Big Little Lies: Un asesinato, muchos secretos

Poster de Big Little Lies

Alguien muere en la fiesta para recaudar fondos de un colegio de primaria. La policía empieza a interrogar a los posibles testigos, los asistentes al evento, y varios nombres salen a la luz, en especial los de cinco mujeres, aunque se hable más de tres de ellas.

Jane Chapman (Shailene Woodley) es una joven madre soltera que se muda a Monterrey, California, lugar donde no parece encajar dado la cantidad de matrimonios exitosos con casas enormes que hay y de que, a pesar de sus 30.000 habitantes, es una comunidad bastante cerrada (como la pintan, vaya). En el primer día de colegio de su hijo Ziggy (Iain Armitage), conoce a otra madre, Madeline Mackenzie (Reese Witherspoon) con la que entablará amistad al instante y será su mejor defensora, en especial cuando a su hijo Ziggy le acuse otra niña, la hija de Renata Klein (Laura Dern), una de las más poderosas del lugar, de haberla intentado estrangular. Jane tiene un secreto, algo que le ha vuelto a hacer huir.

Shailene Woodley, Reese Witherspoon y Nicole Kidman en Big Little Lies

Madeline, madre de dos hijas y casa en segundas nupcias con el bueno de Ed (Adam Scott), es ama de casa pero trabaja como voluntaria unas horas a la semana en el teatro de la comunidad. Su hija adolescente está más unida a Bonnie (Zoë Kravitz) la mujer de su padre, el exmarido de Maddie, Nathan (James Tupper), y su hija pequeña Chloe (Darby Camp) es la madurez personificada para sus seis añitos. Si su madre se hace amiga al instante de Jane, ella hace lo propio con Ziggy.

La última de las mujeres en cuestión es la mejor amiga de Madeline, Celeste Wright (Nicole Kidman), otrora abogada de éxito que dejó todo por su marido Perry (Alexander Skarsgard) y que es madre de dos gemelos también de seis años que van a la misma clase que los hijos de Jane, Maddie, Renata y Bonnie.

Los hechos se narran en flashbacks mientras los asistentes a la fiesta hablan de estas mujeres, de sus maridos, hijos y de las relaciones entre todos ellos. Unos flashbacks que nos muestran que hay mucho más detrás de cada una de ellas, en especial de Madeline, Celeste y Jane, que son más las protagonistas de la historia. Así descubrimos pronto que el matrimonio de Celeste no es tan idílico como puede parecer y que se avergüenza de lo que le pasa, que Madeline tiene un secreto que le produce un enorme peso pero que no quiere herir a nadie además de sufrir por el paso del tiempo sobre todo en lo que a la maternidad se refiere, y que algo le sucedió a Jane que la dejó marcada de por vida pero que le dio lo mejor de ella.

Alexander Skarsgard y Nicole Kidman en Big Little Lies

Siete episodios tiene “Big Little Lies”, serie de HBO basada en el libro del mismo título de la escritora australiana Liane Moriarty desarrollada y escrita por David E. Kelley y dirigida por Jean-Marc Vallée, historia tan bien tejida donde los pequeños detalles cuentan para el desenlace y desarrollo de la trama. Un argumento lleno de mentiras, rencillas y envidias (y más cosas que no quiero spoilear) que no nos dice hasta el mismísimo final quién es la víctima y qué sucedió para que acabara muerta. Un final de aplaudir, verdaderamente.

Aunque algún episodio tiene alguna parte sobrante, la verdad es que si se entra en la historia resultan bastante interesantes. La serie está muy bien escrita y cuenta con un reparto muy bien escogido. Creo que quien más se luce es Reese Witherspoon y que Laura Dern roba escenas cada vez que aparece. Los niños Iain Armitage y Darby Camp son adorables y sus personajes muy avispados para su edad.

Laura Dern en Big Little Lies

Otra de las virtudes es la banda sonora, que acompaña a muchas escenas con o sin diálogos. Y la fotografía es muy resultona, además de esas casas que aparecen.

Está bien “Big Little Lies”, una miniserie recomendable sin duda alguna, que seguro optará a muchos premios.

Broadchurch cierra su andadura de forma dura, como siempre ha sido

Reparto de la tercera temporada de Broadchurch

El lunes finalizó en el Reino Unido la emisión de “Broadchurch”, no solo de su tercera temporada estrenada siete semanas antes, sino de la serie creada por Chris Chibnall. Todo empezó en 2013 con el cadáver del niño Danny Latimer en la playa de la localidad donde se desarrollan los acontecimientos, caso que siguió en la segunda temporada dos años después con el duro juicio para encarcelar al culpable y cuyos últimos resquicios se han visto en este 2017 en la vida del otrora matrimonio feliz Latimer, formado por Beth (Jodie Whittaker) y Mark (Andrew Buchan).

Esta tercera y última entrega ha llevado a Alec Hardy (David Tennant) y Ellie Miller (Olivia Colman) a investigar la violación de una mujer de la localidad, Trish Winterman (Julie Hesmondhalgh) en la fiesta de cumpleaños de su amiga Cath Atwood (Sarah Parish). Con todos los hombres que acudieron como sospechosos, los dos investigadores van acotando la lista de sospechosos hasta centrarse en un puñado de hombres que estaban o no invitados al evento.

Sarah Parish y Julie Hesmondhalgh en la tercera temporada de Broachurch

El espectador, de nuevo, ha podido jugar a intentar adivinar quién pudo cometer tal acto y bueno, lo cierto es que personalmente no me sorprendió demasiado el duro desenlace porque era una de las posibilidades que había pensado a cuenta de una línea argumental que no tenía mucho que ver con lo principal.

Dura ha sido “Broadchurch” desde el principio, mostrando el dolor de manera cruda, primero con el caso Latimer durante dos temporadas y lo que ha coleteado del mismo en esta tercera como decía al principio, y finalmente con toda la historia de Trish, su sufrimiento y una explicación de lo acontecido totalmente impactante y espeluznante.

Andrw Buchan y Jodie Whittaker en la tercera temporada de Broadchurch
No ha sido la mejor de las tres temporadas, cierto es, aunque sí ha sido toda una demostración de poderío y denuncia tanto en lo que a las violaciones se refiere como a la pornografía y al peligro de la tecnología en menor medida, pero sí ha sido una buena temporada con fantásticas interpretaciones una vez más de la pareja protagonista, así como de quienes ya demostraron en las otras temporadas de lo que eran capaces, caso de Jodie Whittaker y andrew Buchan, fabulosos siempre, sin olvidar a Carolyn Pickles dando viada a la aguerrida periodista Maggie Radcliffe; y, por supuesto, de Julie Hesmondhalgh.

Olivia Colman y David Tennant en la última escena de Broadchurch

Se nos ha ido “Broadchurch”, una serie realmente buena, interesante y sin altibajos que tocó techo en la segunda temporada, para mí la mejor de las tres sin lugar a dudas. Se la echará de menos, así como a los inspectores Hardy y Miller, protagonistas de la última escena, como no podía ser de otra manera, unos minutos de conversación fenomenales en los que no faltó el anorak naranja de Ellie, como se puede ver en la imagen superior.

New Girl se marca una buena sexta temporada, tal vez la del cierre definitivo

Promo del 6x11 de New Girl

Hace dos semanas que “New Girl” finiquitó su sexta temporada en Estados Unidos y aún no hay noticias de si FOX la renovará o no. Hace un año casi dije que la sexta tendría que ser la última entrega de la serie para que no estiren el chicle más de lo necesario pero ahora tengo sentimientos encontrados porque la sexta temporada de la serie ha sido buena, teniendo episodios muy disfrutables pero sobre todo la vuelta de Nick (Jake Johnson) a ser el que era, de Winston (Lamorne Morris) a no ser prescindible y de Jess (Zooey Deschanel) a no ser tan cargante.

La verdad es que a diferencia de lo que aportó en la anterior entrega, el personaje de Reagan (Megan Fox) se ha quedado en poco, más teniendo en cuenta que Nick y Jess se han acercado más, que para eso están hechos el uno para el otro aunque no lo quisieran/supieran admitir. Lástima el poco uso de Ally (Nasim Pedrad), que ha tenido casi todas sus escenas con Winston integrándose en el grupo en la recta final de temporada.

Nasim pedrad y lamorne Morris en la sexta temporada de New Girl

Pero la pareja por excelencia de “New Girl” es la que debería tener un spin off, Schmidt (Max Greenfield) y Cece (Hannah Simone) que son adorables. Y después de lo que les sucede al final de esta entrega, de verdad que me gustaría saber cómo se las apañan en su próxima aventura (hasta ahí se puede decir para no spoilear nada).

Así que ahora me daría pena, verdaderamente, de que “New Girl” llegase a su fin porque a pesar de sus altibajos, especialmente desde su tercera entrega, siempre ha sabido remontar el vuelo gracias en gran medida a que sus personajes son de los buenos y quieres seguir viendo lo que les sucede, y a que, siempre lo diré, los episodios en los que el grupo es el protagonista son los mejores siempre de la serie.

Max Greenfield y hannah Simone en la sexta temporada de New Girl

Si “Five Stars For Beezus” ha sido el último episodio de “New Girl” habrá sido una finale muy satisfactoria, no solo de temporada sino para la serie, pero si FOX le da un año más creo que más de uno y de una nos llevaremos un alegrón para ver cómo los guionistas siguen las tramas abiertas en dicho episodio. Crucemos los dedos.

La misma calidad de siempre en la sexta temporada de Llama a la Comadrona

Especial Navideño de la sexta temporada de Llama a la ComadronaHace una semana finalizó su emisión en el Reino Unido la sexta temporada de la fantástica  “Llama a la Comadrona” (Call the Midwife), serie cuya entrega arrancó con el ya típico especial navideño que llevó a buena parte del reparto a Sudáfrica para grabar el que ha sido uno de los mejores episodios de toda la serie.

Fue un pistoletazo de salida por todo lo alto que nos sacó de la londinense zona de Poplar, donde se sitúa la acción siempre, para mostrarnos la realidad de otras embarazadas y la importante tarea de quienes las ayudaban, así como sus costumbres y los problemas acarreados tanto por ellas como por otros factores. El episodio también sirvió para que conociéramos a alguien a quien ojalá podamos ver alguna vez más, la doctora Myra Fitzsimmonds, a quien interpretó de manera sobresaliente la actriz irlandesa Sinéad Cusack.

Charlotte Ritchie y Jack Ashton en la sexta temporada de Llama a la Comadrona

Durante la temporada regular, especial navideño aparte, la Nonnatus ha tenido mucho movimiento, ya que alguna cara nueva ha pasado por allí, y otras han estado desaparecidas buena parte de la entrega, algo que ha sido para bien, la verdad, ya que hay historias que se desgastan antes que otras y la ausencia de determinados personajes hace un gran favor a otros.

Así, se ha vuelto a incidir en el trauma de la hermana Mary Cynthia (Bryony Hannah) con lo que ello ha conllevado, ver los terribles tratamientos que tan a la ligera se utilizaban en psiquiátricos que parecían auténticas cárceles; también se ha retomado la historia de la talidomida, problema que nunca debe olvidarse por los efectos que tuvo; y también se han mostrado los métodos anticonceptivos y los malos tratos.

Linda Bassett y Victoria Yeates en la sexta temporada de Llama a la Comadrona

Los años sesenta están instalados en la serie y con ellos se han visto mejoras en el trabajo de las comadronas así como en la vida de los habitantes de Poplar. Los sigue habiendo pobres, sí, pero sus condiciones son algo mejores de lo que se mostraba al empezar la serie. Los casos clínicos de la semana han sido bastante emotivos, como de costumbre.

La vida personal de las protagonistas también ha tenido cabida, como siempre, y si esta temporada ha demostrado algo eso ha sido que Trixie (Helen George), quién me lo iba a decir al principio, se ha acabado convirtiendo en el mejor de todos los personajes con permiso de uno de los grandes fichajes de la serie que llegó en la cuarta entrega, la enfermera Phyllis Crane, un gran personaje gracias a cómo está escrito y a la maravillosa labor de quien le da vida, Linda Bassett. Pero también, que esta serie tiene a una de las grandes parejas de la pequeña pantalla, a quienes nadie, absolutamente nadie, gana en lo que a ser adorables se refiere: el doctor Patrick Turner (Stephen McGann)y Shelagh (Laura Main). Ellos han protagonizado gran parte de la temporada con su historia matrimonial.

Stephen McGann y Laura Main en la sexta temporada de Llama a la Comadrona

Calidad siempre y emotividad también en “Llama a la Comadrona” que volverá en Navidad con otro especial y en enero de 2018 con otra temporada aunque, ni corta ni perezosa, BBC la renovó el pasado mes para tres años más, por lo que, afortunadamente, la serie de Heidi Thomas la tendremos para rato.

Santa Clarita Diet pintaba mejor de lo que ha acabado siendo

Careta de Santa Clarita Diet

A mí el tema zombi no es que me llame mucho la atención pero leí sobre el estreno de “Santa Clarita Diet” a pocos días de que Netflix la lanzara y decidí darle una oportunidad. La sinopsis nos lleva a un barrio de Santa Clarita, California, donde vive el matrimonio formado por Sheila (Drew Barrymore) y Joel (Timothy Olyphant) Hammond junto a su hija adolescente Abby (Liv Hewson). Ambos son agentes inmobiliarios y llevan una vida tranquila Todo cambia cuando Sheila muere de repente y se despierta de la nada con un hambre voraz de carne fresca y la libido por las nubes.

Sheila se convierte en una “muerta no muerta”, como explica Eric (Skyler Gisondo) el hijo friki de sus vecinos cuando van a pedirle su opinión. Pero el problema aún se agrava más cuando la carne fresca que empieza a demandar Sheila es la humana. Los cuatro empezarán a vivir con ese secreto y, en el caso de los Hammond a ajustar su nueva vida a la conversión de Sheila.

“Santa Clarita Diet” es una comedia, con ese argumento en realidad no podría ser otra cosa y menos teniendo en cuenta que a partir del tercer episodio las situaciones se vuelven más estúpidas por momentos. Su principal atractivo es su pareja protagonista que no tienen unos buenos personajes pero que los salvan gracias a que Barrymore y Olyphant se complementan a las mil maravillas. Hewson y Gisondo están bien también en sus papeles pero el resto de personajes solo aportan como posibles víctimas o para tratar de crear algo de intriga. De eso último hay pero no es que funcione demasiado bien para mi gusto.

Drew Barrymore y Timothy Olyphant en Santa Clarita Diet

Creada por Victor Fresco, la primera temporada son diez episodios y la verdad es que esta “Santa Clarita Diet” es prescindible totalmente ya que aunque en su mayoría no aburra, no aporta nada de nada, no tiene nada reseñable pero sí muchas cosas criticables.

Particularmente, no entiendo por qué hay esos elementos tan gores y asquerosos en determinados momentos ya que son totalmente gratuitos, y tampoco las tonterías que salen de boca de la mayoría de personajes o algunas de sus acciones sin sentido.

Es mala, son diez episodios y por eso la terminé. No creo ni que la renueven, pero en caso de equivocarme lo que tengo claro es que no la seguiré. Pintaba mejor sobre el papel, sí.

Code Black se marca una gran segunda temporada

Y pensar que estuve a punto de dejarla porque a la adorable parejita de la primera entrega se la quitaron de encima sin más explicación una vez anunciada la renovación… Porque, sus personajes eran de mis favoritos y eso siempre molesta, sobre todo cuando hay otros que te disgustan y no aportan ni la mitad.

Pero disfruté tanto con los primeros dieciocho episodios de “Code Black” (Canal+ Series la emite en España bajo el nombre de “Código Negro”) que decidí que debía seguirla y que si no me gustaba lo que veía la dejaría. Madre mía, otra de esas cosas seriéfilas de las que arrepentirse, en este caso del pensamiento que tuve porque la serie de Michael Seitzman es realmente buena.

Fotograma de la segunda temporada de Code Black

Rob Lowe se incorporó al reparto, hicieron fija a la sosainas de Jillian Murphy y también a ese actor que nunca me convenció, Boris Kodjoe, que guapo siempre me ha parecido pero tal vez la culpa la tenían más los personajes que él… Aunque, he tenido que cambiar algo de parecer, la verdad, porque en los últimos episodios su personaje ha dado un giro a mejor.

Y entraron residentes nuevos y el hospital se enfrentó a nuevos problemas, así cómo sus médicos. No he visto serie, “Lost” aparte, en la que les haya temblado menos el pulso a la hora de acabar de cuajo con personajes porque el año pasado hubo sangre y lágrimas en “Code Black” pero en la segunda temporada no las ha habido menos. en el momento menos pensado, zasca, personaje fuera. Pero claro, así hasta dos muy seguidos, ya sea por muerte u otra razón.

Poco creo que se habla de esta serie fantásticamente hecha que tiene unos casos médicos realmente interesantes e historias que te tocan la fibra. El factor humano es muy importante en “Code Black” y a eso ayudan actores que se lucen como una grande, Marcia Gay Harden, que la veas donde la veas siempre cumple con creces; un secundario de lujo como Luis Guzmán o quien provoca una tranquilidad extrema en todas sus apariciones y cuyo personaje dio uno de los mejores episodios de la serie, William Allen Young, y de la temporada sin duda alguna, el número trece “Unfinished Business”.

Benjamin Hollingsworth y Emily Tyra en la segunda temporada de Code Black

Hay que mencionar el peso muy bien llevado por Benjamin Hollingsworth que ha acabado dando más de sí que Harry Ford o de las nuevas incorporaciones Emily Tyra y Noah Gray-Cabey. Rob Lowe ha vuelto a demostrar, además, que tanto en drama como en comedia es un tipo que siempre puede hacerlo muy bien.

Muy buena temporada, de verdad, con un doble episodio final con sabor a finale donde un virus amenazó el Angels Memorial y a sus trabajadores y pacientes y que a mí me dejó pegada al asiento y con tensión. Sí, supo a finale más incluso que el final de la primera entrega, así que mi deseo es que CBS, quien la emite en Estados Unidos, vea que “Code Black” es una de esas series tan buenas que merecen tener una vida más larga.

Dedos cruzados para su renovación.

Black Mirror, una serie capaz de lo mejor y de lo peor

Allá por 2012 se emitió en España la primera temporada de la serie “Black Mirror”, que llegaba de Reino Unido avalada por bastante éxito. Al verla comenté que de esas tres entregas que formaron la temporada, me gustó la primera. Cierto es que por el tema general de la serie, la tecnología, a pesar de que los episodios sean independientes siempre se puede sacar una crítica de ellos.

Ahí quedó mi relación con la creación de Charlie Brooker, guionista también de la práctica totalidad de los episodios. Hasta finales del pasado año, cuando en pleno parón de series que veo, leí algunas cosas sobre la tercera temporada que me llevaron a ver un par de episodios de la misma, episodios que hicieron que quisiera ver más, por lo que terminé visualizando tanto la segunda como la tercera temporada.

Fotograma de White Bear, de la segunda temporada de Black Mirror

Tras ello, creo que “Black Mirror” es una serie muy crítica e interesante en sus planteamientos capaz de lo mejor y de lo peor, de ahí que me parezca que tenga muchos altibajos. Por temporadas puedo decir que la segunda fue superior a la primera con unas historias bastante interesantes, excepto por el tedioso especial navideño protagonizado por Jon Hamm que me aburrió soberanamente. Lo planteado en “Be Right Back” era curioso y lo de “The Waldo Moment” totalmente a la orden del día, pero lo que más lució de las cuatro entregas fue, sin lugar a dudas el fantástico y brutalmente duro “White Bear”, una trepidante hora de brillante televisión que te de un puñetazo en toda la cara al final.

Los episodios que vi de la tercera temporada antes de reengancharme con el resto fueron “Nosedive”, coescrito por Rashida Jones y protagonizado por Bryce Dallas Howard, una historia que llega a la exageración pero que deja visualizar muy bien cómo está la sociedad ahora mismo en las redes sociales; y “San Junipero”, nostálgico con su música ochentera que nos dejó una bonita historia de amor en un episodio diferente por carecer de ese tono crítico que se puede encontrar prácticamente en el resto.

Personajes de la tercera temporada de Black Mirror

Ambos estuvieron muy bien así como “Shut Up and Dance”, otro duro a lo “White Bear” en su final cuando se descubre el pastel (hay una tarta de por medio así que me viene muy bien el símil), y superiores al segundo episodio de la temporada que no estuvo mal tampoco pero que tenía algo menos de nivel, “Playtest”. El penúltimo me aburrió soberanamente pero el final de temporada, hora y media apasionante bajo el nombre de “Hated in the Nation” fue excepcional. La tercera temporada, por lo tanto, siendo la más extensa, resultó ser la mejor.

Así que, a pesar de sus altibajos, ciertamente “Black Mirror” es una serie para ver, para disfrutar pegado a la silla y pensar en lo que se critica. Ganas de más hay, y este año llegarán los seis nuevos episodios de la cuarta temporada gracias a que Netflix la rescató.