Diez años de Perdidos, diez años desde el estreno de Lost

22 septiembre 2014

Logo de Lost

Hoy hace exactamente diez años desde que “Perdidos” se estrenó en la ABC estadounidense. A España no tardó demasiado en llegar de la mano de TVE y FOX aunque solamente esta última terminó emitiéndola entera junto con Cuatro, que se hizo con los derechos en abierto.

Poco más puedo decir sobre una de las series de las que más se ha hablado y de las que más he hablado en los últimos años. La sigo recordando, la sigo explicando y sigo hablando de ella y revisionada quedó el año pasado. Pocos finales de series, además, han creado tanta expectación como el que se dio el 23 de mayo de 2010, madrugada o mañana del día siguiente en España, y pocos han sido tan polémicos porque increíblemente muchos fans se volvieron detractores por sus 90 minutos de conclusión.

“Lost” hay que felicitarla por muchas cosas, por haber sido una propuesta original y valiente en primer lugar, por hacernos vivir tantas cosas de principio a fin. Pero sobre todo por esos personajes que nos dio a conocer, tan complejos, tan imperfectos, tan interesantes en al menos un 75%, que digan lo que digan siempre será una serie de personajes.

¿Cómo no recordar ese humito negro que se convirtió en más denso según en paso de la serie y su adquisición de un mayor protagonista, de la escotilla y la puñetera cuenta atrás, de los números (4, 8, 15, 16, 23, 42) tan presentes en todo, de los osos polares y de los jabalís, de los odiosos y odiables (Ana Lucia, Nicki y Paolo), de los viajes en el tiempo, del barco de Penny, de la primera muerte que nos pilló de improvisto, de las barritas de chocolate Apollo, la Dharmaneta o los Otros que eran los Otros Otros.

Reparto de Perdidos temporada 4

Diez años, sí, y se dice pronto, y se han intentado hacer series similares o sacar “la nueva Lost” pero, que no lo intente nadie porque “Perdidos” es algo de una vez en la vida y ya tenemos un Sawyer, una Juliet, un Ben, un Locke, un Jack, una Kate, un Desmond, una Penny, un Charlie, un Sayid  o un señor Widmore. Con ellos ya nos basta.


Revisionando Las Chicas de Hoy en Día, una de las mejores series españolas de todos los tiempos

14 septiembre 2014

 

Carmen Conesa y Diana Peñalver en Las Chicas de Hoy en Día

Foto: TVE

Vi “Las Chicas de Hoy en Día” de pequeña. No era una serie para mi edad por aquel entonces cuando TVE la estrenó el 16 de septiembre de 1991 pero en mi casa me dejaban verla. En 2006 la revisioné por segunda vez, y me arrepentí muy mucho de no haberla grabado, salvando solamente un puñado de episodios para la posteridad. El año pasado la emitieron de nuevo y entonces sí que pude grabarla de principio a fin y hace poco editarla para quedármela para siempre en vista de que los DVD’s no llegarán nunca a este paso. La semana pasada acabé de revisionarla y todo interesado en verla de nuevo o descubrirla, por qué no, puede hacerlo a través de la web de Radiotelevisión Española ya que en julio se dignaron, por fin, a subirla.

Creada por Fernando Colomo que también la dirigió y coescribió junto a Joaquín Oristrell, “Las Chicas de Hoy en Día” arrancaba cuando Nuri Rocamora (Carmen Conesa) llega en tren a Madrid desde su Barcelona natal para hacer una prueba en el teatro porque su sueño es convertirse en actriz. Llega tarde a la prueba y en la puerta del teatro conoce a quien será su compañera de correrías durante los 25 episodios siguientes, Charo Baena (Diana Peñalver), una chica de Sevilla que lleva un año buscándose la vida en Madrid para también convertirse en actriz.

La sintonía de Bernardo Fúster y Luis Mendo, mítica:

Las propias protagonistas cantaban la canción de la serie cuya cabecera era un videoclip en toda regla. En ella se dice “como cara y cruz, como sombra y luz” y es que más diferentes no podían ser Charo y Nuri. La primera era muy alegre y despreocupada, se podría decir que algo inmadura también, pero ojo que carácter tenía, y era de familia humilde; la segunda era de familia bien, no sabía ni freír un huevo pero la habían educado bien. Ambas eran cabezotas, en eso sí que se parecían pero mientras Charo era más amable, Nuri era fría.

Cada episodio era una etapa en la vida de “Las Chicas de Hoy en Día”. “… se Conocen”, “… y el Problema de la Vivienda”, “… y el Teatro de Calle”, “…dan el Salto” y así hasta veintiséis entregas. Se grabó en 1990 pero claro queda, y no solo por sus títulos, que en todos estos años los problemas a los que se enfrentaban Nuri y Charo son los mismos problemas que hay ahora por lo que en ese sentido la serie nunca pasará de moda.

Su estética era muy de finales de los años 80 y se grabó en muchos exteriores así como en interiores como ese pisazo de Madrid en el que Nuri y Charo vivían teniendo de vecinos a la tercera pata de la historia, Julián quintana Macho (Juan Echanove) y a su abuela, una señora de armas tomar llamada Rafaela (María Luisa Ponte), que también era la casera de las chicas.

Juan Echanove y María Luisa Ponte en Las Chicas de Hoy en Día

Foto: TVE

Historias de todo tipo tuvieron las protagonistas pero por encima de todos una amistad muy bonita que varias veces corrió el peligro de desquebrajarse porque ambas luchaban por lo mismo, convertirse en actrices e iban a las mismas pruebas de casting. De hecho en uno de los episodios Charo y Nuri acaban zurrándose y amenazándose mutuamente con un cuchillo y un tenedor. Sí, “Las Chicas de Hoy en Día” era una comedia pero tenía esos momentos dramáticos que aportaban mucho sobre todo a la relación de las protagonistas.

Julián, enamorado de Nuri desde que la vio, solía ejercer de intermediario entre ambas, igual que Charo hacía de intermediaria entre Julián y Nuri porque esta no solía interceder más que por ella misma, todo sea dicho. Entre sus aventuras se incluyó un viaje a Nueva York que supuso un antes y un después en la serie porque Julián tuvo más protagonismo y peso en las historias, y la vida de las chicas, tras llevar un año de compañeras no fue la misma porque Charo volvió de la Gran Manzana con prometido y embarazo. Pero al igual que en la primera mitad de la serie le pasó a Nuri con un papel, Charo encontró el éxito y la relación volvió a enfriarse.

Pero la amistad de “Las Chicas de Hoy en Día” superaba cualquier cosa y así llegó el último episodio, el número veintiséis que originalmente se emitió el 16 de marzo de 1992. Fue un buen final pero agridulce también porque ni Charo ni Nuri sabían qué iban a hacer con sus vidas a partir de ese momento y ya hablaban de incluso volver a sus ciudades de origen. Y hablaba de haber un antes y un después porque quizá en algunos episodios ambas interactuaban menos y eso la historia lo notaba.

Diana Peñalver y Carmen Conesa en Las Chicas de Hoy en Día

Foto: TVE

Pero a pesar de algún episodio flojo, “Las Chicas de Hoy en Día” para mí siempre será una de las mejores series españolas de la historia de la pequeña pantalla, en parte por sus dos personajes principales y el gran trabajo de las actrices que les dieron vida. La química entre Diana Peñalver y Carmen Conesa era indudable y la que ambas tenían con Juan Echanove también, que como digo él era la tercera pata, pero creo que nunca en una serie se ha visto tanta naturalidad en las actuaciones llegando incluso a parecer muchas veces que improvisaban, que yo creo que lo hacían.

Y no puedo acabar sin hablar de todos los secundarios que aparecieron en la serie, no solo Echanove y Ponte, qué grande es el primero y qué grande era la segunda, sino desde Antonio Resines a José María Pou (aunque doy fe de que él no se acuerda haber aparecido en la serie como me dijo en una entrevista que le hice hace años), Julieta Serrano, Marisa Paredes, Pilar Bardem, Tina Sáinz, Kiti Manver, el gran Pepe Sancho, Bibiana Fernández (cuando todavía era Bibí Andersen), Florinda Chico, Javier Gurruchaga, Michelle McCain, Nathalie Seseña, Carmen Balagué (que siempre soltaba la palabra “cómicas”), Isabel Ordaz, Santiago Ramos, Jesús Bonilla o el recientemente fallecido Roberto Cairo (su episodio lo vi casualmente a los 5 minutos de enterarme de su muerte).

Gracias Fernando Colomo por “Las Chicas de Hoy en Día”.


Muy entretenida segunda temporada de Criadas y Malvadas

29 agosto 2014

Promo de la segunda temporada de Criadas y Malvadas

Divinity finalizó en miércoles con los tres últimos episodios de la temporada lo que Telecinco comenzó semanas antes, la segunda temporada de “Criadas y Malvadas” (Devious Maids). Estos cambios así porque sí se siguen sin entender así que vi los episodios cortesía de Torrent el pasado lunes. Falta de respeto al espectador toda y más teniendo en cuenta que ni me respondieron a la pregunta que les hice vía Twitter… En fin, que por eso yo soy más de la tele por cable y de verme las cosas online, que decidí que las cadenas convencionales dejaran de tocarme las narices hace tiempo.

Pero a lo que vamos, a la segunda entrega de lo que yo ya llamo “Criadas desesperadas” porque la serie desarrollada por Marc Cherry, creador de “Mujeres Desesperadas” (Desperate Housewives), esta temporada ha tenido más paralelismos con su predecesora.

Ciertamente creo que es una gran serie para el verano, es blanca, ligerilla y llena de líos que mantienen semana sí y semana también el interés. Ahora, por ligera no entendáis mala o regular, por supuesto que no tiene la calidad para ser llamada una gran serie pero está bien y sus episodios se hacen muy cortos.

No inventa nada que no hayamos visto un millón de veces en otras series, eso es cierto, y que sea la única serie que ha puesto a cuatro latinas, dos nacidas en Nueva York todo sea dicho, al frente no es que sea su mayor reclamo tampoco. Pero bueno, ya llegaré a lo que más me gusta de “Criadas y Malvadas” en un poquito.

Me equivoqué completamente cuando al finalizar la primera entrega el año pasado comenté que ya teníamos argumento para la segunda a cuenta de los problemas de Rosie (Dania Ramírez) con la inmigración estadounidense, pero lo cierto es que ya de buenas a primeras eso quedaba finiquitado. Lo que hemos tenido ha sido un misterio relacionado con el prometido de Marisol (Ana Ortiz), un asesinato de uno de los personajes fijos de la primera temporada, unos asaltacasas que juegan un papel más o menos importante con alguno de los personajes principales, los líos de los geniales Powell, y las no menos geniales escenas entre dos de mis favoritas: Zoila (Judy Reyes) y Genevieve (Susan Lucci). Aparte de varios chicarrones para alegrar la vista.

La temporada ha estado muy entretenida, y a partir de aquí voy a soltar algún spoiler así que si no la has visto aún no sigas leyendo hasta las próximas negritas. 

Judy Reyes y Susan Lucci en la segunda temporada de Criadas y Malvadas

Ha contribuido a dicho entretenimiento el cambio que ha habido a raíz de lo de Rosie, que separada de Spence (Grant Show) ha tenido lo suyo en la casa en la que se emplea, una historia con bastante jugo y buenos momentos; pero es que Carmen (Roselyn Sánchez) empleada en casa del amor de su amiga ha sido la caña, aunque he de decir que yo sigo echando de menos a Odessa (Melinda Page amilton) que tras la muerte de Alejandro (Matt Cedeño) ha desaparecido del mapa y dejándonos sin sus buenas escenas con Carmen.

Pero, para escenas las de los Powell, Adrian (Tom Irwin) y Evelyn (Rebecca Wisocky) que tendrán los problemas que tengan, se tirarán los trastos a la cabeza o serán infieles pero son de los mejores personajes que hay en la serie. Así como las citadas Zoila y Genevieve que para mí, cuando están juntas en pantalla sube la calidad de la serie. Ya la inclusión de la nominada al Oscar June Squibb como madre de la segunda en un episodio fue brillante.

Ahora, si el año pasado para mí la cansina era Valentina (Edy Ganem), este ese mérito se lo merece Marisol por preguntona. Cierto es que su historia con Nick (Mark Deklin) no acaba bien y es muy triste sobre todo al descubrirse que él atropelló al hijo de los Powell. La verdad es que la historia estaba muy bien hilvanada.

Y llegamos al cliffhanger de turno, porque ni siquiera se sabe aún si habrá una tercera temporada pero así decidieron acabarla, con la boda de Rosie y Spence y el sobrino de este, enamorado de Carmen y con un grave trastorno psicológico, disparando… ¿A quién?

Rebecca Wisocky y Tom Irwin en la finale de la segunda temporada de Criadas y Malvadas

Fin de los spoilers.

De ABC pasó a Lifetime y esta no se ha pronunciado aún sobre una tercera temporada pero, particularmente quiero más porque en trece episodios se ha convertido en una serie más completa en mi opinión que “Mujeres Desesperadas” que al final acabó perdiendo el norte a pesar de los buenos momentos que también tuvo. “Criadas y Malvadas” es un divertimento muy recomendable.


Adiós a Roberto Cairo

29 agosto 2014
El actor Roberto Cairo

Imagen: RTVE

Anoche mismo informaba RTVE a través de su página web de la muerte del actor Roberto Cairo a los 51 años de edad víctima de un cáncer de pulmón, a quien todos los medios están recordando como el Desi de la serie “Cuéntame Cómo Pasó”. Sí, a pesar de que Cairo llevaba muchos años en la profesión, la serie de La 1 le hizo una cara aún más popular.

En la pequeña pantalla para mí se hizo conocido como el agente Gutiérrez en “Los Ladrones van a la Oficina” en la que era el policía que siempre acompañaba al personaje del gran agustín González, pero también tuvo papel protagonista en “Señor Alcalde”, por ejemplo. Otras series en las que se pudo ver a Roberto Cairo fueron “Las Chicas de Hoy en Día” (curiosamente la estoy revisionando y en el episodio décimo que me puse ayer salía él y acababa de enterarme de su fallecimiento), “Farmacia de Guardia”, “La Casa de los Líos” o “El Comisario”.

Cine también hizo con títulos como “Amo tu Cama Rica”, “La Ardilla Roja”, “Alegre ma non Troppo”, “Brujas” o “Fugitivas” en su filmografía. Pero, además, fue hombre de teatro con diversos montajes teatrales en su haber.

Descanse en paz este buen actor secundario.


Breaking Bad arrasa, merecidamente, en los Emmy 2014

26 agosto 2014
Bryan Cranston en los Emmy de 2014

Bryan Cranston. Foto de Christopher Polk/NBC – © 2014 Christopher Polk/NBC – Getty Images a través de IMDB.

Creo que nunca antes había acabado tan contenta, y sin gritar “tongo”, al terminar de ver una gala de los premios Emmy. Anoche se celebraron en Los Ángeles , ya van sesenta y seis ediciones, y su presentador, Seth Meyers, recordó que la última ceremonia realizada en lunes fue en el año 1976 y que nadie se acuerda de ella. De esta sí nos acordaremos porque, sin duda alguna, fue la noche de “Breaking Bad” que arrasó en la categoría de drama.

Los ganadores en las categorías principales fueron:

Mejor Serie Dramática: Breaking Bad.

Mejor Actriz Dramática: Julianna Margulies por “The Good Wife”.

Mejor Actor Dramático: Bryan Cranston por “Breaking Bad”.

Mejor Actriz de Reparto Dramática: Anna Gunn por “Breaking Bad”.

Mejor Actor de Reparto Dramático: Aaron Paul por “Breaking Bad”.

Mejor Serie de Comedia: Modern Family.

Mejor Actriz de Comedia: Julia Louis-Dreyfus por “Veep”.

Mejor Actor de Comedia: Jim Parsons por “The Big Bang Theory”.

Mejor Actriz de Reparto en Serie de Comedia: Allison Janney por “Mom”.

Mejor Actor de Reparto en Serie de Comedia: Ty Burrell por “Modern Family”.

Mejor Miniserie: Fargo.

Mejor Película para Televisión: The Normal Heart.

Mejor Actriz de Miniserie o Película para Televisión: Jessica Lange por “American Horror Story: Coven”.

Mejor Actor de Miniserie o Película para Televisión: Benedict Cumberbatch por “Sherlock: His Last Vow”.

Mejor Actriz de Reparto de Miniserie o Película para Televisión: Kathy Bates por  “American Horror Story: Coven”.

Mejor Actor de Reparto de Miniserie o Película para Televisión: Martin Freeman por “Sherlock: His Last Vow”.

En los Emmy creativos ganaron la semana pasada los que yo quería, excepto Tina Fey:

Mejor Actriz Invitada en Serie de Drama: Allison Janney por “Masters of Sex”.

Mejor Actor Invitado en Serie de Drama: Joe Morton por “Scandal”.

Mejor Actriz Invitada en Serie de Comedia: Uzo Aduba por “Orange is the New Black”.

Mejor Actor Invitado en Serie de Comedia: Jimmy Fallon por “Saturday Night Live”.

Allison Janney con su Emmy 2014

Allison Janney. Imagen de Jason Merritt – © 2014 Getty Images a través de IMDB

Muy bien Seth Meyers como maestro de ceremonias teniendo un monólogo inicial con muy buenos chistes, alguno no tanto pero ya hizo mención a ello, en una gala que sin anuncios duró cerca de dos horas y diez minutos y que para nada se hizo pesada a pesar de que alguna se tiró más de la cuenta encima del escenario para dar las gracias.

También hubo muy buenos puntos humorísticos a lo largo de la noche como esa ronda de preguntas en las que Julianna Margulies dijo que en caso de que Maggie Smith ganara el Emmy si se lo podía llevar ella ya que la actriz británica no estaba, una vez más, en los premios. Daba igual porque Margulies, algo que entraba en las quinielas, se volvió a llevar el premio a casa.

¿Sorpresas? Diría que pocas porque “Breaking Bad” era casi implacable y creo que los de “True Detective” cometieron un error subestimándola inckuyéndose en la categoría de Drama y no en la de Miniserie donde, probableente, hubiese arrasado. Se escuchó el “All right, all right, all right” de Matthew McConaughey en boca de su amigo Woody Harrelson cuando ambos nominados por su trabajo en la serie salieron a presentar pero ese premio, el de Mejor Actor de Drama, tenía el nombre de Bryan Cranston grabado antes de tiempo, en mi opinión, más teniendo en cuenta que el año pasado sí hubo sorpresa cuando se lo llevó Jeff Daniels, por lo que me alegré.

“Breaking Bad” se ha llevado sus últimos Emmy, Allison Janney ha ganado este año dos más para llegar a un total de seis, y contando como dijo al recogerlo porque, ella lo vale. “Modern Family”, Ty Burrell, “Jim Parsons” y Julia Louis-Dreyfus suman y siguen y creo que debería ponerme a ver “Veep”.

Aunque, recupero lo de las sorpresas porque la reacción de Kathy Bates cuando dijeron su nombre fue impagable cuando casi todo el mundo, ella incluida seguramente, pensaba que dirían el de Julia Roberts, que hasta le dedicaron un vídeo antes de ir a una pausa ante la estupefacción de sus compañeras.

Ah, y muy bonito el In Memorian con Sara Bareilles cantando “Smile” y ese homenaje de Billy Crystal a su amigo Robin Williams.

La lista completa de ganadores está en la web de los Emmy.


Game Change, la carrera repúblicana por la Casa Blanca de 2008

15 agosto 2014

Poster de Game Change

Como pasa en todas las elecciones presidenciales, siempre hay una campaña previa para que los candidatos den mítines, hagan promesas que cumplirán o no, se metan los unos con los otros, se sometan a las preguntas de los periodistas o se midan en debates.

En enero de 2010 llegó a las librerías estadounidenses el libro “Game Change: Obama and the Clintons, McCain and Palin, and the Race of a Lifetime” escrito por los periodistas políticos John Heilemann y Mark Halperin sobre la carrera por la Casa Blanca en las elecciones de 2008 cuando Barack Obama fue proclamado Presidente haciendo historia por el hecho de ser el primero afroamericano.

En marzo de 2012 HBO estrenó en Estados Unidos la tv movie “Game Change”, adaptada del mencionado libro por Danny Strong y dirigida por Jay Roach. A diferencia del libro, la película únicamente se centra en la campaña republicana en cuanto los consejeros del senador John McCain (Ed Harris) dan con la gobernadora de Alaska, Sarah Palin (Julianne Moore), para que sea su pareja electoral en la recta final de la campaña que en ese momento iban perdiendo.

Ed Harris y Julianne Moore en Game Change

¿Quién no ha oído hablar de Sarah Palin? Hasta se hizo mundialmente famosa por la fantástica imitación de la gran Tina Fey en el Saturday Night Live porque la gobernadora daba mucho juego y eso es innegable aún más tras visionar “Game Change”.

Sarah Palin podría hacerlo bien en su estado, no lo sé y tampoco lo pongo en duda, se la retrata como una mujer preocupada por Alaska y también por su numerosa familia. Fiel a sus creencias, no dudó en apoyar a John McCain al que consideraba un gran hombre. Pero a Sarah Palin esta nominación a la vicepresidencia de Estados Unidos le quedaba muy grande y todo ello se va mostrando en el filme poco a poco porque a pesar de que pudiera ser considerada como una estrella del rock cuando lograba dar la vuelta a las respuestas y atacar a quienes la entrevistaban en ocasiones, lo cierto es que cuando no lo hacía quedaba como una ignorante y, lo que es peor, hacía que se restaran puntos a la campaña de McCain.

No es que nos muestren a una mujer totalmente ignorante, supuestamente sabía de energía y ese era su punto fuerte, pero sí que en el filme se ven algunas de sus lagunas, por decirlo así suavemente. Por ejemplo, le tuvieron que dar lecciones de dónde estaban situados los países en el mundo, por ejemplo Alemania; no sabía que había dos Coreas ni por qué estaban separadas y, lo que es aún más grave, pensaba que su país estaba en Iraq porque Sadam Hussein era el culpable del 11-S.

Julianne Moore en Game Change

La señora Palin también pasó por una crisis y después cuando consiguieron prepararla para un debate con Biden, O’Biden le llamaba ella porque pensaba que se llamaba así, el candidato para la vicepresidencia de Barack Obama, se le subieron los ánimos y en algún momento acabó por decidir que iba a hacer lo que le diera la gana. En realidad hay momentos en los que el personaje da pena y no puedes sentir más que simpatía.

Hay que decir que “Game Change” no nos pinta a una estúpida tampoco, sino a una persona que no estaba preparada y que cuando se sentía abrumada no daba pie con bola. Sarah Palin no era la adecuada y ni siquiera los asesores de McCain acabaron creyendo en ella. Ahora, qué partes de ficción y realidad hay en todo esto, fallos aparte que para verlos solo hay que buscar pruebas en YouTube, lo sabrán quienes vivieron esa campaña.

A pesar de que Sarah Palin sea el tema central básicamente y ese cambio de juego al que se refiere el título de la película, porque es lo que esperaban los asesores de John McCain que sucediera, están muy bien los momentos del senador que se muestran que hacen que veamos un hombre íntegro que no pretendía hacer una campaña sucia aunque al final tuvo que jugar alguna baza con la que no estaba demasiado de acuerdo.

Me ha gustado mucho la tv movie, creo que narra un tema interesante y con un ritmo muy bueno de principio a fin.El guión está muy bien pero las interpretaciones son fantásticas, no menos las caracterizaciones. Julianne Moore está, simplemente, de diez. Ves a Sarah Palin todo el rato y te olvidas de la actriz por completo lo que dice mucho de la capacidad de Moore. Ed Harris, genial también y no menos Woody Harrelson. No me olvido de Sarah Paulson que tiene muy buenos momentos en el papel de Nicolle Wallace, la directora de comunicaciones de Palin.

Sarah Paulson y Woody Harrelson en Game Change

“Game Change” arrasó en los Emmy de 2012 con cuatro premios de siete nominaciones, incluyendo el de Mejor Miniserie o TV Movie, Mejor Actriz de Miniserie o TV Movie y Mejor Guión de Miniserie o TV Movie; logrando además tres Globos de Oro en 2013 a la Mejor Miniserie o TV Movie, Mejor Actriz de Miniserie o TV Movie y Mejor Actor de Reparto en Miniserie o TV Movie para Ed Harris.

Muy recomendable si encontráis el tema político medianamente interesante.


A Dos Metros Bajo Tierra, un atípico drama familiar sobre la muerte y la vida

13 agosto 2014

Reparto de la primera temporada de A Dos Metros Bajo Tierra

Ayer mismo terminé de ver una serie que tenía pendiente desde hacía tiempo, “A Dos Metros Bajo Tierra” (Six Feet Under) que finalizó hace casi diez años pero nunca es tarde ¿verdad? Creada por Alan Ball, estuvo en antena en HBO, no podría haber sido en otra cadena de todas formas, entre 2001 y 2005 estrenándose un 3 de junio y finalizando un 21 de agosto. Casualidad, empecé a verla en junio y la he finalizado en agosto.

“A Dos Metros Bajo Tierra” es un drama familiar donde el centro de casi todo es la familia Fisher, propietaria de la funeraria “Fisher & Sons” (Fisher e Hijos). Todo arranca cuando el patriarca Nathaniel (Richard Jenkins) tiene que ir a recoger a su hijo mayor Nate (Peter Krause) al aeropuerto para celebrar todos juntos la Navidad, pero Nathaniel muere y lo que tienen que celebrar los Fisher es un funeral.

Aunque David (Michael C. Hall), el hijo mediano, lleva la funeraria junto a su padre porque Nate decidió huir de esa vida, la viuda Ruth (Frances Conroy) le pide a su primogénito que se quede para ayudar con el negocio familiar. Nate accede y más después de haber conocido a Brenda Chenowith (Rachel Griffiths) en el aeropuerto. En la funeraria también trabaja Federico Díaz (Freddy Rodríguez) alias Rico, y la familia Fisher también cuenta a Claire (Lauren Ambrose) como miembro, ya que es la benjamina de los hijos de Ruth y Nathaniel, que aún sigue en el instituto.

Freddy Rodríguez, Peter Krause y Michael C. Hall en A Dos Metros Bajo Tierra

Así arranca la historia de este grupo de personas en las que sobresale Nate ya que aunque sea una serie coral, él es el más protagonista. Pero “A Dos Metros Bajo Tierra” no es un típico drama familiar, es lo contrario, atípico, y no solo porque la familia sea la dueña de una funeraria y haya muchas muertes, sino porque ninguno de sus miembros es perfecto, tienen muchos problemas a lo largo de la serie y pueden llegar a ser lo mejor en un momento y lo peor al siguiente.

Eso sí, creo que jamás había visto en una serie una evolución tan clara de los personajes, tanto principales que serían los Fisher, Brenda y Rico, como secundarios e invitados porque hay que ver el juego que dieron los personajes de Sarah (Patricia Clarkson) y Bettina (Kathy Bates), hermana y amiga de Ruth, respectivamente. Así, en cinco entregas todos sufren por amor, por desamor, por problemas de salud, por preocupaciones varias… Y llegan a aprender de sus errores y a darse cuenta de que tal vez quieran otra cosa para avanzar en su vida.

A partir de aquí spoilers, así que si aún no has disfrutado de la serie, no sigas leyendo hasta nuevo aviso.

Nate, por ejemplo, es un tipo que a las primeras de cambio cae bien, aunque en mi caso puede ser porque me gusta Peter Krause. Pero a lo largo de la serie tiene sus momentos de oscuridad, hasta llegar a tres episodios del final en el que se comporta como un auténtico imbécil con Brenda. Si bien es cierto, su relación nunca fue nada fácil excepto en sus primeros momentos y por mucho que lo intentaran, tal vez nunca hubieran sido felices juntos… Aunque irónicamente, al final lo estuvieron hasta el final cumpliendo sus votos matrimoniales. Creo que nunca he visto en televisión una relación tan complicada como la de Nate y Brenda, en parte por el carácter de Nate pero también por todos los fantasmas del pasado de Brenda.

Tal vez los Fisher no fueran una familia disfuncional a pesar de que Ruth se casara muy pronto con Nathaniel y tuviera a sus hijos muy joven y acabara poniéndole los cuernos; Nate huyera tan pronto como pudo; David guardó el secreto de su homosexualidad tanto como pudo; y Claire no conociera prácticamente nada a los dos Nathaniel de su familia.

Rachel Griffiths y Peter Krause en A Dos Metros Bajo Tierra

Para disfuncionales los Chenowith porque Margaret (Joanna Cassidy) y Bernard (Robert Foxworth) fastidiaron la infancia a sus hijos Brenda y Billy (Jeremy Sisto) y así salieron ambos, aunque dudo que la bipolaridad del segundo fuera porque sus padres dieran fiestas subidas de tono en casa día sí y día también. De hecho Brenda es el personaje especialista en relaciones complicadas porque la suya con su madre tiene tela también, aunque al final se acercan bastante, pero la que tiene con Billy es de armas tomar y no queda nada claro si en realidad lo mismo que Billy sentía por ella, y no hablo de amor de hermano, lo sentía ella por él.

David también tiene lo suyo con su novio Keith (Mathew St. Patrick), con quien primero no quiere admitir que está saliendo ante nadie, y con el que acabará rompiendo y volviendo. En realidad los dos hijos de los Fisher tienen una relación de idas y venidas bastante importantes aunque al menos David y Keith sí que llegaron a ser felices juntos.

Claire no tenía suerte en el amor hasta que le llegó de sopetón con Ted (Chris Messina) cuando su oportunidad de tratar de lograr algo como fotógrafa se le presentó. Sus relaciones previas no salieron nada bien. Pero tras quedarse viuda Ruth también tuvo las suyas, alguna muy extraña como la que tuvo con Arthur Martin (Rainn Wilson) o insana como la que tuvo con su jefe Nikolai (Ed O’Ross). Hacia el final de la serie se ve a Ruth disparando a los hombres de su vida amorosa y no era para menos porque realmente ¿alguno la hizo feliz de verdad? Tal vez George (James Cromwell) en sus buenos momentos.

Patricia Clarkson, Frances Conroy y Kathy Bates en la quinta temporada de A Dos Metros Bajo Tierra

La felicidad no es marca en “A Dos Metros Bajo Tierra” ya que la desgracia por una u otra razón azotaba una y otra vez a sus protagonistas y secundarios. Las muertes del principio de cada episodio solían ser bastante irónicas y casi ninguna por enfermedades o violencia, pero hubo algún momento truculento como la muerte de la primera esposa de Nate, Lisa (Lily Taylor), cuyo personaje también evolucionó de ser simpática a resultar muy cansina aunque, en parte mucha culpa también fue de Nate.

Así, todo acabó prácticamente como empezó, con la muerte de Nathaniel, el padre en el piloto, Nate a tres episodios del final. El primero se apareció como fantasma durante las cinco entregas, el segundo en los tres últimos episodios y ambos acabaron, excepto en las dos últimas escenas fantasmagóricas de la serie, siendo unos horripilantes fantasmas que estaban para hacer sufrir a quienes se les aparecían, fueran Brenda o David.

El final… Realmente bueno. Con un episodio de 72 minutos (lo normal era que fueran entre 46 y 60 minutos) en el que los últimos 10 fueron de despedida con una Claire yéndose en coche hacia Nueva York mientras éramos testigos de cómo seguía la vida de los Fisher, Brenda y Rico y de sus muertes hasta la última, la de la propia Claire, y de un último fundido a blanco, porque esta serie es muco de fundidos a blanco, lo negro ya estaba en la historia. De llorar, como los dos anteriores, con esas escenas de todos frente a la tumba de Nate, cavando, rotos por el dolor…

Finale de A Dos Metros Bajo Tierra

Fin de los spoilers.

La muerte está muy presenta a lo largo de la serie, obviamente, pero en el fondo “A Dos Metros Bajo Tierra” trata mucho sobre la vida, la vida de esos fantásticos personajes genialmente interpretados por sus actores, aunque lo de llorar a Peter Krause le sale forzado, que durante cinco temporadas aportaron mucho.

Me ha gustado la serie, la he disfrutado bastante y creo que por derecho propio se merece estar entre los mejores dramas televisivos de la historia dela televisión, tal vez incluso sea el mejor drama familiar aunque, como decía antes, atípico. Muy recomendable.


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