The Leftovers, simplemente fabulosa

Careta de The Leftovers

Aún sigo con lágrimas en los ojos tras terminar “The Leftovers”, serie que llevaba tiempo en la lista de espera y que gracias a que terminó en junio y al entusiasmo de mis contactos tuiteros me puse a ver.

Durarme me ha durado poco la serie de HBO estrenada en 2014 y creada por Damon Lindelof y Tom Perrotta que está basada en el libro del mismo nombre del segundo, y eso que si la hubiera visto temporada tras temporada y no del tirón en unos siete u ocho días salteados, creo que ni me hubiese molestado en terminar su primera temporada. De ahí que lo de las lágrimas (o llorera con ganas) me parezca más que significativo.

La premisa de la serie es sencilla: El dos por ciento de la población mundial desaparece de repente, ciento cuarenta millones de personas se desvanecen sin explicación alguna el 14 de octubre de 2011 en lo que se conocerá como “La Partida”, y quienes se quedan tendrán que lidiar con el dolor y con el cambio que se da a cuenta de lo sucedido.

1x09 de The Leftovers

En la primera temporada se nos presenta a los Garvey con Kevin (Justin Theroux) a la cabeza, el jefe de policía de Mapleton, una pequeña ciudad de Nueva York donde vive con su hija Jill (Margaret Qualley). Su mujer Laurie (Amy Brenneman) se unió hace tiempo a una secta llamada “Guilty Remnants” -no sé cómo lo habrán traducido en castellano ya que he visto la versión original pero sería algo así como “Los Remanentes Culpables”- quienes no hablan, fuman siempre en público, visten de blanco y atosigan a la población intentando captar más miembros, ya que no quieren que la gente olvide que se quedaron atrás. También tiene un hijo, Tommy (Chris Zylka) que no sabe dónde está, el espectador sí: el joven trabaja para un tipo de nombre Wayne (Paterson Joseph), quien dice liberar a la gente de su tristeza abrazándoles.

En Mapleton también vive Kevin Sr. (Scott Glenn), el padre de Kevin que está en una institución mental a cuenta de las voces que oye; Matt Jamison (Christopher Eccleston), el sacerdote que trata de que los “Guilty Remnants” despierten y dejen lo que traten de hacer, y que se desvive por su mujer Mary (Janel Moloney) quien quedó en estado de coma el 14 de octubre; Patti Levin (Ann Dowd), líder de la secta en Mapleton a la que se une Meg Abbott (Liv Tyler) convirtiéndose en la aprendiz de Laurie; y Nora Durst (Carrie Coon), una mujer que perdió a sus dos hijos y a su marido el día en cuestión, que trabaja en un departamento haciendo encuestas a quienes perdieron a alguien en “La Partida” y que es la hermana de Matt.

Carrie Coon y Justin Theroux en la primera temporada de The Leftovers

Nora y Kevin se conocen y bueno, saltan chispas para bien porque ella sigue pensando en sus hijos y su marido, y él está empezando a vivir cosas extrañas mientras trata de que la ciudad no se convierta en un caos a cuenta de la actitud de los Guilty Remnants.

No me voy a poner a explicar qué pasa en las dos siguientes temporadas de “The Leftovers”, sería spoiler y no pretendo hacer ninguno hasta el final de este post, avisando. Diré, eso sí, que lo que era una premisa sencilla se complica mucho y para bien. Decía antes que si llego a haber visto la serie temporada a temporada es probable que no hubiese terminado la primera y es que de los diez episodios que la componen creo que me entretuve con cuatro y el resto me aburrieron. Pero claro, esos cuatro eran muy buenos y tampoco quería dejar marchar a los personajes de la historia.

Sí, vuelvo a decirlo, me aburrí mucho con la primera temporada pero la serie me atrapó totalmente en su segunda y la tercera no quería que acabara. “The Leftovers” habla de muchas cosas: de la pérdida y de lo que supone, de la religión, del amor, de la vida y de la muerte, de la enfermedad mental o de la fe. También del cambio y del no saber. No saber qué pasó, no tener ni idea de lo que pasará y no encontrar respuestas.

Liv Tyler, Ann Dowd y Amy Brenneman en la primera temporada de The Leftovers

Es un serión en mayúsculas de género dramático y fantástico  que te hace sentir mucho, te lleva a las vidas de esos personajes y no te suelta, aunque atosigue, ahogue y haga sufrir en ocasiones. La segunda temporada es muy buena y la tercera me parece soberbia con un final de mucha altura.

Creo que lo mejor de “The Leftovers” reside en lo que nos cuenta, en la historia global, en todos esos temas que toca. Por supuesto en muchos de los personajes y en quienes les dan vida porque el reparto está más que bien elegido con unos fantásticos Justin Theroux (no he visto llorar nunca a ningún hombre en una serie tanto como a su Kevin Garvey y qué bien llora el señor Theroux que se ha ganado una fan), Carrie Coon, Christopher Eccleston, Scott Glenn, Amy Brenneman y Ann Dowd. No me olvido de Regina King, una pedazo de actriz, o de Kevin Carroll, que se incorporan en la segunda entrega para dejar su huella.

Hay episodios dedicados a personajes que son una maravilla y el uso de flashbacks, recurso que “Lost” instauró, añade mucho a la historia.

2x01 de The Leftovers

¿Quién me iba a decir a mí cuando la empecé hace ni dos semanas que al final iba a acabar tan entusiasmada? Eso solo pasa con lo bueno y “The Leftovers” no lo es, no, ese adjetivo se le queda corto porque me parece una serie fabulosa (que sí, que me aburrí con su primera temporada pero una cosa no quita a la otra) con una genial banda sonora y unos temas instrumentales de Max Richter que acompañan de forma brillante.

Así que gracias tuiteros por vuestro entusiasmo, a Tom Perrotta por crear a los personajes y hacer la serie junto a Damon Lindelof y a HBO por creer en el proyecto. Lástima, eso sí, que la temporada final tuviera ocho episodios ya que acontecimientos narrados los podríamos haber visto con escenas y algunos personajes podrían haber interactuado más, pienso por ejemplo en Kevin y su padre o en Nora y Laurie.

Si os ponéis a verla y no os convence, seguir con ella. “The Leftovers” y sus personajes lo merecen. Creo que a pesar de su rareza, de su dureza y de la mayor parte de su primera temporada, acabaréis cayendo en sus redes.

Christopher Eccleston y Carrie Coon en el 3x06 de The Leftovers

Y ahora, sí tocan SPOILERS así que si no la has disfrutado ya, ni se te ocurra seguir leyendo.

Qué acierto que dejaran para casi el final de la primera temporada ese fantástico episodio “The Garvey’s at Their Best”, y que nos enteráramos de cómo estaban los personajes antes y después del 14 de octubre y que descubriéramos secretos o curiosidades como que Patti fuese paciente de Laurie, qué ironía.

Todos los personajes evolucionan, no hay nadie que se quede atrás en ello. Nora se convierte en una destroyer total, Kevin pierde la cabeza poco a poco pero al final decide qué es lo que quiere y actúa en consecuencia, Laurie sale sana y salva de su experiencia y Matt acaba perdiendo parte de su fe. La evolución de Meg fue muy acertada, se vuelve una fanática y por tanto, un peligro. La verdad es que su parte de la narración es bastante irónica también.

Scott Glenn en la tercera temporada de The Leftovers

¿Qué decir de ese…limbo? El mundo al que Kevin va cuando muere, ese donde puede ser quien quiera que quiera ser mientras haya ropa para ello en el armario. Un mundo de muertos del que él resucita y con el que acaba para no dejar su mundo de vivos nunca más. Un mundo que no corta la narración normal de “The Leftovers” sino que nos transporta a otra parte por momentos, a un lugar en el que no sabes si Kevin se quedará en alguno de sus viajes.

Y el final… Después del magistral, no puedo ponerle otro adjetivo, “Certified”, donde la historia nos deja con Laurie en el agua, de donde pensé que nunca iba a salir, tras haberse despedido primero de Nora y Matt y después de Kevin, dispuesto a morir de nuevo para evitar el fin del mundo. Nos fuimos a ese otro lugar en el que Kevin, con ayuda de sí mismo y de Patti, acaba decidiendo qué es lo que quiere. Mientras Nora está decidida a ir a buscar a sus hijos con ayuda de la ciencia.

Así llegamos a “The Book of Nora”, ese que nadie escribió, ese que hizo ella misma y que nos lleva a algún momento años después donde no sabes si tras haberse metido en la máquina ha acabado en otra dimensión. Pero llama a Laurie cuando Kevin aparece, lo que da esperanza para pensar que o no viajó a ninguna parte o que todos están en una misma dimensión. Eso se certifica cuando Kevin admite cómo la encontró y Nora le cuenta lo que hizo antes y después de la máquina.

Amy Brenneman, Carrie Coon y Christopher Eccleston en el 3x06 de The Leftovers

Oro puro para acabar “The Leftovers”, para que Nora y Kevin escriban su libro conjunto.

La grandeza de Grace and Frankie sigue en su tercera temporada

Promo de la cuarta temporada de Grace and Frankie

Hay series que te enganchan desde el primer momento y no te sueltan. “Grace and Frankie” es para mí una de ellas, y lo malo es que cada año, cuando llega una temporada, hay que esperar mucho a la siguiente, pero qué se le va a hacer.

La tercera temporada ha seguido mostrando la grandeza de esta serie creada por Marta Kauffman y Howard J. Morris con, de nuevo esas dos mujeres al frente con sus problemas. Grace (Jane Fonda) y Frankie (Lily Tomlin) siguen igual, discuten, se pelean, confían la una en la otra, y se tienen, más que a nadie en el mundo, la una a la otra. Se ha demostrado después del problema de salud que sufre Frankie y lo que la una a la otra se dicen. sus vidas dieron un vuelco a la vez, se vieron forzadas casi a vivir juntas porque no iban a  quedarse sin la casa de la playa y se han condenado, por así decirlo, a sobrevivir juntas pase lo que pase porque su amistad y necesidad de seguir juntas no la borra nada ni nadie.

Frankie y Grace han hecho empresa y su producto, un vibrador diseñado para mujeres de su edad, ha dado sus momentazos. La relación de Frankie y Jacob (Ernie Hudson) también ha tenido su protagonismo y a Grace le ha salido un atractivo pretendiente, al que pienso que veremos más.

Parte del reparto de Grace and Frankie en la tercera temporada

La verdad es que los problemas de salud han sido un tema recurrente, y es que nuestras protagonistas tienen su edad (menos en la ficción que en la realidad). Una buena e hilarante muestra de ello es el séptimo de los trece episodios, “The Floor” (El Suelo), aunque lo que les sucede puede pasarle a cualquiera con bastantes menos años encima.

Por su parte, las tramas de Sol (Sam Waterston) y Robert (Martin Sheen) han tenido algunos buenos momentos pero también algunos menos buenos. Particularmente, esta temporada, he acabado pensando que a veces ocupan muchos más minutos de los que deberían. Aunque a diferencia de en la temporada anterior, los hijos de los cuatro han aparecido algo más. A Nwabudike (Baron vaughn) le han buscado una novia bastante peculiar; Coyote (Ethan Embry) sigue intentando ser mejor cada día y ha conseguido independizarse más o menos; Mallory (Brooklyn Decker) ha tenido más protagonismo en esta entrega sacando a la palestra varios problemas relacionados con el matrimonio y los hijos; y Brianna (June Diane Raphael) ha tenido sus historias también, y muy buenas escenas con quien considera su segunda madre, Frankie.

Tercera temporada de Grace and Frankie

Y, esta vez, al final las protagonistas no han acabado en la playa como en las temporadas anteriores, sino en otro lugar cumpliendo un sueño de Frankie que no desvelaré porque la verdad es que la finale de esta tercera temporada ha sido de campeonato también y muy emotiva.

Y es que con “Grace and Frankie” te ríes, porque es imposible no hacerlo, te emocionas sin llegar a la lágrima y te entretienes y mucho. En 2018 Netflix estrenará otra tanda de episodios pero ojalá esta buena serie dure unos cuantos años más.

Una buena historia y más justicia poética en la tercera temporada de Fargo

Promo de la tercera temporada de Fargo

Y que Noah Hawley, creador de “Fargo” diga que a lo mejor no hay más serie porque no tiene otra historia de este tipo que contar por mucho que le gusten las historias de esta clase… Espero que algo se le ocurra, y pronto, para que el año que viene podamos seguir disfrutando de una serie antológica tan buena como esta.

La verdad es que la primera temporada me gustó mucho, al ver la segunda me pareció incluso mejor y la tercera entrega hace unos días hubiese dicho que era la peor, pero eso he dejado de pensarlo. Y es que, a diferencia de sus predecesoras que lo hicieron desde el principio, esta última temporada de “Fargo” ha ido calando poco a poco en mí, tal vez por su ritmo, o a lo mejor porque la historia de los hermanos Stussy no me parecía nada del otro mundo al inicio. Qué equivocada estaba.

Mary elizabeth Winstead y Ewan McGregor en la tercera temporada de Fargo

Minnesota, 2010. Dos hermanos enfrentados por un sello (¡un sello!), Raymond y Emmit (Ewan McGregor) se ven las caras en la fiesta de aniversario del segundo ya que el primero quiere pedirle dinero para poder comprarle un anillo a su prometida, Nikki Swango (Mary Elizabeth Winstead). Emmit le dice que no, que la chica es una delincuente (cierto), y que se olvide ya de que le debe algo porque los sellos de su padre, los que cuyo valor le hicieron levantar su negocio de aparcamientos y convertirse en un hombre rico, eran suyos y que él se quedó con el coche.

Ray, agente de libertad condicional, quiere el dinero, por lo que hace que uno de los tipos a los que controla vaya a casa de Ray a por el sello. Pero el criminal se equivoca de casa y pueblo y acaba matando a un Stussy, Ennis (Scott Hylans), el padrastro de la jefa de policía Gloria Burgle (Carrie Coon).

Michael Stuhlbarg y Ewan McGregor en la tercera temporada de Fargo

Y todo se complica, y mucho que para eso hablo de “Fargo”, cuando en la vida de Emmit aparece el misterioso V.M. Varga (David Thewlis), cuya empresa le había prestado dinero diciendo que ahora es socio de la misma. Algo que saca de sus casillas a Emmit y a su socio Sy (Michael Stuhlbarg) pero ¿qué hacer cuando llega un tipo con unos matones y se instala en tu empresa?

Así que los nueve episodios posteriores narran la historia de Ray y Nikki, las dificultades de Emmit y cómo Varga se mete en su empresa y la investigación de Gloria, en la que se interpone su nuevo jefe (que le quita el puesto, sí).

Carrie Coon en la tercera temporada de Fargo

“Fargo” está tan bien contada que se permite sus licencias como por ejemplo iniciar temporada en Berlín con unos personajes que nada tienen que ver con lo que se ve después, aunque uno aparece hacia el final, para hacer una comparación del muro contra el que la policía, en este caso Gloria, se encontrará después durante su investigación;  o un episodio con animación incluida sobre la vida de Ennis Stussy que  para el desarrollo de lo gordo de la historia no aporta nada pero que resulta ser uno de los mejores capítulos de la entrega; y qué decir de la aparición de Ray Wise en el mismísimo limbo (ahí lo dejo). Y, por supuesto, la serie no pierde su justicia poética, y de esta hay mucho en el último episodio de la misma.

Ewan McGregor hace un muy buen trabajo interpretando a los hermanos Stussy, pero a pesar de que el suyo sea el nombre más popular en los títulos de crédito creo que quienes más se lucen son Carrie Coon, David Thewlis que tiene un personaje de lo más desagradable y bizarro, y Mary Elizabeth Winstead que va creciendo episodio tras episodio hasta llegar a convertirse en uno de los mejores creados para la serie. Mención merece también Michael Stuhlbarg, cuyo trabajo hace que el espectador pueda sentirse más que identificado con la incredulidad de su personaje.

David Thewlis en la tercera temporada de Fargo

La finale de campeonato, sangrienta a tope, que sangre en “Fargo” no falta, y con un desenlace agridulce en parte pero con justicia. Al final como se dice en inglés “what goes around comes around”, vaya el karma, y el final de algunos de los personajes es totalmente merecido.

Muy buena, así es esta serie que, como decía al principio, espero que vuelva para al menos otra temporada.

This is Us, el drama familiar de la temporada

Promo de la primera temporada de This is Us

Cogí con ganas “This is Us” cuando FOX Life la estrenó hace unos meses en España y la he consumido poco a poco acumulando episodios en el decodificador para verlos cuando tuviera un rato y ganas para ello. Me gustó mucho el piloto, creo que fue un episodio buena para presentar la serie y me dejó con ganas de saber más de los Pearson, de algunos más que de otros, sobre todo tras el giro final en el que se descubre el pastel, es decir, la conexión entre Jack (Milo Ventimiglia), Rebecca (Mandy Moore), Randall (Sterling K. Brown), Kate (Chrissy Metz) y Kevin (Justin Harley).

Pero según iba visionando episodios no entendía el por qué de tanto éxito, tal vez porque había partes de la historia que me atraían más que otras, en especial la de los flashbacks de la familia Pearson y la historia de Randall, su vida familiar y su encuentro con William (Ron Cephas Jones), no digo quién es para no spoilear.

Flashback de los Pearson, primera temporada de This is Us

Pero poco a poco fui cogiendo cariño a los demás personajes y a comprenderlos mejor, sobre todo en el caso de Kevin. Los flashbacks sirven para eso, precisamente, para ver cómo era la relación entre hermanos, ahora en la mitad de la treintena, cuando eran pequeños y adolescentes, la relación de sus progenitores y cómo les educaron y los tiras y afloja familiares, problemas y fantasmas varios que a los tres hermanos Pearson les siguen haciendo mella.

Está muy bien pensada “This is Us” y es un buen drama familiar sustentado por los buenos guiones que tratan problemas reales y de las geniales interpretaciones del reparto donde brillan, en especial, Milo Ventimiglia, Mandy Moore, Sterling K. Brown y Ron Cephas Jones.

Sterling K. Brown y Ron Cephas Jones en la primera temporada de This is Us

Al final he acabado enganchada a la serie creada por Dan Fogelman y con ganas de más, sobre todo por las revelaciones de los últimos episodios. “This is Us” es una serie para reír, llorar, identificarte con personajes y/o situaciones y disfrutar de la propuesta. Recomendable y, sin lugar a dudas, el drama familiar de la temporada que le ha dado un exitazo a la NBC tras años de bajón y que se ha llevado muchas nominaciones para la 67 edición de los premios Emmy.

The Son

Promo de The Son

Siendo un adolescente, en la segunda mitad del siglo diecinueve, a Eli McCollough (Jacob Lofland de joven, Pierce Brosnan de mayor) se lo llevaron los comanches junto a su hermano tras un ataque a su casa en el que murieron su madre y hermanas. El hermano del chico no corre mejor suerte, aunque su valentía hace que a él lo tome Toshaway (Zahn McClarnon) como esclavo. Los comanches le enseñarán valiosas cosas a Eli y se convertirán en su familia poco a poco.

De mayor, convertido en general y dueño de un rancho en Texas en el que vive junto a sus hijos, cuñada y nietos, Eli es el hombre más poderoso del lugar a priori, ya que su estilo de vida de repente peligra. Corren los años veinte y en el estado no hay demasiada paz ya que los mexicanos son considerados ciudadanos de segunda, con la excepción de Pedro García (Carlos Bardem), vecino y amigo de Eli, cuya hija María (Paola Nuñez) tuvo un romance con el hijo pequeño de McCollough, Pete (Henry Garrett), años atras.

Jacob Lofland en la primera temporada de The Son

García tiene dinero y es capaz de apaciguar los ánimos de quienes han hecho una especie de milicia para hacer daño a los blancos.

El Eli que vemos con los comanches dista bastante del Eli ranchero que quiere salvar su vivienda con el petróleo del subsuelo que está convencido que tiene. Hay algo que no cambia en él, su protección a la familia, pero los medios no son los mejores porque el egoísmo le puede.

“The Son” se basa en la novela del mismo nombre escrita por Philipp Meyer que a su vez es cocreador de la serie y guionista de alguno de los episodios. La historia nos lleva al oeste, pero no al que nos tienen acostumbrados en películas y series, sino a un oeste más desarrollado donde circulan coches, hay electricidad y los enemigos no son los nativos sino los mexicanos, quienes años atrás perdieron el estado donde se desarrolla la acción.

Henry Garrett y Pierce Brosnan en la primera temporada de The Son

La serie está muy bien estructurada utilizando los flashbacks para ver al Eli adolescente, su vida con los indios es de lo más interesante de la ficción para mí porque vemos cómo se forjó el hombre del tiempo real, y llevarnos a los años veinte en los que transcurre el grueso de la historia de forma natural.

“The Son” tiene su parte culebronesca también como toda serie de saga familiar contiene, y en ese aspecto la parte de Pete se lleva la palma. Las interpretaciones están bastante bien y la fotografía es una maravilla que realza los paisajes que se muestran en los diez episodios de esta primera temporada.

AMC la ha renovado para otra entrega de lo cual me alegro porque la propuesta de “The Son” está bastante bien y es genial ver cómo Pierce Brosnan se sigue comiendo la pantalla.

Comedias: Últimas temporadas de Mom, Life in Pieces, Angie Tribeca y Kimmy Schmidt

Pensaba que había escrito sobre mis comedias de cabecera cuyas cuarta y segunda temporada finalizaron en CBS a finales de mayo. Son, respectivamente, “Mom” y “Life in Pieces”. Así que aprovecho a comentar sus temporadas y las de otras dos comedias que sigo en cuanto aparecen, prácticamente, como son “Angie Tribeca” y “Unbreakable Kimmy Schmidt”.

Temporada 4 de Mom

Mom

Sigue en plena forma tras cuatro años de problemas, soluciones, reuniones de alcohólicos anónimos y esa relación de amor-reproches entre las protagonistas Christy (Anna Faris) y Bonnie (Allison Janney). Los primeros episodios muy centrados en Bonnie y su novio Adam (William Fichtner) no hicieron que la entrega se iniciara muy bien pero enseguida “Mom” recuperó su buen ritmo de siempre y dejó de lado un poco a Adam y desterró casi al completo a los hijos de Bonnie y su exmarido, que tras las dos primeras temporadas ya perdieron la práctica totalidad del piso que tenían.

“Mom” son Bonnie y Christy y las secundarias de lujo como Marjorie (Mimi Kennedy), Jill (Jaime Pressly) y Wendy (Beth Hall). Adam ha sido un buen añadido a la historia y de vez en cuando aparecen otros personajes ya conocidos como el abogado Steve (Don McManus), al que siempre es genial ver, y otros episódicos.

La quinta temporada, tras el encuentro de Bonnie con un familiar al que no conocía, promete. Además puedes seguir explorando las tramas de Jill o de Marjorie, por ejemplo, siempre interesantes. El tira y afloja de Christy y su madre puede seguir dando risas, sonrisas y entretenimiento muchos años porque, en el fondo, cada temporada los responsables de “Mom” añaden cosas para no estancarse

Temporada 2 de Life in Pieces

Life in Pieces

Este año no han tardado tanto, afortunadamente, en anunciart la renovación de la genial “Life in Pieces”. Me han seguido entreteniendo mucho estas cuatro historias cortas semanales sobre los Short y su mundo, algunas de las cuales han sido realmente hilarantes. Aunque normalmente son historias individuales, han habido episodios en los que las historias estaban conectadas entre sí, algo que ayuda al desarrollo de personajes y las relaciones entre ellos. El final de temporada, por ejemplo, ha sido un muy buen ejemplo de ello, aunque nos han dejado en cliffhanhger hasta noviembre, que si no me equivoco, es cuando la serie estrenará su tercera temporada.

Sí que tengo que reprochar una cosa a esta temporada de “Life in Pieces” y es lo poco que ha salido la adorable Sophia (Giselle Eisenberg). Aunque tal vez haya quedado compensado con todas las escenas robadas por quien hace de su padre Tim, Dan Bakkedahl, todo un descubrimiento de actor cómico.

Tercera temporada de Angie Tribeca

Angie Tribeca

Seguramente ninguna temporada de “Angie Tribeca” superará a la de su presentación. Sigue sin engañar, en una serie absurda con parodias del género policial que siempre acaba resultando ridícula y que a veces puede llegar a rozar la verguenza ajena. Pero entretiene mucho y sus episodios parecen durar un pestañeo de lo rápido que se pasan.

En esta entrega Angie (Rashida Jones) y compañía de han enfrentado a un asesino en serie en varios de los episodios, por lo que ha tenido bastante de seriada en vez de episódica.

Los cameos también han seguido y a lo largo de los diez episodios se ha podido ver, entre otros, a Mary McCormack, repitiendo su personaje de la segunda temporada, Chris Pine, Natalie Portman y a Alfred Molina, que supongo que por su trabajo en “Feud” no haya podido aparecer más que en unos tres episodios brevemente.

No es una maravilla, pero “Angie Tribeca” entretiene y una vez al año su consumo se agradece. A ver si la renuevan.

Promo tercera temporada Unbreakable Kimmy Schmidt

Unbreakable Kimmy Schmidt

Normalmente esta serie tendría un post escrito con mucho entusiasmo para ella sola, como acostumbro a hacer pero lo cierto es que la tercera temporada de “Unbreakable Kimmy Schmidt” no ha estado a la altura de sus predecesoras. De hecho, a veces (nunca pensé que diría esto) Kimmy (Ellie Kemper) me ha resultado hasta cansina y es que si un personaje ha brillado para mí esta temporada, esa ha sido Lillian (Carol Kane).

Kimmy ha tenido momentos buenos, claro, también Titus (Titus Burgess) y, como no, Jacqueline (Jane Krakowski) pero los episodios no me han parecido tan redondos, ni de lejos, como sus predecesores.

Ya la temporada pasada empezó titubeante hasta que resurgió a los pocos episodios, pero en esta le ha costado hasta llegar al ecuador de la entrega donde sí que han habido episodios mejores y la voz de Kimmy dejó de retumbarme en los oídos. Apariciones estelares a parte de la citada Laura Dern, las de Josh Charles, Ray Liotta, Tina Fey, Jon Hamm y la hilarante Maya Rudolph, además de viejos conocidos de “30 Rock” como Judah Friedlander, Scott Adsit, John Lutz y Chris Parnell.

Hay algo necesario, más flashbacks del búnker y que vuelva Laura Dern porque el despliegue cómico y dramático que hizo en un momento en el episodio en el que salió fue espectacular, y que Tina Fey escriba más episodios por favor.

A ver si la cuarta entrega llena más.

Segunda temporada de Shades of Blue: Corrupción, mafia y sangre

Reparto de la segunda temporada de Shades of Blue

El pasado domingo finalizó con episodio doble en Estados Unidos y Canadá, que nunca lo digo pero las series allí van a la par, la segunda entrega de “Shades of Blue”, una serie que me enganchó en su primera tanda de episodio y que me ha hecho disfrutar de nuevo durante estos siguientes trece capítulos. No será un serión ni mucho menos pero su cometido lo cumple así que su temprana renovación para una tercera temporada la recibí con alegría a pesar de que, para que llegue, falta mucho todavía. Pero ¡menudo cliffhanger!

Tras el final de su primer año, había que ver qué pasaba con Harlee (Jennifer Lopez) tras terminar con su peor pesadilla, y con Woz (Ray Liotta) al que acechaba el FBI con el agente Robert Stahl (Warren Kole) teniéndole muchas ganas. Una vez resuelto de una satisfactoria manera todo eso, el grueso de la temporada se ha dividido entre los fantasmas de Harlee; los intentos del grupo liderado por Woz, acechado esta vez por Tom Verco (Dov Davidoff) de Asuntos Internos, quien está dispuesto a descubrir cueste lo que cueste qué pasó con su amigo y colega en el departamento Donnie Pomp (Michael Esper); el mafioso Bianchi (Ritchie Coster) al que el FBI quiere pillar junto con la candidata a la alcaldía, expolicía y buena amiga de Woz y algo menos de Harlee, Julia Ayres (Anna Gunn); y la insana obsesión de Stahl con Harlee, que trata por todos los medios de permanecer lo más cerca que puede y de descubrir qué pasó con Miguel (Antonio Jaramillo).

Ray Liotta y Jennifer Lopez en la segunda temporada de Shades of Blue

Hay alguna otra trama relacionada con los componentes del grupo y con la familia de Woz, pero el grueso de la temporada se resume en lo anterior. Cuando hay un mafioso de por medio, siempre hay problemas, aunque con una banda de policías que no juega según las reglas, corruptos al fin y al cabo, las dificultades llegan solas. Y por ellas a veces sigue sorprendiendo en los berenjenales que, principalmente, Harlee y Woz se meten.

Pero las tramas de “Shades of Blue” están muy bien hiladas y la forma de cerrarlas durante la entrega ha estado bien. Ha habido sangre, además, alguna que otra persecución y momentos de intriga. Eso sí, el caramelo nos lo han quitado otra vez de la boca dejando a Harlee y Woz como los han dejado.