Y nos dejó Code Black tras tres temporadas… Una pena que no durara más

El miércoles finalizó en la CBS estadounidense la emisión de “Code Black” tras tres temporadas y cuarenta y siete episodios en total. Su final se anunció hace semanas, al poco de empezar la entrega (tal vez incluso antes, no recuerdo bien), y creo que a sus seguidores no nos sorprendió porque a la creación de Michael Seitzman se la relegó al final del curso televisivo 2016-2017 a la midseason de 2018 y se vislumbraba su destino. Pero algo de esperanza había porque la serie médica podría haber dado mucho más de sí.

Cada temporada de “Code Black” es independiente. Tras la primera entrega hubo cambios importantes, tras la segunda pasó exactamente lo mismo porque nunca les tembló el pulso a la hora de matar a un personaje del elenco secundario o principal así de repente y sin que se viera venir, o de prescindir de ellos. De hecho, no de echó de menos a ninguno de ellos.

Moon Bloodgood y Rob Lowe en la tercera temporada de Code Black

Se ficharon a actores y actrices nuevos para cubrir los huecos dejados por otros y casi todos fueron muy acertados. En esta última temporada, tras alguna marcha la anterior y la relevancia del personaje de Ethan Willis (Rob Lowe), se le ha sacado del hospital para que vaya en ambulancia junto a Rox Valenzuela (Moon Bloodgood) y han formado un tándem realmente bueno. También llega un nuevo interno, bastante cansino al principio que en “Code Black” siempre ha habido alguien así y en su última entrega no podía fallar. Hablo del doctor Diego Ávila (Tyler Pérez), hijo del director del hospital que tiene bastante protagonismo, principalmente porque aparte de que su presencia cause pesadez muchas veces, cámara en mano rueda un documental sobre el Angels. Pero al final será crucial para un par de historias que suceden.

Esta tercera temporada ha sido más personal en lo que a los personajes se refiere porque absolutamente todos han tenido sus historias. Angus Leighton (Harry Ford) se convierte en la mano derecha del doctor Will Campbell (Boris Kodjoe) en cirugía, mientras aprende a pasos agigantados alguien de su pasado vuelve mientras Campbell, que ya a estas alturas me ha caído hasta simpático, tiene algún problema con su exmujer y vemos algo más de su relación con su hija.

Harry Ford y Boris Kodjoe en la tercera temporada de Code Black

Esta se hace amiga de Ariel (Emily Alyn Lind) que tras perder a su familia se queda de acogida con Leanne “Daddy” Rorish (Marcia Gay Harden) quien quiere adoptarla. Ambas se llevan bien pero Ariel no acaba viendo posible tener un hogar, más como mecanismo de defensa que otra cosa. Ahí interviene mucho “Momma”, Jesse Sallander (Luis Guzmán) quien nunca deja de dar ánimos a su amiga, algo mutuo que para algo, aunque no de sangre, son familia. Jesse pierde a alguien importante en su vida pero el dolor no evita que sirva de Pepito Grillo para todos en el hospital.

Algo de ello tiene también el doctor Rollie Guthrie (William Allen Young) que hace de mentor y soporte para Elliot Dixon (Noah Gray-Cabey) cuando le acusan de mala praxis. Por último están Mario Savetti (Benjamin Hollingsworth) y su novia Noa Kean (Emily Tyra) cuya relación tiene altos y bajos y es, en definitiva, una montaña rusa. Pero buena parte de protagonismo se lleva Willis con el tema de su hermano, el soldado que se suicidó. Aparece hasta su padre y lo cierto es que su línea argumental es interesante pero tal vez ocupa mucho en un tiempo tan corto como son trece episodios.

Luis Guzmán, Marcia Gay Harden y Emily Alyn Lind en la tercera temporada de Code Black

En la tercera y última temporada de “Code Black” ha habido de todo, y muchos médicos heridos por unas u otras causas tanto física como mentalmente. Tiros, accidentes, incendios… También una secuencia musical y una de baile. Amor, mucho amor, y una escena casi final (debería haberlo sido, en vez de la que incluyen después) en la que Leanne Rorish (magnífica siempre Marcia Gay Harden) saca sus armas para convencer a la jueza de que Ariel debe quedarse con ella a pesar de la opinión que tenga porque “lo importante no es la supervivencia, lo importante es tener algo por lo que sobrevivir. ¿No es eso la familia?”.

Las historias médicas, que ocupan el grueso del metraje normalmente, han sido buenas también, y han vuelto a tocar la fibra sensible porque, qué queréis que os diga “Code Black”, personalmente, me ha tocado la fibra en el 98% de sus episodios y acabé llorando, claro, en la finale.

Emily Tyra y Benjamin Hollingsworth en la finale de Code Black

“Code Black” ha sido una serie genial, totalmente recomendable, muy bien hecha, interesante siempre y con un reparto que en su mayoría ha cumplido. Con sorpresas y con amor, que de eso ha habido mucho y bien llevado. Se la echará de menos.

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Rhoda, una fantástica comedia de los setenta donde las Morgenstern (unas grandes de la pequeña pantalla) se salen

Poster de Rhoda

Hace unos meses dediqué muchas líneas a una mítica comedia de los años setenta, “The Mary Tyler Moore Show” (La Chica de la Tele, en España), de la que salieron tres spin off, el primero de los cuales fue “Rhoda”. Es innegable mencionar a la serie madre para ponernos en situación, aunque es probable que después vuelva a ella por alguna otra razón, porque Rhoda Morgenstern (Valerie Harper) fue una parte muy importante de aquella serie, la mejor amiga de su protagonista hasta que dejó Minneapolis para volver a su Nueva York natal. Y es que Rhoda es una neoyorkina de pro criada y educada en el Bronx donde aún residen sus padres Ida (Nancy Walker) y Martin (Harold Gould).

A pesar de que en principio tenía dos hermanas y un hermano, al final resulta (cambio a mejor y una licencia que tampoco quedó nada mal) que los Morgenstern tienen dos hijas, así que la única hermana de Rhoda, a quien saca diez años, es Brenda (Julie Kavner), quien también vive en Nueva York, en el Upper East Side de la ciudad, en el 332 E de la calle 64 (aunque en la realidad fuera el 332 de la calle 84). Allí es donde se va a desarrollar el grueso de la serie, en ese edificio de apartamentos, ya sea en el piso de Brenda, en el de los Gerard o en el de Rhoda.

¿Quiénes son los Gerard? La propia Rhoda y con quien se casa a los ocho episodios de la primera entrega, Joe (David Groh), un hombre divorciado con un crío de diez años al que Brenda hace de niñera que trabaja en la demolición. Al principio Rhoda iba a pasar unas vacaciones de dos semanas en casa de su hermana, pero aparece Joe, quedan durante todo ese tiempo y Joe decide que quiere vivir con ella, mientras que ella lo que quiere es casarse (su madre también porque siempre anda dando la lata a sus hijas para que encuentren a un hombre y se conviertan en esposas para tener un matrimonio tan longevo como el suyo).

Valerie Harper y David Groh en Rhoda

En fin, que Rhoda y Joe se conocen y al de nada se acaban casando y a pesar de las objeciones de Joe al principio, alquilan un apartamento en el mismo edificio donde vive Brenda, porque después de años de apenas verse, las hermanas quieren pasar mucho tiempo juntas. Los Morgenstern están muy unidos y no es raro que Ida vaya a ver a sus hijas o que Bren y Rhoda queden para comer o que la primera aparezca a pedir consejo a su hermana mayor porque para insegura con su imagen, con el amor y con casi todo en general, Brenda Morgenstern, cuyo autoestima siempre está por los suelos y los comentarios de su madre nunca le han ayudado a levantarlo, todo sea dicho.

En este punto es cuando hay que contar algo más de historia sobre la serie creada por James L. Brooks (quien tiempo después fichó a Julie Kavner para que pusiera la voz original de Marge Simpson en “The Simpsons”) y Allan Burns, al fin y al cabo ellos crearon a Rhoda para “The Mary Tyler Moore”, pero desarrollada por Lorenzo Music y David Davis (pareja de Julie Kavner desde entonces prácticamente). Desde el 9 de septiembre de 1974, el día de su estreno, “Rhoda” ostenta un récord, el del único episodio piloto en ser el programa más visto del día en Estados Unidos. También fue la primera serie en tener un personaje protagonista judío. Los episodios ocho y nueve, los de la boda de la protagonista y Joe Gerard, también batieron récords y se mantuvieron como lo más visto de la década durante tres años, hasta que llegó “Raíces” (Roots). Fue un episodio especial, no solo por ser doble, sino porque reunió a buena parte del reparto de “The Mary Tyler Moore Show” o porque Valerie Harper ganó otro Emmy más por su interpretación. Eso sí, ¿quién decidió que ese vestido era el más adecuado para Rhoda? Aún no me lo explico, porque desde luego que con un estilo a la hora de vestir y ser muy definido como ya tenía desde que apareciera en “The Mary Tyler Moore Show”, a Rhoda le encasquetaron un traje de boda que no le pegaba nada de nada.

Valerie Harper y Julie Kavner en Rhoda

Tras dos temporadas como uno de los programas más vistos, llegó el descarrilamiento, algo que no entiendo y a ello me referiré después. Resulta que ni Music ni Davis querían que Rhoda se casara enseguida, pero la CBS se ve que les apretó las tuercas para que así fuera. Según contó Valerie Harper tiempo después, los productores pensaron que Rhoda funcionaba mejor como mujer soltera y decidieron prescindir de Joe, así que al principio de la tercera temporada este se marcha del hogar de la pareja porque no está seguro de querer estar casado a pesar del amor que siente por su mujer. Puede parecer incongruente, pero realmente buscaron una buena solución porque en un principio Joe no quería casarse, solo quería vivir con Rhoda aceptando hacerlo para no perderla porque esta no estaba dispuesta a vivir con él si no se casaban.

La temporada tres se centró durante varios episodios en esta nueva faceta de Rhoda como mujer separada mientras la pareja veía por dónde podía tirar, más Joe porque Rhoda estaba a la expectativa de la decisión de su marido, y finalmente no hay reconciliación lo que hizo que buena parte de la audiencia encolerizada (literalmente según he leído) y dejara la serie. Para ser una serie tan adelantada a su época, sobre todo en lo que a la libertad de las mujeres se refiere, buena parte de su público no lo era.

Y ya sin Joe, Rhoda pudo centrarse más aún en lo que la hacía mejor: en ella y su hermana, también en su madre. Para mí, una decisión totalmente acertada porque realmente, exceptuando algunos momentos que haberlos los hubo, no me pegaban Joe y Rhoda, no les veía demasiada química.

Los Morgenstern en Rhoda

Cuando hablé de “The Mary Tyler Moore Show” dije algo que mantengo, claro, que Rhoda Morgenstern era uno de mis dos personajes favoritos de aquella serie (el otro el maravilloso Lou Grant). En “Rhoda” el personaje dio mucho más de sí, pero se hizo acompañar de otros no menos fantásticos. Brenda es tan grande como Rhoda, cada una es diferente en su personalidad pero tienen algo de ella en común, la inseguridad. Tal vez en Rhoda no se manifestó tanto en “The Mary Tyler Moore Show” pero sí aquí, y culpa de ella la tiene la no menos fantástica Ida Morgenstern, un personaje ausente durante la tercera temporada (excepto en su primer episodio) al que es imposible no echar de menos y aplaudir una vez vuelve de un viaje de un año con su marido (tanto Nancy Walker como Harold Gould se fueron a protagonizar sus propias series y las cancelaron a los pocos episodios, una ganancia para “Rhoda”).

Sin Joe en la historia, aparecen amigas (algunas incluso aún en tiempos del señor Gerard) del instituto como Myrna Morgenstein (Barbara Sharma), que acaba trabajando en el negocio de diseño de escaparates de Rhoda, o Susan (Beverly Sanders), que episodio que aparecía embarazo que portaba (es un poco exagerado pero la mujer tenía como cinco hijos al final y un sexto en camino y no podía con la vida); o Sally Gallagher (Anne Meara, la madre de Ben Stiller, cuyo marido Jerry apareció haciendo de su exmarido en un episodio) que le dio vidilla a Rhoda con sus apariciones.

Ray Buktenica y Ron Silver en Rhoda

El apartamento de los Gerard pasó a manos de Gary Levy (Ron Silver), dueño de una tienda de ropa que se hace amigo inmediato de las hermanas Morgenstern, que primero le hace ojitos a Rhoda pero que acaba saliendo mucho con Brenda, pero que en el fondo es como un hermano para ambas. Rhoda se mudó dos pisos más abajo, al 6C, porque no iba a dejar de vivir cerca de su hermana, obviamente. Gary cubrió mucho el hueco de Joe, aunque tardó unos episodios en asentarse, y en ello llegó Benny Goodwin (Ray Buktenica), un buenazo inmaduro que trabajaba en el peaje de un puente y al que le encantaba patinar y que empieza a salir con Brenda, aunque esta acaba saliendo también con Gary.

Porque claro, Bren es indecisa, su autoestima está bajo mínimos y su inseguridad es digna de estudio con lo gran persona que es, pero al final acaba ligando más que su hermana sin comerlo ni beberlo. Benny de pretendiente principal en más episodios, Gary como un posible (a pesar de que su relación, como ya he mencionado, me parezca más de hermanos), pero también estaba el acordeonista Nick Lobo (Richard Masur) o su primo lejano Lenny (Wes Stern), a quien Bren utiliza sin maldad en ocasiones y que es quien primero le pide matrimonio, a lo que ella se niega.

A Rho le salen otros pretendientes tras su divorcio, como el atractivo y carismático cantante Johnny Venture (Michael Delano), pero no llega a nada más que amistad. Y aquí es cuando toca de nuevo mencionar “The Mary Tyler Moore Show” porque amistad buena es la que hace con su jefe Jack Doyle (Kenneth McMillan), dueño de la empresa de diseño de disfraces donde Rhoda acaba trabajando. Tal vez fuera porque la audiencia estaba bajando porque hay muchas similitudes entre Jack y Lou Grant y la relación que entablan el primero con Rhoda y el segunda con Mary.

Kenneth McMillan y Valerie Harper en Rhoda

Y hay alguien a quien no he mencionado, un personaje recurrente con su voz que solo salió tres veces en pantalla sin que se le viera la cara pero en 82 con su voz, Carlton (Lorenzo Music) el portero del edificio donde viven Bren y Rho. Su “Hello, this is Carlton, your doorman” (Hola, soy Carlton, su portero), sonó y resonó sin cansar porque siempre tenía algo más gracioso aún que añadir.

“Rhoda” la CBS la quitó de su programación  el 9 de diciembre de 1978 tras 106 episodios después de haberla relegado a la noche del domingo. Hubo cuatro más emitidos después para llegar al total de 110 grabados. En la quinta entrega hubo otros cambios, Gary desapareció y Martin abandonó a Ida porque necesitaba tiempo para él solo aunque volvió, claro, y Brenda y Benny se prometieron, y ahí nos quedamos, porque el broche hubiese sido la boda de la menor de las Morgenstern pero no le dieron la oportunidad a Julie Kavner de vestir de blanco a su Brenda y de pasar por el altar. Ganó dos Emmy (el mencionado de Valerie Harper y uno para Julie Kavner) y dos Globos de Oro (Harper y la serie) de un total de diecisiete nominaciones a los Emmy y siete a los Globos de Oro.

“Rhoda” me ha parecido una serie de comedia muy buena, con grandes personajes de esos que se echan de menos una vez se acaban los visionados pero que siempre quedan ahí. A “The Mary Tyler Moore show” se le fue parte de su esencia con la marcha de Rhoda, pero hay que agradecer que decidieran hacer este spin off para que Rhoda tuviera sus propias historias, pero también para que nos dieran más de Ida y, sobre todo, que nos presentaran a Brenda. Las Morgenstern, unas grandes, quienes les dieron vida, Valerie Harper, Nancy Walker y Julie Kavner, respectivamente, también.

Julie Kavner, Nancy Walker y Valerie Harper en la última escena de Rhoda

De hecho “Rhoda” acaba con ellas en un cine (véase la imagen superior), Brenda tiene dudas existenciales y nadie sabe donde está hasta que a su hermana se le enciende la luz y la encuentra. Las tres tienen una conversación y cuando Brenda se da cuenta de lo que realmente quiere deja a Ida y a Rhoda solas, intercambian una frase, se dan un beso (en los morros, que era muy habitual entre ambas) y ahí acaba la serie. Fantástica, sí, de notable.

Primera temporada de The Sinner: Engancha pero le sobran minutos

Bill Pullman y Jessica Biel en la primera temporada de The Sinner

Una joven pareja, Cora (Jessica Biel) y Mason (Christopher Abbott) Tannetti, van a la playa de la pequeña localidad neoyorkina en la que viven junto a su hijo de corta edad. De repente, una canción y los toqueteos de una pareja en una toalla frente a la suya, hace que Cora se levante y acuchille al chico ante la mirada de todos a su alrededor. Su marido logra separarla de su víctima a pesar de la incredulidad de la situación.

El caso es asignado al detective Harry Ambrose (Bill Pullman), y es de los fáciles a priori porque ella se declara culpable admitiendo no conocer de nada a la víctima. Harry no se lo traga, cree que el caso tiene más de lo que aparenta y no piensa darse por vencido porque tal saña repentina por parte de la mujer tiene que salir de algún lado, y así va tirando del hilo, acercándose cada vez más a Cora para ayudarla, aunque sea a recordar algo que está ahí, en su interior donde de vez en cuando le vienen imágenes.

“The Sinner” es un drama de intriga narrado con muchos flashbacks, de hecho el penúltimo de sus ocho episodios es un 99℅ de recuerdos. La protagonista a los diez minutos está acusada y es el policía quien toma el peso hasta que los recuerdos entran en acción, ahí es donde ambos se reparten los minutos de la narración. Eso sí, ella tiene taras, él también y tal vez por ello quiera ayudarla tanto. Hay “mummy issues” y lastre religioso por parte de Cora, y un matrimonio fallido y una obsesión por el sufrimiento sexual, por llamarlo de alguna manera, por parte del detective.

Christopher Abbott en la primera temporada de The Sinner

La historia nos lleva a conocer a la protagonista casi en profundidad a través de sus flashbacks y acabamos comprendiendo, a la vez que el propio Harry, el por qué de su acto de violencia repentina. Resulta interesante “The Sinner” pero se podrían haber quitado minutos de relleno que lejos de resultar morbosos poco me parece su aporte, así como varios relacionados con la parte de la historia del detective, que se recrea bastante en girar sobre lo mismo; pero vaya que aunque se van intuyendo cosas a medida de que la narración avanza y algunas se hacen previsibles, la serie engancha.

Respecto al reparto, Jessica Biel cumple aunque su interpretación peca de falta de intensidad muchas veces, sin embargo Bill Pullman demuestra bastante de su buen hacer, un actor al que siempre he tenido simpatía pero que aún tiene más potencial del que demuestra. Y, he de decir también que Christopher Abbott está bien en su papel de marido, ya que su interpretación es bastante comedida para lo que podría haber sido. Aparecen también Nadia Alexander, a quien recientemente se pudo ver en la ya cancelada “Seven Seconds” y que lo hace realmente bien, Rebecca Wisocky, Kathryn Erbe o Jacob Pitts.

No está mal esta serie de USA Network que el próximo mes de agosto estrena temporada en Estados Unidos (y Canadá) con otro caso.

Waco: 51 días de asedio, 51 días de encierro y un resultado terrible

Promo de Waco

Paramount Network estrenó en enero la miniserie “Waco”, que narra la tragedia de los 51 días de asedio y encierro ocurridos en Mount Carmel a las afueras de esa localidad del estado de Texas, Estados Unidos, entre el 28 de febrero y el 19 de abril de 1993.

En Mount Carmel, habitando en una gran vivienda construida por ellos mismos, había una secta, en inglés The Branch Davidians, y su líder David Koresh (Taylor Kitsch) era algo así como un profeta que decía escuchar a Dios. Allí vivían familias, más de cien personas, algunas familias y varias mujeres y niños.

La ATF, la agencia federal encargada de delitos relacionados con el alcohol, el tabaco y las armas de fuego y explosivos, decidió por el chivatazo de un informante ir al complejo para registrarlo y arrestar a Koresh y a otros miembros del grupo por la cantidad de armas de fuego que habían acumulado, pero lo que pensaron que iba a ser fácil de tornó en una batalla campal cuando alguien disparó. Agentes federales acabaron muertos y también algunos miembros de la secta.

Taylor Kitsch en Waco
Con la ATF en el punto de mira por un grave error no mucho tiempo atrás, el FBI tomó las riendas con el agente Gary Noesner (Michael Shannon) encargado de la negociación. Pero la cosa se fue alargando y sucedió una tragedia que pudo haberse evitado, que de hecho Noesner trató de evitar pero no le escucharon.

Basada, de hecho, en el libro del propio Noesner en el que contó su experiencia como negociador del FBI y de David Thibodeau (Rory Culkin), superviviente del asedio, “Waco” narra en seis episodios lo que allí sucedió, concediendo licencias como la invención de ciertos personajes o que la mano derecha de Koresh, Steve (Paul Sparks), durara más en la ficción que en la realidad. Y da que pensar porque no se posiciona de ningún lado, sino que deja al espectador sacar sus propias conclusiones según se desarrolla la narración. Es más, al final un texto explica que se investigó la actuación de las fuerzas de seguridad pero que no se juzgó absolutamente nada porque, aunque al parecer no se sepa a ciencia cierta, la secta de Koresh almacenaba armas y preparaba un suicidio en masa. Con eso se quedó la versión oficial final.

Michael Shannon en Waco

Está bien realizada “Waco” y cuenta con una buena fotografía y un guión muy sólido, aunque su punto más fuerte es el interpretativo donde Michael Shannon demuestra lo gran actor que es y donde Taylor Kitsch deja una muy buena huella dando vida al carismático Koresh. Otros que sobresalen son Paul Sparks, Annika Mars y alguien a quien siempre es un gusto ver porque es una secundaria de lujo haga lo que haga, Camryn Manhein que da vida a la madre de David Thibodeau.

Me ha gustado mucho “Waco”, la verdad, seis episodios que apenas dan respiro que se ven con interés y que se alejan de todo tipo de relleno cosa que siempre es de agradecer. Muy recomendable.

Cuarta entrega de Madam Secretary: A tope con Rusia

Promo de la cuarta temporada de Madam Secretary

No ha sido la cuarta la mejor temporada de “Madam Secretary”, de hecho ha tenido partes muy aburridas. Lo primero a destacar es que la baja tras los primeros episodios de Bebe Neuwirth como Nadine Tolliver (la actriz decidió dejar la serie para centrarse en otros proyectos) se ha notado, aunque la resolvieron bien dándole a Jay (Sebastian Arcelus) el puesto de Jefe de Gabinete de Bess (Téa Leoni). Porque conforme ha avanzado la serie, Jay Whitman ha ido ganando enteros y la verdad es que quien le da vida lo hace muy bien.

Volvió Dmitri Petrov (Chris Petrovski) a escena y el trabajo de Henry (Tim Daly) y eso fue parte de lo peor de la temporada porque lo mejor de la serie, sigo insistiendo en ello, es cuando se centran en lo político y no en el trabajo de Henry, que afortunadamente volvió a cambiar. Como había que cubrir el hueco dejado por Nadine, ficharon a Kat Sandoval, a quien interpreta Sara Ramírez, un personaje que me ha generado bastante indiferencia. Por un tiempo el presidente Conrad Dalton (Keith Carradine) desapareció de escena pero tuvieron a bien poner al frente a la vicepresidenta, claro, Theresa Hurst (Jayne Atkinson) a quien podrían dar más protagonismo. Y han creado el archienemigo perfecto en la figura del senador Carlos Morejon (José Zúñiga).

La política, quitando algunas otras cosas con países como China o algún país árabe, ha estado muy centrada en la lucha contra Rusia, efecto de la realidad a cuenta de la más que segura ayuda en la realidad del país para que Trump ganase las elecciones. Eso sí, el tema ha sido redundante, que si los rusos estos, que si los rusos lo otro… Pero ha dejado un episodio de campeonato, el último de la temporada que es de echarse las manos a la cabeza por lo que narra.

Por supuesto, también ha habido tiempo para alguna trama familiar y a Stevie (Wallis Currie-Wood) le han quitado de encima a su prometido con el que no pegaba nada. A los hijos de los McCord se les puede sacar, de todas formas, más jugo.

“Madam Secretary” volverá la siguiente temporada y espero que sea algo mejor que esta porque cuando se centra en lo que debe, es de las buenas.

El final de New Girl

 

Finale de New GirlFOX la dejó para midseason y anunció que sería la temporada final y así, hace dos semanas tras siete temporadas en antena y ciento cuarenta y seis episodios llenos de buenos momentos, risas, algunos bajones pero un gran grupo de amigos, se despidió “New Girl” para siempre.

La serie evolucionó mucho desde que Jessica Day (Zooey Deschanel) se instalara por primera en el loft que compartió hasta el final con Nick Miller (Jake Johnson), donde también tuvo de compañeros de hogar a Schmidt (Max Greenfield), Winston Bishop (Lamorne Morris) y  a Coach (Damon Wayans Jr.). Un loft por el que pasaron muchas personas, principalmente su mejor amiga y futura esposa de Schmidt, Cece Parekh (Hannah Simone) o también la futura esposa de Winston, Aly Nelson (Nasim Pedrad) que fue ganando más protagonismo en las últimas temporadas y que, injustamente, en la última no figuró en los títulos de crédito iniciales.

Aunque en “New Girl” siempre hubo otros escenarios, exteriores incluso, el loft fue el centro desde el piloto y lo fue al final porque prácticamente, quitando Jess y Cece, todos se conocieron allí y con los cinco protagonistas se terminó la temporada final, no podía ser de otra manera y lo hicieron por todo lo alto con guiños, auto homenajes, humor y emotividad, incluso con un flashforward que dejó entrever una inmensa cantidad de hijos y una familia más grande, porque para este grupo la palabra que mejor le viene es familia.

Ocho episodios con algunos momentos mejores que otros que, particularmente, amontoné para consumir de forma seguida lo que fue todo un acierto creo yo porque así los momentos de menor calidad quedaron casi eclipsados por los de mayor calidad, que empezaron unos tres años después de donde todo acabó en la sexta temporada. Así, Schmidt y Cece son padres de una niña y él se convierte en amo de casa para que ella siga con su empresa que ha crecido y mucho; Winston y Aly viven juntos, se casaron y ella espera su primer hijo, y Jess dejó su trabajo para viajar con Nick cuya carrera como escritor va bastante bien. Eso sí, ninguno aborda el tema del matrimonio aunque él tenga un anillo guardado y el padre de Jess, Bob (Rob Reiner), le presione y le amenace si no se lo pide pronto.

Reparto de New Girl en la finale

Así que básicamente el grueso de los episodios tiene algo de esa petición que Nick tiene pendiente, de la vida de las parejas y de los momentos de amistad de todos. Y a final pasa lo que tiene que pasar de una forma extraña y con problemas de por medio porque “New Girl” tenía que ser fiel a sí misma. Y aparecen muchas caras conocidas en esos episodios, desde los citados Damon Wayans Jr. y Rob Reiner a Jamie Lee Curtis (Joan, la madre de Jess), June Diane Raphael (Sadie), Dermot Mulroney (Russell), Steve Agee (Outside Dave, el mendigo de fuera del apartamento), Nelson Franklin (Robby), David Walton (Sam), Rebecca Reid (Nadia), Curtis Armstrong (director Foster) o Zoe Lister-Jones (Fawn Moscato).

Buen punto y final para siete años de andadura.

The Marvelous Mrs. Maisel: Bien ambientada y con una genial banda sonora

Promo de la primera temporada de The Marvelous Mrs. Maisel

Amazon Studios estrenó el año pasado “The Wonderful Mrs. Maisel” y con bastante éxito además, tanto que sin haberse estrenado aún su segunda temporada ya la han renovado para una tercera.

Creada por Amy Sherman-Palladino, esta comedia con tintes dramáticos nos presenta a una joven mujer con los ovarios bien puestos para la época en la que vive, los años cincuenta en Nueva York. La adinerada Miriam Weissman (Rachel Brosnahan), se casa con el adinerado Joel Maisel (Michael Zegen) y así se convierte en la señora Maisel que a sus veintiséis años tiene dos hijos y un marido al que cuidar.

A pesar de su trabajo, Joel quiere triunfar como monologuista pero no es que tenga mucho éxito en los clubs de la ciudad. es Midge quien le anima y toma notas con ideas que se le ocurren, pero su marido no las tiene demasiado en cuenta y fracasa noche sí y noche también cuando sale ante el público. Cuando la abandona por su secretaria, típico exclama ella, será Miriam quien acabará actuando en el club Gaslight y triunfando a pesar de acabar en chirona por malhablada y enseñar más carne de la cuenta. Su actuación le servirá a Susie Myerson (Alex Borstein), quien trabaja en el club, a tratar de llevar a Midge al estrellato y por fin tener la suerte que ella no ha encontrado en sus aventuras.

Midge tendrá que empezar una nueva vida bajo el constante escrutinio de sus padres, Rose (Marin Hinkle) y Abe (Tony Shalhoub), en la que buscará realizarse trabajando por la mañana para poder tener dinero y actuando por la noche para poder hacer lo que le gusta. Forjará una extraña amistad con Susie y poco a poco encontrará a su público aunque se meterá en problemas varios por lo que de su boca salga en forma de palabras, ya que lo que la hacen una mejor monologuista es dar caña a los demás.

Está muy bien hecha y ambientada “The Wonderful Mrs. Maisel” y tiene una banda sonora genial repleta de éxitos de los cincuenta. El reparto lo hace francamente bien también, aunque le he visto un problema a lo largo de los ocho episodios de su primera entrega: la serie tiene mucha, pero mucha mucha, palabrería, lo que termina agotando. Los monólogos que se escuchan no son del todo graciosos tampoco, algunos sí pero la gran mayoría sin más. Así que tal vez me piense si seguir con ella o dejarla, aunque no está del todo mal y siendo corta se digiere mejor.