio por la noche. La respuesta es negativa y así los Byers acaban denunciando la desaparición de Will al sheriff Jim Hopper (David Harbour).

Como espectadores sabemos qué es lo que se llevó a Will y digo qué porque ahí está la parte de ciencia ficción de “Stranger Things” ya que hay un monstruo. De dicho bicho saben en una instalación del Departamento de Energía liderada por el doctor Martin Brenner (Matthew Modine) donde se hacen experimentos con personas y de donde se escapa una niña llamada Eleven (Millie Bobby Brown), a la que Mike da cobijo en el sótano de su casa.

David Harbour en Stranger Things

Eleven será fundamental en la búsqueda de Will, así como el convencimiento de Joyce de que Will está en alguna parte por determinadas pistas extrañas que va recibiendo a pesar de que ni Jonathan cree lo que su progenitora afirma. La desaparición de su amiga Barb (Shannon Purser) hará que la hermana de Mike, Nancy (Natalia Dyer) también se involucre en la búsqueda. Y ojo con ella que es un personaje que evoluciona de un episodio a otro de manera brillante, ya que no es lo que parece al principio.

Pero el grupo de Brenner no lo pondrá nada fácil para que se descubra ni lo que hacen allí ni lo relativo al monstruo. Mientras quienes tratan de dar con el chaval hacen lo posible por encontrarle cueste lo que cueste.

No es una seriaza de esas para la historia pero vaya si es disfrutable “Stranger Things” principalmente porque aunque haya cosas que no me hayan convencido en la historia porque se han quedado cojas principalmente, está muy bien hecha y el reparto cumple muy bien con lo que le ha tocado interpretar, que mucho se critica a Winona Ryder por gritar episodio sí y episodio también pero yo creo que le da la dosis requerida de histeria y nerviosismo y su puntito de locura. genial David Harbour como Hop, el personaje que pensaba mi favorito aunque es difícil elegir teniendo a esos críos, principalmente Mike y Dustin, pero sobre todo a Eleven, que la cría lo borda.
Niños de Stranger Things

Ciertamente los malotes con Modine a la cabeza son de esos que no pueden caer bien, pero peor me han caído Steve (Joe Keery) y su séquito, porque él como novio de Nancy deja mucho que desear, aunque se redime al final con lo que hace. Si es que los personajes, en su mayoría son de los buenos.

La música muy buena, tanto las canciones elegidas para formar parte de la banda sonora como la original realizada por Kyle Dixon y Michael Stein en la que el sintetizador está muy presente, un sonido que instantáneamente nos lleva a pensar en la gloriosa década de los ochenta que es en la que está ambientada la serie. Ella apela a la nostalgia de los que nacimos durante esos años por diversos motivos pero, por encima de todos ellos, está el cinéfilo, y es que “Stranger Things” bebe y tiene escenas que recuerdan a filmes de la década, o algo anteriores, míticos y clásicos como “Los Goonies” (The Gonies), “E.T.”, “Alien”, “Poltergeist” o “Encuentros en la Tercera Fase” (Close Enconunters of the Third Kind). También me recordó, en parte, a una película que vi hace unos meses en un festival de cine fantástico, “The Mind’s Eye”.Escena de Stranger Things
Que no sea una serie de la leche no quiere decir que “Stranger Things” no sea buena, porque serlo lo es y engancha, prácticamente desde el principio. Un par de episodios más tampoco hubiesen estado mal que ocho han sabido a poco y me han dejado con ganas de más. De hecho creo que es de esas series que se aprecian más incluso una vez acabadas.

Gracias Netflix por dar cabida a series que en las cadenas generalistas probablemente no tendrían mucho futuro, a veces ni en las de cable.

Dead of Summer: Empezó bien, pero se queda en bodrio

Poster de Dead of Summer

Entre las series de estreno veraniego que me llamaron la atención cuando se empezó a hablar de ellas estaba “Dead of Summer”, show creado por Ian B. Goldberg, Adam Horowitz y Edward Kitsis con Elizabeth Mitchell al frente de un reparto copado por veinteañeros y emitido en la otrora ABC Family, ahora llamada Freeform.

La acción se desarrolla a finales de los años ochenta cuando el campamento Stillwater va a reabrir sus puertas de la mano de una antigua monitora, Deb Carpenter (Elizabeth Mitchell), que recluta a una serie de chicos y chicas que en su día fueron a ese campamento. Todos lo conocen a excepción de la novata Amy Hughes (Elizabeth Lail) que enseguida se granjea simpatías y antipatías entre sus compañeros.

Ya nada más llegar, prácticamente, al campamento, el sheriff (Charles Measure) y su ayudante Garrett Sykes (Alberto Frezza) deben ir al lugar porque cosas extrañas empiezan a suceder: un ciervo muerto y abierto en canal, el conserje muerto y su cabaña calcinada…

Y los monitores empiezan a ver cosas, sobre todo visiones de su pasado (una amiga muerta, un abuelo muerto, gente con máscaras raras), mientras los niños llegan, ellos confraternizan y su jefa parece esconder algo. El ayudante del sheriff indagará a cuenta de un diario encontrado en la cabaña del conserje y al final se habla de rituales satánicos y hasta de Dharma. El libro “Dharma Bums” en concreto, que no de la iniciativa, pero escuchar Dharma en boca de Elizabeth Mitchell automáticamente genera un recuerdo, “Lost”.

Reparto de Dead of Summer

Cuatro episodios he aguantado, ya con el tercer pocas ganas de ver más me quedaron y eso que el piloto fue bastante entretenido y el segundo episodio no estuvo mal del todo. El cuarto, a duras penas pude aguantarlo porque a los dieciséis minutos estaba aburrida como una ostra.

Al misterio de “Dead of Summer” no le he cogido el punto, y menos después de ver lo que sale del agua en en cuarto episodio, que me generó una carcajada tan grande como me hacía soltar “Under the Dome” en los últimos veranos, quién me iba a decir que iba a sentir hasta morriña de esa comedia… No hay ni sustos, ni sangre ni nada, solo fantasmas del pasado.

Si el misterio no me dice mucho, los personajes aún menos (y si me seguís ya sabéis que yo soy mucho de personajes), que no me importan lo más mínimo, vaya, y encima se empeñan en contarnos en cada episodio parte de la vida de uno de ellos.

Así que he decidido que lo mejor es dejarla que no necesito sufrir de aburrimiento en seis episodios que quedan. Para mí, un bodrio.

Happy Town, una de esas series entretenidas que duraron muy poco

Reparto de Happy Town

El verano da para maratonear series pendientes y descubrir algunas que hace años pasaron desapercibidas. Los nombres del siempre solvente Sam Neill y la genial Amy Acker (aquí mera comparsa, prácticamente) hicieron que, a pesar de saber que solo tuvo ocho episodios, me pusiera a ver “Happy Town”, y que enseguida me enganchara a una intriga bastante bien construida.

La serie empieza cuando tras dejar a su novio Andrew Haplin (Ben Schnetzer) en el coche d noche para ir a su casa, la adolescente Georgia Bravin (Sarah Gadon) ve algo en el helado lago de Haplin, Minnesota, algo que resulta ser un asesinato. El crimen, por su brutalidad, devuelve a Haplin el recuerdo del llamado Magic Man (Hombre Mágico), quien durante años secuestró a mujeres de todas las edades del pueblo sin que dejara rastro alguno más que un ramo de flores secas.

Robert Wisdom y M.C. Gainey en Happy Town

El sheriff Griff Conroy (M.C. Gainey) se encarga del caso junto a su ayudante, su hijo Tommy (Geoff Stults), a la vez que al pueblo llega una joven llamada Henley Boone (Lauren German), que se instala en una casa de huéspedes donde viven cuatro mujeres cotillas, una misteriosa dueña y otro inquilino, el encantador Merritt Grieves (Sam Neill), llegado desde Inglaterra para abrir una tienda de recuerdos cinematográficos llamada “House of Ushers” (La Casa de los Acomodadores), que tiene a sus vecinas enamoradas.

Griff sufre un extraño accidente y Tommy se convierte en el sheriff a pesar de sus reticencias, pero Haplin está gobernado por la familia del mismo nombre cuya cabeza más visible es Peggy (Frances Conroy) que no deja a Tommy hacer lo que quiere, no aceptar el cargo.

Sam Neill en Happy Town

Henley no está en Haplin porque sí, su motivo es un martillo escondido en la casa en la que se instala. Merritt Grieves está allí para pillar en realidad al Magic Man porque a él también le arrebató a alguien años atrás. Y claro queda que ese hombre ha regresado cuando la mujer de Tommy, Rachel (Amy Acker), desaparece aunque regresa sin acordarse de nada.

Por ahí también está un policía que aparece de la nada llamado Dan Farmer (Peter Outerbridge) y que a misterioso no le gana nadie, ya que no es difícil pensar que él es Magic Man; el clan de los Stiviletto, liderado por Greggy (Warren Christie), recién salido de la cárcel que se junta con la incauta Henley; Big Dave Duncan (Abraham Benrubi), el mejor amigo de Tommy desde la infancia; o el hijo de Peggy, padre de Andrew y jefe de Rachel, John (Steven Weber), a quien su hija fue arrebatada y cuya mujer desapareció mentalmente, no en presencia, desde entonces.

Geoff Stults y Amy Acker en Happy Town

La serie creada por Josh Appelbaum, André Nemec y Scott Rosenberg fue estrenada en la ABC estadounidense en abril de 2010 pero la audiencia no la acompañó y enseguida fue retirada durante tres semanas para regresar y ser apartada de la parrilla a dos episodios del final. Por suerte, la cadena los compartió en Internet para que los seguidores de “Happy Town” pudieran tener un final. 

Después de buscar durante casi todos los episodios a Magic Man, de destapar intrigas varias bastante interesantes y de dejar tramas algo colgadas por falta de tiempo, lo cierto es que el final de esta serie fue realmente bueno, descubriéndose para el espectador quién demonios era esa persona que tanto dolor causó en Haplin y en otros lugares del mundo. Hubo más preguntas que respuestas, pero lo principal, con sorpresa incluida (o sorpresas porque alguna más hubo), queda bastante atado.

Una pena, como digo, que durara tan poco porque “Happy Town” engancha desde el principio, no solo por esa intriga que ya he dicho que me parece muy bien construida, sino también por varios de los personajes principales y secundarios como Tommy, Merritt, Dan Farmer o incluso Peggy Haplin (ver a Frances Conroy me lleva siempre a recordar “A Dos Metros Bajo Tierra” [Six Feet Under], no puedo evitarlo).

Geoff Stults en Happy Town

Los guiones están repletos de referencias a la cultura popular pero también de frases muy buenas, lo que demuestra que quienes los realizaron al menos los cuidaron. Y esa banda sonora tan fantástica… La canción de Heart “Magic Man” lleva en mi cabeza desde que en el episodio número cinco suena una versión de Omar and The Howlers, aunque la original también está con otros temas de The Rolling Stones, Carly Simon, Simon & Garfunkel, Elvis Costello o Crosby, Still & Nash.

Ocho disfrutables episodios, sin duda. A mí, al menos, me ha gustado “Happy Town”.

Wet Hot American Summer: First Day of Camp, una ridiculez divertida

Promo de Wet Hot American Summer First Day of Camp

En 2001 se estrenó la película “Wet Hot American Summer” (Verano Americano Húmedo Caliente) que narraba cómo, en 1981, un grupo de monitores de un campamento pasaba el último día. En el reparto, muchas caras conocidas como Paul Rudd, Amy Poehler, Bradley Cooper, Elizabeth Banks, Janeane Garofalo, Chris Meloni o Molly Shannon.

La película fue coescrita por Michael Showalter y David Wain, este último se encargó de la dirección, y el año pasado volvieron a la carga con el primer día de ese campamento en formato miniserie de ocho episodios para Netflix. El propio Showalter es uno de los personajes principales.

No he visto la película, pero la serie es muy ridícula, tanto que por ello resulta divertida. El reparto repite, esa es la primera ridiculez ya que los actores y actrices tienen una edad como para hacer de adolescentes o de haber iniciado su etapa adulta; los estereotipos abundan y la música, que es genial por cierto, apela a otra época.

Wet Hot American Summer First Day of Camp

Las situaciones ridículas sacan la sonrisa, la risa y la carcajada en la mayor parte de las situaciones de ese tipo que se ven en pantalla. Pero “Wet Hot American Summer: First Day of Camp” no es una simple comedia, no, también tiene acción, romance, suspense, ciencia ficción y hasta un musical. Vaya, es un cajón de sastre de géneros en lo que lo mismo alguien se convierte en un objeto, literalmente; hay un casting para representar una obra musical el mismo día; hay unos malos ricachones que espían desde el campamento de enfrente; aparece un espía; y hasta sale el presidente Ronald Reagan. Bueno, Michael Showalter caracterizado como el antiguo actor/presidente.

No es que sea una serie que haya que ver ni mucho menos, aunque habrá más el año que viene y me pica la curiosidad porque estará ambientada diez años después, pero para reírse un poco, que nunca viene mal, se deja ver. Al menos resulta curioso ver a tanta cara conocida junta.

Temporada final de Person of Interest, compacta pero bien construida

Promo de Person of Interest

Un teléfono suena, una voz más que familiar, la de Root (Amy Acker), narra:

“Si puedes oír esto, estás sola. Lo único que queda de nosotros es el sonido de mi voz. No sé si alguno de nosotros lo logró. ¿Perdimos? ¿Ganamos? No lo sé. Ya ni siquiera estoy segura de qué es una victoria. Pero en cualquier caso, ha terminado. Así que déjame decirte quiénes éramos. Déjame decirte quién eres… y cómo contraatacamos.”

Y así arrancó el 3 de mayo la quinta y última temporada de “Person of Interest” en CBS. Una de las etapas del duelo es la negación. Cuando una serie que me gusta mucho termina, siempre digo que quedan los revisionados, porque aunque no vaya a haber nuevo material, se puede volver a disfrutar de lo anteriormente visto. Y tenía muy claro que “Person of Interest” iba a acabar casi antes de ponerme a verla en maratón el pasado verano tras decidirme a darle una segunda oportunidad (aquí conté todo), pero no me esperaba que a tres episodios del final iba a cabrearme tanto y a sentir esa negación, y no porque la serie se estuviera acabando, nada de eso, sino porque algo le pasó a un personaje y dolió, vaya si lo hizo. Ahí fue, realmente, cuando por fin decidí quién era realmente mi personaje preferido de la serie. Algo nada fácil de determinar cuando tienes tantos tan buenos.

Pero lo cierto es que el recurso que se buscaron para suplir la ausencia en pantalla de dicho personaje fue tan maravilloso que, al final, tuve que aceptarlo (no quedaba otra) y a un episodio del final decidí que no merecía la pena cabrearse sino disfrutar porque el penúltimo episodio, “.exe”, fue tan bueno, excepto por la estúpida forma en la que se quitaron de encima a Greer, que dejó todo listo para una buena finale.

De todas formas, creo que ya quisieron decirnos con ese párrafo de arranque que nos hiciéramos a la idea de que nuestro querido Team Machine no iba a sobrevivir fácilmente y que iban a sufrir, más que nunca.

5x06 A More Perfect Union de Person of Interest

En el episodio número seis, “A More Perfect Union”, Finch (Michael Emerson), Reese (Jim Caviezel) y Root se fueron de boda para salvar a una persona. Al bueno de Harold le tocó cantar y no se le ocurrió otra cosa que lanzarse con el “We’re Not Gonna Take It” de Twisted Sister,  que dice así:

We’ve got the right to choose it  (Tenemos derecho a elegir)
 And there ain’t no way we’ll lose it  (Y de ninguna manera lo vamos a perder)
This is our life, this is our song  (Esta es nuestra vida, nuestra canción)
 We’ll fight the powers that be  (Pelearemos por el poder de la justicia)
Don’t pick our destiny ‘cause (No elijas nuestro destino porque)
You don’t know us, you don’t belong (No nos conoces ni te pertenecemos)
 We’re not gonna take it  (No lo vamos a aguantar)
No, we ain’t gonna take it  (No, de ninguna manera lo aguantaremos)
 We’re not gonna take it anymore  (No lo vamos a aguantar nunca más)

Bastante significativa la letra, aunque las caras de la foto superior prácticamente lo decían todo. ¿Se puede disfrutar de un momento de tranquilidad y felicidad, bailando y riendo en una boda, mientras una amiga está desaparecida y la amenaza de Samaritan sigue ahí fuera, implacable?

Porque la batalla se presentaba dura. Yo me lo esperaba todo más espectacular, pero ciertamente es que los guionistas han sabido hacer una quinta entrega final compacta pero muy bien construida. No creía que hubiera episodios procedimentales, parecían de relleno pero estaban todos muy bien hilados y relacionados con Samaritan, Shaw (Sarah Shahi) o la Máquina.

Sarah Shahi en el 5x08 de Person of Interest, Reassorment

Hablando de Sameen… Algo largo el tema de su desaparición, creo que todos teníamos ganas de verla pateando a los malos una vez más, pero se les perdona todo por ese fantástico “6,741”, el número cuatro de la entrega y uno de los mejores episodios de toda la andadura de “Person of Interest”; y también porque aunque su vuelta no fue tan espectacular como podría haber acabado siendo (a la simulación es difícil vencerla, todo sea dicho), tras pasar por lo que pasó y lo que vino después, hasta el final se ha mantenido fiel a lo que el personaje ha sido desde el principio.

Y el equipo se reunió e inició su etapa final, la de tratar de acabar con la guerra entre inteligencias artificiales, aunque Finch no quería escuchar las buenas razones de Root que trataron por todos los medios de hacer que liberara a la Máquina para que pudiera defenderse, algo que iba contra todo lo que Finch le había inculcado. Y así, otro de los grandes episodios de la temporada y de la serie, el número 100, “The Day The World Went Away”, ese por el cuál me enfadé…

Spoilers a continuación así que si no has visto la temporada al día, avanza hasta después de las siguientes negritas.

Michael Emerson en el 5x10 de Person of Interest, The Day The World Went Away

El número de Harold aparece, víctima piensan todos, claro. El bueno de Harry ni siquiera quiere que la Máquina pueda liberarse y contraatacar. Elias (Enrico Colantoni), uno de esos personajes recurrentes a los que siempre ha sido fantástico ver, ayuda a Finch a escapar de los agentes de Samaritan, pero acaba con un tiro entre ceja y ceja. Harold tiene una reunión con Greer (John Nolan) pero no se vende, está claro, y ¿quiénes van al rescate? Root y Shaw, que entre tiro y tiro tienen una conversación que aclara los sentimientos de la segunda de una vez por todas (por si no nos quedaban ya claros, y más desde el “6,741”) y la primera se lleva a Harry en coche mientras la segunda les cubre las espaldas. Un viaje en coche accidentado que acaba siendo una magnífica escena de acción, con persecución y tiroteo, porque Root vuela un coche ametralladora en mano y tacón en el volante.

Y es que Root empezó siendo villana y un personaje que iba a estar seis episodios solamente (al final estos acaban siendo siempre de los mejores, que ejemplos hay muchos), nunca le tuvo miedo a nada, ni a morir, y eso es lo que, tristemente, como una heroína hace para salvar al padre de su preciada Máquina. Una Máquina que, ya con su voz y en el siguiente episodio, muy buen recurso aunque no amortiguó mi cabreo hasta el penúltimo, admite haber tratado de salvarla pero que en todas las simulaciones el resultado era el mismo. Una Máquina a la que Harold decide liberar haciendo caso a lo que Root quería que viera después de perder a la señorita Samantha Groves.

Amy Acker en el 5x10 de Person of Interest, The Day The World Went Away

Ahí, el gran Michael Emerson, al final del episodio 100 dio un genial discurso, hablando no al policía que tenía enfrente sino a una inteligencia artificial a la que ya estaba dispuesto a liberar para tratar de que no murieran todos lo que le importaban. Sí, solo una cosa pudo desatar la ira de Harold y es que Root acabara muerta, por él.

Así, la mejor terapia para el Team Machine es acabar lo que empezaron y por lo que Root dio su vida. Harold está dispuesto a que la Máquina muera pero no quiere que ni Reese ni Shaw terminen como Root, quien aunque solo con su voz mediante la Máquina le sigue acompañando a pesar de que sea la inteligencia artificial quien realmente le hable. Y le acompaña, salvándole, cómo no, y guiándole como ya hiciera con la señorita Groves, que para algo la eligió de interfaz.

Así llegamos al final, “return 0”, cuarenta y cuatro minutos en los que pensaba que iban a morir todos. El virus descargado por Harold para acabar con Samaritan empieza a hacer efecto pero a la inteligencia artificial no hay que menospreciarla. Así, la voz de Root hablando como la Máquina, vuelve a la frase de inicio de temporada. Harold aparece en la azotea de un edificio, está herido de bala y se pone a hablar con la Máquina que está perdiendo facultades. Esta le indica que le quedan ocho minutos y medio, él responde que sabe que le pasó a John pero no sabe nada de Shaw y Fusco (Kevin Chapman) y la Máquina le indica que no lo sabe.

Amy Acker y Michael Emerson en la finale de Person of Interest

Finch pregunta a su creación si en todos los años operativa aprendió algo, y ella empieza a hablar de la muerte, de que todos mueren solos pero que no se acuerda del resto.

Ese flashforward nos devuelve al tiempo real, donde Shaw va a despedirse a la tumba de Root, la 050313, aunque eso no sea lo suyo pero por lo que pueda pasar. La Máquina se comunica con ella y le habla como si de Root se tratase, y de hecho Sameen le indica que es igual de inoportuna que su amiga, pero la Máquina hace que Shaw no acabe a tiros con los de Samaritan en el cementerio.

Michael emerson y Jim Caviezel en la finale de Person of Interest
Fusco y John acaban con una pistola apuntando a sus respectivas cabezas, pero un francotirador acaba con la amenaza y Harold se reúne con ellos. Antes de que el team Machine se reúna en la estación de metro y Lionel conozca a la Máquina por primera vez, volvemos a la azotea donde Harold está medio desmayado. La Máquina le habla y él la visiona con el cuerpo de Root (Amy Acker no podía faltar en la finale, no podíamos contentarnos solo con su voz su voz), aunque a pesar de estar desangrándose sabe perfectamente que habla con su creación y no con su fallecida amiga. Y de la muerte siguen hablando, pero la Máquina se sigue sin acordar del resto de la frase.

En la estación de Metro trazan un plan. Harold y John van a infectar la copia de seguridad de Samaritan, mientras Sameen y Lionel deben proteger a la Máquina. Ahí aparece quien mató a Root, que hiere a Shaw en el brazo y a Lionel en el estómago, y la primera quiere acabar con él pero logra escaparse. Antes, la Máquina sabedora de que le queda poco tiempo, hace que Sameen llore la pérdida de Root brevemente, cuando le dice que la señorita Groves querría que supiera que de ser Shaw una forma, sería una línea recta, una flecha.

Jim Caviezel en la finale de Person of Interest

Mientras en la Reserva Federal, John y Harold hacen lo que tienen que hacer, Finch acaba dejando a Reese encerrado, no sin antes decirle que cuando le contrató no pensó que acabarían siendo tan buenos amigos, para terminar con todo de una vez aunque signifique sacrificarse. Pero una sorpresa le espera en la azotea, donde en esos ocho minutos y medio, un misil impactará. Finch se da cuenta de que no es el lugar donde se supone que debe estar, y en la azotea de enfrente aparece John para sacrificarse por quien le salvó la vida. Ahí Reese cuenta que tenía un trato con la Máquina para no dejarle morir. Los hombres de Samaritan llegan y acaban con John a balazos, en una escena dura, no sin antes de que se despida de Harold y complete su última misión.

La Máquina dice que se queda con Reese todo lo que pueda y recuerda la frase:

“Todos morimos solos. Pero si has significado algo para alguien, si ayudas a alguien o quieres a alguien, si una sola persona te recuerda… entonces quizá… nunca mueres realmente.”

Michael Emerson en la finale de Person of Interest

La Máquina se despide de Harold, y antes de marcharse de la azotea, este mira a una cámara y se despide de la Máquina.

Shaw consuma su venganza matando a quien acabó con Root, y se reúne con Lionel para llevarse a Bear sin saber cuándo se verán el uno al otro y sin saber qué pasó con sus amigos. La voz de Root como la Máquina suena hablando sobre la muerte, una tumba con el nombre de John se ve y Harold se reune con Grace (Carrie Preston) y mientras Sameen va por la calle, enfundada con la chaqueta de cuero de Root, un teléfono suena, Shaw lo coge y acaba sonriendo a la cámara que tiene sobre su cabeza mientras una imagen muestra cómo las personas de la calle siguen siendo observadas porque, como dice la Máquina, ” Tal vez, este no sea el final para nada”.

Sarah Shahi en la finale de Person of Interest

Fin de los spoilers.

Una buena finale llena de sentimientos pero que en ningún momento cayó en la lágrima fácil. De hecho estaba preparada para llorar, pero no lo hice, acabé con una sonrisa de oreja a oreja, aunque tras procesarlo todo, las lágrimas sí que brotaron por las mejillas. Eso solo lo consiguen las grandes series y “Person of Interest” se fue convirtiendo poco a poco en una de ellas. De esas a las que es difícil decir adiós, aunque siempre queden los revisionados. De esas que te hacen sentir muchas cosas, de las que te enganchan y no te quieren soltar (quién me lo iba a decir a mí después de darla por perdida). Con las que se disfruta y de las que salen personajes memorables de los que siempre te acordarás. Se la echará de menos.

Y termino esta larguísima entrada, tenía que desahogarme, dando las gracias a Jonathan Nolan por haber creado este divertimento inteligente y fantástico y a esos personajes. También a los guionistas por las historias y a todos quienes han formado parte de la familia de “Person of Interest”, con ese reparto fantástico reparto como caras más visibles.

Person of Interest, 5x09

Imagen: @pediaofinterest

Team Machine, you were being watched, you’ll always be remembered.

Al día con Llama a la Comadrona

Promo de la cuarta temporada de Llama a la Comadrona

Esta entrada contiene spoilers de las temporadas tercera, cuarta y quinta de la serie.

Tres año he tenido parada “Llama a la Comadrona” (Call the Midwife) esperando, tonta de mí, que AXN White se dignara a retomar su emisión. Gracias a Internet, a qué si no, decidí conseguir todos los episodios y ponerme al día. Tenía tres temporadas por delante y, venciendo a la pereza, porque realmente por mucho que me guste la serie me la daba darme un atracón, ya estoy al día, y pereza ninguna que todo era ponerse.

En calidad nada ha cambiado en la serie basada en las memorias de Jennifer Worth. Su alter ego, Jenny Lee (Jessica Raine), Lee era el apellido de soltera de Worth, acaba marchándose de la Nonnatus cuando su novio sufre un terrible accidente. Regresa pero ya sus inquietudes son otras y decide marcharse, no sin antes conocer a Philip, quien será su futuro marido.

Promo de la tercera temporada de Llama a la Comadrona

Jenny era la protagonista de esta serie coral pero la verdad es que su marcha lejos de notarse hizo que “Llama a la Comadrona” pudiera hacer que otros personajes que estaban estancados evolucionaran. En eso se lleva la palma Trixie Franklin (Helen George) que siendo la más risueña acaba con muchos problemas, amorosos y con la bebida cuando empieza a pasarse con esta. De hecho, también tiene que aceptar que su querida amiga Cynthia Miller (Bryony Hannah) acabe convirtiéndose de la noche a la mañana en la Hermana Mary Cynthia cuando le llega la llamada de Dios.

Curioso que sea la historia contraria de la otrora Hermana Bernadette que dejó los hábitos y se convirtió en Shelagh Turner (Laura Main), esposa del doctor Patrick Turner (Stephen McGann). La seria y tímida chica acaba siendo la alegría de su familia, de la clínica de Poplar y de la consulta de su marido. Ambos tienen historias familiares muy buenas, la verdad.

Jack ashton y Helen George en la cuarta temporada de Llama a la Comadrona

Chummy (Miranda Hart) vuelve a marcharse, aunque volverá, y otra que aparece y desaparece es la Hermana Evangelina (Pam Ferris), para desesperación de la Hermana Monica Joan (Judy Parfitt) primero y de la Hermana Julienne (Jenny Agutter) segundo. Aunque lo de desaparecer se lo toman al pie de la letra ya que la actriz decidió dejar la serie en la quinta temporada y su vuelta duró un episodio antes de marcharse de este mundo (bueno, del ficticio, claro) mientras dormía. Era mi preferida desde el principio, aunque las marchas están más que bien suplidas en “Llama a la Comadrona”.

Sí, Jenny se fue y llegó la enfermera Patsy Mount (Emerald Fennell), que encaja a la perfección en la Nonnatus desde el principio y que guarda un secreto importante que sale a relucir, para el espectador, de la nada en un episodio en el que la ley castiga a un hombre por ser homosexual. Patsy empatiza porque ella misma lo es. En esa misma tercera temporada, una nueva monja se une a Nonnatus, la Hermana Winifred (Victoria Yeates). En la cuarta temporada, asimismo, llegan las enfermeras Barbara Gilbert (Charlotte Ritchie) y Phyllis Crane (Linda Bassett), la primera una joven con muchas ganas de aprender y la segunda con mucha experiencia y mala leche al principio, de hecho tiene alguna escena de duelo dialéctico con la Hermana Evangelina, pero a la que ganan todas sus compañeras poco a poco.

Charlotte Ritchie y Linda Bassett en la cuarta temporada de Llama a la Comadrona

Pero, no solo cambian las actrices, sino que los tiempos se mueven con rapidez en “Llama a la Comadrona”, terminando su quinta entrega en 1961, y demostrando con ello que en ambientación se merece un diez. Así, se habla de problemas como el mencionado alcoholismo, de opciones sexuales, de atacantes de mujeres en la calle, de la fe, pero sobre todo de la sociedad y de cómo esta evoluciona. Surgen los pisos con baño propio a los que realojan a parte de los ciudadanos de Poplar, pero también están las infames pensiones a las que mujeres sin recursos acuden porque no tienen otro sitio al que ir. También el peligro d la vuelta de la guerra o problemas médicos como los generados por el tabaco o la terrible talidomida.

También se habla de la llegada de inmigrantes y de la necesidad de las comadronas de poder comunicarse con ellos al no saber su idioma, de las prostitutas o de los gitanos.

Judy Parfitt y Pam Ferris en Llama a la Comadrona

En esas tres temporadas que he visto para ponerme al día, como digo, el reparto vuelve a brillar con luz propia, pero siempre hay que decirlo que no solo el principal y secundario, lease enfermeras, monjas y hombres que están en sus vidas como el doctor Turner, Fred (Cliff Parisi), el sargento y marido de Chummy Peter Noakes (Ben Caplan) o el joven cura Tom Hereward (Jack Ashton); sino que vuelven a hacerlo los episódicos, esas mujeres, hombres e incluso niños que forman parte de las historias de “Llama a la Comadrona”.

 

Buena segunda entrega de Grace and Frankie

Poster de la segunda temporada de Grace and Frankie

En mayo volvió Netflix a la carga con la segunda temporada de “Grace and Frankie”, una entrega que regresó donde su predecesora se había quedado, a poco para la boda de Sol (Sam Waterston) y Robert (Martin Sheen) y con el primero dispuesto a contarle a su futuro marido que volvió a acostarse con su exmujer Frankie (Lily Tomlin) por los viejos tiempos.

Claro que Robert acaba en el hospital y todo tiene que acelerarse. La culpa reconcome a Sol y también a Frankie, que en realidad encuentra ese final adecuado que buscaba para su matrimonio, y cuando la mentira sale a la luz la relación de los dos hombres se tambalea.

Lily Tomlin y ernie Hudson en la segunda temporada de Grace and Frankie

Algo sigue tambaleándose la amistad de Frankie y Grace (Jane Fonda) aunque acaba por afianzarse del todo y es que, a pesar de que tengan a sus respectivos hijos y de que Frankie se haya encariñado mucho con el granjero Jacob (Ernie Hudson), realmente se tienen la una a la otra para las confidencias, para las penas, para las alegrías, para los problemas.

Su gran amiga Babe (Estelle Parsons) regresa a su casa y de su boca nos enteramos que Frankie odiaba a Grace y que Grace odiaba a Frankie cuando ambas estaban casadas con Sol y Robert y tenían una amistad a la fuerza, más o menos. Irónico resulta que, como decía, acaben teniéndose la una a la otra, y evolucionando también por ello, ya que a la hora de criticar ninguna de las dos se corta con la otra.

Jane Fonda en la segunda temporada de Grace and Frankie
Grace trata de recuperar un amor perdido también, el de Phil (Sam Elliot) a quien dejó plantado hace tiempo y aún se lamenta de ello, pero la historia no acaba de la forma en la que ella, desde luego, no quería.

Esta segunda temporada de “Grace and Frankie” ha estado más seriada que la anterior creo yo, al menos con esa percepción me he quedado, en el sentido de iniciarse un episodio justo en el punto en el que quedó el anterior. También han habido menos episodios en los que todo el reparto ha aparecido junto, los hijos de las protagonistas han tenido menos peso, tal vez con la excepción de Brianna (June Diane Raphael) a cuenta del lubricante que inventa Frankie y que la empresa de la hija de Grace, otrora suya, quiere comercializar, lo que da lugar a muchos problemas.

Sam Waterstone y Martin Sheen en la segunda temporada de Grace and Frankie

Muy buenos episodios ha tenido, algunos en los que las protagonistas han andado cada una por su lado, pero al final ambas son la principal atracción, por así decirlo, de “Grace and Frankie” y se demuestra de nuevo en el décimo tercer y último episodio de la segunda temporada, cuando en una reunión familiar les cantan las cuarenta a todos y acaban de nuevo, al igual que en la primera, en la playa hablando de sus cosas.

Finale de la segunda temporada de Grace and Frankie

Habrá que esperar hasta el año que viene para seguir disfrutando de la serie que se ha marcado otra buena temporada.